47

—¿Está todo listo? —pregunto por enésima vez mientras termino de colocar la gran pancarta en la pared.

—¡Sí! —exclama Liam desde la cocina, y miro mi móvil viendo un mensaje nuevo.

—Vale, ellos ya están abajo, ¡a esconderse! —exclamo para que me oigan todos, y la gente empieza a moverse y a esconderse en diferentes sitios.

—Qué mandona... —oigo un susurro en medio del silencio que acaba de formarse.

—Cierra la boca, Frank —gruño.

En ese momento suena el timbre y se me escapa una sonrisa. Voy a la puerta y, al abrir, apenas me da tiempo a decir nada que Noah ya ha saltado encima de mí y se cuelga como un mono de mi cuello.

—¡Ali! —exclama, emocionado, y lo abrazo con fuerza.

—Bienvenido, pequeño —le digo, y cuando por fin se baja de mí, saludo a Ian y Milana.

Cojo la mano del pequeño y empiezo a guiarlo hacia el salón.

—Ali, ¿por qué no hay lus? —me pregunta, extrañado, y en ese momento se encienden las luces y todos empiezan a salir de sus escondites.

—¡Bienvenido, Noah! —gritan, aunque de forma descoordinada y entre risas, y el pequeño suelta un chillido de emoción.

—¡Sophie! —grita en cuanto ve a la pequeña, y sale corriendo hacia ella para abrazarla.

Johan se echa a reír al verlos, y Angela los mira con ternura.

—Menudo ligón está hecho el pequeño —dice Jim, y Noah gira la cabeza hacia él con rapidez.

Penpei! —exclama, y va a abrazarlo encontrándose con más gente—. ¡Alex, Fank!

Todos están aquí. Todas y cada una de las personas importantes en la vida de Noah han venido hoy para recibirlo, y parece que él en cualquier momento va a estallar de la emoción.

Liam, Sophie, Johan, Angela, Jim, Alex, Louis, Nate, Deena, Frank, Gustave y su madre Marie, y algunos amigos más de su escuela, todos han venido aquí por él. Quería que viniera mi madre, Sarah, para que así conociera a Noah, pero teniendo en cuenta que Ian iba a estar aquí, no nos pareció una buena idea. Igualmente, él ya tendrá mucho tiempo para conocerla, ya que Noah está aquí para quedarse.

Hace poco que terminamos los trámites de la custodia con mi padre, y ya tengo los papeles y soy la tutora legal de Noah. Mi padre y Milana se mudarán a Londres en un mes, pero prefieren dejar a Noah conmigo porque ellos viajan mucho y apenas estarán por casa.

Al poco rato Noah ya está atiborrándose de pastel y otras cosas que hay servidas junto con sus amigos. Mi padre está sentado en el sofá junto con su mujer y hablan con Angela. Si es que es imposible que a alguien le caiga mal esta mujer, es un amor. Ian parece realmente cansado, no se le ve del todo decaído, pero sus ojeras están muy marcadas y he visto que tiene algunos temblores espontáneos. Yo creo que es que trabaja mucho, y se lo diría, pero me da un poco de coraje iniciar una conversación con él, ya que casi siempre terminan mal. Sólo nos hemos hablado para llevar todas las maletas con las cosas de Noah a su habitación, y han sido frases cortas y banales.

Pero lo que más me llama la atención de todo es que Louis y Deena no se han dirigido la palabra en todo el rato. De hecho, Deena ha estado con Alex, Liam y Jim desde que hemos venido, y ni siquiera ha mirado a Louis, pero parece incómoda. Y eso me hace pensar en que quizás Louis sea el padre del bebé de Deena, en cuyo caso ese bebé sería mi sobrino. Quiero preguntárselo, quiero pedirle a Deena que me explique qué pasó en Los Ángeles y qué significaba ese mensaje, pero sé que debo esperar a que ella esté lista para contármelo, aunque ya hayan pasado dos semanas desde que me dijo que estaba embarazada.

—Hey, pequeño, ¿quieres ver tu habitación nueva? —le pregunto a Noah, y él me mira con una gran sonrisa y asiente, emocionado.

Él coge mi mano y lo llevo hasta la habitación. Al entrar, él suelta un grito y acaricia todas las paredes, centrándose en las jirafas, y luego se tira en la cama nueva, arrugando las sábanas de naves espaciales que harán conjunto con el pijama que le regalaron por su cuarto cumpleaños.

—¿Es mía? —me pregunta, emocionado.

—Sí, ésta es tu nueva habitación —asiento—. ¿Te gusta?

Shi! —grita—. ¡Hay muchas jidafas! Y naves paciales, y animades, y, y...

Me echo a reír, y aunque él insiste en quedarse en su habitación, hago que salga de nuevo al salón para estar con todos los invitados.

—Luego jugarás en tu habitación, cuando se hayan ido todos, ¿de acuerdo? —le pregunto, y él asiente antes de ir corriendo hacia sus amigos para explicarles cómo es su habitación.


— o —


Noah se cuelga de su madre, quien lo abraza con lágrimas en los ojos. Ellos son los últimos en irse, de hecho Milana está esperando a que mi padre salga del baño —en el que lleva un buen rato— para irse. Según Milana, ellos dormirán en un hotel esta noche, y mañana por la mañana cogerán el avión de vuelta a Los Ángeles. En estos últimos dos meses he conseguido llevarme un poco mejor con Milana, y se nota que ella también se está esforzando para que nos llevemos bien.

Cuando mi padre sale del cuarto de baño, Noah va corriendo a abrazarlo también. Él lo levanta en brazos con una sonrisa triste, y cuando lo baja de nuevo al suelo me mira y se acerca a mí.

—Espero que seas muy feliz, Alice —me dice, y por su tono de voz puedo decir que está siendo sincero—. Quiero que sepas que lo siento por todo, y que aunque no podré compensarlo nunca, quiero que seas feliz. Además, me alegro de que hayas retomado el contacto con Sarah.

Yo simplemente asiento, sin saber qué decir, y de repente Ian da un paso hacia adelante y me abraza. Correspondo a su abrazo, sintiéndome un poco incómoda, pero teniendo en cuenta que es la única muestra de afecto que me ha dado en la vida, lo valoro bastante.

Cuando se separa, mira a Liam, quien está de pie a mi lado, y le da la mano.

—Muchas gracias por hacer feliz a Alice —le dice, y yo levanto una ceja. ¿Qué le ha dado a este hombre para estar diciendo todas estas cosas así de golpe?—. Me alegro de que tenga a alguien como tú en su vida.

—Gracias —contesta Liam, notablemente abrumado. Él tampoco se lo esperaba, pero sabe esconder su sorpresa mucho mejor que yo.

Ian coge su chaqueta y se la pone. Antes de salir, deja un beso en la frente de Noah.

—Papá te quiere mucho, no lo olvides, ¿de acuerdo? —le dice, y el pequeño asiente con una sonrisa mientras que oigo un sollozo proveniente de Milana, quien sale por la puerta seguramente para que no la veamos llorar.

Joder, ni que estuvieran dejando a Noah en el matadero.

Dicho eso, mi padre sale por la puerta detrás de su mujer, cerrándola cuando ya está fuera.

—Ali, ¿por qué papi está tiste? —me pregunta el pequeño.

—Pues no lo sé, Noah —contesto sinceramente.

La última vez que dejó a Noah aquí ni siquera tuvo la decencia de esperar a que yo abriera la puerta para irse, así que no entiendo tanto drama así de golpe.

—Bueno, ¿quién quiere cenar pizza? —pregunta Liam.

—¡Yo! —exclama Noah, levantando el brazo.

—Pero si acabáis de comer pizza y aperitivos varios —digo, levantando una ceja.

—Pero tego hambre —dice el pequeño, cruzándose de brazos, y Liam asiente, dando a entender que está de acuerdo con él.

Vaya dos pozos sin fondo me han tocado. Ya estoy viendo que nos vamos a gastar un dineral en comida.

—Ali, ¿pedo coger una pizza solo para mí? —me pregunta Noah.

—Noah, tienes cuatro años, como te comas una pizza entera explotas. Además, se la terminará comiendo Liam porque no podrás más.

—A mí no me importa, eh —dice el tatuado.

—Interesado —le reprocho, y él sonríe.

Pelo, ¿pedo? —insiste el pequeño.

—Como quieras —suspiro—. Pero sólo porque es tu primer día aquí, ¿eh?

—¡Bien! —exclama, contento de haberse salido con la suya.

Una hora más tarde la cara de Noah es un desastre lleno de tomate, al igual que sus manos y, efectivamente, Liam se está terminando su pizza, que ha dejado a la mitad. De verdad que no sé cómo un niño puede comerse media pizza familiar él sólo, y cómo Liam ha podido comer una pizza y media.

—Mmm, tengo sueño —dice Noah, frotándose los ojos de forma en que se los mancha de tomate.

—Pues vamos a bañarte y luego nos vamos a dormir, ¿de acuerdo? —dice Liam, limpiando las manos del pequeño con una servilleta para evitar que se vuelva a manchar.

—Vale —asiente.

Nos metemos los tres en el baño y limpiamos a Noah de todo el tomate antes de enjabonarle el cabello y el cuerpo mientras él ríe y juega con el pelo de Liam.

—El pelo de Ali es más divetido —comenta el pequeño, y Liam rueda los ojos.

—Entre tú y tu hermana vais a terminar destruyendo mi autoestima —se queja, y me echo a reír.

—Lo hacemos porque te queremos, ¿verdad, Noah?

—¡Shi! —asiente el pequeño, y Liam sonríe.

—Estáis fatal —dice el tatuado, negando con la cabeza.

Cuando terminamos, secamos a Noah y yo le pongo su pijama de naves espaciales. Lo llevo hasta la cama y lo acuesto, mientras que Liam ya se va a dormir.

—Te quelo mucho, Ali —me dice el pequeño, y sonrío.

—Y yo a ti, Noah.

Cuando veo que ya le queda poco para quedarse dormido —no es que le haya costado mucho, él se duerme muy fácilmente— salgo de la habitación apagando la luz, y entro en la mía y de Liam para cambiarme.

Me meto en la cama llevando sólo una camiseta de Liam y mis bragas, y me abrazo a su cuerpo tatuado. Dejo un beso en su pecho y él rodea mi cuerpo con sus brazos, estando ya medio dormido. Beso su clavícula y subo hacia su cuello, con la única intención de provocar, pero cuando quiero darme cuenta Liam me ha girado sobre mí misma y estoy debajo de él. No puedo ver su cara porque estamos a oscuras, pero estoy segura de que está mirándome con esa expresión tan irresistible que pone cuando está excitado.

—¡Ali! —se oye al voz de Noah en el pasillo, y Liam se aparta de mí justo a tiempo, ya que a los pocos segundos se abre la puerta de nuestra habitación.

—¿Qué pasa, Noah? —le pregunto.

—¿Pedo dormir con vosotros? —pregunta.

—Vale, pero como huela mal... —bromea Liam, y le golpeo en el hombro.

—Está bien, pero solo por hoy, ¿de acuerdo? —digo.

—Vale —asiente, y se sube a la cama con nostros—. Ali, ¿por qué duermes con Li? —pregunta.

—Porque le quiero —contesto.

—Pelo, ¿os vais a casar?

—No, no vamos a casarnos —dice Liam—. Cuando seas mayor tú tambien dormirás con la chica a la que quieras.

—¿Con Sophie? —pregunta el pequeño, emocionado.

—No, con Sophie no —contesta el tatuado, y me echo a reír.


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APÁRTENSE TODOS QUE YA LLEGÓ EL REY NOAH.

Bueh eso es todo lo que tenía que decir jajajaja y ¡sorpresa! capítulo inesperado, soy una rebel.

Claire

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