Capítulo 4: No me odias

John quería romper a Sherlock Holmes.

Lo tenía claro desde el momento en que vio la actitud feroz del omega y claro que igual se estaba desquitando de que el omega haya querido acabar con sus operaciones, le gustaba la idea de hacerlo pagar, demostrarle que era un omega como todos los demás, destruir aquella conducta prepotente del omega por completo y en el proceso hacerlo suyo, bueno, esto último ya había ocurrido en parte.

"Te lo digo, John, el producto está casi listo. Lo vas a amar, deberías usarlo en tu nuevo omega." El hombre comentó y esperó unos segundos. "Usarlo en tu nuevo omega del que no me quieres contar..."

John se removió en su asiento y sonrió de lado.

"Ya te dije, Jim" John suspiró colocando sus brazos en los costados del sofá donde se encontraba sentado "Primero, quiero entrenarlo bien, aun es muy desobediente" El mayor hizo una gesto con sus manos "Pero pronto, no te preocupes. "

"Pero, ¿Piensas usar el producto en él?" Cuestionó Jim Moriarty, alcanzando su bebida hasta la mesita ubicada frente a él.

"Por supuesto, estoy ansioso por hacerlo." La sonrisa no desapareció del rostro de John en ningún instante. "Y tranquilo que luego igual te mostraré cómo reacciona ante el producto."

"Mierda, John, yo ya quiero ver al omega ¿Sí quiera me vas a decir su nombre?" Trató de persuadirlo Jim.

"Prefiero que sea sorpresa." Finalizó John tomando un sorbo de su bebida. Todavía no quería compartir a Sherlock, como se repetía a sí mismo, quería primero quebrar a Sherlock Holmes y que este le obedeciera por completo.

"Bien, John, te entregaré el producto apenas llegue, unas tres semanas como máximo." Se resignó Jim por el momento, desde que John le había contado del omega deseaba conocerlo, John no le había dado más detalles de él.

"No puedo espera por tenerlo." John sonrió.

(...)

"No, así no" Se escuchó la voz del alfa en aquella cerrada habitación. "Te quiero en cuatro, regresa hasta la cama y gatea hasta mí." Ordenó acomodándose en la silla, observando a Sherlock con una expresión de odio pero el omega no replicó, solo volvió a la orilla de la cama sin colocar sus manos en el suelo y sin ponerse en cuatro como John había ordenado. "¿No que tenías hambre? Es la única forma en la que vas a obtener algo de esta comida, omega. Es un castigo, ¿Acaso creías que iba a dejar pasar el hecho de que rompiste un vaso y tiraste la charola aún con alimento?"

"Entonces prefiero no comer." Contestó Sherlock mirándole de reojo.

"No, no quieres eso." Musitó John para luego soltar una pequeña risa. "No quieres que yo te meta el puto pedazo de comida en la boca y te obligue a comer, no quieres eso." Negó con la cabeza el alfa, cruzándose de brazos. "Sé que tienes hambre, no comiste nada los últimos dos días y tuvimos sexo hace menos de cinco horas, por supuesto que debes de querer comer."

"Tuvimos sexo..." repitió en forma sarcástica el omega. "O mejor dicho, me violaste de nuevo," Sonrió de lado Sherlock sentándose en la cama con dificultad, su trasero aún continuaba mojado y dolía por momentos, John había vuelto a usar aquella sustancia que adelantaba su celo para poder hacer con él lo que quisiera, detestaba que muy dentro de sí, a su omega le agradaba un tanto el olor del alfa, le gustaba que lo marcará y pusiera todo su aroma en él pero sabía que sólo era su biología hablando, él odiaba a John Watson, al estúpido apuesto alfa John Watson pensó su omega muy dentro en su mente. Sherlock bajó la mirada luego de tener tales pensamientos.

"Eres mi omega, voy a hacer contigo lo que yo quiera, eso debe comenzar a entrar en tu cabeza, además." Extrañamente John continuó en la silla, Sherlock esperaba que se levantará para reprimirlo o lo hubiera golpeado como el día anterior luego de intentar escapar cuando John fue a bañarlo. "Noto como te gusta mi olor, cada que entras en celo te pones cerca de mi cuello, tal y como la primera vez que te cargué." Sherlock se ruborizó de inmediato al recordar tal acción, el primer día cuando su celo había sido mucho más severo y para su biología John parecía el alfa perfecto, para abrazarlo y hundirse en aquel olor. "No hay nada de que apenarse, Sherlock." Soltó John "Está bien, solo quiero que quede claro que obviamente, tu biología quiere esto, no hay nada que puedas hacer."

Sherlock apretó los dientes frunciendo el ceño sintiéndose impotente.

"Regresando a lo de hace rato ¿Piensas comer?" Preguntó mirándole fijamente y notando la respiración de Sherlock lenta y suave, John posó una mano sobre su rostro tapándolo casi riendo. "Ah Sherlock ¿Ahora vas a llorar?" Dijo notando los ojos de Sherlock ahora vidriosos, el omega luchando para no derramar ni una lágrima. "Ponte en cuatro y gatea hasta mí, es la última oportunidad, lo digo en serio, no quieres que te obligue a comer." El alfa casi gruñó comenzando a perder la poca paciencia que tenía.

Pasaron algunos segundos pero el omega poco a poco se dejaba caer en sus rodillas y se sostuvo con sus manos, quedando en la posición que John deseaba, el alfa observó cómo el omega tocaba aquel collar de color rojo con su mano derecha, removiéndolo incómodo, como si el collar fuera de lo más apretado, lo cual no lo era, John se había asegurado de ello. Sherlock no esperó que el alfa volviera a ordenarlo, sus extremidades comenzaron a moverse para acceder hasta el mayor, gateando lentamente los dos metros de distancia entre ellos, cuando ya casi llegaba contuvo un jadeo de disgusto al escuchar cómo el alfa tomaba una foto con su celular, Sherlock limpió unas cuantas lágrimas que amenazaban bajar por sus mejillas. Al llegar hasta John, se quedó arrodillado frente a este, podía sentir cómo movía sus manos a través de su teléfono celular, Sherlock no quiso pensar que quizás la foto había sido enviada a alguien más. En un instante rápido, John guardó el celular.

"No era tan difícil ¿no es así, Sherlock?" Cuestionó el alfa, procediendo a acariciar los rizos del joven omega, disfrutó el modo en que este casi llegó a brincar por aquel inesperado toque.

John se movió para poder tomar el collar de Sherlock y halarlo, obligando al omega a ver a su captor a los ojos. John no dijo nada más con respecto a los enrojecidos ojos de Sherlock y su intento patético por impedir que comenzara a llorar, con el mismo agarre, removió al menor para que este yaciera entre las piernas del alfa, su rostro a tan sólo centímetros de la entrepierna del mayor. Sherlock intentó lo más que pudo no rozar su rostro contra el pantalón del alfa y John solamente continuaba observándolo.

De un momento a otro soltó el collar de Sherlock para poder acceder a la cadena que había colocado en el suelo, la puso en el collar de Sherlock para así tener mejor control del omega, Sherlock no hizo ningún ruido mientras John hacía esta acción, sus ojos continuaban algo inflamados y rojos por el inexistente llanto.

El alfa se acercó inclinándose con cuidado, a la charola que había depositado en el suelo con los alimentos que iba a dar al omega una vez este obedeciera, y tomó un pedazo de carne, casi del tamaño de una canica y lo acercó al rostro del omega. Sherlock le miró y luego volvió la vista a John, olía bien, pero Sherlock no estaba seguro de abrir la boca, ni siquiera sabía si quería hacerlo.

"¿No vas a pedir permiso?" Interrogó el mayor conservando la porción de alimento cerca del rostro de Sherlock.

"Te odio." Dijo Sherlock con la voz entrecortada sin más, su expresión cambiando y las lágrimas comenzaban a bajar por sus sonrojadas mejillas, hipando de momentos.

"No, Sherlock, no lo haces." Se acercó a Sherlock y acercó a este jalando de la cadena. "Quieres hacerlo pero sabes que no puedes."

"Para." Sherlock bajó la mirada, viendo hacia algún punto fijo cerca del pantalón del alfa.

"No me voy a detener, Sherlock." Susurró John apretando más la cadena. "No hasta verte completamente derrotado, arrastrándote hasta tu alfa."

El omega no respondió, muchas respuestas habían cruzado por su mente en ese instante pero ahora no le importaba contestar, se sentía débil, su actitud le había costado sus alimentos hacías dos días, al menos John le había permitido beber agua. No sabía si era mejor ignorar a John u oponerse a él, John parecía tener distintas actitudes con el omega, a veces tratándolo bien y dándole cuidados pero entonces estaban esas veces donde John le golpeaba, le tomaba del cabello y lo lastimaba. Odiaba no entender a John Watson.

"¿Vas-a-pedir-permiso?" Repitió John luego de ver que Sherlock no planeaba contestar.

"¿Puedo comer?" Preguntó Sherlock jamás mirando directamente al alfa.

"¿Puedo comer, qué?" Gruñó el alfa.

Sherlock cerró los ojos, cansado, sabía que esto era un juego, sabía lo que John quería, el omega tenía que obedecer.

"¿Puedo comer, alfa?" Alzó la mirada, sus ojos vacíos y analizó el rostro del alfa, este se lamió los labios por un segundo, Sherlock tragó saliva.

John asintió soltando un poco la cadena para que Sherlock pudiera moverse, antes de que el omega se moviera de su lugar, introdujo aquel pedazo de comida lentamente en la boca del omega, Sherlock no replicó, masticó lentamente y tragó en cuestión de segundos, no queriendo hacer notar su hambre. Le tomó un momento al menor llegar hasta un costado del alfa, a la charola colocada en el suelo donde se encontraba la comida, John le observó todo el tiempo, Sherlock intentó ignorarlo, hacer como que John no estaba ahí.

El alfa sabía que Sherlock no comía rápido a propósito, no quería hacerse ver desesperado enfrente del alfa, algo se encendía en John al pensar en aquellas acciones prepotentes por parte del omega, hacían que le dieran más ganas de hacerlo suyo, escuchar sus gemidos desesperados, esos gemidos de un omega que pensó que jamás le pertenecería a ningún alfa.

(...)

Sherlock llevaba exactamente nueve días en la residencia de John, estando siempre en la misma habitación. Por ahora John sólo había utilizado la sustancia aquella para tener sexo con el omega tres veces, el alfa entraba siempre a bañar al omega, le llevaba comida y antes de poder comerla Sherlock debía obedecer a lo que fuera que pidiera el alfa. Habían sido cosas diferentes todos los días, a veces gateando hasta John, a veces lo dejaba ahí arrodillado por una media hora, a veces el alfa quería que Sherlock se acomodara en su regazo y se pusiera en su pecho, Sherlock odiaba esto último más que nada, su rostro quedaba más cerca de las glándulas del alfa y el olor lo distraía por completo, el omega luchaba con la necesidad de acercarse y perderse en aquel aroma, estaba al tanto que John sabía esto bien, por eso lo hacía.

Fue hasta el décimo día que John le dejó comer con él, Sherlock no sabía cómo sentirse.

"Vamos, omega." Le dijo John apenas había entrado a la habitación, Sherlock se sorprendió, mirándole extrañado, al alzar la mirada la cadena ahora conectada a otro collar de metal encima del collar rojo sonó fuertemente.

"¿Ir?" Musitó Sherlock acomodándose en la cama, las palabras de John le había preocupado, nunca sabía qué quería hacer el alfa con él.

"Hoy vas a comer con tu alfa, vamos levántate."

John se encaminó una vez Sherlock se puso de pie a un lado de la cama, John liberó la cadena de la pared para que ahora Sherlock pudiera moverse a más de dos metros como antes. El alfa tomó la cadena, ahora colgaba y se tensó cuando Sherlock llegó hasta la puerta pero John no se había movido un centímetro de su ubicación cerca de la cama, el omega sintiendo la presión en su cuello provocada por ello. Regresó su vista a John que ahora colocaba una de sus manos en su bolsillo y con la otra sostenía la cadena.

"No te dije que podías caminar." Gruñó. "Vuelve aquí y ponte en cuatro, rápido que tengo hambre."

El omega titubeó abriendo su boca y luego cerrándola, regresó hasta donde estaba el alfa y esperó unos cuantos segundos. Reaccionó cuando John movió la cadena sintiendo la fuerza del collar apretarle, cerró los ojos fuertemente para luego abrirlos rápido. Bien, se pondría en cuatro y así fue cómo lo hizo, una vez estando así John comenzó a caminar, no tan rápido, Sherlock agradeció eso mentalmente mientras comenzaba a gatear suavemente, en un minuto estuvieron fuera de la habitación y John no se molestó en cerrar la puerta.

El menor subió la vista apreciando su alrededor, había un amplio pasillo y pudo apreciar al menos otras dos habitaciones más además del cuarto en donde él se encontraba, había una ventana al final de este, la luz del sol se filtraba por esta y Sherlock dedujo que al menos debían ser menos de las cuatro de la tarde. No pudo recopilar más información de esa parte ya que el alfa había halado de la cadena para que el omega caminara más rápido, Sherlock iba justo a un lado de John, no le miraba, para Sherlock conocer su entorno era más importante por el momento.

El comedor no estaba muy lejos, llegaron en menos de tres minutos, sin bajar escaleras, Sherlock guardó aquello en su palacio mental, su habitación estaba entonces en el primer piso de aquella casa. La mesa era amplia, al menos para diez personas, calculó el omega, sin embargo no podía ver lo que había en ella. John llegó hasta su silla y justo al lado había otra, el alfa se sentó de inmediato sin soltar la cadena, Sherlock en ese entonces intentó levantarse, casi sentándose en aquella otra silla pero John no le dejó, jaló fuertemente de la cadena haciendo a Sherlock caer de golpe en el suelo, un pequeño ruido fue producido por el impacto. El omega miró hacia el suelo, sintiéndose humillado.

"No." Regañó John mirándole. "Tú comerás en el suelo, aun no te he dado permiso para usar esa silla, no lo mereces ¿entendiste?" Explicó el alfa.

La respuesta por parte del omega no llegó y entonces John decidió volver a jalar de la cadena para acercar más al menor, divirtiéndose al observar la forma en cómo el omega intentó sostenerse del suelo para no ser arrastrado hasta él. John alzó la cadena lo suficiente como para que Sherlock tuviera que elevar la cabeza para no lastimarse el cuello y poder respirar.

"¿Entendiste?" Preguntó John con un tono más severo, Sherlock colocando sus manos en el borde de la cadena donde conectaba con el collar, intentando sostenerse.

"S-sí, a-alfa..." Respondió entrecortadamente y John aflojó el agarre, el omega soltándose y sosteniéndose del suelo.

Sherlock esperó al menos quince minutos sentado en el suelo aun lado de John, esperando que este le diera de comer pero sólo John fue el que se dedicó a comer, entonces pasó por la mente de Sherlock que John probablemente quería que pidiera la comida, que se la ganara como todas la veces anteriores.

"¿A-alfa?" Comenzó Sherlock, su voz casi cercana a ser un susurro. El mayor le miró pero no parecía molesto, a Sherlock le reconfortó aquello. "Te-tengo... tengo hambre..."

"¿Sí?" John sonrió dejando por completo su comida. "¿Qué vas a hacer al respecto?" Sherlock ahora le estaba mirando sin apartar la vista. "¿Sabes qué quiero, Sherlock?"

Sherlock negó con la cabeza rápidamente.

"Ven, levántate, ponte aquí." El omega se sintió nervioso porque ahora John apuntaba a su regazo para que el omega se sentara en este, seguramente John quería hacer lo mismo de siempre.

El omega no tuvo más opción que levantarse antes de que John volviera a halar de la cadena, se colocó en su pierna derecha con cuidado, ahora su rostro estaba bastante cerca del rostro del alfa, Sherlock no quiso darle importancia.

"Pregúntame, qué es lo quiero." Ordenó el mayor tomando la muñeca derecha del omega, acariciándole suavemente, Sherlock no apartó la vista en ningún momento.

"¿Qu-qué es lo que q-quiere, alfa?" Musitó lentamente, el olor de John ahora inundándole y odiaba que le gustara aquel olor.

"Te dejaré comer." John acarició la mejilla de Sherlock. "Sin embargo antes, quiero que me dejes darte un beso."

Sherlock parpadeó rápidamente, sorprendido.

"Y quiero que muevas tus labios, quiero que correspondas el beso, sólo así te dejaré comer." Terminó de decir el alfa regresando su mano a la muñeca del omega.

¿Un beso? Sherlock se quedó inmóvil por ese instante, procesando las órdenes que John le había dado, no quería, porque él odiaba a John, no quería corresponderle, era ya algo demasiado más... avanzado, en su relación con el alfa, sabía bien que John hacía todo esto a propósito, para humillarlo, hacerlo sufrir, "romperlo" como él mismo le había dicho varias veces. Por su mente pasaron los recuerdos de aquella primera vez que John le había bañado, posando sus labios contra los suyos delicadamente, sólo un ligero toque pero a Sherlock no le había desagradado, bajó la mirada analizando todo.

"¿Bien?" Le sacó de sus pensamientos John, moviendo su cuerpo, Sherlock ahora había acomodado su brazo izquierdo por encima del hombro de John, lentamente su rostro estaba más cerca del mayor.

Sólo era un beso, pensó Sherlock, pero él odiaba a John y todo en ese alfa así que sería más que un beso, el omega suspiró cerrando los ojos un momento y tragó saliva, su mano acomodada en el pecho de John.

Estando a tan sólo milímetros del rostro del alfa, Sherlock le miró a los ojos, el omega odiaba también que esos ojos fueran tan hermosos, al igual que todo el rostro del alfa. Sin pensarlo más chocó rápidamente sus labios contra los del alfa, jadeó quedamente y John comenzó a besarlo, la mano que sostenía la cadena fue a dar contra la espalda del omega aun sosteniendo la cadena y con la otra acarició la mejilla derecha del omega. Sherlock no tardó mucho y empezó a mover sus labios lento y con algo de inseguridad, con su mano derecha ahora apretaba la camisa del mayor con bastante fuerza, soltó un gemido no muy fuerte cuando John metió su lengua dentro de su cavidad, explorando, Sherlock tuvo que permitirlo y le continuó besando, sus ojos cerrados con fuerza y odiaba que ahora sentía cómo su entrada sin quererlo se sentía algo húmeda. No se dio cuenta cómo pero ahora su lengua estaba dentro de la boca de John, el alfa mordía sus labios ferozmente y Sherlock sintió su labio inferior sangrar un poco pero aun no detenía el beso, pequeños gemidos salían de Sherlock mientras el alfa usaba sus labios, Sherlock intentaba seguirle el ritmo, al final fue John el que los separó, dejándolo un hilo de saliva en la boca del omega y en su labio inferior algo de sangre. El menor no se molestó en limpiarse, aún continuaba muy aferrado a la camiseta del alfa.

"Te lo dije antes." Sherlock no entendió. "No me odias, Sherlock."

Sherlock tan sólo bajó la vista avergonzado pero no soltó la camisa de John.

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