2. Alex
Canto y bailo al ritmo de la canción de rap que está sonando en la radio mientras voy preparando el café. Estoy vestida con unos pantalones de chándal enormes que le cogí prestados a Liam hace mucho tiempo y un polar, sin nada debajo, porque salir de mi habitación desnuda no era una opción. Joder, lo que daría por poder pagar la calefacción, me muero de frío en estas épocas.
La radio empieza a perder la señal, haciendo un ruido insoportable, y la golpeo suavemente para intentar arreglarla. Al ver que no da resultado, golpeo un poco más fuerte, y de repente deja de sonar. Frunzo el ceño y apago el fuego. Dejo la cafetera en los fogones y me acerco al aparato que me está preocupando ahora mismo. Toco varios botones, pero no hay respuesta. Suelto un gruñido de frustración.
—Lo que me faltaba —murmuro para mí misma.
—¿Qué te pasa ahora? —la dulce voz de Dalia me toma por sorpresa.
Me giro hacia ella con una sonrisa, que se convierte en mueca al verla vestida y lista para irse.
Con lo bien que estaba desnuda.
—La maldita radio ha decidido que hoy era un buen día para morir —me quejo.
—Se habrá suicidado al escucharte cantar Lose Yourself tan mal.
—Pero si la canto incluso mejor que Eminem —contesto, levantando una ceja.
—Bueno, me voy a... a hacer cosas —dice—. Ya nos veremos.
—Mhm. —Asiento con la cabeza, volviendo mi atención a la cafetera.
Escucho un suspiro por su parte, y lo siguiente que oigo es el sonido de la puerta principal abriéndose, y cerrándose posteriormente, con rapidez.
Me obligo a centrarme en poner el café en la taza, y saco el último paquete de galletas que me queda en el armario. Habrá que ir a comprar, me queda un poco de dinero, así que tengo algo para hacer la compra, y lo que me sobre lo guardaré para pagar las facturas. Esto de estar casi a fin de mes es una tortura, y no quiero tener que pedirle a Jim otro adelanto porque siento como si me aprovechara de él. Este mes he hecho muchas horas más y cobraré más que el anterior, pero hasta dentro de una semana tendré que sobrevivir con unas cincuenta libras, que es lo que calculo que me queda.
Escucho una llave introduciéndose en la cerradura de la puerta, y esta se abre. Me giro hacia la puerta de la cocina y veo a Matt entrando por ella.
—Buenas —saluda, dejando una bolsa de papel en la mesa—. Traigo desayuno.
—Genial. —Sonrío, y levanto la cafetera hacia él— ¿Quieres café?
—Sí, no estaría mal, aunque el hecho de que lo hayas preparado tú me asusta un poco.
—Será que no te has bebido nunca mi café.
Matt solo ríe y se sienta en la silla, delante de la pequeña mesa de cocina. Le sirvo una taza de café y él saca dos croissants de la bolsa.
—¿Son de chocolate? —pregunto, ilusionada.
—Pues claro —contesta, y lo abrazo.
—Gracias —le digo.
Me siento delante de él y como de mi croissant con ansias.
—Joder, parece que no hayas comido en años —comenta, divertido.
—Ayer no cené —contesto, con la boca llena.
—¿Y eso?
—Estaba ocupada, ya sabes. —Le guiño un ojo y se echa a reír.
—Ahora entiendo el chupetón enorme que tienes en el cuello.
—¿Tengo un chupetón? —Me toco el cuello, como si fuera a notarlo con el tacto.
—Sí. ¿Dalia?
Asiento con la cabeza, dándole un trago a mi café, y Matt suspira.
—Alex, sabes que no te hace bien.
—Solo folląmos, nada más. Ya no estamos juntas —aclaro. Me mira sin estar muy convencido, y decido cambiar de tema—. Entonces, ¿cómo te va con esa chica que conociste? Mmm... ¿Jennifer?
—Sí, Jennifer —afirma—. Es... bueno, es simpática.
—Ese "es simpática" me ha sonado a "la chupa de muerte" —contesto, y Matt casi se atraganta con el café, por lo que me echo a reír—. Creo que he acertado.
—No hemos hecho nada, malpensada —dice—. Nos estamos conociendo.
—¿A cuántas chicas has conocido este último año? —Levanto una ceja.
—A varias, sí, pero... no son...
—No son Kelly —termino la frase por él, llevando la conversación a un lugar más serio.
Matt suspira y apoya los codos en la mesa para enterrar la cara entre sus manos.
—Es difícil...
—Matt, Kelly se portó fatal, olvídate de ella.
—Olvídate tú de Dalia —contraataca.
—Bueno, tú lo tienes más fácil, Kelly vive a miles de kilómetros de aquí y ni siquiera habláis. Olvídate de ella y de San Diego. Tenemos que dejar toda esa mierda atrás.
—Lo sé. —Suspira— Pero no es porque no sean Kelly, es justo lo contrario, es porque no quiero que sean como Kelly.
—Debes olvidar eso de todos modos.
Aprovechando que es sábado y ninguno de los dos trabajamos, Matt y yo salimos a patinar un rato. Pero, con la mala suerte que tenemos, al cabo de diez minutos empieza a llover. Yo no tengo demasiado problema, la lluvia no me molesta, pero pocos minutos más tarde está lloviendo tanto que es imposible ver nada, y las condiciones son muy malas para ir en skate.
Estamos bastante lejos de casa, pero creo que podremos encontrar algún lugar cercano en el que refugiarnos.
***
Llamo al timbre, esperando que estén en casa, y cuando Liam me abre sonrío ampliamente.
—¡Visita sorpresa! —exclamo.
—Tú lo que eres es una aprovechada. —Rueda los ojos, y se aparta para dejarnos pasar— Hola, Matt.
—Hola, tío —Matt lo saluda con su habitual alegría.
Nos sentamos en el sofá, completamente mojados. Liam cierra la puerta, y el sonido coincide con el de la puerta de la habitación de Noah abriéndose.
—¡Alex! —exclama alegramente, y corre hacia nosotros.
Abrazo al pequeño y aprovecho para presentarle a Matt, ya que no se conocían.
—¿Queréis tomar algo? —nos pregunta Liam.
—La camarera Lili a nuestro servicio —me burlo de él y me mira achinando los ojos y mirándome con odio.
—Qué va, tranquilo —contesta Matt, y Liam asiente antes de venir hacia donde estamos.
Se sienta en el sillón y suspira, cansado.
—¿Dónde está Alice? —le pregunto.
—Con Deena —contesta—. Me ha dejado solo limpiando toda la mañana, tiene una cara...
—Ay, el pobre Lili ha tenido que limpiar.
En realidad no es que Liam no limpie nunca, de hecho es un chico muy pulcro, aunque parezca lo contrario, pero tengo ganas de molestar.
—Deja de llamarme Lili, Alexander.
—¿Por qué te llama Lili? —pregunta Noah, con curiosidad.
—A él le gusta que le llamen Lili, llámale así tú también si quieres.
—Te voy a matar —me dice Liam, y sonrío maliciosamente.
Pasamos un rato más charlando hasta que deja de llover. Noah nos explica mil cosas, como que mañana viene la madre de Alice a comer —creo que está confundido porque no sabía que Alice y él no tienen la misma madre—, y me enseña todos sus dibujos.
—Alex, ¿tú donde has nasido? —me pregunta repentinamente, mientras miramos sus dibujos y Liam y Matt charlan en el salón—. Yo he nasido en Los Ángeles, donde viven mi mami y mi papi.
—Yo he nacido en el mismo país que tú, en Estados Unidos —le explico.
—¿Tabién en Los Ángeles?
—No, en Texas, bastante lejos de Los Ángeles.
—¿Dónde está Tetas? —pregunta, y me echo a reír casi sin querer.
El pequeño me mira, sin entender de qué me río, y cuando me empiezo a calmar consigo contestarle.
—En el sur del país.
—Oh... ¿y por qué vives en Londes? —pregunta, y se me pasa la risa de golpe.
—La vida no era fácil allí, no era feliz.
—¿Y ahora sí eres feliz?
—Claro —miento.
____________
¡FELIZ AÑO NUEVO!
Dije que subiría el siguiente capítulo el 1 de enero y ya es 1 aquí en España. Espero que hayáis pasado un día genial, y no os paséis ahora con la fiesta! Yo me voy a dormir jajaja
Por cierto, si queréis saber todo lo que tengo previsto para este año 2017 (en cuanto a novelas) mirad en "El cajón de sastre de Claire", habrá cosas geniales hehe
Otras noticias: este enero por fin saldrá Conociendo a Noah en papel en Amazon, y además cuando me lleguen los ejemplares haré un directo en Instagram. Mi user es sirendreams :D
Bueno, ¿qué os ha parecido este segundo capítulo?
Subiré un capítulo por semana a partir de ahora, y pronto subiré los pocos que quedan de Esperando a Louis y See you at six.
Os quiere,
Claire
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top