Capítulo 4 - Recuerdos de Sangre
(Lunes 8 de Enero)
1:00am
Las calles estaban vacías, eran mas oscuras que de costumbre, el cielo relampagueaba, nublado a punto de llover, la silueta de un fornido zorro estaba caminando sin rumbo, su ropa estaba llena de sangre, sus garras también estaban cubiertas de sangre ya seca, molesto con lo que veía y olía se trataba de limpiar desesperadamente mientras caminaba.
*otra vez mis garras se llenan de sangre de inocentes, mi cuerpo emana este olor a sangre, esto no puede continuar..* piensa mientras una voz lo interrumpe a lo lejos.
—¡NICK! ¡DETEENTEE!—le gritaba la coneja mientras corría hacia él. Nick se detiene para esperarla, cuando la coneja llega esta le dice.
—¿Porque te fuiste sin avisarme?—le reclama.
—¿Para que?—le responde seriamente el zorro. Judy se molesta al ver la despreocupación del zorro.
—¿No ves que hay una tigresa Psicópata en las calles y tú eres su objetivo? Debiste esperarme...—Nick la interrumpe.
—¿¡YO!?¿¡Su Objetivo!?—Grita furioso. —¡A unas calles de aquí un León fue asesinado! ¡No cualquier León Judy! Fue Leodoro, un gran animal para esta ciudad, ¿y porque murió? Porque ella lo quería muerto desde hace ¡DIEZ AÑOS Y YO NO PUDE EVITARLO!— Exclama ya estando agresivo, esto hace que las orejas de Judy caigan y su rostro se llene de miedo, Nick al reaccionar de su enojo cambia su rostro y abraza a Judy.
—Lo siento Zanahorias, perdóname, estoy casi al límite, son tantas cosas que he pasado y no quiero que te pase nada, deberías ir a tu apartamento a descansar—Judy lo ve con ternura y le dice.
—No Nick, esta vez te acompañaré a tu apartamento—exclama Judy con determinación. Nick se sorprende.
—...Acaso no me ves? Soy mas grande, fuerte, veloz y puedo hacerle frente fácilmente a un búfalo.—Exclama el zorro con una confiada sonrisa. Entonces Nick camina acercándose poco a poco hacia la coneja, esta retrocede mientras lo ve con ojos de miedo, su nariz tiembla y al percatarse el zorro de su expresión se detiene.
—Judy... ¿Me temes?—le pregunta el zorro y la coneja le responde.
—Nick... no sé que es lo que eres ahora, no sé si tu mente es la misma, no se si eres capaz de volverte salvaje, tengo miedo pero a la vez confío en que me dirás que es lo que pasa contigo, y el porqué de todo esto.—Nick se queda callado por un breve momento, antes de que Judy diga algo este le contesta.
—Si quieres saber toda la verdad, debes de estar preparada para alejarte de mi para siempre.—Judy abre los ojos con asombro pero asiente con cara de preocupación.
—Antes de escuchar tu pasado, iremos primero a tu casa. Los dos partieron y llegaron a Distrito Forestal, donde el zorro vivía a las orillas de un río pero el apartamento de Nick tenia vista del distrito de Savanna Central con el cual colindaban los distritos.
Una vez en su apartamento Nick se agacha para ingresar por la puerta, entra a la sala camina hacia el baño para ducharse y quitarse la sangre de su pelaje y el fuerte olor al menos. Judy toma asiento en una silla de madera mientras observa fotos de Nick y su madre cuando era niño, recortes de periódico cuando ella resolvió el caso de los Aulladores, y fotos de Nick y ella en el trabajo y las salidas cotidianas que se daban los fines de semana o cuando se daban una escapada del trabajo, Judy se sentía contenta de que tenía un verdadero amigo y colega aunque ella quisiera ser algo más pero no se atrevía por miedo al rechazo y perder a alguien tan excepcional como Nick. De pronto Nick sale de su habitación, con una ropa ajustada pero seca se sienta en un viejo sillón donde apenas cabe, ya que el tamaño del zorro es mas grande en todos los sentidos. Judy miraba el bien formado cuerpo de Nick, su altura era casi como la de un lobo, sus músculos competían con un león joven, sus patas eran mas grandes, sus garras más filosas, sus orejas más grandes, su rostro no cambió, pero sus emociones quizás sí, ya que la alegría de Nick se había esfumado, pero determinada a hacer que vuelva su gracioso y alegre zorro ella nunca lo dejaría de amar y siempre estaría a su lado sin importar qué hizo en el pasado. Pero sin embargo Nick sabía que después de contar su historia, ella cambiaría con él y posiblemente se alejaría para siempre, pero aún así él no debía mentirle a su coneja, no se lo merecía y si con él nunca hubiera sido feliz entonces era hora de hacer frente a la realidad.
—Mi vida como sabrás nunca fue fácil, mi padre abandonó a mi madre cuando yo estaba a punto de nacer, después de eso ella a como pudo logró salir adelante y criarme como era debido, mi infancia fue dura, desde los sucesos de los exploradores Juniors, la sociedad en sí me trataba de falso, manipulador, ladrón, estafador y cientos de insultos más, todo por ser solamente un zorro, al cumplir los 15 años mi madre muere, y sin nadie en este mundo que velara por mí tuve que arreglármelas solo. Tuve que abandonar la casa ya que era alquilada, con el poco dinero que mi madre me dejó monté negocios falsos donde engañaba a la gente, robaba, amenazaba, chantajeaba, todos eran crímenes menores, un día conocí a Finnick, fuimos colegas y muy buenos amigos, como él era el mayor me enseñó nuevas maneras de estafar a las personas, pero nunca fue a más. Antes de cumplir los 20 años me dí cuenta de algo horrible, mi madre murió porque se le fue negado el tratamiento que le pudo haber salvado la vida, fue discriminada ya que era una zorra, le dieron prioridad a otros tipos de pacientes y ella nunca me lo dijo hasta que lo supe de un conocido quien tenía documentos del hospital que lo demostraban, fui a la comisaría para poner la denuncia; sin embargo, solo me ignoraron, los odié a todos, quería destruir esta ciudad y lo que en ese momento hacía no era ni remotamente suficiente. Cuando tenía 22 años, mi odio me cegaba, mi resentimiento con la sociedad era mayor. Por esos días llegó a la ciudad una tigresa blanca, la conocí mientras estafaba—. le narra Nick a Judy con un rostro melancólico mirando al vacío, mientras recuerda el pasado.
Inicio Flashback (hace 11 años)
Estaba con Finninck en la estación de trenes de Zootopia, estábamos vendiendo nuestras primeras Popsipatitas, negocio el cual estaba dando resultado, mientras era el medio día un tren que venía del norte había arribado, las puertas se abrieron y en eso una hermosa tigresa blanca había bajado del tren, vestía pantalón negro y camisa con el color de sus ojos, color turquesa, su rostro era muy serio como si quisiera hacer algo en ese momento pero no se atrevía, luego de un rato ella pasa cerca de nosotros, entonces le hablé con una sonrisa.
—Una ciudad como esta no merece recibir un rostro tan triste, tal vez pueda alegrarlo con un delicioso helado de fresa— La tigresa me observaba sorprendida, me miraba a mi y a el helado muy confundida.
—El helado va por mi cuenta linda—Le dije. El rostro de la tigresa cambió por una sonrisa cálida.
—Gracias zorro es usted muy amable— contesta la tigresa.
—Me llamo Nicholas Wilde pero mis amigos me llaman Nick y ¿se puede saber su nombre?—Le pregunté. Ella sonrió y me dijo.
—Me llamo Siberia Koslov—me dijo con una gran sonrisa mientras sus ojos me observaban, la veía atractiva.
—Ajaam—dijo Finnick mientras Siberia y yo no nos dejábamos de vernos. Le presenté a Siberia. Desde ese día los tres nos seguíamos viendo constantemente, nos volvimos con Finnick grandes amigos, poco a poco ella y yo nos enamoramos, salimos, tuvimos relaciones, y compartíamos cada momento que podíamos, pero al tiempo de 10 meses de haberla conocido y convivir con ella, su personalidad fue cambiando, su manera de ver a los animales era diferente, era muy indiferente, notaba el odio y desprecio que ella tenía por cada animal de la ciudad.
Ella me confesó una vez que venía del norte de una ciudad llamada Ciudad ártica, donde hace muchos años su familia entera fue discriminada, atacada y asesinada por los habitantes de la ciudad, el motivo de la masacre de su familia nunca me lo dijo pero ella escapó junto con su hermana menor de 5 años llamada Ilya Kozlov pero su hermana murió en sus brazos al no poder soportar las condiciones extremas de hambre y desnutrición, al llegar a Zootopia solicitó refugio, pero fue negada rotundamente para evitar conflictos diplomáticos con la otra ciudad. Entonces Siberia se fue lejos y años después ella vino a esta ciudad con un plan para vengarse de todos los habitantes de la ciudad ártica y de Zootopia. Yo estaba escéptico pero al final entendí que era verdad todo lo relatado, una noche ella me dijo.
—Nick, tu y yo hemos sufrido por causa de la sociedad, es hora de que ellos paguen.—Yo no tomé en serio sus palabras pero sabía que habían algo de verdad en ellas. Después de ese día ella desapareció durante tres meses.
Era un sábado por la tarde cuando estaba con Finnick en un bar bebiendo. Cuando aparece Siberia en la puerta del bar, ella estaba muy cambiada, vestía ropa deportiva ajustada, donde se notaba que tenía el cuerpo mas recio y definido, su rostro era más estoico, y su mirada más llena de odio. Los animales del lugar no dejaban de verla, ella los ignora y con su mirada busca un animal en especial, al verme se acerca a donde estaba junto a Finnick.
—Hola Nick, ¿Me extrañaste?— me decía Siberia mientras acariciaba mis orejas y mi mejía, entonces le dije.
—Creí que no te iba a volver a ver Siberia—le contesté seriamente.
—Lo siento Nick, pero tuve que irme para... cumplir nuestras metas y sueños—pone su pata sobre la mesa deslizando un papel con algo escrito en ella
—mañana ven a verme a esta dirección, te estaré esperando.— dijo mientras ella se iba leí en el papel la dirección de una zona abandonada entre el Distrito Forestal y Savanna Central.

Al día siguiente me dirigí al lugar acordado, era de mañana, encontré una zona industrial abandonada desde hace unos años, pero en el momento que me acerqué noté ruidos de maquinarias y pequeñas explosiones en el interior de uno de los edificios. Al entrar aparece un enorme oso Panda quien me detiene. Una voz conocida se hace presente desde un segundo piso.
—¡Otto! Déjalo entrar, es mi invitado.—El oso me miraba con seriedad, se aparta y sigo caminando, al traspasar otra puerta vi grandes filas de maquinarias y decenas de animales armando y puliendo sobre mesas de acero piezas metálicas que iba fabricando la maquinaria. Siberia bajó las escaleras con el pecho erguido lleno de orgullo, al llegar hacia mi me mira, sonríe y con una pata alzada me señala el lugar.
—¿Que es este lugar y que estas haciendo Siberia?—le pregunté. A lo que ella me respondió.
—Esto es el legado que dejó una vieja raza extinta llamada Humanos, eran artefactos que utilizaban para exterminarse entre ellos o resolver conflictos, mientras estuve fuera estuve junto a un equipo en unas excavaciones donde encontré unas ruinas donde estaban los planos de fabricación de estos artefactos con ellas destruiremos Zootopia y luego Ciudad Ártica con estas nuevas armas de fuego.—Siberia toma un artefacto parecido a las armas tranquilizantes que usa el ZPD, entonces chasquea las patas, apareciendo dos hienas cargando un lobo policía muy golpeado y herido quien está atado, entonces la tigresa ordena dejarlo solo, apunta a su cabeza *BAANGG* un fuerte ruido, una enorme mancha de sangre salpicó la pared detrás del lobo, su cabeza se había vaciado por el impacto del proyectil, mis ojos no podían cerrarse de la impresión de ver morir a un animal instantáneamente por algo tan pequeño e insignificante. Siberia me observa con una enorme sonrisa maligna.
—¿Has visto como murió ese bastardo Nick? esto no es nada de lo que ahora somos capaces.—La voz de Siberia y la imagen del animal asesinado resonaban en mi mente. Estaba impactado pero era mi oportunidad de mi venganza contra la ciudad no me importaba nada, estaba solo en este mundo tan cruel y despiadado ahora me tocaba a mi serlo. Acepté ser parte del plan de Siberia, por lo que la tigresa les ordena a las hienas quienes eran hermanos, ellos me entrenaron para usar todos los tipos de armas desde pistolas, semi-automáticas, rifles automáticos, escopetas, hasta bazucas. Pasaron los meses y era el momento de que las armas necesitaban ser distribuidas en toda la ciudad, entonces utilicé todos mis contactos hasta llegar a Mr. Big y sus osos polares, él se encargó de armar a todos los criminales de Tundratown, los asaltos comenzaron, policías y civiles inocentes morían, todo era un caos en la ciudad.
Las semanas pasaban y el caos crecía, pero la ciudad no caería tan fácilmente.
Un plan para acabar de una vez por todas era destruir la comisaria y luego la alcaldía, matarlos a todos y que no quedara nadie que pudiera cuidar a la ciudad. Me equipé de un rifle de asalto, una bazuca y dos pistolas junto a varios zorros, tigres y lobos. Llegué a la comisaría mientras la furgoneta estaba estacionada afuera con los demás animales dentro esperando mi señal. Ya estando dentro llegué a recepción, el cual se encontraba una pantera negra llamado manchas.
—Hola señor oficial traigo un presente para la comisaría— le dije con sarcasmo. El gato me veía con rareza, entonces saqué una pistola le apunté a la cabeza pero un lobo policía que pasaba justo al lado reacciona e intentando quitarme el arma de las patas aprieto el gatillo y le disparo en el hombro derecho al recepcionista haciendo que caiga de espaldas, mientras con mi otra pata saco la otra pistola y le disparo en el pecho al lobo repetidas veces hasta que dejó de moverse, una explosión sucumbió la comisaría a mis espaldas, era el disparo de una bazuca en las instalaciones, mis cómplices entran a la comisaría, me levanto del suelo, de pronto veo un enorme León, era Leodoro Lionheart el Jefe de policía, quien había roto una pared para salir al lado de uno de mis cómplices atacando a uno de los tigres armados, este se defiende pero el León era mucho mas fuerte y veloz, lo mata rompiéndole el cuello y toma un rifle que el tigre usaba, ahora el León comienza a dispararnos matando a varios zorros y lobos, los que quedaban en pié disparan contra el león quien se cubría detrás de una columna, mientras un par de oficiales, un rinoceronte y un tigre se lanzan a atacarnos, tomé el rifle de asalto, los acribillé pero el rinoceronte aun seguía en pié, su piel era muy resistente, pero no lo suficiente porque sangraba demasiado, un lobo ártico se dispone a disparar dardos tranquilizantes impactando a un tigre quien se disponía a lanzar una granada de fragmentación, el tigre cae soltando la granada, cae en sus pies cerca de los demás, explota y el resto de mis cómplices mueren, el lugar era una verdadera carnicería, humo por doquier, gritos y quejidos, Leodoro corre a socorrer a la pantera recepcionista mientras yo era el último que se disponía a disparar contra los policías, el rinoceronte mal herido se encontraba tirado a mis pies, su respiración era entre cortada pero pude escuchar unas palabras provenientes del rinoceronte moribundo, palabras que hicieron que salieran lagrimas de mis ojos.
—..ahg... ah... ¿mamá?... ¿Eres tu?... mírame, ahora soy un buen policía, ya .... no... soy una...... mala person.....na...........—el enorme animal muere con un último suspiro. No lo podía creer, lagrimas salían de mis ojos recordando a mi madre, el odio se había ido, estaba cegado por el odio de una sociedad discriminadora queriendo que pagaran animales inocentes haciéndoles lo mismo ellos le hicieron a mi madre y a mi. Los oficiales me tenían rodeado, estaba dispuesto a rendirme aunque me matasen, cuando de pronto alguien dispara desde afuera hacia adentro sin herir a nadie dándome la oportunidad de escapar, Leodoro dispara y me da en el costado de las costillas. Mientras escucho que la pantera le grita al León.
—¡JEFE! ¡Llamó Bogo! Encontró la localización de la fabrica de armas. Nos dio su ubicación.—
Mientras me monto en la furgoneta veo que Finnick está de chófer, el cual inmediatamente arranca, me mira agarrándome la herida mientras sangraba pero la bala solo me había rozado.
—Te lo dije Nick, las hembras están locas y nosotros estamos locos por ellas—me dijo en forma de burla mientras yo reía por el mal chiste.
—¡FINNICK! debes llevarme a la fábrica es posible que Siberia esté en peligro—Finnick me mira molesto.
—¿Acaso te gusta tanto como para morir por ella?—Lo observo seriamente antes de contestarle.
—En realidad nunca me enamoré de ella, solo quiero que nadie más muera. Me equivoqué Finnick, he dejado que Siberia se salga con la suya y yo fui su principal herramienta.
—No te preocupes Nick estamos cerca— Las sirenas se comenzaron a escuchar, pero no venían detrás de ellos sino que estaban a una buena distancia, en minutos llegamos a la fábrica en donde se escuchaban tiroteos. Finninck estacionó la furgoneta detrás del edificio por si necesitábamos escapar. Bajé a como pude de la furgoneta y entré lo más rápido que pude, en eso el tiroteo entre los animales y los del ZPD era intenso, un lobo policía estaba muerto cuando de pronto mira a una de las hienas morir acribillado, este dispara a unos tanques donde yo me encontraba, estos explotan destruyendo una gran parte de la fabrica y matando a muchos animales, el fuego se propagó por todo el lugar, yo me encontraba tirado en el suelo debido al impacto de la explosión, estaba muy golpeado para poder levantarme, solo veo una pelea entre un búfalo policía con el rostro herido y un oso polar, un tigre muerto en el suelo. Intento levantarme cuando escucho una voz, Siberia.
—Tres miserables policías no me detendrán para convertir esta maldita ciudad en cenizas, teñiré sus calles en sangre de todos los que me hicieron daño.— Son las palabras de una tigresa envenenada de odio. Logro ponerme de pié cuando veo que Leodoro de la policía aparece, Siberia no se percató del enorme felino, le grité a Siberia pero no me escuchó en ese momento toda la estructura empezó a desmoronarse, y Leodoro había enviado a Siberia a una columna siendo sepultada por más escombros, comencé a caminar hacia donde ella se encontraba, el calor era muy intenso, ya Leodoro y el Policía habían salido del edificio, entonces me desmayé.
Fin Flashback
—Recuerdo que desperté en la furgoneta, Finnick entró a salvarme y huyó de ahí, desde ese entonces tiene la furgoneta como recuerdo.— sonríe débilmente el zorro.
Nick con sus orejas agachadas y rostro cabizbajo siente las patas de la coneja acariciándole sus patas. Ella trata de sacarlo de su silencio.
—Si tienes miedo de mi, me odias, o desprecias no te culpo zanahorias, soy un enorme hipócrita al unirme a la policía, sabiendo que en el pasado maté a muchos buenos policías.—dice un zorro con mirada culpable, Judy solo lo observa sin malicia, sin odio, sin miedo, su mirada era de amor. Pero Nick no se atrevía a verla a los ojos.
—Desde que te conocí, todo en mi oscura vida se fue iluminando, los males cometidos en el pasado ya no me afectaban, tu creíste en mi, tuve la esperanza de poder ser mejor para ti, para esta ciudad. Cuando todo esto termine me entregaré a la policía y confesaré mis crímenes.—
—¡Nick nunca imaginé que fuiste un peligroso criminal, sinceramente estaba sorprendida y asustada, sentí desprecio por un momento pero todo cambió cuando te arrepentiste e intentaste remediar todo, aun puedes hacerlo sin necesidad de entregarte, juntos detendremos a Siberia, eso bastará para redimirte y hacer justicia por todos los que murieron.—Nick se sorprende al escuchar una Judy calmada, con su tierna voz sentía que todo estaba bien, deseaba darle un beso pero ella no merecía a un zorro como él.
—Judy yo....—Un beso, un beso profundo bastó para calmar a un sufrido zorro, la coneja no quería perder a su zorro, necesitaba demostrarle que ella estaría con el en todo. Los dos se separan brevemente viéndose mutuamente a los ojos.
—Te Amo Nick—Le dice brevemente Judy mientras se vuelven a conectar en otro apasionado y cálido beso, Nick con rostro de asombro mira a Judy abrazándola.
Fin del capítulo
Gracias por la espera y les pido disculpa, mi trabajo me acapara mucho tiempo y es difícil para mí hacer esta historia pero no la dejaré de actualizar continuamente y publicar nuevos capítulos mas a menudo. Les pido comenten para saber sus opiniones.
Saludes!!!
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