9.

Paula.

Me muevo al compás de la música junto a Dani, que parece divertirse ante mis ágiles movimientos.
Hace tiempo que no hacía esto, salir, emborracharme, divertirme, y de verdad que lo echaba mucho de menos.
Cuando eres famosa tienes que controlarte en estos temas, ya que una pillada de estas puede arruinarte la carrera pero es mi verano, ya tengo una edad y voy a disfrutar como lo hacía antes.

Comienza a sonar la canción Magnets, de Disclosure y veo cómo Dani comienza a acercase a mí un poco. Cierro los ojos ante el contacto de sus manos con las mías y trago saliva sabiendo que esto no está bien.
No está bien porque los dos vamos muy borrachos y no quiero hacer ninguna tontería para que él se olvide y la que acabe mal sea yo.

-Esto...-hablo girando la cara para mirar a la barra.-¿Vamos un rato con estos?

-Vale.-grita para que lo oiga y tira de mi brazo hasta acercarme a Sonia y a Calum, que parecen estar muy cariñosos.-¿Y los demás?

-Joder.-se asusta Sonia haciéndome dar una débil risa.-Que susto me habéis dado.

-Jesús está por ahí con Cath, si no se han ido a ningún lado.-informa Calum y frunzo el ceño.

-¿Y Ann?-preguntamos a la vez.

-Se ha ido nada más llegar.-resopla Sonia.-Ya sabéis...

-Joder, este chico es gilipollas.-gruño subiéndome a uno de los sofás y mirando por encima de las cabezas, hasta que lo encuentro.-Estamos aquí para disfrutar todos como lo hicimos en sus días y Jesús tiene el don de joderlo todo.

-¿Dónde vas?-duda Dani sin soltarme la mano.

-A dejarle las cosas claras.-anuncio soltándome de su agarre y caminado ágilmente entre la gente.

Pongo una mueca de asco al ver lo que están haciendo y comienzo a toser falsamente hasta que consigo que me oigan, se separen y me miren.

Levanto las cejas sin más y veo la extraña cara que pone Jesús, por lo que empiezo hacer como si vomitase ante lo que acabo de ver.

-Paula, ¿estás bien?-se preocupa falsamente la maldita rubia.

-Oh, sí.-le sonrío de la misma manera.-Solo es que me das asco, no te preocupes.

-Oh.-murmura dando un paso para atrás.

-Jesús, ¿puedo hablar contigo un minuto?-pregunto apoyándome en la barra para no tambalearme.

-Si.-asiente dudoso.

-¿Sabes si hay baño?-le pregunta Cath dudosa, sabiendo perfectamente cómo es mi carácter e imaginándose lo que le voy a decir a su lío de esta noche.

-Uy no que va, cagan y mean en agujeros del suelo.-le contesto sarcástica.-Pero vamos a ver, ¿tú eres tonta?

-Creo que están allí.-le contesta Jesús rodando los ojos y sonrío feliz cuando se marcha.-Podrías ser más simpática.

-¿Si, verdad?-me siento en un taburete y giro la cabeza hasta el camarero.-Ponme un Puerto de Indias, por favor.

-Que sean dos.-habla mi amigo.-Va, dime qué demonios te pasa ahora.

-No.-niego con la cabeza.-¿Qué mierdas haces tú con tu vida?-me cruzo de brazos.-Siento decirte que la has cagado invitándola, y espero, solo espero, que sea la última vez que lo haces, por qué si no...-me acerco a él intimidándolo.-Te arrepentirás toda tu vida.

******

Jesús.

Ahí donde me veis, no os imaginas el desorden que llevo por dentro en estos momentos. Después de hablar con Paula, me arrepiento tantísimo de lo que he echo esta noche que no soy capaz ni de mirarme en un espejo.

Camino rápidamente por el paseo de la playa hasta que veo de lejos nuestro apartamento y empiezo a correr hacia la puerta dándome igual lo que pueda encontrarme dentro.
Si me tengo que encontrar a Ann follando con otro, lo haré solo para pedirle perdón.

Saco las llaves y abro la puerta sin hacer ruido, entro y suspiro tranquilo al no oír ningún ruido.

Camino decidido hacia la habitación de Ann y cuando veo la puerta abierta de par en par retrocedo unos pasos, cojo aire y vuelvo a andar hasta pararme y sonreír como un maldito tonto. Me apoyo en el marco de la puerta observando como lee en silencio un libro y niego con la cabeza mentalizándome de lo preocupado que estaba por qué se hubiera ido con otro.

La miro de arriba abajo durante unos segundos, dándome cuenta de lo muchísimo que la deseo y dejando escapar un suspiro que parece oír.

-Jesús.-habla cerrando el libro y levantándose.-Me...me has asustado.

-Lo siento.-sonrío entrando y acercándome a ella unos segundos.

-Esto...-se sienta en la cama y me siento junto a ella.-¿Querías algo?

-Pedirte perdón.-me chupo los labios.-Por invitar a Cath y...

-Oh.-se sonroja sin el suficiente valor para mirarme.-No importa.

-No, enserio.-pongo mi mano en su muslo.-Después de todo...-veo cómo se muerde el labio.-Y la vuelvo a cagar.

-Enserio que no pasa nada.-insiste y sonrío un poco mirando el libro.

-¿Qué leías?-le pregunto y agarra el libro para dármelo.

-Palmeras en la nieve.-informa.-No es muy...

-Lo he leído.-la hago sonreír.-Y es muy bueno, la verdad.

-Si.-suspira sin saber qué decir.

-Voy a hacerme un café.-informo incorporándome.-¿Quieres uno?

-Eh...está bien.-se levanta para acompañarme.-¿Por qué has vuelto tan pronto?

-Me han dicho que te habías ido.-la miro y observó como pone una mueca extrañada.-No quería quedarme de sujeta velas.-aclaro haciéndole sonreír.

-¿Y Cath?-duda.

-Bueno, Paula le ha puesto a parir y...-rueda los ojos.-He acabado entrando en razón.-asiente.-¿De qué lo quieres?

-Descafeinado.-murmura sentándose en un taburete.

Los preparo dejando un silencio bastante incómodo en el aire y cuando los tengo listos me acerco a ella lentamente.

Le tiendo el suyo y lo coge pero algo pasa y se le cae, consiguiendo que el caliente líquido choque causándole un gran quemazón.

-¡Aú!-grita y cojo corriendo un paño para limpiarle la pierna.-Quema, quema.

-Tranquila, ya está.-susurro acariciándole el muslo y consiguiendo que me mire con la boca entreabierta.
No quedamos mirándonos así unos segundos porque sinceramente, adoro como lo hace y es una de las cosas más mágicas que tiene.

-Eres preciosa.-admito viendo cómo sonríe llevando sus temblorosas manos hacia las mías. Se muerde el labio y me incorporo hasta quedar a su altura.-A la mierda.

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