(¡He vuelto! Perdón la tardanza, estuve fuera por las fiestas. ¡Feliz año nuevo a todos! Hemos iniciado una nueva década, para bien o para mal, lo mínimo que podemos hacer es tratar de llevarla en una dirección positiva. No digo nada, pero solo tenemos hasta 2030 para salvar el medio ambiente o el daño será irreversible. Es triste iniciar el año con un incendio masivo en australia y por un evento que podría desencadenar la tercera guerra mundial. Definitivamente no empezamos con el pie derecho.
Hablando ahora sobre esta historia, estoy listo para continuarla y acabarla este año. Ya va a empezar lo bueno. De modo que espero sus votos y apoyo que siempre agradezco de su parte. Lamento si el capítulo ha sido muy corto, es que he pasado por bloqueos de escritor y no puedo escribir mucho últimamente. Gracias por comprenderlo).
El grupo de bandidos avanzaba por el ancho desierto hacia las Cataratas Terreas. Aquella gran cantidad de hombres viajaba de varias formas posibles, a caballo, a camello o sobre caravanas tiradas de caballos, Celia se encontraba amarrada de brazos y piernas y viajaba sobre el caballo de Gilal. Llevaba mucho rato viajando de esa forma, casi parecía un costal.
Celia: ¿Cuándo llegaremos a ese supuesto lugar?
Gilal: (entre dientes) Por quinta vez, mañana llegaremos a las Cataratas Terreas. Como no te calles voy a parar para ponerte la mordaza.
Celia resopló.
Celia: ¡Estoy aburridaaaa! ¿No puedes mínimo charlar conmigo para entretenerme?
Gilal: ¿Por qué hablaría con una mocosa llorona como tú?
Celia: ¡Oye! Que yo soy la única que puede leer tus estúpidos manuscritos, mínimo finge que te importo en algo.
Gilal: Me importa más la mierda de mi caballo que tú.
Celia: ¿Qué tiene de especial ese tesoro para ti?
Gilal: Con esa cantidad de dinero, casi podría tener un reino propio. Ese lugar es la máxima concentración de oro de Imperio del Sol. Cuando consiga ese oro, tendré todo lo que quiera en la palma de mi mano.
Celia: (alzando la ceja) ¿No tenías un motivo más original para buscarlo?
Gilal: No tienes idea de lo cerca que estoy de ponerte la mordaza.
Celia: Ayer comentaste de que una vez lo perdiste todo por un entrometido cuando buscabas ese tesoro, ¿me puedes contar la historia?
Gilal: No.
Celia: Andaaa, no te cuesta nada.
Gilal: ¿Si te lo cuento te quedarás callada?
Celia: De acuerdo.
Gilal suspiró y comenzó a contar.
Gilal: Durante mi búsqueda del tesoro de Iram, finalmente conseguí el mapa que me llevaría al tesoro de Iram. Fui a mi base con mi grupo de ese entonces para rastrear el lugar, la habíamos ubicado en el interior de unas cavernas en el suroeste de la región. Allí, fuimos asaltados por un grupo de entrometidos, liderados por un Gunslinger como yo. Poco a poco fueron acabando con mis hombres, por lo que tuve que recurrir a mi plan alternativo. Había provocado explosivos en el lugar como una medida preventiva por si llegaba alguien de la caballería de Wildlands. Aunque el lugar se derrumbaba, no lo hice al ritmo que había pensado, por lo que ese hombre me alcanzó. Peleamos, y él me hizo caer al vació, aunque ninguno de los dos espero que cayera en uno de los ríos subterráneos de abajo de las cavernas. Ese hombre acabo con casi todos mis hombres, mis recursos, mi guarida... y con el mapa.
Hubo un momento de silencio antes de que el hombre prosiguiera hablando.
Gilal: Con el tiempo, comencé a trabajar de mercenario como solía hacer antes. Fue entonces cuando me encontré a dos acaudalados de Jordenorth, los escuché a escondidas y descubrí que habían dado con La Cueva de los Pilares. Tras hacer tronar un poco sus huesos, me dijeron que en sus diarios habían descrito el camino que hicieron. Lamentablemente, no me pudieron avisar de que aquellos diarios estaban escritos en su idioma natal antes de esparcir sus sesos por le piso. Volví a conseguir un nuevo grupo y me embarqué una vez más por el tesoro de Iram. Ahora que te tengo a ti, finalmente puedo conseguir lo que tardé años en encontrar.
Celia: ¿Y qué fue de ese hombre?
El Gilal hizo parar su caballo.
Celia: ¿Qué pasa?
Gilal: Te advertí de lo que pasaría si volvías a hablar.
Celia: (molesta) ¿Va en serio? ¿Solo por preguntar algo?
Gilal: (bajando del caballo) Tu voz es desesperante a más no poder.
El Gilal sacó la mordaza de una del equipaje de su caballo.
Gilal: Deberías estar agradecida, si fueras mayor te cortaría la lengua.
Celia: Si fuera mayor, te daría una fuerte patada en el...
Gilal apretó la mordaza y las palabras de Celia se silenciaron al instante. El Gilal volvió a subir a su caballo y volvió a ponerse en marcha.
Gilal: Tienes suerte de viajar conmigo y no con los otros.
Celia simplemente gruño tras la mordaza. Ojalá Elena pudiera seguirles el ritmo.
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