1. Axel
—Jude, esto es una locura, vas a arrepentirte toda tu vida —le digo a mi amigo, pero él hace como si no me escuchara y sigue caminando por las calles de Camden.
Miro a mi alrededor y me da la sensación de que todos están examinándome. Debe ser por el Rolex que adorna mi muñeca. Bajo la manga de mi chaqueta de marca de forma que el reloj queda tapado, y sigo mi camino con Jude. ¿Cómo se le ocurre meterse en un barrio tan lleno de gente como este? Con lo bien que se está en Belgravia, sin ladrones ni atracadores.
Por fin llegamos a una tienda llamada "Sensei Tattoo Studio", y Jude gira hacia la puerta. ¿Va en serio? Se ha vuelto completamente loco.
Suspiro y me paro delante de la puerta de la tienda con él. Jude llama al timbre y, tras un minuto de espera, se oyen algunas voces del interior de la tienda.
—¡Liam! —grita una voz femenina—. ¡¿Estás sordo o qué? Han llamado a la puerta, idiota!
—¡Pues abre tú, histérica! —contesta la voz del que supongo que será el tal Liam.
—¿Estás seguro de que es aquí? —le pregunto a Jude mientras las dos personas de la tienda siguen gritándose.
—Sí, es "Sensei Tattoo Studio", me lo recomendó Charles —asiente.
—Yo no tomaría muy en serio las recomendaciones de Charles.
—No seas aburrido, Axel, hay que vivir experiencias nuevas —me anima Jude, dándome palmaditas en la espalda.
—No son este tipo de experiencias las que me interesan.
—A ti no te interesa ninguna experiencia —suspira, y entonces se abre la puerta.
Aparece una chica rubia, con los brazos completamente tatuados, un piercing en su nariz y otro en su labio inferior. Ella nos da una mirada extraña, pero luego su expresión cambia totalmente.
—Hola, perdón por la espera —dice, con una sonrisa que puedo deducir fácilmente que es fingida.
—No pasa nada —contesta Jude, ajeno a la falsedad de la chica, y entramos en la tienda.
Es un local no demasiado grande, con las paredes decoradas con algunos diplomas que certifican que los tatuadores están titulados y que se tiene las condiciones higiénicas idóneas. También hay muchísimos posters con diseños de tatuajes, pero lo que más me llama la atención es que hay un niño rubio sentado en el mostrador, con un lápiz de color en la mano y mirándonos con curiosidad.
¿Quién es tan irresponsable de llevar a un niño que apenas debe tener cinco años a una tienda de tatuajes? ¿Qué clase de valores se le están enseñando?
—Entonces, ¿quién es el que se va a tatuar? —pregunta la rubia, aunque la respuesta es más que obvia.
—Yo —contesta Jude, sin abandonar su sonrisa—. Un amigo me recomendó esta tienda, dice que lo hacéis de puta madre.
—Está claro —dice la chica, sonriendo, pero esta vez sinceramente—. ¿Cómo se llama tu amigo?
—Charles —contesta—. Se tatuó un león en la pierna.
—Mmm, Charles... no me suena, seguramente se lo hicieron Liam o Jim.
—Creo que dijo que fue Liam —dice Jude.
Mientras Jude le explica a la chica lo que se quiere hacer, aparece una chica con el pelo azul que me mira durante unos segundos frunciendo el ceño, pero luego se va a hablar con el niño. Lo coge en brazos mientras el pequeño mira a Jude con una sonrisa, y tras ponerle la chaqueta y despedirse de la chica rubia y darnos una última mirada a Jude y a mí, se van.
La verdad es que cuando voy con Jude nos miran bastante, y es normal teniendo en cuenta el contraste que hay entre nosotros. Jude es un chico muy alocado, con el pelo rubio bastante largo y siempre despeinado, varios tatuajes adornando su cuerpo, un pendiente en la oreja y un piercing en la nariz.
Yo, en cambio, soy una persona que siempre intenta vestir formalmente, ya que es importante dar una buena impresión, llevo el cabello siempre cortado, una barba de tres días, y soy mucho más serio que Jude, quien se lo toma todo a broma. Seguramente si no nos conociéramos desde que somos niños porque fuimos a la misma escuela en Belgravia, no seríamos amigos. Somos demasiado diferentes.
—Hey, Axel, voy a entrar en la sala, Alex dice que puedes pasar —me dice Jude, y yo simplemente niego con la cabeza. Vaya, así que la chica se llama Alex.
—Creo que te esperaré aquí —contesto, sentándome en el sofá que hay en la entrada.
—Aburrido —suspira Jude.
Alex me da una última mirada y desaparece con Jude por el pasillo. Al quedarme solo, me surge la duda de qué se supone que voy a hacer mientras espero. La idea de volver a casa es tentadora, pero por una vez que cedo a algo que Jude me pide, que es que lo acompañe a tatuarse, al menos voy a quedarme hasta que salga. Así que cojo una de las revistas que hay en la mesita del lado del sofá, que resulta ser sobre tatuajes —cómo no—, y la hojeo pero termino dejándola donde estaba al ver tanto cuerpo semidesnudo y lleno de tatuajes. De verdad que no sé cómo a la gente puede gustarle eso, es estropearse el cuerpo.
Decido salir del estudio y, tras enviarle un mensaje a Jude diciéndole que me avise cuando haya terminado, voy hacia una cafetería de una conocida multinacional que he visto cuando veníamos hacia aquí. Por el camino, paro en un quiosco y compro una revista sobre medicina. Cuando llego a la cafetería, me pido un café con leche y me siento a leer la revista.
Escucho el sonido del tren pasando por al lado del local, en las vías elevadas, y doy otro sorbo al café mientras leo un artículo sobre los últimos avances en neurología.
Debería haberme llevado los libros para estudiar un poco, y me maldigo a mí mismo por no haberlo hecho. Pronto empezarán los exámenes finales de mi último año de Medicina, y necesito sacar las mejores notas de la facultad, así como en las prácticas.
Tras más de una hora esperando, sin tener noticias de Jude, me harto y decido ir hacia la tienda de tatuajes para ver cuánto les queda.
Esta vez me abre la puerta un chico, completamente tatuado —cómo no— y que parece estar preparándose para irse.
—Hola, ¿vienes a pedir cita? —me pregunta.
—No —me apresuro a negar—. Vengo a ver cómo va mi amigo, está con una tal Alex.
—Ah, están en la sala dos, dudo que les quede demasiado —me informa, acabando de ponerse la chaqueta—. Yo me voy, buenas noches.
Me despido de él sin poder evitar pensar en cómo diablos se le ocurrió tatuarse ambos brazos enteros, y voy hacia la sala que me ha indicado. Abro la puerta y me encuentro a la chica rubia, Alex, inclinada al lado de Jude y pasando la máquina de tatuar, que hace un ruido insoportable, por la piel de mi amigo.
—Hey, ¡Axel! —me saluda el rubio con una sonrisa—. Al final sí querías ver cómo me lo hacían, sabía que podía sacar un poco de espíritu aventurero de tu interior.
—He venido porque llevo como una hora esperándote y no acabas —gruño.
—Una hora no es nada para hacer un tatuaje —Alex irrumpe en la conversación, mirándome con una ceja levantada antes de volver su vista al brazo de Jude.
—Tampoco es que sea muy grande —la contradigo—. No es normal tardar tanto.
—¿Quién es la tatuadora aquí? —contesta sin ni siquiera mirarme.
—Yo está claro que no, tengo aspiraciones con más futuro —suelto, y puedo ver que la he ofendido.
Alex para de tatuar y abre la boca para contestarme, claramente enfadada, pero entonces Jude se echa a reír.
—¡Axel peleándose con una mujer! —se burla—. Vaya, pero si estás rompiendo tu código de caballero andante de Belgravia, ¿qué diría Beatrice?
—Probablemente estaría de acuerdo conmigo —contesto—. Mira, Jude, yo me voy, ya nos veremos.
—Como quieras —suspira el rubio—. Al menos he intentado que hagas algo diferente, pero supongo que siempre serás un aburrido.
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¡Hey! Primer capítulo de Descubriendo a Alex por aquí, ¿qué os parece?
Siento deciros que subiré esta novela los jueves cada dos semanas, ya que mi prioridad ahora es acabar Esperando a Louis, no quiero profundizar demasiado en esta novela sin haber acabado la otra, no quiero spoilers. Cuando acabe EAL obviamente subiré esta novela más regularmente.
Cada capítulo lo narrará un personaje (Axel o Alex).
¿Qué os parece Axel? ¿Y Jude?
Capítulo dedicado a @smiche porque es su cumpleaños, ¡felicidades!
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