30

—¡Papá!—exclamó t/n entrando a la habitación del hospital acompañada por Grusha—¿Estas bien? ¿Cómo te encuentras?

El padre que estaba tumbado en la cama se giró a verla.

—Hija mía, estoy bien.

—¡Hola suegro! ¿Ye estas mejor?—saludó Grusha.

—Si, no me voy a morir hoy—bromeó el padre y miró a su esposa, la cual estaba sentada en una silla que había en la sala.

—Grusha, siento que pases la primera navidad y Nochebuena con nosotros en estas circunstancias—dijo la madre apenada—. T/n, mira a ver si puedes pasar hoy en día con la familia de él, no quisiera que pases este día tan especial sola.

Era de mañana y aún quedaba mucho día por delante.

La chica desvío la vista. Si bien su plan inicial era pasar ese día con la familia de Grusha no esperaba hacerlo sabiendo que su padre estaba en el hospital.

—Está bien...—mumuró al fin—Por cierto, ¿Saben ya por qué te dió el ataque?

El hombre en la cama de hospital negó.

—Nos han dicho que deben hacerle más pruebas, que aún no saben por qué haya podido ser.

—Espero que pronto puedas salir de aquí y regresar a casa—comentó el de cabello azul con un una media sonrisa.

—Gracias Grusha. Ahora iros de aquí, disfrutad el día de Navidad—el padre los echó del lugar no muy discretamente que digamos.

—Pero papá, preferiría estar aquí contigo y...—t/n iba a seguir hablando pero fue interrumpida por su madre.

—Haz caso a tu padre.

T/n se resignó. No pensaba discutir con sus padres.

—Amor, pasamos por tu casa por los regalos y vamos a la mía. Mis padres estarán esperándonos—dijo el peli azul a su novia tratando de distraerla.

—Está bien... Por cierto, mamá, papá si pasa algo más por favor llamadme

—Claro que si.

Los chicos se fueron del hospital, pasaron por la casa para que la chica tomara los regalos y caminaron hacia la casa de Grusha.
Ya en el portal de este, él abrió la puerta y entraron.

—¡Hola t/n!—la saludó una mujer con el pelo muy largo y celeste—¿Cómo estás hoy? ¡Ah por cierto, feliz navidad!

—Buenas... Y feliz navidad.

—¿A mi no me saludas mamá?—dijo el joven hijo sonriendo.

—Claro, pero a ti te veo todos los días, a ella no. Feliz navidad enanito.

T/n pasó al salón y se sentó en el sillón. Observó un gran árbol de navidad que tenían ahí al lado.

El padre de Grusha entro a la habitación, vestía un jersey feo navideño y tenía una taza de café en la mano. Saludó a la novia de su hijo pero ella solo le respondió con un gesto de cabeza.

—¿Que le pasa a t/n?—preguntó el padre a Grusha.

—Si, bueno, ayer mientras estábamos cenando su padre tuvo un paro cardíaco. Os lo dije, ¿No te acuerdas?

—Lo siento, estoy de resaca, no recuerdo muy bien ayer.

_Te dije que deberías haber bebido menos—se quejó la madre—Ayer estuvimos en casa de unos amigos y ellos y tu padre estuvieron tomando mucho. Por suerte conducía yo y pudimos volver.

Grusha se sentó al lado de su novia e intentó animarla, sacándole temas de conversación que ella no seguía. Estaba apagada y aunque también los padres del chico trataban de hacerle plática no se podía.

—Bueno, pues vamos a entregamos los regalos—propuso la madre.

Intercambiaron regalos, t/n le dió a Grusha un abrigo amarillo claro y el libro que había comprado días antes.

—¡Eh! Este era justo el libro ay estaba buscando en las tiendas—dijo sorprendido el chico ojeando el libro—, me lo recomendó Lázaro y anque busqué el libro en las tiendas no lo encontré. Y este abrigo parece muy calentito—abrazó el abrigo y hundió la cara en este—, efectivamente, es genial. Eres genial t/n.

—Hm... Gracias...

—Venga, abre tu regalo—él le dedicó una amplia sonrisa—, seguro que te gusta.

Con delicadeza ella rasgó el papel del regalo que su novio le había dado. Era una cajita pequeña y negra.

—¿Que es esto?—preguntó t/n mirando la caja sin atreverse a abrirla.

—Ábrelo.

Los padres del chico miraban emocionados.

Ella con cuidado abrió la caja. Al hacer esto vió en el interior una cadena plateada con un colgante.
T/n suspiró aliviada, ella creía que era otra cosa.

—¡No Grusha!—exclamó la madre de pronto.

—¿Qué pasa?—preguntó el peli azul preocupado.

—¡Creí que era un anillo!—dijo ella.

—Yo por un momento también...—murmuró t/n.

Grusha se puso colorado y comenzó a desviar la vista repetidas veces y hacia todos lados.

—Pero a penas tenemos dieciocho, sería demasiado pronto, ¿No creéis? Ahem... Casarnos, es mucho compromiso, no se si podré y...—Grusha fue callado por un beso de t/n.

—Asi de nervioso estás muy adorable—musitó ella cuando se separaron. Ella también estaba sonrojada.

Grusha murmuró algo inteligible y la abrazó.

—¿Te ha gustado el collar?—preguntó.

—Es precioso, me ha encantado.

El chico sacó el collar de la caja y le indicó a su novia que se levantase el cabello del cuello y con cuidado se lo colocó alrededor de este.

T/n dejó escapar una sonrisa tímida.

—Tu si eres preciosa—la halagó él.

—¡AHEM!—tosió el padre de Grusha al lado falsamente.

—¡Pero deja a los enamorados ser!—se quejó la madre.

—Muy empalagoso para mi—el padre fue hacia la cocina a comer algo más.

—Lo siento...—se disculpó t/n.

—No te disculpes pequeña—la calmó la madre—, mi marido está de resaca y cuando está así no soporta "lo dulce".

—Oh, perdón por pedir perdón... Eh... Lo he vuelto a hacer lo sien...

—Descuida amor—Gruhsa la interrumpió para evitar que entre en un bucle.

—¿Te importa que saque a houndour de su pokeball aquí? Quiero que estire un poco las patas.

—Tú como si estuvieras en tu casa.

T/n tomó la pokeball de su pokémon y lo sacó de esta. El pokémon nada más salir se fue corriendo al cuarto de Grusha, a jugar con swablu que dormitaba encima de la cama.

—Ah por cierto—comentó el peli azul mirando a su madre—, tengo algo que deciros a todos.

El padre volvió a aparecer por al puerta comiendo un polvorón de chocolate.

—¿Que ocurre?—preguntó.

—Me han contactado de nuevo para invitarme de nuevo a una competencia de snowboard por ser el ganador de la anterior. Lo he hablado con mi jefe y si que puedo ir—comentaba visiblemente emocionado.

—¡Que bien!¡Me alegro por ti!—dijo la madre.

—Estoy muy emocionado la verdad.

—Puee genial hijo—le felicitó el padre.

—¿Me acompañarías de nuevo t/n?—preguntó el chico de cabello azul.

—Hm, ¿Cuándo es?—preguntó la mencionada.

—En unas dos semanas, el jueves que viene.

—Oh... No puedo ir, tengo trabajo.

—No pasa nada. Bueno, ahora comamos algo, aún no he desayunado.

—Es verdad, nos fuimos directamente al hospital nada más despertar.

Los cuatro entre animada conversación comieron algunos dulces navideños.
La plática fue animada aunque t/n seguía preocupada por su padre. Al finalizar ella decidió distraerse y pasar un buen día de Navidad con Grusha y sus padres.

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