25. Consíganse una habitación

Ligera dosis de smut (?)

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25 de diciembre del 2008, noche buena. La primera noche buena desde que Dean salió del infierno, Sam no tenía muchas ganas de celebrar las tan "esperadas" fiestas, pero sabía que Dean lo merecía. Para Dean, habían sido 40 años desde la última navidad.

Eran sólo él, Dean, Bobby y Castiel. Incluso tenían regalos y honestamente Sam no sabía que esperar de ellos. Además estaba la reciente relación entre Dean y Castiel, o Cas, como prefería ser llamado.

Sam se sentó en el viejo y desgastado sillón de Bobby. Estaba viendo TV mientras esperaba a que Dean llegara, dijo que tenía que ir a hacer un trámite ¿Qué tipo de trámite?

Estaba en la mitad de "El Grinch", cuando Dean entró usando un suéter verde militar con una cabeza de reno bordada en él. Llevaba una bolsita plástica en su mano, Sam esperaba que no fuese lo que pensaba que era. Dean le sonrió, y Sam sólo pudo soltar una carcajada en respuesta.

—El elfo gay llamó. Dijo que quería su suéter de vuelta.

Dean rió entre dientes. Sacó algo de la bolsa y se lo lanzó a Sam.

—Feliz puta Navidad.

Sam desenvolvió lo que le habían dado. Era un suéter, lamentablemente. Era como una de esas escenas de navidad: Nieve por todas partes, cielo estrellado y un árbol gigante lleno de adornos brillantes con regalos envueltos cuidadosamente con un lindo moño. Habían incluso personas cantando villancicos. Sam miró lentamente a Dean, quien tenía un sonrisa infantil plasmada en su rostro.

—Es broma ¿Cierto?

Se oyó un aleteó.

—Únete al club—dijo una voz grabe detrás de Sam.

Sam volteó para encontrar a Cas usando un —adivinaron— cursi suéter navideño bajo su gabardina. La mitad superior era roja, mientras que la inferior era blanca. También habían puntitos blancos mezclados con la parte roja para representar que estaba nevando. Había un hombre de nieve justo en el medio, adornado con las cosas más clichés que podía tener.

El suéter costó cerca de 10 dólares ¿La mirada en el rostro de Cas? No tenía precio.

Sam retuvo una risa.

—Eso... eso te sienta muy bien.

—Sí, creo que se ve sexy—sonrió Dean.

—Quizás tú eres el elfo gay—rió Sam, causando que Cas inclinara su cabeza en confusión.

—Vamos, Sammy—rogó Dean.—Póntelo.—apuntó al suéter.

—Um, no.—Sam le dio su famosa bitchface.

—¡Vamos! ¡Por favor! ¡Sólo esta vez!

No mucho después, Sam se rindió. Se puso el suéter, haciendo la promesa de evitar todo espejo hasta que se lo quitara. Pudo ver más cosas en la bolsa.

—¿Qué más tienes ahí?

Dean alcanzó la bolsa y le mostró a Sam un cintillo de astas de reno.

—No podía dejar a Bobby fuera—rió Dean mientras entraba a la cocina.

Escucharon voces, luego silencio, luego el sonido de un vaso al romperse y posiblemente un "Demonios, no" de Bobby. Sam sonrió. Se preguntaba si era posible convencer a Bobby de usar eso. Dean regresó al living.

—¿Lo convenciste?—preguntó.

—Eso creo—se mofó.

—Es un milagro navideño.

Cas tenía un pequeña sonrisa en su rostro.

—¿De qué te ríes?

Cas alcanzó el bolsillo de su gabardina y sacó un poco de muérdago.

Dean rió. Se acercó a él y unió sus labios. Sam todavía no podía acostumbrarse a lo que veía. No estaba en contra de ello, pero era una nueva experiencia. Sabía que podía acostumbrarse si lo intentaba, y si que lo intentaba.

Bobby obviamente sabía lo que estaban haciendo, así que desde la cocina gritó:

-¡Consíganse una habitación!

Lo que hizo que todos se rieran como unas adolescentes. Incluso Cas se rió un poco.

—De acuerdo, entonces. Vamos—dijo.

—¿Qué?—sonrió Dean.

—Nos ordenó que consiguiéramos una habitación, y estoy tratando de obedecer.

Dean rió.

—No Cas. Lo decía en el sentido figurativo.

—Ya lo sé—susurró juguetón.

Agarró a Dean de la mano y lo arrastró a la habitación de invitados.

—Pensé que habías dicho que no el día de gracias porque no sabías como.

—Hay instrucciones online-—replicó deslizando su gabardina.

A Dean le gustaba el giro de eventos. Se quitó el suéter, revelando su trabajado dorso y sus erectos pezones.

—Así que, ¿estás listo para roer mis castañas?

—Mejor créelo—dijo quitándose su propio suéter. Alcanzó su bolsillo y sacó un frasco de lubricante, lo que hizo a Dean sonreír.

—Me gusta donde está tu cabeza.

—Adivina donde va a estar.

—En mí, seguramente.

Le sacó sus pantalones y su bóxer, dejándolo completamente desnudo. Los pantalones de Cas estaban poniéndose más y más apretados. Alguien está excitado.

—Seré Jack Frost pellizcando tu nariz—susurró Cas seductoramente.

Dean sonrió, disfrutando el momento y sabiendo que estaba por disfrutar a Cas.

Se encargó de desnudar a Cas. Notó su erección, la que le gustó al instante. No pudo observar por mucho, ya que Cas chocó sus labios con los de él, obviamente estaba impaciente. Por no decir caliente.

Cas mordisqueó el labio inferior de Dean, pidiendo acceso. Dean se lo dio inmediatamente y comenzaron a explorar la boca del otro. Pelearon por la dominancia hasta que Cas se rindió.

Empujó a Dean a la cama, agarrando el lubricante. Lo aplicó en la polla de Dean, saboreando cada momento. No podía creer que eso estaba realmente pasando.

Mientras lo aplicaba, buscó el punto sensible de Dean. Una vez lo encontró, lo chupó haciéndolo gemir de placer.

Dean decidió cambiar de roles, así que ahora él estaba arriba. Entró en Cas, lentamente al principio. Cas dejó salir un gemido.

—¡Más rápido! ¡Fóllame más rápido!

Dean tomó velocidad haciendo que Cas gimiera como loco. Nunca se había dado cuenta de cuanto quería esto. Nunca se había dado cuenta cuanto quería a Dean. Todo pensamiento cuerdo se esfumó de su mente cuando Dean se adentró de golpe en él, haciendo  la cama empezó a crujir.

—No... pares. ¡Oh joder, si!—gimió Cas lleno de placer. Agarró firmemente el hombro de Dean, de forma similar a cuando lo rescató de la perdición, sólo que está vez su agarre estaba lleno de pasión.

—¿Te vienés bebé?—gruñó Dean.

—¡Oh, dios!—gritó Cas mientras alcanzaba su tan preciado orgasmo. Siguió gritando eso hasta que Dean se corrió. Y dios, eso hizo a Cas sentirse tan bien. Empezó a hacer ruidos inhumanos mientras se corría. Arqueó su espalda, nunca tan satisfecho en su vida. Luego de unos segundos se detuvo y rodó sobre su espalda junto a Cas en la manchada cama. Ambos respiraban pesadamente, con unas notorias sonrisas de satisfacción en sus rostros.

—Acabo de gritar el nombre de mi padre mientras lo hacíamos.

Eso hizo a Dean reír.

—¿Estás seguro de que eres virgen? O mejor dicho ¿Eras virgen?—preguntó Dean con la respiración agitada.

—Nunca en mi vida había hecho eso, pero lo amé. Deberíamos hacerlo más seguido.

—No tienes idea lo feliz que me hace eso. Te amo Cas.—Le dio un beso húmedo.

—Yo también te amo, Dean.

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