C o n f e s s i o n

—Necesito hablar contigo de algo importante. —Esas fueron sus palabras, contundentes y certeras, no había ningún atisbo de duda en ellas, es más, parecía una suplica por que le escuchara. —Sé que he cometido muchos errores... pero necesito hablar contigo. —Repitió afligido mirando al suelo, derrotado. Al menos eso percibía Ishigami Senku cuando vio a Gen Asagiri fuera de su departamento a primera hora del día. El de ojos carmín solo hizo un mohín aburrido.

Ciertamente percibía el deje de desesperación que acompañaban las palabras de Gen, pero era una realidad que todos sabían, incluso Gen que Senku no deseaba hablar con él. Después de todos los sucesos del pasado la amistad entre ellos se fracturó de una manera casi irreparable y Senku no deseaba saber del mentalista, podía tolerar su presencia, convivir con todos juntos y llevar las convivencias en paz, pero muy dentro de él sabía que nunca le perdonaría por lo que hizo, aunque se convenciera mil veces de que fue solo victima de las circunstancias, aunque repitiera el mantra de "pasó por algo", nada de eso servía porque inconscientemente culpaba al mentalista porque la chica de cabello de fuego se fuera.

—No tengo nada que hablar contigo. —Mencionó, tajante mientras sus ojos se encontraban con los de Gen. Quién solo miraba atónito a su antiguo amigo. Éste tragó en seco.

—Yo sé... Pero no me voy a ir de tu casa hasta que me dejes hablar contigo. —Dicho esto interpuso su mano en la puerta de su departamento, obstruyendo la idea de cerrarle la puerta en la cara. El científico frunció el ceño con notoriedad.

—Ya hemos dicho todo lo que teníamos que decir. Déjame tranquilo, Gen. —Masculló ejerciendo más fuerza para cerrar la puerta pero Gen no cedía, a pesar de que la puerta comenzaba a lastimarle la carne del brazo.

—No. ¿Para qué? ¿Para que vuelvas a quedarte solo como los últimos años? ¿Para que te tortures por las cosas que no sabes? ¡Por eso mismo debo hablar contigo! —Alzó la voz, desesperado por que le escuchara.

—¡No te atrevas a decirme como debo vivir la vida! —Muchas cosas habían cambiado alrededor de esos cinco años, la transición de ser un joven lleno de esperanza y con una ilusión surrealista se fue menguando considerablemente dejando a su paso a un adulto con más realismo en su vida, casi al punto de tocar el nihilismo y eso era algo que el Senku de 17 jamás se lo hubiese perdonado. Mucho menos ella...

—¡Senku, ella nunca quiso irse! —Exclamó Gen soltando un quejido por el dolor que ejercía su fuerza contra la puerta. Ishigami ensanchó los ojos en sorpresa soltando la puerta. ¿A qué se refería con eso?

—¿De qué demonios hablas?

—Ella no se quiso ir porque realmente lo deseara... Al menos eso parecía cuando hablamos una ultima vez. Su lenguaje corporal y su forma de hablar no era como alguien que quisiera alejarse de la gente que apreciaba, parecía más como una persona que realmente estaba sufriendo mucho al tomar aquella decisión... —Explicó.

Senku se quedó en completo silencio al escucharle, dejó de ejercer presión sobre la puerta dejando que el bicolor pudiese sacar su brazo de ahí, estaba lastimado pero aún sintiendo el profundo dolor en su brazo no cedía ante la idea de tener que hablar con Ishigami.

—Pasa. —Mencionó haciéndose a un lado para que Gen pudiese entrar a su departamento. Ésta ultimo aceptó entrando con rapidez. No obstante, Senku se quedó un segundo entre el marco de la puerta sintiendo los hombros cansados.

No sabía exactamente la razón, quizá era porque no había dormido adecuadamente, o quizá la posición en la que durmió había sido totalmente incomoda para su cuerpo, pero estaba cansado, agotado, de pensar. De los secretos, de las mentiras, del miedo, de la ausencia. En ocasiones pensaba que tal vez si nunca hubiera conocido a Shiho Asakura no estaría pasando por tal situación. Dejó escapar un suspiro mientras cerraba la puerta y regresaba con Gen. Ambos se sentaron en la mesa de la cocina, justamente donde Senku se había quedado dormido horas atrás. El silencio reinó completamente mientras la incomodidad se acrecentaba hasta que el científico rompió el silencio.

—No tengo mucho tiempo, debo ir a trabajar en un par de horas, así que si tienes algo que decir hazlo rápido. —Ahí estaba, una ve más aquella faceta de Senku que fue haciéndose presente con el pasar de los años, Gen lo sabía, que ya no estaba con aquel niño con la esperanza de surcar los cielos y viajar a la luna, con el sueño de salvar a la humanidad. Ahora solo estaba un hombre roto tratando de no despedazarse con el paso del tiempo.

—No te quitaré más tiempo, lo prometo... —Mencionó el bicolor. —No pudimos hablar adecuadamente en la reunión, pero no puedo quedarme con esto por más tiempo...

—¿Por qué hasta ahora? ¿Por qué esperaste cinco años para decirme que tenías información de ella...? —Murmuró mirándole fijamente a los ojos, a pesar de su expresión calmada era notorio la hostilidad en sus palabras.

—No podía, pensaba que... no estabas listo, saber algo de ella te lastimaba... —Nuevamente fue interrumpido por un golpe seco en contra de la mesa. Había sido Senku, entre su desespero e impotencia.

—Estoy tan harto de que todos piensen qué es lo mejor para mi. Estoy cansado de que todos piensen que no puedo manejar esto, más si se trata de ella... ¡No soy un niño, joder! —Alzó la voz. Estaba frustrado y dolido; se sentía traicionado por todos aunque él sabía perfectamente que la única persona con quién estaba herida era consigo mismo, por la culpa y el arrepentimiento de no haber actuado antes, por no haber demostrado algo cuando era necesario.

—¡Por qué tu no te viste! ¡Tú no viste lo despedazado que te mirabas el día en el que ella se fue! —Gen también alzó la voz dejando sorprendido al científico. —Todos notamos cuanto la querías, todos notamos su ausencia, muchos la querían a pesar de haber convivido tan poco... ¿Acaso crees que nosotros no pensábamos que estabas mal? Parecías desesperado por olvidarla! Arriesgándote en misiones suicidas. —Gruñó con impotencia desplomándose contra la silla. —Hubo tantas ocasiones en donde creímos que ya no te importaba vivir... Cuando en Norteamérica el francotirador te intentó asesinar y quedaste mal herido, incluso cuando aceptaste ser la pareja de Luna, cuando abrieron fuego contra todos... cuando nos volvieron a petrificar... Dios. —Bajó la mirada ante aquellos malos recuerdos. Solo eran niños en aquel entonces, y los traumas de vivir una guerra por la humanidad habían dejado rezagos violentos en sus psique.

Senku lo miró, recordó esos días. Tenía razón, desde que ella se había ido él había comenzado a tomar riesgos más recurrentemente que antes...

—Yo siempre sentí que te estabas dejando morir, a pesar de esforzarte tanto por salvar la humanidad... sentía que algo había muerto en ti cuando ella se marchó de tu vida. —

—No, ni siquiera era tan importante. —Mencionó desviando la mirada, delatándose a sí mismo en una mentira patética y obvia.

—Podrás mentirte a ti mismo... pero no a todos nosotros que vimos todo desde fuera. —Añadió bajando la mirada. —Senku... lo ultimo que ella me dijo fue "Si tuvieses la posibilidad de salvar a alguien a pesar de que tus decisiones afectarán negativamente a otra persona, ¿Lo harías? " —Desvió su mirada a la ventana en donde los rayos de luz se filtraban suavemente por la habitación. —Sus palabras las llevo pensando desde entonces, y cada que lo recuerdo... pienso que quizá ella se fue por un bien mayor. No lo sabemos, pero si estoy aquí es porque no quiero que sigas viviendo bajo el peso de la culpa, Senku. —Explicó Gen con preocupación. 


—No es algo que deba preocuparte. —Dijo el científico, bajando la mirada recordando las ultimas veces que la vio, entre sus dedos jugueteaba con la caja donde guardaba sus cigarrillos. Aquel gesto hizo que Gen frunciera el ceño.

—Claro que me preocupa, idiota. Eres mi amigo. —Pausó. —Yo fui un completo idiota... pensé que era lo correcto y desde entonces, todo el tiempo vivo con el arrepentimiento por haberla alejado de ti, quizá fue mi culpa.

—Puede ser. —Sentenció Senku de forma tajante. —Ella estaba vulnerable, estaba rota... ¿Cómo crees que se sintió cuando logramos despetrificarla y vio que todos la miraban con miedo? Como si la juzgaran por lo que pasó... —Suspiró intentando controlar su frustración. —Ella solo quería un hogar y se lo arrebataste.

Gen bajó la mirada. Sabía que tenía razón, sabía que había cometido un error pero también comprendía que Senku solo estaba herido, lastimado, se sentía solo y no hay peor enemigo que la soledad cuando no es deseada.

—Senku... en serio lo lamento. —Confesó, el bicolor. Sus palabras eran honestas, reales. —Sé que cometí un error... sé que también todos estos años lo evité porque soy un completo imbécil, creí que ese sentimiento que tenías por ella no duraría demasiado... Jamás imaginé que te romperías a pedazos. Nunca tuve la intención de lastimarte... —Sus ojos se aguaron ante el sentimiento de impotencia. —Te juro que si hubiera sabido que te destrozaría el alma jamás lo hubiese hecho.

—Ya no... Ya no importa, Gen. —Murmuró Ishigami. —Ella no va a volver. —Su gesto se notó afligido ante la idea de nunca volver a verla, pero había intentado aceptarlo con el paso del tiempo, solo tenía que reprogramar su mente y... conformarse.

—No. —Dijo el bicolor. —Hoy en la reunión ocurrió algo... —Explicó llamando la atención de Senku. —Cuando te fuiste de la reunión, Yuzuriha mencionó que había encontrado algo de Shiho que había estado oculto entre las ropas que dejó después de irse de la aldea, creo que mencionó que era una especie de Diario. Quizá si vas con Yuzuriha puedas darte una idea de lo que ocurrió con ella o en donde está... Ella no quiso decirte porque... temía que fueses a tener una recaída y te volvieras a aislar de todos como pasó hace tres años. No te enojes con ella. —Explicó Gen dejando escapar un suspiro.

Senku se quedó atónito ante la revelación. De pronto, su mente brillante comenzó a ir cada vez más rápido y todo encajaba perfectamente. Jamás pensó en buscar entre las cosas que había dejado, mucho menos en su ropa, no lo veía correcto. Shiho no era la clase de persona que dejase algo tan importante como un diario o libreta de notas, ella era la clase de chica que le da pesos emocionales muy grandes a cosas pequeñas.

—Tengo que ir a ver a Yuzuriha... —Murmuró el científico observando a Gen.

Una vez más estaba ahí, la esperanza de saber que había ocurrido con ella, las razones de por qué se había ido sin decir nada.

—Escucha, sé que tienes muchos motivos para emocionarte... pero por favor, ten en cuenta que han pasado muchos años, cuando ella se fue aún era una selva inhabitable, necesito que seas objetivo con tus propias expectativas, no sabemos siquiera si ella sigue con vida después de tanto tiempo. —La seriedad reinaba. Era evidente la preocupación de Gen por su amigo, pero a pesar de querer apoyarle sabía que lo mejor era ser objetivos y realistas a seguir alimentando una realidad falsa.

—Lo sé. —Expresó el científico. —Pero tampoco la subestimes. Ella no es cualquier chica, ella tiene el universo en sus ojos. —Mencionó con calma mientras aspiraba profundo, llenando sus pulmones de oxigeno. Por un momento sintió que había despertado de un letargo constante, pero ahora estaba emocionado y no pararía hasta encontrar pistas de donde se encontraba ella.

—En ese caso, solo queda desearte suerte con ello. —Murmuró el bicolor.

—Gen... todos estos años yo... te he tenido un resentimiento enorme. —Explicó con la mirada fija en el mentalista. —No había día en el que deseaba que quien hubiese desaparecido hubiera sido tú. Jamás entendí tus formas de actuar, ni la razón de por qué tenías la certeza de que ella representaba una amenaza... Quizá fui lo suficientemente ingenuo para creerle desde el inicio. Te tenía todo ese resentimiento porque nunca entendí por qué mi mejor amigo no me apoyaba con lo primero que me hizo genuinamente feliz después de la ciencia. —Expresó en un vomito verbal que no paró hasta ese momento. Senku seguía sin ser el mejor a la hora de expresar sus sentimientos, pero continuaba deseando llevar a cabo lo que Shiho le enseñó. No quería seguir viviendo con arrepentimientos, ni mucho menos que magnetares se crearan en su pecho.

Senku no recordaba con certeza cuando fue la ultima vez que habló tanto con Gen, debido a las misiones constantes por salvar a la humanidad era un hecho que nunca hubo tiempo de hablar más allá de sus roles en la tripulación o cosas triviales. Esa tarde, Senku llegó tarde al trabajo porque pasó toda la mañana con Gen, exponiendo la perspectiva que ambos habían tenido en aquellos entonces. Gen le confesó al científico que temía por la integridad de Senku, le explicó las razones de actuar, el miedo a que pudiese fracturar lo que todos en la aldea habían construido, y por primera vez Senku entendió muchas cosas que en sus años no. 

La relación entre Gen y Senku estaba fisurada, la falta de confianza pesaba pero ambos sabían que era el inicio para volver a lo que alguna vez fueron en el pasado, inclusive mucho mejor que antes. Ambos se despidieron con la promesa de volver a verse pronto, específicamente en la boda de Taiju y Yuzuriha, y aunque Senku le había prometido volver a verse, la idea de estar en una reunión como esa le generaba cierto desagrado. Por un momento pasó por su mente no asistir a la reunión.


—¿Profesor Ishigami? —Dijo una mujer intentando llamar la atención de Senku, éste de inmediato regresó de sus divagaciones y pensamientos, poniendo atención a la recepcionista de su estudio en el laboratorio en donde llevaban a cabo investigaciones sobre la petrificación con equipo más avanzado.

—¿Sí?

—Tiene una llamada en espera. Es una señorita llamada Luna. —Explicó antes de retirarse. Senku se sorprendió ante la llamada por lo que asistió a la cabina en donde se encontraba el teléfono descolgado. Aún no habían avanzado demasiado como para tener smartphones pero las llamadas telefónicas ya eran una realidad en el nuevo mundo.
—¿Diga? —Habló el científico recargándose en el cristal.

—¿Senku? ¿Me escuchas bien?

—Fuerte y claro. Pareciera que me subestimas después de tantos años de conocernos. —Expresó Ishigami con una sonrisa burlona.

—¡Para nada! ¿No has visto las noticias? Ha habido interferencias constantes así que no quiero repetir dos veces las cosas.

—No he tenido la cabeza para estar pendiente de las noticias. ¿Necesitas algo? —Senku desvió su mirada hacía el largo y solitario pasillo que interconectaba con otros. Era usual que esa zona estuviese vacía a esa hora de la noche sin embargo notó que una figura femenina estaba en llamada también, desvió su mirada una vez más al fondo del pasillo en donde vio que alguien había cruzado la intersección, cuando volvió a hablar Luna volvió a prestar atención.

—¡Sí! ¿Te parece ir a comer mañana por la tarde? En el café de siempre, hace tiempo que no nos vemos, debo hablarte de un par de cosas que sucedieron, en serio quiero verte. ¿Puedes? ¿O estás ocupado señor héroe de la humanidad?

—¿Por la tarde? —Pausó notando que la mujer que estaba en llamada había colgado y se retiraba del sitio, ahora quedándose completamente solo pero, irónicamente se sentía vigilado. 

—Sí, estaré ahí entonces. Más te vale que sea importante. —Sonrió de forma divertida antes de escuchar un parloteo constante de Luna, sin embargo, la interferencia que había mencionad antes se hizo presente cortando la llamada. Senku de inmediato frunció el ceño. 

Colgó la llamada, no vio importante volver a llamarle, después de todo habían dicho la hora y el lugar, que era lo más importante de saber en una reunión. Soltó un suspiro cansado llevando su mano a su nuca moviendo en circulos su cuello en un intento por liberar tensión en aquella zona. Tendría que revisar otro día el sistema de datos para averiguar que es lo que está generando interferencia en las llamadas. Caminó por el pasillo doblando a la derecha en dirección a su oficina sin embargo, inconscientemente giró su cabeza para ver detrás de él, pues nuevamente la sensación de ser observado había aparecido. A esas horas de la noche no era normal ver a muchas personas por los pasillos, y ciertamente no quería subestimar a nadie, pero él era una de las mentes mas brillantes de la región, los atentados en contra de científicos habían ido en aumento a lo largo de los años y aunque no habían existido bajas era evidente que alguien no estaba feliz de que hubiesen personas queriendo despetrificar a más personas.

No demoró demasiado en terminar su trabajo faltante, el camino a casa fue tranquilo, silencioso, tenía la mente bastante ocupada pensando en lo que Gen le había dicho sobre las pertenencias de Shiho y que Yuzuriha tenía. Al abrir su departamento dejó caer su gabardina negra sobre el sofá, desató su corbata y los dos primeros botones de su camisa. Su plan principal era dormir en su cama por lo que fue directo a su habitación para tumbarse en ésta, quería descansar, dejar de pensar por un segundo toda la información que había adquirido de golpe. Sus parpados comenzaron a pesar mientras su mirada se paseaba por su habitación hasta llegar a su escritorio.


El cansancio era evidente, y aunque el sueño ganaba terreno para dejarle profundamente dormido pudo notar que sobre el escritorio ya no se encontraba la carta que había escrito el día anterior, y que por la forma tan apresurada que salió no colocó dentro del cajón donde se encontraban las demás. Antes de poder levantarse para buscar donde se encontraba aquella carta, quedó profundamente dormido. 

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