Se abre el caso

Capítulo 1

Se abre el caso

Con pasos apresurados me adentro a mi lugar de trabajo la Procuraduría de Ciudad Domino, me llamaron de mi sección, Investigación en Criminología y Homicidios, el personal me sonríe saludándome mientras recorro los pasillos hasta llegar a mi destino abriendo la puerta tras unos breves toques educados que anuncian mi llegada.

En el despacho de mi jefe tomo asiento, esperando a ser atendido mientras el continua en una llamada importante, siempre está ocupado, el Director de la dependencia es un hombre gordo y de mala cara, las canas le cubren la cabeza y fuma un puro, aunque esté prohibido fumar,  la manera rauda en que lo hace me indica su desesperación, algo importante debe estar ocurriendo. Con un golpe cuelga el teléfono y me encara. 

-¡Llega tarde Haley!-me reprende con una mirada reprobatoria y junta sus dedos gordos repletos de anillos de oro que parecen querer encarnarse de lo apretados que le quedan.

-Lo lamento señor-replico de inmediato  sin preguntar nada ya que en cuanto lo hago, el comienza a hablar con su voz profunda y  rasposa por años de tabaco.

- El gobernador me ha llamado, un incendio en los barrios bajos, toda la casa ardió con los habitantes adentro y no queda nada, podría no ser importante, pero testigos afirman que fue provocado, el próximo año serán las elecciones y al partido no le conviene quedar mal con el pueblo o nuestras cabezas serán cortadas y tú y yo nos quedamos sin trabajo, la tasa de criminalidad no ha bajado un ápice y por si fuera poco ese barrio se está haciendo notar demasiado por la prensa incluso aunque la hayan sobornado para opacar las noticias -dijo pasándome una carpeta  con documentos, que de inmediato tomo y comienzo a abrir, él se recarga en su silla  giratoria envuelto en el misticismo del humo mientras da varias caladas más.

-Escuche de este asunto en la radio mientras venia para acá,  también lo están pasando en las noticias se está volviendo notorio entre el populacho-digo mirando las fotografías de lo que hace un par de horas fue un terrible incendio con llamas de hasta  5 metros de alto, los bomberos no habían llegado a tiempo, como siempre, y con los servicios de emergencia siendo poco más que defectuosos no me impresiona mucho que no quedara nada.

Mi jefe solo asiente y gruñe  tiene cara de bulldog y los gestos de uno.

-Los bomberos nos pasaron el informe hace unas horas- continua – encontraron  altas cantidades de gasolina, suficientes para volar  un radio mayor en cachos,  pero la gasolina estaba esparcida y los galones hechos mierda así que no quedan huellas, el asesino o asesinos no se tomaron demasiadas molestias en ocultar el crimen, encontraron dos cuerpos,  se presume son hijo y padre Wheeler,  pero  en criminología  nos indican que  por las pruebas es un homicidio, los llenaron de balas antes de incendiar el lugar, balística informó que el calibre del arma es genérico, en los últimos meses en ese barrio ya se habían encontrado armas de ese estilo así que pudo haber sido alguna pelea entre barrios-dijo con  el ceño fruncido, los barrios pobres estaban llenos de delitos parecidos, robo a mano armada, homicidios por armas de fuego robadas, robos a casa habitación, pandillerismo o narcomenudeo.

-Haley, quiero que resuelvas este asunto y des con algún culpable, necesitamos echar toda esta mierda sobre los hombros de alguien, porque ahora mismo está sobre los nuestros,  a nuestros políticos y contribuyentes no les gusta que anden por allí matando a  las personas, tráeme a los culpables-me gruñe despidiéndome, me pongo  de pie   para salir  con un “si señor” para salir de ahí y ponerme  a trabajar.

En mi cubículo muevo mis viejos expedientes para hacerme espacio, tengo un par de asuntos de robo de auto partes y otro más de un pequeño narcolaboratorio que se incendió hace menos de un mes, suspiro pensando que no son demasiados crimines y muy poco personal para atender todo, mentalizándome para un caso nuevo, comienzo leyendo los informes, llego a las ultimas hojas mirando las fotografías,  la primera es de un hombre  de mediana edad con unos ojos azules muy claros, tez blanca y  cabello rubio, nada común en esta parte del mundo tener esos rasgos extranjeros, mi conclusión es que era bien parecido para la edad que muestra el registro, él debió ser el padre, William Wheeler, la segunda  foto es la del hijo, Joseph Wheeler rubio también, con unos ojos grandes y de color entre miel y dorado, atractivo también, bastante joven solo 17 años, en su fotografía tiene un atisbo de sonrisa, ligeramente retadora y casi coqueta. Me quedo observándolo un poco más memorizando sus rasgos, hasta que con un suspiro cierro el expediente.

-Muy bien  ustedes dos, vamos a descubrir quién los mato señores Wheeler-digo con una sonrisa que infla mi ánimo.

***

Escena del crimen

Bajo de mi auto,  he venido hasta la casa calcinada,  de la cual apenas y queda algo,  traigo mi patrulla con la sirena y algunos más del Equipo de Ciencias Forenses acompañándome, estos lugares son los peores en Domino,  la gente aquí no le importara que seamos policías, sé que incluso las patrullas no entran aquí por la noche de tan tensa que es la situación, las personas se ven famélicas y sucias, parece otro submundo, demasiado alejado de la  tecnología que  caracteriza a esta ciudad.

Mis botas  crujen sobre  la grava, ya que no está pavimentado, la casa era pequeña,  tal vez dos cuartos, una sala-comedor-cocina y un baño  diminuto cuando mucho, increíble que la volaran con tanta gasolina, estaba hecha de madera lo que facilito que  se quemara, según los vecinos, a los que he interrogado, dicen que la vivienda era al estilo norteamericano y que no encajaba con las demás.

Entro al terreno chamuscado, el olor ocre a quemado que lastima mis fosas nasales y  algunas cosas aun humean un poco a pesar del trabajo de los bomberos, nada queda en ese lugar desolado,  aunque según veo tampoco es como si hubieran tenido muchos muebles que pudieran quemarse,  en el forense apenas y pudieron recuperar  algún hueso de las víctimas que aún se analizan  pero no tengo muchas esperanzas de que encuentren nada.

-Vámonos chicos no hay mucho que ver –digo a mis hombres,  uno de ellos del piso saca una losa desvencijada y suelta, aquel debía ser el cuarto de uno de ellos.

-Señor  aquí hay algo-dice el hombre  agarrando con sus guantes de látex lo que parece una cajita metálica me la entrega  y emocionado abro con cuidado mi pequeño tesoro y mi primera pista real, dentro tiene  cartas de Duelo de Monstruos, nada no muy común después de todo esta ciudad se ha hecho famosa por el juego, reviso las cartas leyendo los títulos “Bebé Dragón”, “Mago del tiempo”, “Espadachín de la llama” “Dado de cráneo” entre otras.
-llévatelo como evidencia –digo mientras lo meten en una bolsa  plástica  mirando el pequeño lugar, este debió de ser  la habitación del chico.

Que lastima...

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