¡Ya No Eres Bienvenido!

Una figura en el bosque huía desesperado, llevaba una espada en la mano y parecía estar herido, dejaba un rastro de sangre que delataba su ubicación, presentía su muerte, las piernas comenzaron a traicionarlo, su respiración se debilitaba al igual que su aura. Hasta que por fin se desvaneció en el suelo, dejando un charco de agua roja debajo de su cuerpo, entre cerrando sus ojos tratando de ver al frente, una presencia se acercaba a el, un demonio. Una criatura que cargo de él y lo llevo muy lejos, después no supo que sucedió, Kogitsune se desmayó.

Al despertar se encontraba en una cueva amplía, le era familiar ese lugar, exaltado se sentó e inmediatamente toco su abdomen, dándose cuenta de que la herida estaba cubierta por vendajes, confundido comenzó a observar a su alrededor, no se explicaba como es que había sobrevivido, hasta que sus dudas fueron interrumpidas por una voz conocida.

Tadashi: Veo que ya despertaste

Kogitsune: ¿Que haces aquí?

Tadashi: Más bien deberías preguntar "¿Que es lo que hice?"

Kogitsune: ¿Que?

Tadashi: Te acusan de haber salvado a una simple humana

Kogitsune: Eso no es verdad...

Tadashi: ¡¡No Mientas!!...El olor de esa humana está impregnado con tu aroma

Kogitsune: ¡Que más da! *Dijo sin arrepentimiento*

Tadashi: No tomes esto tan a la ligera Kogitsune...Te sentenciaran a muerte si sigues con ese comportamiento

Kogitsune: Yo ya no le rindo cuentas a nadie

Tadashi: Recuerda que soy tu superior y si no fuera por mí tú ya estarías muerto

Kogitsune: Yo no te pedí que me salvarás

Tadashi: Así como tampoco pediste tu exilio verdad?

Kogitsune: Es asunto mío

Tadashi: Como te hago entender *Suspira largamente* Para que esto sea más fácil...Debes devolver esa espada

Kogitsune: ¡¡Me niego rotundamente!!...He sido su guardián desde hace siglos y no dejare de serlo

Tadashi: Desde que tú portador a muerto lo dejaste de serlo

Kogitsune: Pero...

Tadashi: Además es tiempo de que ya te retires...Te despojare de la espada y te quitaré el sello de guardián

Kogitsune: ¡No puedes hacer eso!

Tadashi: No me dejas otra alternativa Kogitsune...Tus acciones nos meterán en problemas...A mi y al clan

Kogitsune: Deje de ser parte de este clan desde hace tiempo

Tadashi: Si...desde hace cincuenta años, pero ahora es tiempo de que renuncies

Kogitsune: Si renunció a ella.... ¿Quien cuidara de la espada?

Tadashi: La ocultaremos lejos de ti...En un lugar donde ni el ojo humano se atreva a husmear

Kogitsune: ¿Por que haces esto?

Tadashi: Tu comportamiento inmaduro es lo que me orilla...¿O es que acaso estarías dispuesto a aceptar la sentencia a muerte?

Kogitsune: Claro que no

Tadashi: Este clan debe permanecer y tú como guardián debiste obedecer las reglas...No quisiste hacerlo y en lugar de eso desiste corromperte ayudando a una humana

Kogitsune: No era mi intención el...

Tadashi: ¿Y por que lo hiciste? *Dijo interrumpiéndolo*

Kogitsune: Yo...

Tadashi: Ya agotaste mi paciencia Kogitsune...Te he dado muchas oportunidades y no has cambiado a pesar de todo...Ahora haré mi trabajo

Se detuvo enfrente de Kogitsune y de su mano izquierda borro el sello de guardián, ahora la espada carmesí ya no le pertenecía. Tal y como Tadashi advirtió, oculto la reliquia muy lejos no sin antes amenazar a Kogitsune sobre ella.

Tadashi: Te aseguro que si tratas de buscarla yo mismo te matare

Kogitsune se mostró serio en todo momento, fue duro para él perder la espada ya que vivió dentro de ella durante muchos años y cuándo falleció su portador, Kogitsune salió de las sombras más remotas para ver con más claridad el sol, sin la espada se sentía desarmado, como si una parte de su alma hubiera sido apartada de él. Más sin embargo no quiso darle explicaciones a su superior, esa humana no era una mujer normal, ella era su portadora y  una sacerdotisa.

Kikyo y Kogitsune trabajaron en equipo un gran tiempo, pero ella al darse cuenta de que le era inútil la espada, decidió abandonarla en el templo, como si no tuviera valor, Kogitsune se sentía solo dentro de la espada, fue abandonado junto con ella y para cuándo Inuyasha había conocido a kikyo él dedujo que ya no tendría más oportunidad. Estuvo junto a la sacerdotisa en todo momento, la protegió y ella simplemente lo desecho, en el poco transcurso que permaneció a su lado, Kogitsune se había enamorado de kikyo, aveces intentaba hablarle pero su voz no traspasaba el hierro, pero a él le bastaba que lo utilizará.

Fue el trágico día cuando Kogitsune salió de la espada, estaba en llamas el templo donde aguardaba, todo se volvía cenizas y el fuego dominaba la aldea, no comprendió como es que había sobrevivido, tomo la espada y salió de la choza, al observar a su alrededor miro que la gente está totalmente alterada, reunida y afligida así que la curiosidad lo llevo hasta la copa de un árbol y desde ahí miro.

Una sacerdotisa estaba tumbada en el piso rodeada de un líquido carmesí, una pequeña niña lloraba, era la que más sufría y adelante de ellas estaba una bestia de melena plateada con una flecha clavada en el corazón, parecía estar durmiendo tranquilamente.

Se dio cuenta de que aquella mujer era su portadora y que estaba muerta, por esa razón Kogitsune al fin logro salir y es que justo en el momento que kikyo murió, el guardián abrió paso y libero su alma que estaba atada a la espada, por fin era libre.

Tantos días en soledad habían borrado el rostro de su portadora, es por eso que cuando kikyo resucitó no la reconoció, guardaba un poco de rencor dentro de su corazón, pero su renacimiento lo tomo con gran calma e incluso lo sintió, todos los días salía a buscarla, tratando de hallar su esencia, pero ella fue a él.

La espada carmesí fue forjada por el maestro de kikyo y se implantó en ella un guardián que se suponía la protegería, las ilusiones que está formaba eran una mezcla del poder de Kogitsune, haciendola aún más poderosa, pero la espada solo era un señuelo, una distracción para el rival, era inútil incluso para atacar, no cortaba ni detenía los ataques e incluso la hipnosis duraba solo unas horas y después debía descansar la espada, estando en esa etapa era más que inútil, inservible.

Si Kikyo no hubiera abandonado a su espada y a su guardián ella no hubiera muerto, Kogitsune la hubiera cuidado y protegido sin lugar a dudas.

Pero...El hubiera no existe...

Eso es todo por hoy y esperen la próxima actualización...llegaré hasta el final en este historia y la terminaré eso se los prometo...Porfavor voten si les a gustado y compartan la historia

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