7.

Paula.

Me enrollo el pelo en una toalla entrando en una habitación donde Ann y Sonia se encuentran hablando.

-La siguiente.-digo para que Sonia se levante de un salto y salga corriendo hacia la ducha. Ann simplemente sonríe, jamás entenderá como esa rubia puede tener tanta energía encima.-Oye.-me siento a su lado cruzándome de piernas.-¿Y eso de que ya no cantas?

-No sé.-susurra dudosa.-Es que...-se muerde el labio.-Cuando llegue a Estados Unidos estaba totalmente perdida, me daba miedo que pensaran de mí y...-mira al suelo unos segundos.-Volvió el pánico escénico.

-No.-me echo las manos a la cara y asiente débilmente.-Ann, ya sabes que no..

-Que no puede afectarme lo que piense la gente, ya lo sé.-bufa.-Pero no es tan fácil cuando tienes todo lo que quieres a más de mil kilómetros.

-Ahora nos tienes aquí.-le hago ver con una sonrisa.-Pero has dicho que ya no cantabas.-aclaro.-¿A solas tampoco?

-No.-traga saliva.-Todas las canciones  que me venían a la mente me hacían recordar cada momento que he vivido con vosotros y así se me hacía más difícil.

-Vas a volver a cantar.-le digo segura y frunce el ceño.-Te lo prometo.

-Vale.

-Y una cosa más...-susurro.-Tienes que dejar de tener miedo a que te haga daño, porque tú misma te haces daño con tanto miedo.

Asiente dudosa y se levanta para andar hacia el armario y buscar algo que ponerse esta noche. Vamos a cenar por ahí y luego iremos a un Puf cerca de aquí y donde las fiestas suelen ser la bomba, o eso dicen.

-¿Qué te vas a poner?-se gira para preguntarme y sonriendo me levanto para ir hacia su armario.

-Veo que sigues siendo igual de indecisa.-bromeo ojeando toda su ropa ya ordenada.-Esto.-señalo un conjunto.-Sin duda, es precioso.

-Vale.-frunce el ceño para luego sonreír y sacarlo.

-Y a mí me vas a dejar esto.-señalo otro conjunto haciéndola reír.-¿De dónde demonios sacas tanta ropa?

-Cuando me hacía una sesión me daban la ropa.-se encoge de hombros tendiéndome el conjunto.-Te quedará genial, vas a dejar a Dani patidifuso.

-Ojalá.-le guiño un ojo sentándome de nuevo en la cama.-¿Tú crees que hay una posibilidad de que vuelva a tener algo con él?

-¿Una?-levanta las cejas irónica.-Hay mil.-sonríe.-¿O no has visto cómo te mira, tía?-niego con la cabeza.-Como si un ciego mirara por primera vez el mundo.

******

Anna.

Camino hacia el baño sujetando un gran montón de toallas limpias e intentando que no se me caigan y justo cuando cruzo un pequeño pasillo choco con alguien, consiguiendo que todas ellas acaben por el suelo.

Me agacho sin mirar ni si quiera cuál de los chicos es y empiezo a recoger toallas rápidamente.

-Eh, Ann...-susurra la irresistible voz de Jesús y noto como poco a poco un cosquilleo me remueve el estomago.

-Uy, ¿por qué está toalla está mojada?-dudo aún sin el valor de mirarla.

-Por qué es mía.-dice entrecortado y alzo para mirar como... mierda.
Al chocar se le ha caído su toalla también, esa que llevaba enrollada en la cintura y le hace terriblemente sexy, y ahora mismo se está tapando sus partes con sus grandes manos algo incómodo porque soy tan tonta que no puedo reaccionar.

-Lo siento.-me disculpo tras varios segundos sin dejar de mirar...eso.-Yo, ósea, toma.-trago saliva nerviosa tendiéndole la toalla.

-Tranquila, no es nada que no hayas visto antes.-suspira colocándosela de nuevo y consiguiendo que me sonroje a la velocidad de la luz.

-Ya, supongo.-susurro viendo cómo se agacha para ayudarme a recogerlo todo.

-¿Te ibas a duchar?-me pregunta y vuelvo a tragar saliva porque no se reaccionar ante su pelo mojado y esos musculosos brazos.-Ann.-chasquea los dedos delante de mis ojos.-Vuelve.

-Ay.-me incorporo con una sonrisa de tonta en la cara.-Ahora mismo estoy en otro lado.

-Si, lo he notado.-se pone a mi altura y se da la vuelta para entrar al baño y ayudarme a colocar las toallas en su sitio.

-Gracias.-vuelvo a sonreír pasando dentro y dejando mi ropa interior a un lado de el gran lavabo de mármol.

-No las des.-se queda mirándome durante varios segundos, poniéndome nerviosa.-Oye, que...-busca las palabras.-¿Puedo darte un abrazo?

Frunzo el ceño para luego asentir y acercarme a él un paso. Noto como me estrecha entre sus fuertes brazos y me estremezco apoyando mi cabeza en su desnudo y frío pecho. Cojo aire para aguantarme las ganas que tengo ahora mismo de decirle todo lo que siento y me acomodo más en el largo abrazo, porque al fin y al cabo, dentro de este  ya existe una parte de mí.

-Gracias, lo necesitaba.-admite en un susurro, dejando un beso fuerte en mi frente.-Y ahora dúchate y ponte más guapa si es posible, que nos vamos de fiesta.

Y después de guiñarme un ojo, se da la vuelta y se marcha dejándome como siempre, confundida. Es que sus ojos, oscuros como su pelo, pero tan llenos de vida, tienen un efecto en mí que es imposible de explicar, y sé que siempre será así.

Me aseguro de poner bien el pestillo y comienzo a desnudarme frente al espejo. Me duele verme y no quererme sabiendo que con Jesús si he llegado a sentirme bonita. Pero supongo que es eso, tengo que ver que alguien me quiere para que luego yo pueda hacerlo. Y es que hay personas que te pueden llegar a llenar tanto que te dejan sin nada cuando se van, y él era una de esas.

Abro el agua caliente decidida a meterme ahí y que cuando salga, hacer de esta noche una de las mejores de mi vida, porque sé que tengo que dejar de martirizarme de una vez, que lo he conseguido, que estoy aquí, que he vuelto, hemos vuelto.

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