•Capítulo 2•

El día había pasado rápido y, con la ayuda de Firebrand, pudo terminar su tarea de matemáticas. No era tan difícil como creía, pero un poco de ayuda nunca venía mal. Cerró sus cuadernos y luego sonrió al ver los mensajes.

Obs: ¡Gracias, Firebrand!, ¡eres un verdadero salvador!

Ellos tres estuvieron juntos en la clase de matemáticas y, para ser sinceros, Firebrand es un gran salvador al decidir ayudarlos. Demonios, si que eran malos en matemáticas.
Estuvieron hablando hasta que Patrick vio que eran las seis de la tarde, se levantó y fue a cocinar algo para él y su madre, no sin antes hacerle saber a sus dos amigos.

PatPat: Iré a cocinar algo, vuelvo más tarde

Obs: ¡Okay!

Dicho esto, bajó las escaleras rápidamente, tan rápido que estaba seguro de que su madre lo había oído bajar.
Ya en la cocina, se puso a preparar lo que sea: ¡pasta!. Se le antojaba eso ahora mismo, y siempre fue bueno haciendo salsa. Lo cocinó y ,cuando estuvo listo, llamó a su madre, quien caminó hacia él con una sonrisa en el rostro.

— Oh, mi comida favorita —. Dijo ella —. Bueno, todo lo que cocina mi hijo es mi comida favorita.

Patrick se rió al verla tan feliz. Cuando ella se separó del padre de Patrick, sentía que su vida no tenía sentido, incluso llegó a intentar cometer suicidio, fallando brutalmente ya que Patrick estaba ahí para detenerla. Digamos que se volvió muy sensible después de eso.
Buena suerte la de ella que su hijo, con solo tener ocho años, la salvó de su terrible destino.

— ¿Terminaste tu tarea?.

Patrick no iba a olvidar las palabras de su padre: “¡Eres una maldita manipuladora!”. Le resultaba difícil creerlo, pero luego de todo eso, su madre le prohibió a su marido venir a ver a su hijo, y por muchas insistencias durante años, su padre se rindió y nunca más volvió. Dolía demasiado en ese entonces, y sigue doliendo, prácticamente no recordaba nada de su padre más que su rostro y su sonrisa. Se sentía agotado.

— ¿Patrick? —. La voz de su madre lo sacó de sus pensamientos —, ¿Estás bien, mi amor?.

— Sí, mamá —. Respondió, fingiendo una sonrisa —, solo estaba pensando...

— Espero no sea en esas malas influencias de las que me contaste ayer —. Agregó, señalándolo sin malas intenciones, pero Patrick no podía saberlo —. Espero me hayas echo caso y te estés alejando de ellos.

— Sí, mamá, no les estoy hablando.

Mintió. Se sentía horrible ahora. ¿De verdad era tan mala persona cómo su madre suele decirle?. Empezaba a creer que si.
Llegó el día siguiente y Patrick se encontró con Observer, lastimosamente no estarían juntos en la primera clase, pero si estarían Firebrand y HABIT, y eso era maravilloso. Dicha clase empezó: química, Patrick se saludó con Firebrand cuando se vieron.

— Bien, chicos, hoy haremos un experimento —. Dijo el profesor, dándole un libro a cada uno de ellos —. Vayan a la página diez y tendrán ahí sus ejemplos.

Aquí vamos. Patrick agarró uno de los líquidos, leyendo lo que debía hacer y dándose cuenta de que no entendía nada. Miró a su amigo y lo vio haciéndolo normalmente, con mucha cautela. Tragó saliva para después picarle el hombro, Firebrand se detuvo en seco y lo miró lentamente.

— ¿Una... pequeña ayuda por aquí? —. Sonrió tímidamente, mostrándole los diferentes frascos vacíos.

Firebrand largó un suspiro y aceptó.

— Principalmente debes mezclar agua, hidróxido sódico y azúcar —. Patrick lo miró, confuso. Firebrand largó otro suspiro y le entregó dichos objetos —. Ahora, añade permanganato sódico.

Patrick hizo lo que su amigo le dijo y luego dio un salto atrás al ver los líquidos de los diferentes frascos cambiar de color. Firebrand asintió en aprobación, estaba serio comparado con la emoción que recorría el cuerpo de Patrick.

— violeta, iones de MnO4-. Azul, iones de MnO4 3-. Verde, iones de MnO4 2- y naranja, iones Mn 3+... —. Anotó eso en la libreta que se le había asignado a Patrick —. Perfecto.

— W-Wow.

— Cada modificación cromática indica que hemos variado el estado de oxidación del compuesto químico principal —. Continuó, viendo lo mismo en sus frascos —. Esto debería estar bien. No fue tan difícil, ¿cierto?.

— Estoy completamente confundido.

— Sigue así, compañero —. Le dio unas palmaditas en el hombro y volvió a su asiento.

Al salir al receso, Patrick se dio cuenta de que HABIT no estaba en la clase. Llegó a preocuparse por eso que no dudó en mandarle un mensaje, esperando a que le llegue para saber que se encontraba a salvo. Guardó el celular y fue a la mesa donde él y los demás siempre se encuentran.

— ¿Alguno de ustedes sabe qué le pasó a HABIT?, no lo vi en la clase de química —. No pudo evitar preguntar.

— ¿HABIT? —. Preguntó Observer, pensando —. No tengo idea de dónde está. Tal vez no se presentó y se escapó, ya sabes cómo es.

— No se conectó ayer en el chat... —. Patrick continuó, jugando con su comida.

— Hm. Tal vez está enfermo. Estoy seguro de que mañana estará aquí, ya que es el gran baile al que él tanto quiere ir.

Observer se rió al ver el sarcasmo en la cara de Firebrand, incluso Patrick sonrió un poco, pero los nervios y el miedo a que algo malo le haya pasado a HABIT lo estaban matando.
Volvió a casa pensando en esto, HABIT no le había respondido aun y eso lo ponía más nervioso. Tal vez Firebrand tiene razón, tal vez está enfermo o tiene cosas mejores que hacer. Tal vez está ocupado y no tiene tiempo para responder. Eso debe ser, no le habrá pasado nada.
En la noche, los chicos se conectaron al chat nuevamente, pero HABIT no hizo presencia, siendo Patrick el único que encontró esto algo extraño, ya que HABIT era una persona muy nocturna. No es que los otros dos sean malos amigos, pero parece que intentaban no darle importancia ya que creían que solo estaba ocupado o enfermo y no querían molestar, lo cual no es malo, pero preguntarle si estaba bien no vendría mal. Le mandó otro mensaje por las dudas y volvió al chat.

Ayer a las 09:30

PatPat: ¿HABIT, estás bien?

-

PatPat: HABIT, posiblemente estés ocupado, pero cuando no lo estés me gustaría hablar contigo y saber si estás bien. Lamento el mensaje tan tarde. ¡Feliz miércoles! ❤

HABIT sonrió frágilmente por las lágrimas, el mensaje le había derretido el corazón, literalmente. Toda su habitación estaba oscura, la única luz que había era gracias a la luna que entraba por sus cortinas entreabiertas y la luz de su celular. Eran las una de la madrugada, pero él seguía despierto, y el mensaje que su nuevo amigo le mandó le había alegrado la noche.
Todo su cuerpo dolía, se sentía asqueroso, desagradable y una persona débil. Aún así lo intentó. Le escribió de vuelta.

HABBY: Feliz miércoles, rabbit >:D.

Patrick recibió el mensaje y sus ojos se abrieron, brillando de felicidad. Incluso sonrió enormemente. HABIT estaba bien.
HABIT apagó su celular, abrazó su almohada y sonrió. Alguien se preocupaba por él.

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