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GUESS WHO'S BAAAACK???? Sí, ¡es Cosas de rubios! Ahora que he terminado Desarmando a Nate (y, con ello, la saga Smeed) ya puedo volver a las actualizaciones semanales de esta novela. El día de actualización serán los miércoles (sí, incluyendo pasado mañana, que también actualizar, así que estad atentas ;)
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Cuando Gabriel y yo entregamos el trabajo por fin pude respirar, aliviada. Era el último proyecto que nos quedaba después de dos horribles semanas llenas de trabajos y exámenes.
—Esta noche salimos de fiesta, que toca celebrar —sentenció Marian, y Natalia soltó un grito de alegría.
—Sobra decir que me apunto —dijo la pelirroja.
—Nosotros también —contestó Silvia, refiriéndose a ella y a Marc, que estaban sentados uno al lado del otro en la mesa del bar.
—Apuntadme a mí también —murmuró Gabriel distraídamente, mientras escribía algo en su móvil.
—Yo necesito dormir mil años, así que creo que lo dejaré para la próxima —dije con honestidad, porque llevaba mucha falta de sueño acumulada y necesitaba descansar.
—Jo, Ari, no seas aguafiestas —se quejó Marian.
—Cuando pienso en salir de fiesta me imagino a mí misma dormida en el suelo de la pista de baile, así que me parece que mi subconsciente me está diciendo que me toca quedarme en casa y dormir —expliqué—. Además, creo que podréis sobrevivir una noche sin mí.
—No creo que podamos —dijo Natalia, fingiendo quitarse una lágrima.
—Qué chica tan aburrida —bromeó Gabriel, apartando la vista de su móvil para darme una sonrisa divertida.
Solté una carcajada y le di un golpe en el hombro que lo hizo reír a él también. En ese momento vi a Leo caminando hacia nuestra mesa mientras hablaba con una chica de nuestra clase, Paula, lo saludé con la mano, sonriendo, y él apenas me dio un gesto de cabeza antes de seguir hablando con la chica. Levanté una ceja, con curiosidad, e iba a decirle algo cuando Marian se me adelantó.
—¡Leo! —exclamó al verlo—. Esta noche salimos. Ari es una aburrida y dice que no va a venir, pero ¿tú te apuntas?
—¡Claro! —contestó él, tan entusiasmado que se me hizo extraño. Luego se dirigió a la chica que seguía a su lado—. Paula, ¿tú también vendrás?
—Me encantaría. —Ella sonrió y Leo la imitó.
Me pareció raro que no me insistiera para que fuera a la fiesta, pero lo dejé correr cuando Natalia se puso a enseñarme sus últimos dibujos. Leo se despidió de la chica y se sentó en el otro lado de la mesa antes de pedirse un café.
No nos dijimos nada en un buen rato, aunque hablábamos con los demás, pero cuando tuvimos que irnos de nuevo hacia clase me acerqué a él.
—Oye, ¿quieres cenar conmigo esta noche? —le propuse.
—No puedo, tengo esto de la fiesta. —Se encogió de hombros.
—Puedes cenar conmigo y luego ir a la fiesta —sugerí.
—Ya, pero es que lo más probable es que propongan ir a cenar todos juntos, así que prefiero no hacer planes, por si acaso.
Sentí la tentación de levantar una ceja de nuevo, pero conseguí reprimirla.
—Como quieras —me limité a decir antes de entrar en el aula.
Al final decidí quedar para cenar con Patri y Alex, mis amigos del instituto, porque llevaba tiempo sin verlos, y nos fuimos a un restaurante de nuestro barrio. Pese a que los tres vivíamos muy cerca, no nos veíamos demasiado, porque nos costaba encontrar días que nos fueran bien a todos, así que había sido prácticamente un milagro que, cuando había propuesto la cena con tan poca antelación, los dos hubieran aceptado. A Patri sí que la veía de vez en cuando, pero esa noche debía de hacer unos tres meses que no veía a Alex.
—¿Me has echado de menos? —me preguntó en cuanto me vio, y corrí a abrazarlo.
—Ya te vale, mira que desaparecer de esta manera —le recriminé—. ¿Tienes a alguien que te mantenga ocupado?
—Pues la verdad es que no, a no ser que te refieras a mis profesores —respondió con una media sonrisa—. Llevo tanto tiempo sin follar que creo que volveré a ser virgen.
—Define "poco tiempo". —Hice comillas con los dedos mientras rodaba los ojos.
—Casi un año —contestó, y abrí la boca con sorpresa, porque no me lo esperaba. A ver, que el chico tampoco era el rey de los ligues, pero tampoco le iba tan mal—. Y, ¿sabéis qué? Que no me está yendo nada mal. Tomarme un descanso de los hombres me está sentando muy bien.
—Lo veo complicado, teniendo en cuenta que tú mismo eres un hombre —rebatió Patri, y él le dio un golpe en el brazo mientras ella reía.
Así que cenamos entre cotilleos y charlas banales, pero que había echado mucho de menos. Estaba cansada, sí, pero tenía muchas ganas de estar con ellos. Hacia las diez y media salimos del restaurante y, aunque propusieron ir a tomar algo, decliné su oferta antes de irme a casa. Le mandé un mensaje a Leo por el camino preguntándole cómo iba la cena, pero cuando me fui a dormir todavía no me había contestado.
A la mañana siguiente me levanté tarde, pero seguía sintiéndome algo cansada. El estrés de los trabajos y exámenes me había llevado a dormir muy mal en las noches anteriores, así que decidí que dedicaría ese día a hacer el vago. Estaba sola en casa, como casi todos los fines de semana, porque mis padres solían irse a la casa que teníamos en la costa, o a la casa de mi tía en la montaña.
Me preparé algo para comer, porque era pasada la una, y mientras el arroz se cocía abrí Instagram. Las primeras historias que me salieron eran de mi grupo de amigos de la universidad —excepto de Gabriel, cómo no, porque parecía tener su cuenta de Instagram de decoración, ya que apenas subía nada— y de Leo. Las suyas fueron las primeras que vi, y me hicieron fruncir el ceño. En la gran mayoría salía con Paula, pasándole un brazo por los hombros, e incluso con emoticonos de corazón en algunas.
No sabría explicar cómo me sentí. ¿Que si estaba celosa? Sí, supongo que un poco sí. Pero había algo que me olía muy extraño de todo eso, como si no terminara de creérmelo. Me parecía raro que hubiera cambiado su actitud hacia mí en solo un día, y que de repente estuviera interesado en otra chica.
—Ay, Leo —murmuré, negando con la cabeza—. ¿Qué estás haciendo?
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