11.
Dani.
Abro la puerta del pequeño apartamento dejando pasar a Paula primero y mientras me aseguro de cerrarlo todo bien la veo caminar hacia el interior.
Cuando me dirijo hacia ella la veo salir corriendo del salón y empezar a dar saltitos de felicidad tapándose la boca. Frunzo el ceño unos segundos y luego sonrío al darme cuenta de lo muchísimo que echaba de menos esto.
-¿Qué pasa?-susurro acercándome un poco, viendo cómo hace un gesto con la cabeza para que entre.
No puedo evitar sonreír cuando lo hago y veo a Ann y a Jesús dormidos completamente en el salón, acurrucados y haciéndome pensar que algo ha pasado.
-Me encantan...-susurra agarrándome del brazo.-Vámonos no sé que los despertemos....-pero el sonido de la puerta abriéndose bruscamente y despertando a los dormilones. Abro los ojos como platos al ver a Sonia y a Calum entrar sin dejar de comerse la boca y pasan por delante de nosotros sin darse cuenta.
-Me parece que hoy no dormimos.-le oigo a Ann mientras bosteza y anda hacia nosotros.-¿Nos vamos a la playa un rato?-pregunta.-No quiero coger el trauma de mi vida escuchándolos.
-Me imaginaba que pasaría esto, se les veía.-se ríe Paula cogiendo las llaves del pequeño plato y caminando hacia la puerta.
-Voy a por una camiseta limpia, esperadme.-les pido ojeando la blusa en la que Paula ha derramado uno de los vasos de alcohol.
Ando a paso rápido hasta mi habitación y cuando vuelvo a salir veo como Calum, en la habitación de enfrente, busca algo en una de las bolsas de Jesús.
-Los condones están en la maleta pequeña.-me río viendo cómo pone una mueca de me han pillado robando y no sé qué hacer con mi vida porque voy más caliente que una burra.
-Adiós.-me despido riendo y buscando con la mirada mi llave.
Cuando Paula va borracha, no es conveniente que le dejéis la responsabilidad de poder entrar l no a casa, lo se por experiencia.
-Bueno...-bosteza Jesús, aún algo sobado.-Son las cinco de la mañana, ¿cuánto creéis que les llevará?
******
Jesús.
Llegó a mi vida un uno de julio, y seguramente mentiría si ahora mismo dijera que no me enamoré en el primer segundo en que la tuve enfrente. ¿Sabéis ese momento en las películas en que todo va a cámara muy muy lenta, y suena una música de fondo bajita y suave? Mirarle es siempre así, como si nada existiera, como si tuviera delante de mis narices a la mismísima razón del sentido de la vista.
-¿Qué miras?-se ríe dudosa, apartando el pelo que el aire pone en su cara.
-A ti.-sonríe.
-Esto...-se remueve en la arena.-¿Te acuerdas del libro?-susurra nerviosa y asiendo obvio.-¿Te acuerdas de lo que decía la última hoja?
-La última carta te la daré cuando nos volvamos a ver.-pronuncio con una tímida sonrisa.-¿Me la vas a dar?
-Si pero...-se levanta.-No quiero que la leas delante de mí, así que déjame irme a la orilla.
-Esta bien.-susurro y veo cómo se saca un sobre del pantalón.-No tardaré.
La veo asentir y noto como un cosquilleo me recorre el estomago. Siempre he estado integrado por la última carta y ahora la tengo entre las manos. Allá voy.
No sé qué haces ni dónde estarás pero, me gustaría que leyeses sin ninguna interrupción así que si pudieses cerrar la puerta de tu habitación e irte a la cama, o esperar a estar solo, sería perfecto. Y no te preguntes el por qué, porque lo único que quiero es que leas. ¿Ya? Si ya estás cómodo y tranquilo, pues atrévete a leerme, porque hoy quiero escribirte algo real.
Había sentimientos cero.
Recuerdo que había sentimientos cero hasta que me hablaste por primera vez. Pienso en esa noche como si fuese una noche normal de ayer. Yo estaba intentando hacer de las mías para no relacionarme con aquellas personas que aun no conocía, y sonó ese timbre que acompañaba mi atención. Me habían hablado de ti y por mucho que me negara en su momento, quería conocerte.
Recuerdo perfectamente cuando saliste al balcón con una camiseta roja, tus aires de chulería y una sonrisa que alegraba más de una cara. El día transcurría y entonces fue cuando algo pasó, y realmente no sé si fueron imaginaciones mías o una verdadera complicidad entre nosotros, pero no pude evitar sentir un rápido latir y una conexión que no sabría describir, aunque realmente, me gustó.
Puedo decirte lo que pasó, pero no puedo escribirte lo que sentí, porque mis frases se limitarían a un "y mi corazón se aceleraba". Y es que aun no te quería, no. Pero tenías algo, algo que me cautivaba, que me hacía pensar en ti, constantemente y años después lo sigues teniendo. Y todavía no he descubierto que es, pero estás en mi mente, y no sé...asusta. Asusta que entraras así, de golpe. Desordenándome las ideas, sin ni siquiera avisar.
Quizás fue esa confianza que tus ojos me regalaron cuando me miraste o todo lo que he conocido de ti.
También admitiré que estuve toda la primera noche pensando en ti, y estaba nerviosa porque no sabía que cojones me pasaba. Ahora que ha pasado un tiempo, pensando que dejaría de pasarme esto, de vez en cuando te recuerdo y siguen acelerándose mis latidos, y pienso en ti sin que a penas notes que existo.
Cuando pienso en ti, es cuando todo desaparece y no sé donde esconderme, me siento vulnerable, y escribo sintiéndome torpe. Es como si pudieses leer mis ojos, y da igual si miro para otro lado, porque mis ojos se han quedado en ti, siguen mirándote aunque no te miren. Y luego, y luego viene...no sé que viene. Todavía no viene nada, no viene más allá de unas palabras, de esos cruces de ojos. No viene nada.
Pero, hace mucho que busco algo que haga reaccionar a mi corazón. Otro corazón sincero. Y aunque mi cabeza me diga que espere, o que no me atreva a hacer nada, es este sentimiento que no me deja dormir por las noches el que me arranca la valentía en forma de letras, y empujándome a susurros, he acabado aquí, intentando decirte que quiero tu sonrisa para mí. Pero es éste jodido miedo el que me paraliza.
Ahora solo me sentiré como aquella moneda que se lanza al aire esperando que salga cara, y quizás salga cruz, pero es entonces cuando me imagino de nuevo tu sonrisa, y sonrío, y entonces es cuando se me ponen los ojos brillantes, y digo, quizás sea el momento... ¿por qué no?
No sé a dónde ir con todo esto, no lo he hablado con nadie, no tengo mucho que decir, no tengo la menor idea de lo que busco ni de lo que quiero encontrar. Bueno, como querer, te quiero a ti y punto, así que una vez más, aquí te dejo mis mil y una noches de ideas desordenadas, de preguntas sin respuestas y el ultimo te quiero que te escribiré.
Levanto la vista con los ojos llenos de lágrimas para ver cómo le da patadas nerviosas a el agua y sonrío de lado porque no puedo creer que exista tal persona como ella.
Me levanto y voy hacia ella para agarrarla del brazo y girarla hacia mi, cosa que le sorprende. No sé si por lo decidido que voy a por ella o por las pocas lagrimas que caen de mis ojos.
-¿Jesús Oviedo emocionado?-sonríe y no le da tiempo a decir nada porque la acerco a mi pegándola por completo.
-Esta vez no pienso besar una pared.
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