27. Axel

—Alex, tenemos que hablar —digo con seguridad, manteniendo mi mirada fija.

Respiro hondo, me paso las manos por la cara para intentar aliviar mi frustración, y vuelvo a intentarlo.

—Alex, creo que deberíamos hablar sobre lo que pasó el otro día —cambio mi frase para hacerla más precisa, y me doy cuenta de lo ridículo que estoy siendo. Esto es casi embarazoso.

Sacudo la cabeza y decido llamar al timbre. Esto de ensayar lo que voy a decir está siendo patético, debo ir al grano y listo. Además, la entrada es de cristal y es probable que me estén viendo, aunque yo no vea a nadie dentro ahora mismo.

Espero que ella esté trabajando hoy —según me comentó hace ya unos días, hoy debería estar aquí—, porque sino será aún más ridículo todo.

Presiono el botón que hay al lado de la puerta y escucho el estridente sonido en el interior.

Golpeteo el suelo con mi pie de forma nerviosa. No escucho ningún ruido, y eso me está haciendo replantearme el estar aquí. ¿Por qué tengo que ser yo el que vaya a arreglar las cosas?

El clic de la puerta me hace salir de mis divagaciones, y esta se abre dejándome ver a una chica. Es la tal Alice, la que desapareció, la del pelo azul. Solo que su pelo ya no es azul, está completamente rapado y solo quedan unos cortos cabellos de color oscuro. De verdad que no entiendo a las chicas que hacen eso, es completamente antiestético. Me hace recordar a Sinéad O'Connor, y eso no es algo bueno.

—Hola —me saluda, examinándome detenidamente sin ningún tipo de disimulo—. ¿Buscas a Alex?

—¿Cómo lo sabes? —Levanto una ceja.

—Porque sé que eres Axel, y que ni por asomo estás aquí para hacerte un tatuaje —contesta, y suelto una carcajada. En eso tiene razón.

—Sí, busco a Alex —le digo, y ella asiente con la cabeza.

—Pasa.

Entro en el local, recordando ese día en que acompañé a Jude, cuando conocí a Alex. La verdad es que fui bastante desagradable con ella y eso dio pie a que empezáramos mal, pero ahora todo ha mejorado bastante. Seguimos siendo muy diferentes, pero nos vamos entendiendo poco a poco. Ella sigue resistiéndose a hacer cosas que yo hago a menudo —como los restaurantes de Belgravia, los partidos de cricket o ir a ver los torneos de tenis—, pero ya cambiará de opinión... A lo mejor.

La chica desaparece por el pasillo y yo me quedo en la recepción sin saber muy bien qué hacer, así que decido sentarme. Siento el mismo impulso que sentí la primera vez, el de abrir una de las revistas, pero sé que lo que encontraré ahí dentro no me va a gustar, así que saco mi teléfono y me pongo a contestar unos mails relacionados con la universidad. Me queda poco más de un mes para empezar el internado en el hospital, y tengo muchas ganas. Llevo años esperando a poder poner mis conocimientos en práctica.

Recibo un mensaje de Jude diciéndome de salir y voy a contestarle cuando escucho unos pasos y levanto la vista del teléfono. Me encuentro a Alex mirándome con una ceja levantada, y voy a decirle algo cuando se da media vuelta y vuelve por donde ha venido. Suspiro, captando la indirecta, y me levanto para seguirla. De verdad que mi dignidad se siente maltratada cuando hago estas cosas, pero me sale casi instantáneamente.

Camino por el largo pasillo que ya he visto dos veces antes, hasta que Alex entra en una de las salas, y yo detrás de ella.

Cierro la puerta detrás de mí, y la miro.

—Alex, creo que deberíamos... —Empiezo a repetir lo que tan patéticamente he ensayado antes de entrar, pero soy interrumpida por ella prácticamente lanzándose sobre mí y besándome.

Bueno, esto no me lo esperaba, pero ¿alguna vez algo sale como esperaba con esta mujer?

Mi primer y único impulso es corresponder a su beso, no puedo evitarlo. Diablos, esta mujer me tiene completamente atrapado, y eso me produce una mezcla de sentimientos muy extraña. Es como que a mi orgullo le duele, pero a mi parte menos racional no le importa.

Lo único que está siendo predecible es el descontrol que está adoptando este beso. Hasta dónde llegará, eso ya no lo sé. Sé dónde están mis límites, por eso; hay algunas cosas con las que aún no acabo de sentirme seguro.

Las calientes manos de Alex van a mi nuca y la acaricia, a la vez que me presiona más contra ella. Su lengua roza mis labios y abro la boca, impaciente por saborearla. Decido atreverme a intentar tomar un poco la iniciativa y mis manos encuentran sus caderas. Giro a Alex y la empujo un poco hasta que su espalda toca la pared. Noto cómo ella sonríe en mis labios, y me separo.

La miro. La miro directamente a los ojos, y ella me mira a mí. Nos quedamos así unos instantes, y de repente el ambiente empieza a cambiar. Noto algo diferente, algo más profundo, más serio. Es como que ya no necesito hablar, su mirada me lo dice todo, pero antes de que pueda intentar interpretarlo ella ya está volviendo a besarme.

Voy un paso más allá y empiezo a subir mis manos cuidadosamente, poco a poco. Los subo por su abdomen hasta que toco la parte de abajo de sus pechos. Respiro hondo y Alex vuelve a sonreír en mi boca. Alex tiene unos pechos pequeños, y cuando subo más puedo notar sus pezones contra su camiseta, demostrándome que no lleva sujetador. Practicando lo que hicimos hace ya unos días, los pellizco suavemente, y ella gime. Noto mi miembro endurecerse y presionar contra mis pantalones.

Entonces las manos de Alex bajan rápidamente hasta encontrar el cierre de mis pantalones, y me tenso un poco. Ella me mira, y suspiro.

—Está tu compañera aquí —le recuerdo en un susurro.

—No se va a enterar —me contesta.

—¿Y si nos descubre?

—Le va a dar igual —responde, y me muestra una sonrisa burlona—. ¿Tienes miedo?

—Claro que no, solo estoy siendo racional.

—Te reto —dice, con esa mirada desafiante.

Levanto una ceja, y bajo mis manos al botón de mis pantalones para desabrocharlo.

El orgullo va a acabar conmigo, pero cada vez me importa menos.

Ni siquiera sé qué es exactamente lo que Alex pretende hacer, yo he ido muy rápido al desabrocharme los pantalones y no tengo ni idea de qué va a pasar. No soy un completo ignorante en el tema sexual, considero que sé lo que tengo que saber, pero lo quiera o no nunca he hecho este tipo de cosas.

Trago saliva cuando ella desliza mis pantalones hacia abajo. No los baja del todo, solo lo suficiente para...

—Oh —se me escapa un gemido cuando su mano toca mi miembro cubierto por la fina tela de mi ropa interior.

Ella sonríe de esa forma que solo ella sabe, con diversión y un poco de maldad —pero maldad de la sana—, y me baja la ropa interior.

Voy a preguntarle qué piensa hacer, pero entonces se arrodilla delante se mí, deja un pequeño beso húmedo en la punta de mi pene, y mis dudas se resuelven.

Está bien. Esto es nuevo. Es nuevo, y seguramente será algo muy bueno. Todo el mundo dice que es bueno, y...

Su lengua repasa mi longitud desde la parte de abajo hasta la punta, e intento concentrarme. Es entonces cuando la mete directamente en su boca, sin tapujos. Empieza a subir y bajar sus labios por mi miembro, y mi mano se siente tentada a enredarse en su pelo, pero me contengo.

Esto es mil veces mejor de lo que pensaba. Noto sus labios y su lengua por todos lados, y cada vez me siento más cerca. Siento que va a pasar como la vez en que estuvo tocándome y llegaré demasiado rápido, pero esto es tan nuevo que no puedo evitarlo.

—Estoy... estoy llegando —le digo, con algo de vergüenza, para que pueda apartarse.

Pero, para mi sorpresa, no lo hace. En vez de apartarse, empieza a ir más rápido, y no puedo más y eyaculo en su boca. Gimo mientras lo hago, olvidando la vergüenza y todo lo demás para centrarme en el placer. Esto es muy bueno.

En cuanto ya he terminado y estoy intentando volver a respirar con normalidad, Alex se separa y se levanta. Me subo los pantalones distraídamente. Apenas soy consciente de mi alrededor, pero tengo una duda.

—¿Dónde lo has escupido? —pregunto, ya que no lo he visto.

Ella se echa a reír y me mira.

—No lo he escupido —dice, y caigo en lo que quiere decir.

—¿No sabe mal? —pregunto—. He leído por ahí que sabe mal.

—¿Has estado leyendo sobre sexo? —Levanta una ceja, divertida.

—Puede —admito con una sonrisa y decido cambiar de tema—. Me debes una respuesta.

—Pregunta.

La noto algo nerviosa. Puede que sea porque espera que le pregunte sobre nuestra relación, pero eso lo dejaré para luego.

—¿En qué problemas os metisteis Matt y tú para tener que dejar San Diego? —Noto cómo su expresión se relaja.

—Eh... Es una historia larga —dice—. Básicamente nos metimos con gente peligrosa. Empezamos en el mundo de las carreras clandestinas de San Diego, y éramos muy buenos. A uno de los grupos rivales no le hizo ninguna gracia.

—¿Y solo por eso os fuisteis?

—Claro que no —contesta—. Hubo muchas más cosas entre medio.

—¿Como qué? —insisto.

—Muchas preguntas llevas tú ya, eh —me recuerda.

—A ti te gusta que me arrastre —deduzco, aunque ya lo sabía de sobra—. Está bien, ya no pregunto más.

Ella rueda los ojos.

—De acuerdo —cede por primera vez y casi que me entran ganas de organizar una cena para conmemorar este momento—. Te contaré una gran parte de la historia, pero no toda entera. Cuando cumplí los dieciocho me fui de Texas con mi novia, Michelle. Llegamos a San Diego, no teníamos dinero, ella se fue con un tipo rico. Me quedé sola y sin dinero. Dormía en mi coche. Me enteré de que había carreras clandestinas, y como me gustaban los coches decidí meterme en ello. Quedé segunda en una carrera de principiantes, y conocí a Matt, Pablo y Kenan. Decidimos formar un equipo, y Matt me acogió en su casa, con su familia. No te haré spoiler del resto, que si lo hago nos quedamos sin retos.

—¿Me vas a dejar así? —pregunto, incrédulo.

—No hablemos de "dejar así", que tú eres el que ha podido correrse —me recrimina en tono de broma, y noto mis mejillas enrojecer.

De verdad que tengo que aprender a asimilar estas cosas, yo no soy así de vergonzoso.

—Por cierto —decido sacar el tema por el cual había venido hasta aquí en primer lugar—. Alex, tenemos que hablar.

Ella suspira.

—Sí, yo también lo creo —dice.

—Creo que deberíamos definir esto —explico.

—¿Para qué? —pregunta—. Si ya estamos bien así.

—Mira, Alex, tú estarás bien, pero yo necesito algo de seguridad. A ti te sonará a tontería, pero yo siempre he funcionado así. No quiero levantarme un día y ver que has decidido pasar de mí sin decirte nada. No me gusta la idea de que estés con más gente... —admito esto último con un poco de dificultad.

—Entiendo. —Asiente con la cabeza distraídamente— Creo que deberíamos encontrar un término medio. Tú quieres seguridad, yo no quiero ser reducida a la novia de nadie.

—Está bien —acepto, aunque eso último me ha sonado como que ella tiene un concepto muy malo de lo que son las relaciones—. Entonces... yo puedo acceder a no llamarte "novia", supongo.

—Gracias —dice, aunque puedo notar algo de sarcasmo—. Yo puedo estar solo contigo. No es algo que me cueste, al fin y al cabo tampoco me apetece.

—De acuerdo —contesto, sorprendido por lo fácil que ha sido. Pensaba que ella se negaría rotundamente, pero veo que estamos llegando a un consenso.

—Entonces, ¿tenemos trato? —pregunta.

—¿No hay más cosas que quieras?

—No. —Se encoge de hombros— Supongo que ya se irán definiendo algunos aspectos a medida que vayan surgiendo. No hay ninguna prisa.

—Tienes razón —admito, asintiendo con la cabeza.

—¿Quieres venir a casa ahora? En cuanto recoja algunas cosas ya me puedo ir —me ofrece, con una sonrisa sincera.

La idea es tentadora. Es muy, pero que muy tentadora... Pero uno tiene obligaciones.

—Me gustaría, pero he quedado con mis padres y Beatrice para cenar. —Suspiro.

—Buena suerte con eso. —Ríe.

—Sí, la necesitaré —contesto, sin poder evitar sonreír—. Te mandaré un mensaje.

Ella asiente y, tras besarla una última vez, salgo del local. Es de noche, y por muy agosto que sea hace algo de frío.

Esto en lo que me he metido es una locura, pero de verdad que espero que salga bien. Alex me gusta, no es ningún secreto, pero a veces siento que las diferencias que nos juntaron terminarán por separarnos.


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Okay, el pequeño Axel ha llegado a tercera base. Ay, cómo crecen *se seca una lágrima*.

Aviso: en el próximo capítulo empieza el drama. Sé que lo estábais esperando, y yo también hoho. ¿Qué creéis que pasará?

Btw, mañana no podré subir cap porque estaré fuera todo el día, pero antes del miércoles que viene intentaré subir el siguiente.



Os ama,

Claire

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