Epílogo
Saco el marco de fotos de la caja antes de ponerlo en la estantería. Suspiro, aliviada, y llevo las manos a mi cintura con satisfacción. Por fin hemos terminado.
—Es el retrato familiar más adorable que he visto en mi vida —comenta Marian.
—Es que somos adorables.
En la foto salimos Gabriel, Pepe —nuestro gato— y yo. El animal, que parece haber sentido que lo llamaban cuando ha escuchado la palabra "adorable", salta encima de la estantería y se pasea con curiosidad, todavía explorando su nuevo hogar.
—Ha quedado muy bien —comenta mi amiga, y asiento con la cabeza—. Tengo que irme, que esta noche ceno con los padres de Nil.
—Claro, tranquila —le digo—. Pásatelo bien, y gracias por ayudarme.
Me da una sonrisa antes de empezar a coger sus cosas, y aprovecha para llevarse dos de las cajas que hemos usado en la mudanza para tirarlas. Se despide rápidamente y se va, dejándome sola con Pepe. Cojo al gato y me siento con él en el sofá.
Marian es la única de mis amigas de la universidad a la que veo a menudo. De Anna hace tiempo que no sé nada, desde que acabamos la carrera hace algo más de un año. Natalia dejó la carrera por la mitad y se dedicó a viajar, creo que ahora está en Tailandia. Silvia y Marc lo dejaron —cosa que yo ya me esperaba—, y los veo muy poco pese a que seguimos viviendo en la misma ciudad.
En cuanto a Leo... Hace unos tres años que hubo un juicio por lo de la foto, y tuvo que pagar una multa y una indemnización para mí, aunque a esas alturas lo único que quería era no saber nada más de él, pero por suerte después de eso no lo volví a ver más.
Escucho un sonido distante, como si alguien estuviera rascando metal, e inmediatamente sé que es Gabriel, que todavía no se ha acostumbrado a meter la llave en la cerradura. Pepe salta de la estantería y va corriendo hacia la puerta, por donde aparece el rubio.
—Hola, guapo —le dice a nuestro gato, cogiéndolo en brazos—. ¿Ari te ha tratado bien?
—Oye, que yo siempre lo trato como un rey —me defiendo.
—Eso no es lo que él me cuenta —bromea, y ruedo los ojos antes de levantarme para darle un beso.
Gabriel sonríe en mi boca y, cuando se aparta, deja las bolsas que lleva en la estantería que hemos reservado para sus herramientas de fotografía.
—¿Qué tal la sesión? —pregunto—. Hoy tocaba la de los perritos, ¿no?
Nos sentamos en el sofá y se dedica a explicarme cómo ha ido su día. Hoy ha estado fotografiando los perros de una protectora para un calendario solidario. Esta sesión, en concreto, la ha hecho sin cobrar, pero hace bastantes proyectos remunerados y, sumando lo que gana entre eso y su trabajo en una tienda de fotografía, no le va nada mal.
Yo probé vendiendo mis cuadros en galerías de arte, pero era un trabajo que me tomaba mucho tiempo y tampoco ganaba tanto, así que me pasé a la ilustración digital y trabajo como freelance, a cuenta propia, para empresas y publicaciones que me piden ilustraciones.
Pedimos pad thai a modo de celebración, porque hoy oficialmente hemos terminado la mudanza a nuestro nuevo piso. Ya habíamos estado viviendo juntos antes, durante casi un año, pero ese piso era demasiado caro y nos tuvimos que mudar a este, que es algo más grande y más barato, aunque esté más lejos del centro.
Cenamos, nos ponemos una peli, y Gabriel se queda dormido encima de mí a los quince minutos, como ya sospechaba que pasaría. Acaricio su pelo, sin hacerle caso a la película, y sonrío cuando veo, dentro de una taza que hemos dejado al lado de la televisión, el lápiz que le presté a Gabriel la primera vez que hablamos, hace ya cinco años. Hemos tenido nuestros problemas, como todo el mundo, pero nos entendemos muy bien, y la verdad es que hemos trabajado mucho en mejorar nuestra comunicación. Con mi familia tenemos una relación cordial, pero con la suya me siento una más. Juliana ya es oficialmente parte de la familia, porque se casó con la madre de Gabriel el año pasado. Mis padres siguen como siempre, Nina lo dejó con Adil hará un par de años, y ahora vive en Roma con su nueva pareja.
Las cosas han cambiado mucho, pero para mejor, y no me imagino un lugar mejor en el que estar que en este pequeño piso, echada en el sofá, con Gabriel dormido encima y un gato ronroneante a mis pies.
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Bueno ahora sí, es oficial, HA TERMINADO :(((((((((
Mil gracias a todas las que habéis leído la historia, y a las que habéis estado comentando (me he reído muchísimo). Espero que os haya gustado jejeje :D
Mis planes para "Cosas de rubios" son corregirla en unos meses y seguramente autopublicarla, ya iré avisando de cómo va la cosa por Instagram. Es por eso que agradecería que respondierais la encuesta que subiré a continuación, para poder saber qué opináis y qué puedo mejorar de la historia.
A partir de ahora en Wattpad solo estaré subiendo "El precio de la fama", aunque estoy escribiendo otra historia que saldrá directamente en papel, todavía no sé si la mandaré a editoriales o la autopublicaré, pero ya aparecerá por ahí JAJAJAJ
Y nada, muchas gracias por acompañarme en este viaje, os quiero mucho <3
Un besito,
Claire
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