-Capitulo Uno-
Nagisa sabe que no debería acercarse, que ignorar los jadeos adoloridos y el llanto de un infante es lo correcto. Si esa persona se adentro en el bosque aún bajo las advertencias, bajo los rumores y demás, entonces claramente está buscando morir ¿Y qué si carga a su hijo? Es una desición lógica no querer dejar solo a un niño en este mundo desquicidiado y violento; entonces Nagisa debería seguir caminando a su cabaña, porque es claro que no es su problema.
Pero no lo hace. Él avanza en dirección a los sonidos y el llanto, avanza hacía un claro en medio de un bosque oscuro y espeso viendo en el centro a una mujer tumbada a contra un arbol; era claro que ella había venido al bosque a morir, porque no había forma de sobrevivir al agujero en su estómago, pero por alguna razón ella aún respiraba bocanadas de sangre mientras sus brazos acunaban protectoramente un pequeño bulto envuelto en mantas. Nagisa se acercó un poco más atraído por la apariencia casi irreal de la mujer, largo cabello rojo y rizado que caía detrás de ella suavemente, piel pálida como papel y unos enormes ojos verdes como esmeraldas.
Entonces la mujer alza bruscamente la cabeza y sus ojos se clavaban en donde Nagisa está. El peli azul tiene muchas preguntas respecto a cómo ella logro saber donde estaba, pero obto por solo salir de su escondite, alzar su mano y quitar la capucha de su gabardina. Los ojos verdes como esmeraldas observaron como las hebras de cabello celeste se agitaban después de que la capucha fue quitada, observó la expresión vacía en el rostro del hermoso muchacho y abrió sus labios.
—Por... Favor...—se inclinó hacia adelante, sostuvo su peso en sus rodillas y uno solo de sus brazos, mientras el otro sostenía firmemente al niño que lloraba—Cuida...lo
La mujer bajo la cabeza y vómito un charco de oscura sangre sobre el césped. Nagisa no se acercó, continuó observando fríamente la situación, si ella estaba así de herida y rogaba que cuidara de su hijo es porque estaba siendo perseguida ¿Quería Nagisa involucrarse en algo así? Claro que no. Al ver que el peli azul no iba a avanzar la mujer obto por dejar el pequeño cuerpo en el piso y abrir las mantas revelando al pequeño niño; cabello rojo y piel pálida, su pequeño cuerpo estaba desnudo además de las mantas y sus manos eran puños cerrados a la altura de su pecho. Se removió al sentir que repentinamente era dejado en una superficie dura y entonces abrió los ojos.
Nagisa se congeló en su lugar, observó al niño que le devolvia la mirada con esos enormes ojos color cobré de pupila afilada.
Sus instintos gritaron "monstruo" pero su curiosidad fue mayor, bajo a la altura del piso y se acercó cautelosamente. El pequeño eligió ese momento para estornudar suavemente y Nagisa retrocedió sorprendido, esto pareció divertir al niño que soltó una suave carcajada mientras sus brazos se abrían hacia Nagisa.
—Por favor... Mantenlo... A salvo...—nagisa volvió su vista hacia la mujer, quien colapso sobre el piso. Su hermoso rostro contra la hierba sucia de sangre—Él es... La única.... Llave....
Nagisa pudo ver el intante justo en que sus signos vitales se detuvieron, la respiración y sus latidos. Entonces ¿Ahora qué? Sus ojos se enfocaron en el niño que parecía ajeno a la muerte de la mujer que lo dio a luz y en su lugar seguía estirando obstinadamente sus brazos en dirección a Nagisa, sus pequeñas cejas se habían fruncido ligeramente en disgustó y cuando notó que era observado e ignorado soltó un gruñido.
Vaya pequeño malhumorado.
Nagisa no solía insultar, su maestro le había enseñado que eso no era correcto, pero creía que al menos en esta ocasión tenía una buena excusa;
—Mierda—murmuro mientras cubría al niño y lo tomaba en brazos, las pequeñas manos se alzaron tocando el mentón del azulino quien se estaba colocando la capucha—Joder.
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El llanto de nuevo interrumpió el silencio de la noche en el bosque, los pájaros que dormitaba en árboles cercanos salieron volando apresurados por huir del ruido y Nagisa por un momento deseo poder hacer lo mismo. En cambio soltó un quejido y se giró suavemente para ver el cuerpo de Karma, como lo había nombrado, a un lado suyo llorando nuevamente mientras una de sus pequeñas manos golpeaba la pared; después de que Karma se cayera dos veces, Nagisa decidió que lo mejor era poner al infante entre su cuerpo y la pared.
—¿Ahora qué?—pregunto somnoliento, se sentó y tomo el pequeño cuerpo entre sus brazos. El llanto disminuyo un poco en volumen, pero seguía sollozando, mientras se aferraba a la ropa de Nagisa—¿Tienes hambre de nuevo...?
Nagisa había tenido que preguntar a algunas señoras en el mercado como alimentar a un bebé, había mentido diciendo que la madre había fallecido hace poco y que él no sabía cómo cuidarlo; las señoras se habían mostrado comprensivas y le habían dado algunos consejos. Con karma en brazos se dirigió a la cocina y comenzó a preparar la leche, por una ventana observó que la vaca que se había robado le devolvía la mirada; al parecer ambos estaba hartos de karma.
Afortunadamente durante la noche karma era más pacifico para beber leche, le tomó algunos intentos empujar la tetina del biberón en su boca y escuchar como comenzaba a Beber. Mientras tanto Nagisa se acurrucó en la esquina de la cama asegurándose de que la pared lo sostuviera sentado y se terminó durmiendo de nuevo.
Despertó tiempo después, horas o minutos no está seguro, y solo fue por una extraña sensación. Parpadeo confundido y bajo la mirada; karma le devolvió la mirada desde su pecho con sus labios envolviendo su pezón derecho y succionado.
—¡Aaaaahhhh!
Por primera vez en muchos años Nagisa realmente grito en pánico, sus brazos empujaron al niño y lo arrancaron de su pezón. Karma lo observó por algunos segundos, frunció el ceño apretando sus puños y antes de Nagisa pueda detenerlo ¡Comenzó a llorar aún más fuerte que la noche anterior!
Cuando fue al mercado por más verduras y frutas, porque karma los necesitaba, las señoras lo recibieron con una mirada compasiva al ver las ojeras que cargaba y el sueño que lo estaba haciendo dormirse de pie. Una de ellas estiró su mano y la apoyo gentilmente en la espalda del oji azul que respingo asustado;
—¿Noche difícil?—pregunto gentilmente, su sonrisa arrugaba aún más su rostro—Se que es difícil, pero cuando ves esa carita sonriente sabes que valió la pena
Nagisa asintió aún si no estaba de acuerdo; lo único que sabe es que cuando ve esa adorable sonrisa, es porque el desgraciado está a punto de iniciar un berrinche. Había algo extraño en todo ésto y no era asoló el hecho de que karma parecía crecer un poco más rápido de lo normal, aunque Nagisa no puede estar seguro, sino el simple hecho de que Nagisa realmente lo este cuidado y de qué... Realmente este sintiendo algo.
Es molesto cuando karma decide hacer berrinches en los cuales su llanto asusta a los pájaros y que últimamente se han unido a los rumores sobre el bosque, también es bastante divertido cuando el pelirrojo intenta sentarse aún cuando su cabeza pesa más que su cuerpo y al final termina con el ceño fruncido y bastante agitado. Tambien es atemorizante como ahora le preocupa dejarlo solo, después de todo es tan pequeño, tan indefenso.... Nagisa tiene la necesidad de protegerlo...
_"Tu nii-san te protegera, así que no deberías preocuparte por esas cosas"_
El cuerpo de Nagisa se enfrió ante el recuerdo y su expresión volvió a tornarse vacía, con una pequeña reverencia se despidió de las señoras y se adentro en el bosque con sus manos llenas de bolsas. Cuando llegó a su casa y entro lo primero que noto fue que karma había logrado sentarse usando de apoyo la pared; fue algo escalofriante ver cómo le sonreía de forma triunfante, como si entendiera que Nagisa no esperaba que lo hiciera.
_Que miedo..._
Nagisa se acercó y comenzó a revisarlo buscando ver si se había lastimado de alguna forma con dicha hazaña, la cual no se explicaba, y en medio de su revisión se congelo. Sus manos se detuvieron a los lados de la cabeza del menor y en la parte superior, había dos pequeñas protuberancias que eran suaves al tacto, pero en las cuales si aplicabas algo de presión podías sentir algo duro en el interior; su inspección no pudo ir demasiado lejos ya que cada vez que Nagisa intentaba presionar de nuevo Karma soltaba un quejido y se removia.
No era un golpe. Nagisa había visto y tocado muchos golpes en su vida y eso no se sentía como uno. Karma gruño cuando Nagisa lo alzó y desnudo, se removió molesto y fue completamente ignorado por el adulto que comenzó a revisarlo. Tocó, presionó y palpó cuanto pudo sin encontrar nada especialmente preocupante.
—Me estás dando demasiados problemas—suspiro Nagisa, comenzando a vestir nuevamente al niño. Karma bufo como si se hubiera ofendido y cuando Nagisa estuvo lo suficiente cerca tomo un mechón de su cabello y lo jalo hacia abajo—Au, au, au. Suelta, suelta
Karma soltó una risita por los pedidos de Nagisa, quien detuvo sus movimientos par asoltarse, inhaló profundamente y comenzó a soplar sobre la barriga desnuda del niño. El pelirrojo balbuceo y comenzo a removerse intentado apartar al bravucón que tenía encima y a pesar de su ceño fruncido las pequeñas risas por las cosquillas no dejaban de escucharse en la casa.
Nagisa acabo de jugar y se dejó caer en la cama con las mejillas rojas a causa de soplar tanto, y como era costumbre karma no tardó mucho en arrastrarse y acomodarse en el hueco que el cuerpo de Nagisa formaba.
_Das demasiados problemas..._nagisa subió su mano y acaricio suavemente el poco cabello rojo que el niño tenía en su cabeza, rozo con su pulgar aquellas pequeñas protuberancias en la cabeza del niño y se inclino un poco más, acunandolo mejor con su cuerpo_Pero... Supongo que no es tan malo..._
La mañana siguiente, cuando Nagisa despertó no grito cuando sintió y escucho a karma prendido de su pecho, pero si lo hizo tiempo después, cuando descubrió que en realidad algo estaba saliendo de su pecho. Y mientras Nagisa observaba en pánico la sustancia blanca que brotaba de su pecho, karma lo observaba sintiéndose lleno por primera vez en meses.
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