5.
Jesús.
Trago saliva cuando oigo la risa que me ha rondado por la cabeza toda la vida y me giro rápidamente para comprobar que si es ella, que de verdad está aquí.
-Bueno, ¿me habéis echado de menos?-habla nerviosa dando un paso hacia adelante y consiguiendo que la rubia de un grito ilusionada.
-¡Ann!-grita corriendo para abrazarla con muchísima fuerza.
-Y Dani, eh.-habla mi hermano dándole un golpecito en el hombro.
Mientras Sonia parece decirle algo a su amiga, me giro para ver cómo Paula está sin palabras y no sabe cómo reaccionar. Exactamente como me siento yo ahora mismo.
-Deberías saludarlo.-susurro a su lado, observando cómo Dani le sonríe nervioso a la rubia.-O se muere.
-Vale.-habla mordiéndose el labio y acercándose a él lentamente y sin decir nada, lanzándose a abrazarlo.
No consigo oír lo que se dicen pero tampoco quiero, sé que les hace falta este momento después de tanto tiempo.
-Parece mentira que no corras a abrazar a tu chica.-habla Calum sonando gracioso.
-Esta con So...-la miro y me quedo sin palabras porque no me había fijado lo guapísima que está.
-¿No vas a saludarme?-le sonrío de lado, acercándome a ella lentamente y viendo cómo se le iluminan los ojos ante mis palabras.
-Estas tan igual...-susurra a pocos centímetros de mi.-Dios, Jesús...
Sonrío sin poder evitarlo y la agarro en brazos simplemente porque me moría de ganas de hacerlo. Le doy vueltas sobre mí mismo consiguiendo que se ría como tanto había echado de menos que lo hiciera y acabó por bajarla para abrazarla también muy fuerte.
-No digas nada.-le pido en un susurro sabiendo que tiene muchas ganas de hablar.-Solo...-cojo aire.-Abrázame.
Asiente y me estrecha en sus pequeños brazos haciéndome sentir otra vez como en casa, porque muchas veces son las personas en las que encuentras tu hogar.
Oigo como absorbe por la nariz y se me hace un nudo en la garganta al darme cuenta de que está llorando y aunque sea de emoción, no soporto que lo haga.
-No llores.-le pido acariciándole el pelo y dejando un fuerte beso en su cabeza.
-Ha pasado tanto tiempo...
-Y es la segunda vez que te veo llorar, ¿soy yo o te estás volviendo una llorona, nena?-oigo hablar divertida a Paula, y Ann se separa con una amplia sonrisa para abrazarla energéticamente también.
Sin duda alguna, no cambiaría por nada del mundo este verano que está apunto de empezar. Porque como todos dicen, es otro de nuestros veranos.
******
Ann.
Arrastro mi maleta aventurándome en el gran apartamento que Calum se había ingeniado en buscar a los pies de una de las playas de Andalucía y entro en una de las seis habitaciones que hay para descargar mi maleta.
También aprovecho que están todos organizándose para llamar a Hanna, necesito desahogarme con ella y que me diga que mierdas hacer con el lío mental que tengo.
-¡Hi, my girl!-saluda animada.
-Hola.-susurro sentándome en la cama.
-Adelante, desahógate.-suspira como si me conociera de toda la vida. Pero desde que llegué a Estados Unidos ha sido la única que me ha llegado a entender, incluso cuando ni yo misma lo hacía.
-Creía que no sentiría nada al verle, tía.-trago saliva.-Pero dios, parece que automáticamente las mariposas de aquí dentro cogen vida al sentirle cerca.-me muerdo el labio.-Creía que no lo haría pero sigo poniéndome nerviosa y no sé donde mirar cuando le veo.
-Tía...
-El corazón me late como nunca antes me ha latido y aun solo viéndole dos segundos consigue eso, y no quiero, joder.-hablo cogiendo aire.-No quiero sentir esto, no cuando no sé si el ya está escribiendo otra historia y yo..bueno, ya sabes que a mi siempre me ha gustado leer muchas veces la misma, aunque ya me la sepa de memoria.-la hago reír.-Supongo que en parte la culpa es mía, por pillarme tanto y por seguir recordando cada minuto a su lado para sentirle cerca aunque no lo estaba.
-Tía, me temo que no puedes hacer nada.-habla sincera.-Le quieres y jamás vas a dejar de hacerlo.
Trago saliva estando segura de que sabía convencerme con un par de caricias y aunque me enfadara con él, si me callaba a besos sabía que ganaría, tenía y tiene ese efecto en mi. Que chico, sabía que con un par de besos ya era suya y le prometí que lo sería para siempre, y es jodido no poder romper esa promesa no porque no quiera sino porque no puedo, no me veo con otro que no sea él.
-La he cagado.-suspiro lanzándome para atrás.-¿Ahora que me queda?,
ya te lo digo yo, nada.
-Odio cuando te pones así.-resopla haciéndome rodar los ojos.-No piensas con claridad y te vuelves tan pesimista que me pones mala.
-Sería capaz de dar ese nada que tengo para volver a tenerle aquí.
-Ya lo tienes ahí.-insiste.-Abre los ojos Ann, puede que él siga enamorado de ti.
-No lo creo.-me muerdo el labio y veo cómo se abre la puerta, por donde entra Paula con esa sonrisa que jamás se le ha borrado de la cara.-Luego hablamos, tengo que colgar.
-Ok.-suspira.-¡Xao!
-Vamos a ir todos a la playa.-habla acercándose a mi.-¿Te apuntas?
-Obvio.-me levanto decidida, intentando que no note mi mala cara.
-Eh.-habla en un susurro cerrando la puerta -¿Qué te pasa?
-Nada.-contesto apartándole la mirada, con miedo a que se de cuenta de lo tonta que soy.
-Con esa cara que me llevas no puede ser que no te pase nada.-sonríe de lado.
-Pues si no te gusta, no mires.-hablo sin control, arrepintiéndome al segundo.-Lo siento, lo siento.-me muerdo el labio.-Es que...
-¿Es un "nada" de nada o un "nada" de "no puedo más y ya no sé que hacer"?-sonríe de nuevo.
-Es un "nada" de "no me puedo crees que las mariposas sigan ahí después de tanto tiempo."-admito sin miedo s su reacción.
-Siempre él, ¿no?-se ríe.-No te preocupes, a mí me pasa.
-Dios, sí...-bufo.-No sabía lo jodido que puede llegar a ser el amor y te juro que creía tenerlo superado pero me he dado cuenta de que no.
-¿Cómo?-se pregunta.
-Muy fácil- contesto.- Le he vuelto a ver y..-niego con la cabeza- No sabes lo que es esto de volver a sentirte completa con solo verle.
-Si lo sé.-me mira unos segundos.
-Llevo años intentando ser feliz desde que me fui y me he dado cuenta de que solo puedo serlo con él.-me muerdo un carrillo.-No debería de ser así pero no puedo evitarlo de la misma forma que no puedo evitar quererle.
-Tía, estamos igual.-pasa su brazo por mis hombros.-Es una putada, pero es cuestión de darnos tiempo.
-¿Más tiempo?-respondo bastante sarcástica.-Sabía que escuchar sus te quiero me compensaba si luego las cosas salían mal, y han salido y...
-Y en un día sin su te quiero era un día que no valía la pena, ¿no?
-Exacto.-completo.-Y todos estos años mis días ya no han valido la pena, solo la han dado.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top