❥ 14. Refuse • Chanyeol

Escrito por: Erika / @jaexoland


Tus ojos oscuros observaban embelesados a la mujer más hermosa de tu universo.

Ella contoneaba las caderas al ritmo de la suave música. Tú compusiste la melodía, la letra... Pensando en ella.

Esa noche no tocabas en tarima, no era tu noche, era la de ella: La noche de Estrella.

La dama de todos. La dueña de nadie.

Su piel casi translúcida, cubierta de prendas provocativa amenazaba a más de uno a ir más allá de la simple mirada. Ninguno quería jugar con la imaginación. Querían tocarla. Hacerla suya.

Eras consciente del arrebato masculino que ella despertaba esa noche, de lo que provocaba, de las consecuencias pero, lamentablemente no estaba en tu poder mover los hilos del destino para matarlos a todos y raptar a tu mujer.

Ella, siempre ajena a tus sentimientos, se sumergía en la sensualidad que desprendía su cuerpo al frotarse contra la fría barra table dance, hacía oídos sordos a silbidos y voces de una docena de viejos borrachos y sin dignidad. Su único interés: prestarle un poco más de atención sólo al que ofreciera más del papel verde con varios ceros por delante.

Por supuesto, tú carecía de lo que ella buscaba, como también del suficiente coraje para enfrentarla y, entre temblores y balbuceos, confesar lo que tenías atrapado en el pecho desde el día en que la conociste.

Como todos los viernes, tus hombros sumaban como carga pesada los días en que la perdías poquito a poco. Ni siquiera te devolvía la mirada. Nada.

Qué patético ¿verdad Chanyeol?

Esa noche, tus manos de pianista sudaban del mismo modo que tu frente. La vena de tu largo cuello temblaba constantemente. No ardías en deseos de poseerla, todo lo contrario de lo que se palpaba en las miradas de esos lobos sucios, hambrientos y asquerosos.

La imaginabas tendida entre tus brazos, largos y fuerte. Ella, echada sobre tu pecho grande, suspirando de plenitud.

Pero esa noche, como cada viernes, no era ni el lugar ni el momento para recrearse en cuentos algodonados.

Todo tu cuerpo de muchacho gritaba de rabia. No podías abrir la boca, ni siquiera hablar de ella. El jefe lo tenía prohibido. Tu voluntad se veía acorralada una vez más.

No lograbas alcanzar tu miedo y superarlo. Todo era demasiado.

"¿Por qué no te haces el favor y desapareces?" Repetiste otra vez. Hastiado de las mismas andadas.

Sabes que la respuesta es absurda, casi ridícula, pero no carente de sentido.

La música terminó por fin, esa mujer dejó de bailar y volviste a respirar aliviado.

—Anda, ayúdala a descender las escaleras y llévala a casa —. Esa era la voz firme de tu jefe. Firme y amenazante.

Asentiste sin decir nada. Te limitaste a hacer tu trabajo de cada viernes, sin abrir la boca, sin fuerzas para ser valiente, besar a esa mujer sin dueño y asumir las consecuencias.

Porque es tuya ¿no?


[***]


¡¡Hola!!

Este es mi primer drabble en el mundo Aeris xD  Estoy muy nerviosa!! Espero que les haya gustado, por favor, decirme qué tal les ha parecido.

Chauu

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