1.The Sweet Escape
Bueno aqui es el verdadero comienzo de la historia...son como 6 caps antes de los primeros caps. Así entenderán todo.
[3 Meses Antes]
- ¿Soo Jung ya estas lista? - preguntó por décima vez mi madre.
- Ya te dije que no quiero ir - estaba a punto de hacer un drama, aborrecía ir a las reuniones de negocios, era perder mi tiempo.
Era cierre de campaña, osease a fuerza tenía que asistir.
Daba igual si esta vez era importante o no, siempre eran lo mismo, gente presumiendo su dinero o hablando de referentes a ello.
- Si no te pones ese vestido y estas lista en 10 minutos cancelare tus tarjetas - dijo molesta y cerró la puerta de un golpe.
Me arreglé a regañadientes y renegué una vez más cuando terminé.
- Mocosa vengo por ti, estés como estés - abrió Kris sin siquiera tocar.
Kris era mi hermano mayor, el hijo perfecto, inteligente, guapo, todo lo que mis padres pedían, por eso mismo él era el heredero y la imagen de la familia.
A pesar de las notables diferencias que hacia mi padre con los dos, no lo odiaba, de hecho, lo quería mucho, siempre había estado ahí para mí. Era mi molestia favorita.
Sin embargo, estos últimos meses nos habíamos vuelto distantes.
¿La razón?
Park Boram.
Su novia.
Era una unión matrimonial entre mi familia y el primer ministro. Cuando mi padre anunció eso juré que Kris se iba a rehusar. Pero al final me equivoqué, ambos se amaban, realmente lo hacían.
Aún no entendía como existía esa clase de amor.
Sólo con verlos me daban escalofríos.
Después mi padre había intentado hacer lo mismo conmigo, pero falló terriblemente. Una tras otra, hasta que finalmente desistió.
*
A las 9 de la noche el coche nos dejó en una casa, mejor dicho, mansión en la zona de Pyeongchang.
Había gente por doquier, mesas al centro con bocadillos y bebidas.
Fuimos saludando a los distintos empresarios y políticos que mi padre con2ocia.
- Lee Sung Won quisiera presentarte a Nam Jun Hyuk - dijo el padre de Boram.
- Finalmente puedo conocer personalmente a nuestro nuevo socio - dijo mi padre haciendo una leve reverencia.
- Lamento haber tenido que cancelar nuestras previas citas - contestó Nam Jun Hyuk, quien yo no tenía idea de quien era.
Iba a preguntarle a mi hermano, pero cuando giré hacia donde estaba, él ya se había ido.
Por mi parte, me escabullí lentamente lejos de mis padres, quienes estaban demasiado atentos a su socio.
¿Para qué me querían aquí?
No tenía nada que hacer en estas reuniones. No sabía de relaciones, de política o negocios.
Así que fui directamente hacia la barra de aperitivos y tomé dos copas de champaña.
Me senté en una mesa sola y sin querer me quedé viendo a mi hermano y a Boram, anhelando que Kris pudiera darme un poco de atención o si quiera ayudarme a irme de aquí, pero era una cosa imposible. Cuando Boram estaba, yo no existía.
Fastidiada salí hasta el balcón y me recargué sobre el barandal, sólo había un piso de diferencia y este lado de la mansión daba directamente hacia el jardín, por lo que no había nadie aquí.
Tomé mi móvil y mandé un mensaje.
"Kwon Yuri sácame de esta maldita reunión."
Kwon Yuri era mi mejor amiga, realmente no se ni como habíamos llegado a ser mejores amigas, pero ella era la que siempre me sacaba de líos y fiestas como estas.
" ¡Estás loca! La última vez soltaron a los perros. Así que esta vez tendrás que sólo sobrevivir"
Contestó al minuto y quise matarla desde la distancia.
¡Genial!
Tendría que ingeniármelas yo sola.
No podía salir por la puerta principal y salir por alguna de las ventanas de abajo sería muy obvió. Viendo mis opciones sólo me quedaba bajar por el balcón.
Así que antes de que lo pensara más tomé impulso y subí un pie al barandal, acomodé el estorboso vestido y después subí el otro pie.
Miré hacia abajo, habían unos 5 metros entre el suelo y yo, si hacía algo mal seguramente podría romperme una pierna.
- ¡Espera! - gritó alguien detrás de mi - ¡No lo hagas!
Me congelé y giré para ver de quien se trataba, pero estaba tan oscuro que sólo podía ver su silueta.
- ¿Pero qué? - pregunté al aire y el avanzó más hacia mí.
- ¡No hagas nada y quédate ahí! - dijo ya más desesperado.
Dio otro paso hacia mí y fue cuando lo vi más de cerca. Cabello negro, piel blanca y unos ojos negros también.
No, nunca lo había visto en mi vida.
- No te importa realmente... - le contesté al ver que no se trataba del personal de seguridad o alguien que pudiera delatarme.
- Hay muchas razones por las cuales vivir - dijo con verdadera preocupación.
- Espera...- lo vi directamente a los ojos - ¿Acaso piensas que me intento suicidar?
- Mm si...- dijo ya no muy seguro - Yo vi como mirabas a ese chico con su novia y pensé que...
- Él es mi hermano - me reí a más no poder - No, nada de eso, sólo intento salir de aquí.
- ¿Es enserio? - preguntó totalmente confundido.
- Si, bueno ahora saldré de aquí - le dije girándome para volver a retomar lo que estaba haciendo.
Me sujeté del borde del barandal y apoyé mis pies en los espacios.
- ¡Espera! - gritó de nuevo el chico.
- ¿Y ahora qué? - repliqué molesta.
- Yo puedo ayudarte a salir - se acercó hasta donde yo estaba. - Si me dejas, lo puedo hacer.
- ¿Cómo?
- Tu sólo confía en mí. - dijo sin añadir algo más.
Extendió su mano hacia mi mostrando una sonrisa cálida y llena de sinceridad.
Y sin darme cuenta me quedé en sus ojos e inconscientemente tomé su mano.
*
Bajamos las escaleras sin voltear a ver a nadie, yo solo lo seguía a él. No podía hacer nada más. No podía pensar nada porque toda mi atención estaba en su toque con mi piel.
Llegamos hasta la entrada sin que nadie nos detuviera, hasta ahora todo iba bien. El entregó un boleto al encargado de los coches y después éste se fue dejándonos solos.
- ¿Vamos a ir en coche? - pregunté tontamente.
- Si ¿Ó tienes alguna mejor idea? - preguntó alzando las cejas y ya no discutí nada.
Era definitivamente mejor que mi plan de trepar la barda y salir corriendo.
En eso llego un Audi negro. Él le dio las gracias al encargado y entró al asiento del conductor, la puerta del copiloto estaba abierta, pero dudé en entrar o no.
- ¡Deténganse! - gritó uno de seguridad.
Volteé a ver al chico dentro del coche y luego a los seguridad corriendo hacia nosotros.
- ¡Sube! - gritó el chico frenéticamente.
Y sin pensarlo dos veces entre al coche y cerré la puerta.
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