•Capítulo 4•
Firebrand no lograba entender cómo fue que se dejó ganar tan fácil por sus amigos. Sus abusadores le dijeron perfectamente que no vaya y aquí está, vistiéndose con la ropa más "elegante" que tenía, incluso viendo de reojo las fotos que sus amigos le mandaban de ellos mismos, mostrando lo que llevarían y diciendo constantemente que la iban a pasar genial. Él no la iba a pasar muy bien, pero lo hacía por sus amigos.
Se miró en el espejo y se tocó el rostro, odiaba tener esa marca de quemadura en la parte derecha de su cara. Odiaba a sus abusadores. Largó un suspiro, buscando la calma interior, cerrando los ojos y pensando en cualquier cosa positiva. ¡Hoy la iba a pasar bien!, espero...
Salió de casa cuando pensó que se veía bien, guardó sus manos en sus bolsillos y caminó tranquilamente bajo la luz de los faroles que había en la calle, todo este silencio lo mantenía en paz, en calma consigo mismo. Llegó a sonreír incluso. No podía esperar a ver a sus amigos. Que bueno que no vivía tan lejos de su instituto.
Patrick fue el primero en llegar, luego Observer, HABIT tercero y Firebrand llegaría último.
— ¡Se ven geniales! —. Patrick dijo, HABIT dio media vuelta, provocando en Observer una pequeña risa.
HABIT traía un saco violeta oscuro abierto, camisa negra y corbata blanca, pantalones y zapatos negros. Observer estaba vestido casi cómo la mayoría: saco, pantalones, corbata y zapatos negros con una camisa blanca. A Patrick no le importó mucho estar tan "elegante", así que solo vino con una camisa blanca remangada con un moño negro, tirantes rojos, jeans grises y zapatos negros.
Los tres se pusieron a hablar ahí afuera, ignorando a los demás alrededor suyo, incluso ignorando a algunas de las chicas que venían con intenciones de provocar. Observer dejó de hablar y sonrió enormemente, llamando la atención de sus dos amigos, quienes dirigieron sus miradas hacia lo que estaba viendo.
— ¿Firebrand? —. Preguntó Patrick.
Firebrand los saludó, una pequeña sonrisa en su rostro. Traía puesto un saco negro, abierto, de esos que le llegaban hasta las rodillas, camisa azul con un chaleco negro encima, pantalones y zapatos negros. HABIT se quedó estupefacto y luego corrió hacia él para quitarle el saco, tomando por sorpresa a Firebrand.
— ¡Me encanta tu saco, así que ahora es mío!.
— HABIT, no creo que te entre —. Patrick dijo, riéndose al ver a HABIT ponerse el saco de Firebrand. Obviamente le quedaría grande —. Por cierto, ¡te ves genial, Brandy!.
— Gracias, supongo, no soy de salir demasiado de fiesta, así que espero... no me vea muy estúpido —. Dijo, agarrándose el brazo izquierdo con fuerza. Jamás pensó sentirse tan nervioso.
— ¡Cállate, te ves genial! —. HABIT lo señaló lo mejor que pudo, ya que el saco, al quedarle grande, las mangas le cubrían las manos.
— HABIT tiene razón —. Observer apoyó el pensamiento de HABIT —, ¡te ves interesante e intelectual!.
— Soy intelectual por naturaleza, Obs —. Firebrand bromeó.
Los cuatro se rieron, pero Firebrand no podía evitar no mirar a su alrededor. Se sentía ansioso. Algo iba a salir mal.
La fiesta comenzó y todos entraron, la música era tan fuerte que prácticamente no se oían cuando se hablaban. HABIT fue directo a la mesa donde habían bebidas, Patrick tenía que detenerlo algunas veces para evitar se exceda de alcohol. El ponche parecía tener alcohol por lo que parece. De seguro alguien le metió alcohol, dudaba de que la institución permita algo así.
Firebrand se sentó, bebida en mano y miles de nervios recorriendo su cuerpo. Tal vez si se escondía no lo iban a encontrar. Observer lo agarró del hombro y él dio un salto, casi cayéndose de su silla.
— ¿Estás bien, Brandy?.
— S-Sí... —. Respondió, mordiéndose el labio inferior —. Lo siento, debo ir al baño.
Observer se estaba preocupando, y más cuando lo vio alejarse así de rápido, como si estuviese huyendo. Firebrand entró al baño de hombres y se agarró del lavamanos, sentía que no podía respirar, deseaba que HABIT se hubiese quedado con su saco, estaba sintiendo mucho calor ahora mismo. Se lavó la cara, su corazón estaba latiendo demasiado y sus piernas temblaban. Maldita sea. Frunció el ceño, apretando los dientes y mirándose en el espejo. Se odiaba tanto ahora mismo.
— ¡Miren quien es!.
Firebrand abrió los ojos. Oh no.
— ¡Es el nerd! —. Firebrand se volteó, sus ojos reflejando pánico —. Creímos haberte dicho que no pusieras un pie en esta fiesta.
— Con razón todo estaba yendo mal —. Dijo otro de ellos.
— Se sentía el olor a mierda, pensé que era el baño, pero al parecer eres tú, nerd —. Su ceño fruncido logró que Firebrand comience a temblar.
No lo iba a negar, tenía miedo, sentía terror y unas ganas terribles de vomitar. El líder lo sacó de sus pensamientos agarrándolo del chaleco para atraerlo más hacia él, ambos teniendo la misma estatura, así que perfectamente se podían mirar a los ojos. Uno reflejando maldad y el otro reflejando pánico. Sin nada más que decir, lo metieron a uno de los baños, los tres riéndose mientras el otro lo mantenía contra la pared.
— Jacob, la navaja.
Observer estaba preocupado, Firebrand no había vuelto del baño aún y, siendo una persona nerviosa en si, no podía evitar caminar de un lado a otro, rechazando gentilmente las ofertas de baile que muchas chicas le habían propuesto. Debía ir a buscar a HABIT y a Patrick.
— Chicos —. HABIT lo miró —, ¿vieron a Brandy?.
Firebrand intentó resistirse, pero por alguna razón su oponente era más fuerte. Estaba inmóvil del miedo, quería llorar, suplicar por ayuda, pero nada salía. Otro de ellos entró para sostener a Firebrand en su lugar, agarrándolo de los brazos, riéndose junto a sus amigos.
— ¡Navaja, a la orden! —. Jacob le dio el objeto a su amigo.
— Bien. Paul, cubre su boca o algo. No me gustaría que nos oigan.
Firebrand no sabía que iban a hacer, esperaba lo peor. Paul le cubrió la boca cómo se lo ordenaron, aún sosteniendo los brazos de Firebrand con una sola mano. Maldita sea, si que eran fuertes. El líder le quitó el saco y el chaleco y luego le levantó la camisa, ganando un grito de parte de Firebrand.
— ¿Qué podríamos escribir aquí? —. Preguntó, haciéndose el pensativo —. ¡Ya sé!. Hay que escribir lo que eres: Nerd.
Firebrand miró con sus ojos bien abiertos el objeto acercándose a su abdomen, estaba temblando cómo loco, sudando frío y sintiendo lágrimas caer por sus ojos. Comenzó la tortura. El sentimiento era horrible, dolía demasiado. Comenzó a gritar de dolor. Con cada cortadura, con cada gota de sangre que caía al suelo, sentía que su cordura se disminuía.
— ¡P-PARA YA! —. Gritó.
— Paul, la boca, que no hable —. Volvió a decir, su amigo le cubrió la boca nuevamente, enojado ahora —. Unos cortes no te vendrían mal.
Firebrand cerró los ojos, escuchando a ese hijo de puta reír mientras le hacía cortes rápidos por todo el abdomen, incluso por la cintura y espalda. Firebrand no se quedó quieto, ganándose un duro golpe en la cara para que se callara.
— Agradece que no te estoy apuñalando ahora mismo, imbécil.
Todo a su alrededor estaba borroso, el golpe le dejó un pitido insoportable en sus oídos. Apenas se dio cuenta ya lo habían soltado, y lo primero que pudo hacer fue agarrarse de la pared, cubriéndose el abdomen con su brazo derecho. Dolía demasiado. Sentía que iba a morir. Su abusador lo agarró con fuerza del cabello y sonrió.
— Llegas a decir algo —. Firebrand tragó saliva —, y lo que te esperará será peor, ¿entendiste?.
Firebrand asintió, no queriendo llorar más de lo que ya lo estaba haciendo. En un parpadeo ya no estaban ahí.
Cerró la puerta del baño en el que estaba, lentamente, sentándose en el suelo con su brazo alrededor de su abdomen, le importaba muy poco que su saco y chaleco estén en el suelo. No podía dejar de llorar. Se quedó callado cuando escuchó la puerta abrirse, ¿habían vuelto?.
— ¿Firebrand, estás aquí? —. Observer preguntó.
Mierda.
— S-Sí —. Aclaró su garganta, sentándose en el inodoro —. Aquí estoy.
— ¿Estás bien? —. HABIT agregó, Firebrand podía sentirlos detrás de la puerta —, si sigues ahí te perderás la fiesta.
— Estoy bien, me sentía mal, es todo —. Mintió de nuevo —. V-Vayan ustedes, los veré afuera.
Estuvieron en silencio unos cinco segundos, pero decidieron aceptar y dejarlo solo. Tal vez si se sentía mal. Firebrand escuchó la puerta cerrarse y sus lágrimas comenzaron a salir otra vez. ¿Tan odiado era para merecer esto?. Se puso el chaleco y luego el saco, esta vez abrochado por las dudas de que se vea sangre o algo así. Se lavó la cara, puso su mejor sonrisa y salió del baño.
¡Hoy la iba a pasar bien!... Prefería irse a casa ahora mismo.
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