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Aclaración importante: Alex es una chica jajaja es la que trabaja en el estudio de tatuajes con Liam.
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-¡Ali! Papá Noel no ha venido, se ha olvidado de nuestra casa.

-Mmh -gruño, un poco molesta por haber despertado así-. Noah, Navidad es mañana.

-¿Pelo no es hoy? -pregunta, haciendo un puchero.

-No, hoy es Nochebuena, mañana es Navidad -contesto, girándome para volver a dormir-. Vuelve a la cama, es muy temprano.

-¡No! Quelo ir a ver las luses -dice, y noto cómo el colchón se hunde ligeramente a mi lado, para luego ser sacudida por las pequeñas manos de Noah-. Me gutan las luses.

-Pero si fuimos ayer...

Ota ves!

-Está bien -suspiro.

Así que dos horas más tarde, ya hemos desayunado y estamos paseando por el centro de Londres con Liam, Sophie y Alex, quien ha decidido apuntarse.

-Ali, aquí no hay luses -se queja Noah.

-Porque es de día -le contesto-. Cuando anochezca las encenderán.

-¿Y cuando anochese? -me pregunta.

-Hacia las seis de la tarde -le contesta Liam, y Noah asiente.

-Li, quelo ir a ver jubetes -le dice Sophie a su hermano, y Noah asiente efusivamente.

-Está bien -contesta Liam, encogiéndose de hombros-. Als, Alex, ¿vosotras queréis mirar algo en especial?

-Yo quería pasar por una tienda de ropa luego, pero hay prisa -contesta Alex mientras recoge su largo cabello rubio en una trenza.

Entramos en una tienda de juguetes y los pequeños salen corriendo por los pasillos, desapareciendo de nuestra vista.

-Bueno, parece que saben a lo que van -ríe Alex-. De verdad que son un amor, los adoptaría a los dos.

-Si hombre, no sobreviven ni dos días contigo -contesta Liam.

-Qué poco confías en mí, y eso que he hecho la mayoría de tus tatuajes -se queja la rubia-. Por cierto Als, ¿tú no querías otro tatuaje?

Asiento, recordando que hace unos días le conté que, al tener las iniciales de mis hermanos mayores tatuados y la mía, también quería ponerme la N de Noah.

-Podría hacértelo yo, es algo sencillo y rápido -me dice.

-No intentes ganártela ahora, que te conozco, quieres ponerla en mi contra -dice Liam, fingiendo un puchero.

-Nah, tú ya te la has ganado suficiente con tu po... -empieza, pero entonces se oye la inconfundible risa infantil de Sophie y nos giramos, encontrándonos a Noah conduciendo un coche Porsche de esos pequeños y eléctricos.

-Cuatro años y ya tiene un Porsche, hay que ver con los niños de hoy en día -bromea Liam.

Mila Sophie! -le dice el pequeño a su amiga, y pega un acelerón para estrellarse contra una estantería, tirando varias cosas que había ahí.

Me acerco a él corriendo y lo saco del coche mientras él ríe como un loco. Entonces aparece la encargada de la tienda y nos mira, enarcando una ceja.

-¿Se puede saber qué ha pasado aquí? -pregunta casi en un gruñido.

Uh, amargada a la vista. Debe ser familia de la recepcionista de la escuela de Noah.

-Yo creo que está bastante claro -contesto, rodando los ojos.

-Entonces voy a tener que pedirles que abandonen la tienda -gruñe.

-Lo que tendrías que hacer es supervisar a los niños cuando cogen estos coches, que podría haberse hecho daño y en vez de preocuparte estás aquí jodiendo -dice Alex, dejándonos a todos parados mientras yo me aguanto la risa al ver la cara que se le ha quedado a la mujer.

-Váyanse ahora mismo -dice la mujer, roja como un tomate, no sé si por la rabia o por la vergüenza.

Salimos de la tienda, decidiendo dejar estar el asunto, y veo que Noah está un poco asustado.

-Ali, esa señola era mala -dice.

-Muy, muy mala -le contesto, asintiendo con la cabeza.

-¿Se ha enfadado comigo polque he roto el coche? -pregunta, haciendo un puchero.

-No, se ha enfadado seguramente porque es una amargada -contesto-. Además, el coche ni siquiera estaba roto.

-¿Qué es una amalgada? -me pregunta, levantando una ceja.

-Cuando seas mayor lo entenderás.

— o —

-¡Ali! Quelo uno de estos.

Cojo a Noah antes de que se caiga del skateboard y lo pongo en el suelo. De verdad que no entiendo la manía de este niño de subirse en todo lo subible.

-Vas a terminar haciéndote daño -le digo.

-Yo no mago daño.

-No, claro que no, hasta que te lo haces -suspiro.

Salimos de la tienda de skate y seguimos paseando por el centro de la ciudad, con Noah y Sophie corriendo todo el rato y entrando en casi todas las tiendas.

Al cabo de un rato, pasamos por un arco hecho todo de muérdago, debajo del cual hay una pareja besándose.

-Vaya cursilada -ríe Alex-. Menuda obsesión tienen todos con el muérdago, si es solo una jodida planta.

-Ya ves -contesta Liam-. Yo no necesito una planta para tener una excusa para besar a nadie.

-¿Ah, no? -pregunto, con una sonrisa de lado.

-Nop -dice, y antes de que pueda reaccionar sus manos ya están en mis mejillas y sus fríos labios en los míos.

-¡Son novios! -grita Noah de repente, haciendo que nos separemos-. ¿Ves Sophie? Se van a casar.

-Sí, es verdad, ellos me lo dijeron -le dice Alex, asintiendo.

-Tú a callar -le digo a la rubia, y ella ríe.

-Entonses, si yo me voy a casar con Sophie, también tego que haselo -dice Noah, convencido, y se acerca a Sophie.

Liam se acerca a su hermana rápidamente y la coje en brazos, mirando a Noah con molestia.

-De eso nada -gruñe el tatuado.

-Pelo si Ali y tú pedeis, yo también pedo -se queja Noah.

-¿Qué dices, Noah? -le pregunta Liam, sonriendo maliciosamente-. ¿Que te tiras muchos pedos?

-¡No! -chilla Noah, cruzándose de brazos y luego girándose hacia mí-. Ali, castígalo.

-Tranquilo, que lo hará -ríe Liam.

-Idiota -ruedo los ojos, pero no puedo evitar reír.

Palablota! Ali está castigada -dice Noah.

Comemos también en el centro y nos quedamos hasta que empieza a anochecer y encienden las luces. Noah salta y grita con Sophie cuando lo hacen, y la verdad es que cuando miro las luces y el ambiente que hay entiendo por qué se emocionan tanto.

Hasta este año yo odiaba la Navidad. Cuando era pequeña, en mi casa mis padres nos llenaban de regalos, pero era una especie de soborno para que nos portásemos bien en apariciones públicas. Luego iba a la escuela y tenía que aguantar a todos mis compañeros hablando de lo bien que lo habían pasado celebrando la Navidad con toda su familia, cuando yo lo único que había tenido eran cenas importantes de mi padre, con gente a la que ni conocía y siempre siendo un maniquí sin opinión que sólo servía para mejorar la opinión del público de mi padre.

Por la noche, cuando llegamos a casa, cenamos Noah y yo solos y terminamos de decorar el árbol de Navidad. Noah cuelga su calcetín en el árbol -no tengo chimenea, así que tiene que colgarlo ahí- y deja algunas galletas que hemos horneado antes en la mesa del salón, para que Papá Noel se las coma cuando venga.

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Hola! Siento el retraso, la uni está absorbiendo mi vida. Qué ajco. Además estoy organizando los Premios writersforwriters  y estoy preparando la nueva historia corta, Rooftops (la sinopsis ya está disponible si os queréis pasar).

Bueno, la cosa es que pasado mañana empiezo vacaciones, y aunque también tendré que hacer muchos trabajos podré escribir más.
y eso es todo! No creo que tarde en subir el siguiente.

Hasta pronto!
Claire

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