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-¿Qué? No -contesto inmediatamente-. Noah se queda aquí.
-¿Eh? No lo entiendo -dice Ian-. Si pensaba que él era una molestia para ti.
-Noah nunca es una molestia -gruño, irritada.
-¿Desde cuando?
-Nunca lo ha sido, que para ti lo sea no significa que para los demás también, no todos somos tan estúpidos.
-¡Eh! Sin insultar, que soy tu padre.
-Aquí no hay nadie que se merezca el título de padre -contesto, soltando una carcajada sarcástica-. Y tampoco nadie que se merezca el de madre, y lo digo por las dos.
Milana suelta un gritito de indignación, mientras que Sarah sólo se cruza de brazos y me mira con una ceja levantada, como si me estuviera analizando. Odio tanto cuando hace eso.
-¡Papi! -se oye el grito de Noah, quien supongo que acaba de salir de su habitación, y va corriendo hacia él para pegarse a su pierna y abrazarle.
Luego hace lo mismo con su madre, y luego me abraza a mí sin motivo aparente.
-Noah, tengo buenas noticias, ¡nos vamos a casa! -dice mi padre, fingiendo entusiasmo.
-Pelo eta es mi casa -contesta el pequeño, confundido.
-Me refiero a tu casa de verdad, donde vives con mami y conmigo.
-No quelo -niega con la cabeza.
-¿Cómo? -pregunta Ian, sorprendido.
-Yo quelo vivir con Ali -dice, y sonrío.
Nunca pensé que alguien podría quererme como Noah me quiere, ni que yo podría querer a alguien como le quiero a él, y estas palabras suyas me han hecho feliz, aunque sé que probablemente a Ian le dé igual lo que piense Noah.
-No puedes quedarte siempre con Alice, nosotros somos tus padres.
-Pelo Ali es mi manita -contesta el pequeño haciendo un puchero-. Yo quelo estar con ella, y con Sophie, Fank, Deena y Li.
-¿Quiénes? -pregunta Ian.
-Sus amigos -contesto-. Gente que le quiere de verdad.
-Así que ahora resulta que quieres quedarte con Noah, ¿eh? -pregunta mi padre-. Pues siento decirte que no va a poder ser, tenemos una entrega de premios en una semana y tiene que ir mi familia también. Y ya que contigo, Louis y Nate dudo poder contar, al menos estaría bien tener a Noah.
-¡Deja de tratar a tus hijos como si solo fueran muñecos para mejorar tu imagen! -grito, perdiendo el control sobre mí misma-. Estoy harta de ti y de tu forma de tratar a todos, Noah no es un trofeo a exponer, Noah es un niño increíble, muy listo y muy cariñoso, él es una persona propia, con sentimientos y aptitudes, no es un muñeco al que puedes tomar y dejar cuando tú quieras.
-Alice, estás empezando a hacerme enfadar -es lo único que contesta, y de verdad que quiero golpearle.
-¡Tú sí que me haces enfadar! Me has estado tratando como a una muñeca de trapo desde pequeña, y cuando tuve problemas ni siquiera te interesaste. Solo te preocupabas por mí y por los gemelos cuando a ti te interesaba, cuando había que hacer apariciones en público. Eres repugnante, manipulas a todos a tu favor para mejorar tu imagen, pero sé que en el fondo te sientes como la mierda que eres.
-¡Palablota! -grita Noah.
-Ahora no, Noah -le pido, acariciándole la cabeza para que vea que no estoy enfadada con él, y el pequeño solo asiente.
-Alice, esa no es manera de hablar a tu padre -se mete Milana.
-A ti nadie te ha preguntado.
-¡No permito que le hables así a mi mujer! -me grita Ian y Noah retrocede, asustado.
-Deena, llévatelo a su habitación -le pido a mi amiga, y ella asiente antes de coger a Noah en brazos y llevarlo con ella. Frank se queda a mi lado, seguramente para defenderme si las cosas se ponen feas.
-Ah, así que no puedo hablarle así a una perra que solo está aquí por dinero, pero ella puede rajar de mí todo lo que quiera, ¿no? Cierto, lo olvidaba, al fin y al cabo solo soy tu hija.
-En eso tiene razón -dice Sarah, y le diría que se calle pero como me ponga agresiva con más gente voy a explotar.
-Tú no metas mierda, Sarah -gruñe Ian-. Mira Alice, las cosas son así: vamos a llevarnos a Noah a su verdadera casa, y tú no vas a hacer nada porque va contra la ley.
-¿Me estás amenazando? -le pregunto, incrédula. Lo que me faltaba.
-No, solo te estoy diciendo como son las cosas -se encoge de hombros-. Milana y yo somos sus padres, sus responsables legales, Noah debe estar con nosotros.
-Eres asqueroso -escupo.
-Ya me he cansado, apártate, tenemos prisa -dice Milana, apartándome de la puerta.
-¡Eh! No la toques -exclama Frank, agarrando a Milana del brazo.
-¡Y tú no toques a mi mujer, niñato! -grita Ian de vuelta, empujando a Frank.
-Ian, ya basta -interrumpe Sarah-. ¡Esa no es manera de tratar a tu hija y a su amigo!
-Oh, ¿ahora te preocupas por mí? -digo, riendo amargamente-. Un poco tarde, ¿no?
-Nunca dejé de preocuparme por ti, Alice, y aunque lo hubiera hecho no puedo permitir que tu padre te trate así.
-Como sea, ¡Noah, nos vamos! -grita Ian, y empiezo a sentirme cada vez más nerviosa.
Van a quitármelo. Van a llevarse a Noah, y vete a saber cuando volveré a verlo. Y lo peor es que no puedo hacer nada.
Ian y Milana entran en casa y van a la habitación de Noah mientras yo me quedo ahí de pie, impotente.
-¡No quelo! -se oyen los sollozos de Noah, pero a la vez oigo ruido en la habitación, seguramente estarán haciendo las maletas.
Me siento en el suelo, contra la pared del recibidor y miro hacia arriba, luchando por no llorar. No voy a derrumbarme delante de ellos, no voy a darles ese placer, me niego.
Frank se arrodilla delante de mí y acaricia mi cabello, sin decir nada, y es que él sabe perfectamente que nada que él diga va a animarme, Frank me conoce más que nadie.
-Alice... -empieza mi madre, pero la interrumpo.
-Ahora no -le pido en un murmuro-. Por favor, solo vete, hablaremos otro día si quieres, pero ahora no es el momento.
Ella suspira, pero luego asiente con la cabeza y se va. Bueno, un problema menos por ahora.
-Ali, no quelo irme -dice Noah, con los ojos llenos de lágrimas y sorbiéndose los mocos, saliendo de su habitación.
-Yo tampoco quiero que te vayas -le doy una triste sonrisa, no soporto verle así-. Pero ahora tienes que ir con papá, volveremos a vernos pronto.
Odio tener que mentirle. De verdad que lo odio, pero no quiero que lo pase mal, no quiero que esto marque su infancia y de mayor esté tan jodido como yo. En este momento odio a mi padre con toda mi alma.
Él viene corriendo hacia mí y me abraza, a lo que yo le correspondo el abrazo de inmediato, apretándolo contra mí. Entonces rompo a llorar en silencio, pero Noah lo nota y se separa.
-Ali, ¿polqué lloras? Nos velemos ponto, ¿no? -me pregunta, y yo simplemente asiento, incapaz de decir nada más.
-Bueno Noah, despídete de todos, nos vamos -dice Ian saliendo de la habitación también, con la maleta de Noah en la mano, delante de una Deena que me mira como pidiéndome perdón-. De verdad que odio hacer esto, Alice, no sabía que te habías apegado tanto al niño.
-Vete a la mierda -gruño, sin ni siquiera mirarle.
-Adiós Fank -se despide el pequeño de mi amigo con un abrazo, y luego es el turno de Deena-. Adiós Deena.
-Adiós, pequeño -dice Deena, con una sonrisa triste.
-Adiós Ali, nos velemos ponto -me dice, sonriendo, y vuelve a abrazarme.
Ojalá fuera verdad.
-Adiós, Noah, te quiero -le digo, luchando por no llorar otra vez.
-Yo tabién te quelo mucho, Ali -contesta, y entonces Ian le coge de la mano y se lo lleva.
-Adiós, Alice -se despide mi padre sin ni siquiera mirarme, demostrando otra vez más lo poco que le importo.
-Loca de mierda -murmura Milana, mirándome. Si estuviera con más ánimos y Noah no andara por aquí, me levantaría y estamparía su operada cara contra la pared. Jodida zörra
Entonces cierran la puerta y todo ha acabado, Noah se ha ido.
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Awe, estoy llorando :(
Una cosa! Ya comenté que me habían borrado Passion, y como vi muchos comentarios de gente a la que le gustaría haber seguido leyendo Boxing (las partes que faltaban) he hecho un libro llamado "Historias cortas" (ya está disponible en mi perfil) donde subiré las miniseries de Passion (El proyecto, Boxing, Sarah y Jean...) y algunas otras historias cortas nuevas. ¡Pasaros! :)
Claire
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