Magnetar


Cuando una estrella masiva colapsa por su propia gravedad durante una explosión de supernova, puede formar, o bien una estrella de neutrones o un agujero negro. Los magnetares son una forma inusual y muy exótica de estrella de neutrones.
Son los imanes más potentes conocidos en el universo. Poseen un campo magnético tan absurdamente potente que cualquier liberacion de energía destruye absolutamente todo a su paso, desintegrando los átomos de cualquier forma de vida cercana a él.

Los magnetares existen de forma silenciosa en cada uno de nosotros; los sentimientos y emociones son como estrellas de neutrones, inestables y frágiles dentro de nuestro ser, sin embargo, si no expresamos nuestros sentimientos ocurre lo mismo, se crea un magnetar en nuesteo interior capaz de destruir todo a su paso. 

Eso era lo que ocurría en el interior de Kohaku al observar como el rostro de Senku se deformaba a una expresión total de desesperación al ver a la pelirroja recién llegada en el campo de visión de ambos. Los sentimientos que había estado reprimiendo durante tanto tiempo estaban colapsando por su propio peso, creando así,  un magnetar de emociones negativas como las inseguridades y complejos dentro de Kohaku. Incluso para ella misma resultaba absurdo comportarse tan débil, era una mujer fuerte, empoderada, nunca necesitó a ningún hombre en su vida... ¿Entonces por qué se sentía tan vulnerable en esos momentos? ¿Por qué dolía tanto su pecho al ver que el hombre del que ha estado enamorada durante tanto tiempo veía a aquella chica como nunca podrá verla a ella? 

Sencillamente porque Kohaku era la prueba irrefutable que los seres humanos necesitan expresar sus emociones, no importa si es algo absurdo o si es algo de dimensiones colosales; el haber reprimido tanto tiempo aquel sentimiento causó que se creara un magnetar que estaba destruyendo su propio autoestima. Y no hay nada más triste que perderse a sí mismo en el camino. 

— Wow, lamentamos interrumpir. — Dijo el rubio sujetando el brazo de Shiho para arrastrarla lo más rápido que pudo por donde habian llegado. Hecho que desconcertó a Shiho. 

—¡Hey! ¡¿Qué te sucede!? —Exclamó en confusión. — ¿No ibas a preguntarle algo a Kohaku? ¡Tú fuiste el que me pidió que te acompañara! —Se cruzó de brazos exigiendo una explicación. No era dura al hablar, en su voz realmente no entendía que estaba sucediendo. 

— A ti te gusta Senku, ¿no es así? —Ryusui miró fijamente los ojos de Shiho causando que ella diese un sobresalto inconsiente por la inesperada pregunta. 

— No... No sé de qué hablas. —Dijo desviando la mirada con un sutil sonrojo. — De cualquier forma, ¿qué fue esa escena allá atrás? ¿Creíste que me iba a poner celosa con verlos juntos? ¡El es una persona! ¡No un objeto! —Chilló apretando sus manos. No sabia si estaba molesta por la acción de Ryusui o si estaba molesta con ella misma por haber sentido por un segundo celos. 
Y es que independientemente de cualquier cosa, Shiho era una chica de 17 años. Claro que tenía celos, es absurdo pensar que alguien no sienta nada de ver a alguien con quien tienes un vinculo ser besado por otra persona. Pero una cosa era sentir momentaneamente celos a pensar que Senku era de su propiedad. 

— ¡No! ¡No fue con esa intención! —Ryusui hablaba en serio. Su intención no era mala, de hecho todo lo contrario. — Yo... tenía miedo de encontrarlos así, y no quería ir solo. — Murmuró con el ceño fruncido en verguenza y confusión. — Sé que suena estúpido pero al menos si te tenía ahí podía sacar una excusa para salir de ese lugar lo más completo posible. 

—Espera... eso quiere decir que tu... —Shiho abrió los ojos en sorpresa al ver la mirada furtiva de Ryusui. — Oh, dios... ¿Te gusta Kohaku? —Preguntó directa como él lo había sido hace un momento. 

—¡Tch! ¡No lo digas tan alto! —Ryusui se acercó peligrosamente a Shiho colocando su mano en su boca haciendo que la contraria frunciera el ceño con molestia. Era una escena bastante cómica. — Sí, sí me gusta pero... como podrás ver, yo a ella evidentemente no le gusto. Por primera vez siento que no puedo tener algo... —Murmuró soltando a Shiho mientras desviaba la mirada en un suspiro. 

— Es porque la ves como un objeto que puedes poseer, las personas que te gustan, las parejas, los amigos, nadie es de tu propiedad. Ellos pueden hablar y tener amistades con quienes quieran. —Dijo con seriedad cruzandose nuevamente de brazos mientras bajaba su mirada. — Senku me... me gusta. Pero no es nada mío, no estamos saliendo, así que él es libre de hacer lo que se le plazca. Sería muy estúpido reclamarle y usar chantaje emocional para culpabilizarlo de algo que no hizo. —Explicó mirando nuevamente al rubio. 

— Suenas como una anciana. — Dijo el contrario enarcando una ceja en confusión. Después de todo, Ryusui creció en un mundo donde todo lo podía obtener con dinero y por ende creería que era suyo. Pero era diferente con las personas y los sentimientos. — No sé que clase de pensamiento es ese, pero no lo conozco. 

—Es sentido común, Ryusui. —Shiho tenía cara de pocos amigos pero posteriormente sonrió. — Las personas no son un objeto que puedas poseer, Kohaku debe quererte por quien eres, no porque la obligas a estar contigo. —Dijo con una sonrisa amable. 

Sus palabras resonaron en la mente de Ryusui como una epifania, generando que sus ojos mostraran sorpresa al considerar esa opción. El solo le sonrió de vuelta en respuesta a la pelirroja. 

—¿Por qué hiciste eso? —Preguntó Senku observando fijamente a Kohaku quién le mantenía la mirada. 

— ¿No es obvio, cientifico? Tú me gustas. —Murmuró sin dejar de mirarlo. El ambiente estaba tan tenso que si querian podian cortarlo con unas tijeras.  

— Kohaku, ya habíamos hablado de esto...—

— No, dijiste que esa clase de cosas era problematica y ahora... con ella... — Su voz se fue menguando. Se sentía tan patetica por estar reclamando algo que en realidad nunca existió. 

— Yo no lo elegí, cuando menos me di cuenta... Mi sistema cardiaco se aceleraba al verla, asumo que tienes razón porque mi segregación de dopamina es bastante alta. — Explicó todo de la unica forma que podia. Siendo un cientifico. 

Kohaku suspiró resignada, pero no eran sentimientos negativos. Ella sabía perfectamente que la rechazaría, pero necesitaba decirle sus sentimientos. Gracias a ello se sentía de cierta manera, liberada. 

— ¿Tú la quieres? —Murmuró la rubia mirando a Senku con calma. 

—  Solo sé que quiero protegerla. No sé si ha pasado el tiempo suficiente para decir que la quiero... — Dijo llevando su mano a su nuca. Le era complejo explicarse, todo era tan cuadrado en su mente que pensaba que debía pasar cierto tiempo para que pudiese querer a alguien en un sentido rómatico sin saber que era notorio su aprecio por la pelirroja. 

— La quieres. Eres un cabeza hueca cuando se trata de emociones. — Murmuró con cara de pocos amigos mientras se cruzaba de brazos. Sí bien, le dolía el hecho de haber sido rechazada, aquella sensación incomoda se había ido drenando lentamente de su pecho. Y de cierta manera eso le hacia sentir tranquila. 

— Lo dices tú. — Exclamó Senku desviando la mirada. Supongo que el evento quedaría en el olvido. Ahora Senku debía expicarle a Shiho al situación. De cualquier forma sabía que todo esto era muy problematico, pero ya había dado el salto junto a Shiho, y no se arrepentiría ahora. 

Kohaku propuso volver a la aldea, evidentemente no se disculpó. Quizá habría sido rechazada, pero el beso nadie se lo quitaba. 

Al volver Kohaku regresó a sus deberes, solo sonreía triunfante molestando a Senku con esto. Después de todo eran amigos, y esa confianza no se rompería solo por una situación. Kohaku quizá no lo veía en el momento, pero era un hecho que ella era importante para Senku. Y qué, ambos tenian un vinculo igual de fuerte que el que tenia con Shiho, solo que enfocado a algo totalmente diferente. Senku entendía y comprendía sus sentimientos aunque no pudiese corresponderle. 

Por otro lado Shiho se encontraba con el resto de personas admirando el barco terminado. Estaba asombrada por las dimensiones, los detalles, su forma aerodinamica, estaba asombrada y elogiaba sin parar a Kaseki y a todos por su increíble esfuerzo. 

— ¡Señor Kaseki! ¡Es usted asombroso! ¡Todos son increíbles. — Decía constantemente hablando en terminos cientificos sobre las dimensiones del barco y lo increíble que era. Más tarde se le unió Ryusui en su conversación de nerds. — ¡Claro! ¡La astrofisica también tiene que ver en estos temas! — Chilló emocionada. 

— ¿Cómo? — Preguntó incredulo Chrome, sin embargo en cuanto preguntó se arrepintió al ver a Shiho con una mirada oscura mientras sus ojos se iluminaban. 

— ¡La fisica se encuentra en todos lados! Los barcos, por ejemplo son capaces de flotar en el mar o los ríos porque existe una fuerza que empuja al barco desde abajo hacia arriba. — Explicó haciendo ademanes con las manos.—  Gracias a su diseño basado una ley de la física conocida como el Principio de Arquímedes. — Sonrió de par apar levantando el dedo con entusiasmo.—  "Cuando sumergimos un objeto en el agua éste flota por una fuerza igual al peso del líquido que desplaza."

— Sin duda, y aunque sea muy desconocido para la mayoría, navegar es un arte y una ciencia basada en principios físicos. — Dijo Ryusui con una sonrisa ilusionada igual que Shiho mientras chrome intentaba entender de qué estaban hablando. Desconocía muchos terminos. 

Estuvieron parloteando mientras todos seguian en jubilo por haber terminado, y pocos momentos después Minami pidió que todos se juntaran para una foto grupal. 
Shiho en un principio se iba a colocar a un lado de Ryusui pero este la obligo básicamente a estar a un lado de Senku. 

Era un momento conmovedor, todos estaban al termino de una obra imposible para el momento en donde se encontraban, pero ahí estaban, contra todo pronostico. 
Eso era lo increíble de la ciencia, que podía hacerte creer en posible lo imposible. No había limites, con esfuerzo y dedicación podías tener el mundo en tus manos. 
Ante las sonrisas de jubilo de todos se podía apreciar con perfección como todos brillaban como las estrellas que brillan en el firmamento. Cada persona vale, cada emoción cuenta. Los Magnetares son fenomenos celestes abrumadores y destructivos, pero incluso la estrella más destructiva que existe es capáz de brillar y mostrarle a todo el universo su increíble brillo. 

Porque aunque tengas un magnetar en tu vida que no te deja avanzar, sigues brillando de una manera única, diferente al resto. La belleza que cada uno posee es individual, y eso podía entenderlo Kohaku, todo era un proceso de practica y error. El mundo de posibilidades que se abría frente a las personas presentes era inmenso como el universo, solo es cuestión de las decisiones adecuadas. 

Ryusui se acercó a Kohaku con una sonrisa la cual fue respondida con otra por parte de la rubia. Ellos no tendrán la misma conexión que Shiho y Senku. Probablemente sea todo lo contrario, pero entre ambos pueden brillar con la misma intensidad, porque el amor no es poseer, es libertad.

— Me gustaría decirte algo después... — Susurró Shiho sin mirar a Senku. 

El cientifico miró de reojo a Shiho, de nuevo se le aceleraba el corazón. Pesimo momento, realmente deseaba mantenerse tranquilo, estaba por hablarle cuando Minami gritó que sonrieran listos para tomar la foto. 
El cientifico volvió su mirada al frente, en el ultimo segundo sintió como los dedos de Shiho rosaban suavemente sus nudillos en un gesto sutil de aclarar que todo estaba bien. 

Todos sonrieron al tomar la foto. Era el inicio de una nueva aventura. 

Cuando al fin tomaron la foto, mientras todos dieron un grito de festejo Senku se giró para ver a Shiho. Ella solo le miró con dulzura. 

Te quiero. — Murmuró entre el ruido pero fue suficiente para que Senku entendiera leyendo sus labios. 

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