Poesía

Estoy acorralado, el novato tiene su nube de cuchillas a solo unos metros de mí, no pensé que un novato tuviera este nivel. La herida de mi hombro ya empezó a regenerarse.

El ascensor solo está a unos metros, y tengo el presentimiento que no solo tendré que luchar con este chico, arriba debe haber más guardias.

Tendré que usar toda mi fuerza, basta solo de esquivar sus cuchillas, el tiempo es oro y lo estoy perdiendo. Cierro los ojos y respiro profundamente, para dejar salir todo mi poder tengo que concentrarme, escucho las risas del novato al ver lo que hago, dejo caer mis hombres y relajo los músculos. Espero no perder el control si libero toda mi fuerza.

- ¿Que pasa ya te rendiste?, todos dicen que eres fuerte pero solo sabes correr - dice el novato.

Yo no le respondo, poco a poco dejo fluir mi poder por todo mi cuerpo, no hago esto desde los entrenamientos con el viejo. Mi presencia se eleva rápidamente, ya estoy listo.

- Muere - grita el novato y escucho como las cuchillas cortan el aire directo hacia mí.

Puedo escuchar a cada una de ella, son 20 cuchillas que corren a toda velocidad, unos centímetros antes de tocarme abro los ojos y esquivo cada uno de ellas. Dos o tres rosan mi ropa rasgándola, pero ninguna mi piel.

El novato mira perplejo mientras yo me preparo para atacar, la rabia me inunda y no puedo controlarla, siento como me enfurezco sin control. Golpeo al chico con una patada en el pecho, él se cubre con las manos, pero la fuerza de mi golpe lo hace caer hacia atrás, siento deseos de golpearlo, de verlo sangrar, lo deseo, no puedo contenerme y sin dejar que se pare arremeto contra él y lo golpeo en la cara, siento sus huesos contra mis puños, pero ya no puedo detenerme solo quiero verlo sangrar, y lo golpeo tantas veces como puedo.

A mi espalda escucho un sonido fuerte y conocido, creo que fue un disparo, paro de golpear al chico, el cae totalmente inconsciente al suelo, mis manos gotean sangre, un pequeño ardor empiezo a surgir de mi hombro izquierdo, volteo rápidamente y escucho nuevamente un disparo, pero esta vez veo como la bala entra en mi hombro lastimado.

Frente a mí, tres novatos y uno está armado, apenas siento el dolor de las balas mis habilidades de regeneración están al máximo, así como todas mis habilidades. Me agacho y agarro el brazo del novato que acabo de golpear, y siento la electricidad que produce mi habilidad.

Lo suelto ya tengo que quiero, mi rabia solo aumenta, y estiro mi mano en dirección hacia las cuchillas que antes me perseguían y hago que se levanten con la habilidad electromagnética que acabo de copiar, con mi índice las dirijo sin piedad alguna contra los tres novatos, ellos intentan esquivarlas, pero es inútil, las cuchillas son más rápidas que ellos. Una alarma suena y mientras termino de clavar la última cuchilla, no puedo evitarlo es como si la rabia y el rencor me controlara.

La alarma sigue sonando y solo hace que me moleste más, el ascensor se abre y bajan muchos novatos, pero los ignoro, es la persona que está al fondo quien me produce más furia, es Cox.

Vuelvo a dirigir las cuchillas y las lanzo contra la primera fila de novatos, inmediatamente corro hacia Cox, en mi mente se reviven los recuerdos de su brazo atravesando el cuerpo de Bolt, los primeros novatos caen con la lluvia de cuchillas, la segunda fila de novatos asustados quedan perplejos por mi velocidad, uso la pared como apoyo y salto hacia ellos, tratan de defenderse pero son muy lentos, mi ropa se mancha de sangre, me abro paso hasta llegar a Cox que me mira pacientemente como destrozo a sus soldados, otro recuerdo recorre mi mente es Cox amenazando con matar a Mariangel el día que me secuestraron.

Mi mente se nubla flash tras flash de recuerdos, cruzan por mi cabeza y se repiten, Cox gritándome en la celda y amenazándome con torturarme, Bolt tirado en el suelo con un charco de sangre y su respiración cortada.

- ¿Qué te pasa, estas molesto fenómeno? - dice Cox al fondo.

Sus palabras solo hacen que intensifique mi odio, pero dice unas palabras las cuales no esperaba.

- Si supieras lo que le hicimos a tu noviecita Marie - dice Cox.

Todo se nubla ya no puedo sentir nada, veo todo blanco, estoy en blanco, es como si fuera escapado de todo ese dolor y amargura. Frente a mí una macha roja semi ovalada, no puedo distinguir que es, parece un ojo, trato de mirar mejor y lo diferencio es un ojo carmesí, pero no cualquier ojo carmesí, es mi ojo izquierdo. Estiro mi mano hacia él, quiero alcanzarlo, quizás si lo alcanzo puedo sentir algo. Lo alcanzo y una descarga recorre mi cuerpo es como si electricidad recorriera cada célula de mi organismo.

Un olor a quemado es lo primero que siento, abro los ojos y veo pequeñas corrientes de electricidad recorriendo el suelo, a unos metros de mí una decena de personas heridas e inconscientes, siento miedo, mucho miedo.

Mis manos tiemblan sin control, las miro y están llenas de sangre, eso hace que el miedo se controvierta en terror.

Cox con múltiples quemaduras se retuerce de dolor en el suelo, sus gritos desgarradores taladran mis tímpanos, una herida en su hombro derecho igual a la de Bolt sangra sin control, mi mano sigue goteando sangre, pero no es mi sangre no tengo ningún tipo de herida, sigo mirando y veo a dos mujeres vestidas de blanco con sus piernas quemadas, apenas las pueden mover.

-YO ACABO DE HACER TODO ESTO- lo digo en voz baja, casi como un susurro, pero en mi mente esas palabras resuenan sin parar.

Lo siguiente que siento es debilidad, como siempre pasa cuando uso mis habilidades mi cuerpo empieza a pagar las consecuencias, poco a poco mi fuerza decae y caigo de rodillas, pero solo aguanto unos segundos hasta que caigo en el suelo cerca de un charco de sangre que choca contra mi rostro. Duro así unos minutos mientras miraba al techo, y justo antes de caer en esa horrible pesadilla que algunos llaman sueño la cara del viejo Izzy se acerca a la mía....................... Continuara.. 

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