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—Échale más sal —sugiere Liam tras haber robado una cucharada de la crema de verduras que estoy intentando preparar.

Es mi primer intento culinario, quitando la pasta y el arroz, y no está saliendo del todo mal. Liam se está encargando de preparar lasaña a mi lado, y el pequeño Noah corre por toda la casa, nervioso. Hoy Noah va a conocer a mi madre, y está bastante nervioso, aunque no entiendo por qué. Creo que acaba de enterarse de que Milana no es mi madre y está un poco confuso.

—¡Ali voy a dibujar! —me informa a gritos el pequeño, desde su habitación.

—¡Vale! —grito de vuelta, concentrada en mi crema de verduras.

—Als, creo que deberías parar ya el fuego —dice Liam, y suelto un gruñido de frustración.

—¿Quieres dejar de decirme qué hacer todo el rato? Quien se ha leído la jodida receta he sido yo, sé cómo hacerlo.

—No hace falta que te pongas en plan insoportable, sólo intentaba ayudar —se defiende.

—Pues no te he pedido ayuda —digo, irritada, y Liam rueda los ojos antes meter la lasaña en el horno e irse al salón.

—Ya que sabes hacerlo todo tú sola me voy, avísame cuando te hayas calmado un poco —masculla.

De acuerdo, puede que me haya pasado un poco, pero él estaba siendo muy pesado.

Tras unos minutos, cuando considero que la crema ya está hecha, suspiro y apago el fuego antes de salir de la cocina y dirigirme al salón, donde veo a Liam echado en el sofá, con Noah al lado, ambos en la misma posición y mirando Hora de aventuras con la misma concentración. Ni siquiera se dan cuenta de que estoy aquí hasta que me aclaro la garganta, y los ojos de Liam se mueven vagamente hacia mí mientras que Noah sigue absorto en la pantalla.

—Vaya, pero si es la chef —dice Liam, levantando una ceja—. ¿Qué quieres?

—¿Qué es chef? —pregunta Noah, desviando su atención de la serie de dibujos animados.

—Es el cocinero que manda en la cocina en los restaurantes —le explica Liam rápidamente.

—¿Y Ali tabaja en un retaurante?

—No, Noah, era una broma —suspira el tatuado, y Noah asiente antes de volver su atención a la pantalla.

No puedo evitar sonreír, ya que Noah es capaz de quitarle el mal humor a cualquiera, y la mayoría de las veces lo hace sin ni siquiera darse cuenta.

Me siento al lado de Liam en el sofá, y recuesto mi cabeza en su hombro.

—Lo siento —me disculpo—. Estoy un poco nerviosa.

La verdad es que esto de pedir disculpas es algo bastante nuevo para mí, ya que antes no solía hacerlo, y ahora que convivo con dos personas más debo aprender a reconocer mis errores, supongo. O eso es lo que dijo Deena.

—No pasa nada —contesta, acariciando mi cabeza—. Aunque eso de que te disculpes es bastante tierno, siento que eres otra Alice.

—¿Quieres que vuelva a comportarme como antes? —le pregunto, levantando una ceja.

—No, gracias —niega rápidamente, y me echo a reír.

Me quedo mirando la serie con ellos, dándome cuenta al poco rato de que ya he visto este capítulo antes. Es lo que tiene que Noah esté en casa desde hace ya un mes.

Cuando termina el capítulo, Noah decide volver a su habitación a dibujar, y Liam y yo nos vamos a la cocina a terminar de prepararlo todo. Justo cuando estoy sacando la lasaña del horno, llaman al timbre y Liam va a abrir.

Respiro hondo, intentando calmarme. Sí, he visto a mi madre algunas veces, pero sigue siendo raro para mí llevarme así con ella, estar intentando que nos llevemos mejor. Además, hoy va a conocer a Noah, y no sé cómo va a reaccionar al ver al hijo de su ex marido con otra mujer. Sólo espero que todo salga bien.

—Hola, señora Dubois —saluda Liam, tan amable como siempre.

—Llámame Sarah, Liam —contesta mi madre, en un tono bastante alegre—. ¿Cómo estás?

Es curioso porque en los últimos tres meses he visto una faceta de mi madre que no había conocido nunca, y ahora me doy cuenta de que probablemente ella es así en realidad, pero cuando vivía con nosotros estaba tan amargada que siempre la seguía esa hostilidad que tanto recuerdo de ella. Pero ahora es como si esa hostilidad se hubiera esfumado, y sorprendentemente no me asusta que ella esté fingiendo, porque por motivos que no sé explicar, sé que no lo hace.

Pongo la lasaña en la encimera y salgo de la cocina para saludarla, pasando antes por el salón para ir a buscar al pequeño.

—¿Cómo es tu mami? —me pregunta Noah mientras vamos al recibidor.

—Ahora la verás, no seas impaciente —contesto, y cuando llegamos al recibidor la sonrisa de mi madre se convierte en una mueca de curiosidad al ver al pequeño.

—Vaya, es igualito a Ian —murmura, asombrada.

—Ali, tu mami se parece mucho a ti —señala Noah, y Sarah sonríe.

—Ella es Sarah —le digo al pequeño, agachándome para estar a su altura.

—¡Owa Sarah! —saluda el pequeño—. Me llamo Noah.

—Hola guapo, yo soy Sarah —contesta ella, sonriendo.

Fase superada, Noah ya se ha ganado a mi madre, y apenas hace dos minutos que se han visto.

Poco después, Liam y yo ponemos la mesa mientras Noah le enseña a Sarah todos sus dibujos —que no son pocos—, y ésta no deja de sonreír y comentar lo bonitos que son.

Cuando terminamos, los llamamos a comer, y Sarah viene al comedor mientras que Noah va corriendo al baño a lavarse las manos.

—Si necesitáis ayuda para mantener al pequeño, podéis contar conmigo —me dice Sarah, pero niego con la cabeza.

—No, de eso ya se ocupa Ian —contesto—. Por una cosa buena que hace, vamos a dejar que la haga.

Ella ríe y asiente antes de sentarse delante de la comida. Noah llega y se sienta en la silla del lado de Liam, con la ayuda de éste. Yo me siento al lado de mi madre y delante de Noah, quien mira toda la comida como si no hubiera comido en dos años.

—Vaya, ¡esto tiene muy buena pinta! —dice mi madre, animada.

—No me guta la vedura —comenta Noah, mirando la crema de verduras con hostilidad.

—Pero te la tienes que comer —le dice Liam—. Además, luego hay lasaña.

—¿Laña? —pregunta, confundido.

—Lasaña —le repite Liam—. Está muy buena, ya lo verás.

El pequeño asiente, repentinamente entusiasmado con la idea de la lasaña aunque no tiene ni idea de qué es, y coge la cuchara para empezar a comer de la crema.

—¿Cómo va la búsqueda de piso? —le pregunto a Sarah.

—Pues la verdad es que muy bien, he encontrado un piso muy bonito gracias a Marie, que es agente inmobiliaria —me explica.

—¡Como la mami de Gustave! —exclama Noah.

—Sí, es que la mami de Gustave es mi amiga —le dice Sarah, y el pequeño encoge su boca en forma de una O.

—¿Es tu amiga?

—Sí, Gustave también es tu amigo, ¿no?

Shi, es fanshés —dice, sonriendo.

—¿Qué? —pregunta ella, confundida.

—Francés —le traduzco, y ella levanta las cejas.

—Oh, claro —asiente, y luego vuelve a dirigirse a Noah—. Yo también soy francesa.

—¿De Fanshia? —pregunta Noah, emocionado.

—Sí, de Francia —asiente.

Entonses, ¿Ali es fanshesa?

—No, Alice ha nacido aquí —le explica mi madre, y Noah asiente antes de volver a comer su crema de verduras.

Luego Liam trae la lasaña y Noah descubre su nueva pasión en cuanto a comida, tanto que termina con la cara llena de salsa.

—¡Eftá muy fueno! —exclama, maravillado, y Sarah se echa a reír mientras Liam le limpia la cara al pequeño.

—Noah, no se habla con la boca llena, que luego tiras toda la comida —le regaño, y el pequeño asiente mientras traga.

—Lo siento —se disculpa, y le acaricio la cabeza.

Al terminar, dejamos los platos sucios en la cocina y nos volvemos a sentar alrededor de la mesa para charlar. Noah se va al sofá y enciende la tele, ya que ahora hacen Bob Esponja, pero le freno antes de que pueda cambiar de canal.

—Ahora no toca ver dibujos, luego podrás verlos si quieres —le explico, y él asiente antes de subirse a su silla al lado de Liam de nuevo, y dejar el mando encima de la mesa.

—Pero apaga la tele, hombre —le digo, pero justo en ese momento algo en la pantalla llama la atención: una fotografía de la cara de mi padre.

Cojo el mando y subo el volumen, intrigada, y lo que dice la voz de la reportera hace que toda la sangre huya de mi rostro.

Fallece Ian Smeed a la edad de cincuenta y dos años a causa de un cáncer de hígado. El actor y propietario de Smeed Industries ha sido trasladado hoy a las dos de la madrugada al Kindred Hospital de Los Ángeles, donde ha muerto tres horas más tarde.

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Maratón 1/3

He visto mucha sorpresa con el hecho de que solo queda 1 capítulo y el epílogo, ¡si ya lo avisé! Jajaja yo también sufro, tranquilas.

¡Una cosa! ¿Alguien ha viajado hace poco o tiene pensado viajar a Istanbul (o Estambul, como queráis llamarle)? Porque tengo pensado ir en verano, pero como hace poco hubo un atentado y están habiendo muchos problemas en Turquía, a mis padres no les hace ninguna gracia que vaya. ¿Sabéis cómo está la seguridad por allí? Porque por internet solo dicen como "es seguro, pero ve con cuidado".

Y bueno, ¡hasta mañana para las lectoras de 8750 kilómetros y hasta pasado para las de aquí!

Claire

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