13
Estoy sentada en uno de los sofás del bar, con mis piernas estiradas en la falda de Deena mientras ambas bebemos chupitos. Todavía no es ni medianoche y ya estamos bastante ebrias, pero es porque hemos quedado pronto. Kathy ha desaparecido hace poco con un chico y Diego seguramente estará pasando algo. A Deena y a mí no ha dejado la maría justa para hacernos un porrø y la coca justa para dos rayas, el muy tacaño.
Deena ya se ha hecho su raya y está bastante eufórica a mi lado, pero yo sigo delante de ésta mirándola, debatiéndome entre si esnifarlą o no. Hace un par de meses lo habría hecho sin pensarlo, pero ahora me vienen a la cabeza Noah, Louis, Nate e incluso Liam, y me siento incapaz de hacerlo, así que termino regalándosela a una chica que parece necesitarla más que respirar. Tampoco quiero acabar como esta chica, yo hace años tenía sueños y ambiciones, pero ahora ya no sé ni qué quiero, en ningún aspecto.
Veo a Frank -quien ha aparecido por aquí hace un rato, pero ni siquiera nos ha hablado- caminando furiosamente hacia la entrada, y es entonces cuando veo a Bianca entrar. Genial, lo que me faltaba. Empiezan a gritarse, como siempre, y noto a Deena tensarse a mi lado.
-Esta mujer es insoportable -escupe, mirando a Bianca.
-Pues sí -asiento-. Y Frank es un idiota por dejarse manejar así.
Es entonces cuando Bianca empuja a Frank y, antes de que pueda detenerla, Deena se levanta del sofá y va hacia donde están ellos. Lo único que veo desde mi sitio es a Deena empujando a Bianca, y ésta golpeándola en la cara de vuelta. Me levanto del sitio y voy hacia ellos, enfurecida y hasta los huevos de esa pija de mierda.
-¡¿Qué coñō haces?! -le grito a la rubia, y ella me mira con todo el asco del mundo.
-Marcar territorio delante de zorras como tú y la gorda ésta -dice, refiriéndose a Deena.
Al parecer tanto gimnasio, dietas y comida baja en calorías le han afectado al cerebro.
-¿Sabes? Me da lástima que tengas la autoestima tan jodida como para tener que ir amenazando a todos los que se acerquen a Frank -río.
-Y a mí me da lástima que tengas que ser tan perra con todo el mundo sólo porque tu padre pasaba de tí y tu madre os abandonó -dice con una sonrisa, sabiendo que así es la única forma de hacerme daño. O al menos lo era antes, ahora me importa una mierda.
-No hables de lo que no sabes -escupo.
-Bueno, sé lo que me ha contado Frank -contesta, y me giro hacia el mencionado echándole una mirada que espero que le dé a entender que no quiero volver a saber nada más de él en la jodida vida.
Así van las cosas conmigo: si la cagas, te vas a la mierda. No hay segundas oportunidades, ya me cansé de dárselas a gente que me trató como quiso porque era "buena". En realidad todos somos lo que los demás dejan de nosotros, nos forjamos para que no vuelvan a hacernos daño.
-Bien, pues podéis iros los dos a la mierda -digo-. Y Frank, esta es la última vez que me levanto por ti. Olvídate de mí, cobarde de mierda.
-Alice... -empieza él, pero yo ya he empezado a ir hacia la salida con Deena.
-Vaya mierda de noche -susurra Deena, sentándose en el bordillo de la acera donde está la entrada del bar.
-Tienes que olvidar a Frank -le digo, y ella me mira con los ojos llenos de lágrimas.
-¿Crees que no lo he intentado? Ya hace años que di por imposible que Frank se fijara en mí -suspira-. Voy a volver adentro, iré a buscar a Diego para olvidarme un poco de esta mierda, ¿vienes? Chris también está dentro.
-No, ya paso de Chris -me encojo de hombros.
-Woah, ¿y eso? -pregunta, sorprendida-. ¿Es por Liam?
-¿Qué tiene Liam que ver con esto? -contesto, frunciendo el ceño-. Simplemente hoy no tengo ganas de folląr con Chris.
-Ya, claro, tú engáñate a ti misma -dice-. No debes tener miedo a que te guste alguien de nuevo ni a enamorarte, Als, no todos son como Josh. Eso fue un caso muy excepcional, no volverás a pasar por algo así.
-Por mí a Josh le pueden dar por culo -río sarcásticamente-. Si no quiero tener pareja es simplemente porque no va conmigo, el tema de ser fiel, hacer cenas estúpidas con su familia, tener que decirle dónde estoy todo el rato... No quiero, no me va.
-Bueno, tú misma -se encoge de hombros-. Entonces, ¿vienes adentro conmigo?
-No, me iré ya a casa -contesto-. Iré caminando, no queda muy lejos. Además, tampoco es tan tarde, ¿no? ¿Qué hora es?
-Son las doce y media -contesta Deena mirando al reloj de su móvil-. Tía, has bebido bastante y te has fumado un porro entero, ¿estás segura de que no quieres ni pedir un taxi?
-Nah, estaré bien.
Liam
Estoy dibujando cuando noto mi móvil vibrar sobre la mesa. Suspiro, cansado de tanta mierda. A ver si Jana se da por vencida de una jodida vez, lleva acosándome como tres meses y estoy cansado de ella, no sé ni por qué salí con ella en primer lugar.
Ignoro el móvil y vuelvo al diseño de un pájaro que estoy haciendo, cuando el móvil vibra, y vuelve a vibrar repetidas veces, indicando que es una llamada. Lo cojo con rabia, suponiendo que será ella de nuevo, pero cuando veo el identificador de llamadas mi ceño se frunce.
-¿Alice? -pregunto, contestando a la llamada.
-Liam -contesta, con un tono de felicidad poco usual en ella-. Estoy en tu portal, baja.
-Alice, ¿has bebido? -le pregunto, pero ella simplemente cuelga.
Esta chica está volviéndome loco, ¿por qué siempre tengo que buscarme a las más complicadas? Pero sé que detrás de esa fachada de perra insensible de Alice hay una chica genial que simplemente está perdida o le hicieron mucho daño, y pienso dar con ella.
Me pongo un jersey y mis Vans, cojo las llaves de casa y salgo cerrando la puerta con cuidado de no despertar a nadie. Bajo las escaleras pensando en qué mierda hace Alice aquí a estas horas, y cuando llego al portal veo su inconfundible pelo azul a través de las luces de las farolas de la ciudad, ya que por lo demás está todo oscuro. Abro la puerta principal y ella levanta la cabeza y me mira. Es entonces cuando me doy cuenta de que sus ojos están vidriosos y el maquillaje de sus ojos está un poco corrido, indicando que ha estado llorando.
-Alice, ¿estás bien? -es lo primero que digo en cuanto la veo.
-No lo sé -dice, y noto que está luchando por no llorar de nuevo.
-¿Quieres subir a mi casa? -pregunto, y ella solo asiente-. Tendremos que ser silenciosos, mis padres y Sophie duermen.
Ella vuelve a asentir con la cabeza y subimos hasta mi casa. Cierro la puerta con cuidado detrás de nosotros y vamos hasta mi habitación sin hacer mucho ruido. Una vez dentro, me quito los zapatos y el jersey, ya que está la calefacción encendida.
-Entonces, ¿qué ha...? -empiezo a preguntar, pero soy interrrumpida por los brazos de Alice, quien se pone de puntillas, rodeando mis hombros y abrazándome.
Tardo unos instantes en reaccionar, porque sinceramente no me lo esperaba, pero en cuanto lo hago la aprieto contra mí, y noto sus pequeños sollozos.
-Hey, no pasa nada, está todo bien -le digo, acariciando su espalda.
-No, no está nada bien, todo se está yendo a la mierda -murmura-. Hace años que todo empezó a irse a la mierda. Apenas tengo a nadie ya, todos se cansan de mi mierda.
-Me tienes a mí -me atrevo a decir, porque aunque a veces nos llevemos mal, yo considero a Alice una amiga... una amiga con la que me he besado y casi follô un par de veces, pero no puedo permitirme tomarla como algo más que una amiga, porque ella es complicada.
-Gracias -murmura tímidamente, y sonrío sin poder evitarlo.
Me gusta la Alice ebria, aunque se deprima bastante.
Me separo de ella unos segundos y dejo un beso en su frente, es entonces cuando ella levanta la cabeza y me besa. Correspondo inmediatamente su beso y mis manos van a sus caderas. Su lengua roza mi labio inferior y abro mi boca, dándole acceso. Saboreo el alcohol en su boca, aunque sé que hay algo más, el olor a marihuana que he notado hace un rato me lo confirma.
Me separo, dejando otro beso en sus labios, y ella hace un puchero.
-¿Qué pasa? -pregunto, sonriendo por lo adorable que se ve haciendo eso.
-¿Por qué has parado? Estaba pasándolo bien...
-Creo que es hora de ir a dormir, Alice -le digo, acariciando su mejilla.
-Sí, eso parece -suspira.
Le dejo una camiseta y unos pantalones de pijama míos y se cambia mientras yo miro en la dirección opuesta, aunque me muera de ganas de mirar. Cuando ha terminado, me quito la camiseta, nos metemos en mi cama y me quedo dormido mientras ella repasa los tatuajes en mi pecho con la yema de sus dedos.
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Holiiii, siento haber publicado un día tarde, pero estoy con la regla y quiero morir >:(
¿Qué os ha parecido la narración de Liam? No estaba segura de si hacerla :s
Bueno, hasta mañana!
Claire
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