Una Taza De Café
El cielo estaba cubierto por espesas nubes que cubrían el radiante azul del cielo, un chico impaciente estaba en la salida del colegio, parecía que estaba buscando a alguien pues su mirada inquieta miraba a todas partes.
Sostenía de un solo tirante su mochila, cansado se recargo en la reja cruzando sus tobillos, pronto saco su celular y miro una última vez la hora. Se rindió, estaba a punto de girar el cuerpo e irse. Hasta que una voz interrumpió su escape.
Sango: ¡Miroku! *Anuncio mientras se dirigía hacia el*
Miroku: Sangito...Te estado esperando
Sango: Discúlpeme pero es que debía de pasar por mi hermano
Miroku: ¡Hermano!...¿Estás queriendo decir que no iremos solos?
Sango: Claro que no...Jamás me iría sola con usted
Miroku: Ah...(Este niño interfiera en mis planes)
Kohaku: ¡Hola!...Es un gusto conocerlo
Miroku: ¿Que hay niño?
Sango: Será mejor que no demos prisa si no queremos mojarnos
Kohaku: ¡Si hermana!
Miroku: ( ¡Maldición!...Este mocoso no me dejara hacer mis movimientos...Tendré que deshacerme de el)
Sango: Su excelencia ¿que es lo que le impacienta? lo veo muy inquieto
Miroku: ¡Oh!...Nada Sangito no te preocupes
Sango: (¿Con que nada? he)
Kohaku: ¡Hermana mira!...Ya esta chispeando
Sango: Kohaku... Cierra tu chaqueta o te enfermaras
Kohaku: ¡Si! *Subió el cierre*
Miroku: ¿Y que dices de ti sango?...Por lo menos ponte el suéter *Dijo mientras observaba que no tenía puesto el suéter del uniforme*
Sango: Lo he perdido... Ayer lo deje en mi butaca y cuando regrese ya no estaba
Miroku: ¿En que piensas sango?...Eres tan despistada
Sango: ¿Que estás diciendo? Pero si tú tampoco lo tienes puesto
Miroku: ¡Hey! Yo no lo traje porque lo haya perdido, si no porque no quise ponermelo está mañana *Replicó mientras ocultaba las manos dentro de las bolsas de su pantalón*
Se avecinaba una tormenta, las nubes cerraron el paso de la luz y se vistieron en sepia, sin previo aviso, el agua pronto callo por en sima de los estudiantes empapandolos por completo, al sentir sus ropas mojadas decidieron correr sin parar.
La lluvia inundaba las calles de la ciudad y el sonido del agua golpeando las casas hacia ese momento mas perturbador, la intensa lluvia impedía ver con claridad el lugar, todo el ambiente estaba pálido y de un color monocromo.
Kohaku era tan veloz que decidió adelantarse, Miroku lo seguía e iba a su paso pero Sango por llevar falda se quedó atrás. Él se dio cuenta y decidió tomar su mano y correr junto a ella, su mano era tan cálida que acelero el corazón de Sango, ella fuertemente sostenía un tirante de su mochila, mientras trataba de ocultar su rostro sonrojado mirando hacia abajo.
Corrían juntos tratando de atajarse de la lluvia, pero era demasiado tarde, estaban completamente mojados, tan empapados que la blusa de Sango se pegó a su cuerpo haciendo notar el color de su sostén. Sin querer Miroku volteo a mirar y noto los pechos firmes de su compañera, trago saliva e intento seguir corriendo sin voltear a mirarla de nuevo.
Miroku: (¿Que me sucede? Siento un cosquilleo en mi entrepierna...No voltes...No lo hagas...Debes resistir)
Apesar del intenso frio que hacía Miroku comenzó a sentir calor en su cuerpo, Sango no lo había notado pero incluso su falda se había pegado a sus piernas resaltando aún más su cuerpo. Miroku no había notado lo atractiva que era Sango hasta ese dia, él gozo cada instante en el que sostenía de su mano, era una sensación extraña que nunca había percibido.
La curiosidad controlo su mirada y discretamente volvió a voltear, el agua recorría su rostro hasta llegar a su cuello y se metía dentro de su blusa, el color de su sostén era rojo, un color tan intenso que hizo que Miroku por primer vez, se pusiera nervioso, también observo las excelentes curvas de Sango, tenía una caderas amplias y anchas y una cintura fina que robo su atención.
Las gotas de lluvia se posaban en sus labios, haciéndolos notar aún más suaves, provocando que Miroku quisiera probarlos, obviamente no era el momento, así que se quedó con las ganas de probar a su amiga y continuo corriendo.
Por fin habían llegado a su casa. se detuvieron delante de la puerta esperando a que Sango abriera y una vez lo hizo, rápidamente los chicos entraron.
Sango: ¡Kohaku ve a secarte y cambiate!
Kohaku: Ahora voy hermana
El pequeño subió rápidamente las escaleras y el eco del portaso que dio aclaro que tenía prisa.
Miroku bajo su mochila y observo con livinidad a Sango.
Sango: ¡Espere!...Ahora mismo le traigo unas toallas
Ella también subió y Miroku se quedó solo en silencio, recordando la imagen de Sango. Sonrió conmocionado, orgulloso de si mismo.
Pronto ella bajo con varias toallas, su rostro empapado había causado intriga en el joven, se detuvo delante de él, extendió su brazo con toalla en mano pero había un problema, el chico estaba pensando en lo hermosa que se veía Sango, tanto que sumergió la mirada en sus labios distrayendose de lo que hablaba ella.
Sango: Lo lamento...se tomó la molestia de dejarme hasta mi casa y yo todavía no se lo agradezco...incluso termino mojado
Se acercó a él, tomo de su barbilla y comenzó a secar su frente y mejillas, estaba completamente mojado, la atención de Sango hizo que Miroku reaccionará, miro con profundidad sus ojos, y ella paro de pensar en su alrededor, por un instante se paró el tiempo, inconscientemente ella suspiro en frente de sus labios, él sintió el calor de su aliento y lentamente comenzó a acercarse a su boca, Sango dejo caer la toalla que tenía entre sus manos, estaba totalmente inerte ante él, por alguna razón sus piernas no respondían, no podía moverse.
Kohaku: ¡Hermana ya encontré lo que querías! *Anuncio mientras corría bajando las escaleras*
Sango inmediatamente al escuchar la voz de su hermano, aparto a Miroku de un empujón avergonzada por lo que estabo apunto de pasar, sus latidos rompían sin frenesí su pecho.
Sango: ¡Kohaku!...Que bien ya la tienes *Dijo sin aliento*
Kohaku: A si es hermana...¡Toma! *Mostró entre sus manos una bata blanca*
Miroku estaba un poco intrigado, una emoción radical se extendía desde su estómago hasta su rostro, era algo que por primera ves experimentaba. Sango al tener bajo su poder la bata de laboratorio que le prestaría a su compañero, decidió dar vuelta y entregársela ella misma.
Miroku: ¡Oh!...Gracias Sango
Sango: Si *Se alejó inmediatamente*
Un ruidoso trueno sacudió las ventanas de la casa anunciando que no pararía jamás.
Sango: Ahora vuelvo... *Subió con rapidez hasta su cuarto*
Kohaku se acercó a la mesa y coloco su mochila en ella, extendió unos cuantos cuadernos y libros después de sacar su lapizera, al terminar se sentó y comenzó a escribir.
Miroku: ¿Que vas a hacer? *Se acercó hasta él*
Kohaku: Terminaré mi investigación
Miroku: ¿Para cuando es?
Kohaku: Para dentro de unos tres días
Miroku: Bueno...tienes suficiente tiempo
Kohaku: Si pero quiero terminarla cuanto antes para rectificar que la hize correctamente
Miroku: Comprendo
Al terminar de charlar Miroku se acercó a una ventana y removió la cortina para ver el ambiente, la tormenta aún no paraba, seguía sacudiendo sin piedad a los árboles.
Miroku: ¡Maldición!
Kohaku: No parara..Al menos no hasta dentro de unas cuantas horas más *Le advirtió al ver que echo un vistazo hacia la calle*
Miroku: Eso veo
Sango bajo cambiada, con un pantalón de algodón entallado negro con rojo, una sudadera del mismo color y un abrigo azul marino en manos.
Sango: Hace mucho frío...Lo mejor sería que se abrigue *Le mostro la prenda*
Miroku: Es verdad, tienes razón *Sujeto el abrigo*
Después de un suspiro discreto, el joven se puso el abrigo que le había dado su compañera para el frío cruel y despiadado que sentía.
Sango se aproximo a la cocina.
Sango: ¿Quiere usted un poco de café?
Miroku: Si no es mucha molestia
Sango: Para nada...
Kohaku: Hermana yo quiero té porfavor
Sango: Si...espera unos minutos
Miroku candado de estar de pie jalo una silla y se sentó en ella esperando el café que le prepararía Sango.
Kohaku: ¿Y para que quieres la bata?
Miroku: Es para laboratorio...Manipularemos unas sustancias que son corrosivas y peligrosas...para eso es la bata
Kohaku: Hooo...Ya entiendo, me gustaría ya estar en su grado, es más interesante
Miroku: Así es...aunque las materias sean un poco difíciles
El agua estaba ya caliente así que Sango la sirvió en varias tazas, preparó el té y el café y pronto los coloco sobre la mesa.
Sango: Con esto entrara en calor...*Puso delante de él la taza*
Miroku: Gracias Sango *Dio un sorbo*
Estaba esquisitame delicioso el café que Miroku solo se centraba en su rico sabor y aroma.
Sango: Pronto cesará la tormenta
Miroku: ¿Y si no es así?...quiero decir, no saldré de nuevo a mojarme
Sango: No pienses que te quedarás aquí por siempre
Miroku: ¿Y por que no?...Si estamos a gusto ¿o me equivoco?
Sango: No se haga de ilusiones
Miroku: Jajajaja Yo solo decía
El tiempo paso como el agua que inundaba y recorría las calles, después de un tiempo el agua se había tranquilizado y Miroku por fin regreso a su casa llevando con sigo la sombrilla que le había prestado su compañera, el frío le pegaba en la cara pero eso no le molestaba en lo absoluto, simplemente por que su cuerpo estaba cálido gracias al abrigo que poseía.
Ya se me antojo una calienta taza de café ¿A ustedes no?...como sea, gracias por seguir leyendo y votando, les mando un abrazo a todos ustedes, esperen el próximo capítulo y hasta la próxima.
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