We're lost in Arizona or maybe is Oklahoma but it's fine
Bajamos del avión cogidos de la mano y vamos a recoger nuestras maletas.
- ¿Me dices ya dónde estamos? -Pregunto por millonésima vez.
- Si te lo digo ya, no será una sorpresa. -Repite como cada vez que le pegunto.
- Blas, me llevas diciendo lo mismo desde que entramos al aeropuerto en Madrid.
- Lo sé, pero es que sé que te va a gustar tanto cuando te lo diga qué quiero esperarme a que lo veas.
- Está bien. -Contesto no muy conforme.- Pero que sepas que me parece injusto que tu sepas donde vamos y yo no.
- No te quejes. -Se pone detrás de mí y me tapa los ojos con un pañuelo o algo así.- Te va a encantar.
- ¿Cómo sabes que me va a encantar? Lo mismo odio el sitio al que me lleves y se nos fastidian las vacaciones por querer darme una sorpresa.
- Estoy seguro de que te va a encantar y deja de moverte que se te va a caer.
- Eres malo, ¿sabías? -Protesto con tono infantil.
- Pero si soy un cachito de pan, ¿cómo puedes decir eso de mí?
- Porque no eres tan bueno. Me tienes en mitad de Londres cuando yo ya he estado antes. ¿Qué tiene esto de sorpresa?
- Todo. Destápate los ojos, venga.
Mi llevo las manos a la parte de atrás de la cabeza y desanudo lo que sea que me tape los ojos. Es una tela fina y suave al tacto. Me lo quito y veo que seguimos en el aeropuerto. Para ser exactos ahora estamos en la puerta de salida.
- ¿Y la sorpresa? Hemos andado un par de metros como mucho.
- La tienes en la mano.
Miro mi mano solo tengo la cinta que me tapaba los ojos. Es verde y tiene como rayas plateadas. Le miro sin entender que es tan evidente que no lo veo.
- ¿No ves nada raro en mí?
Le miro de arriba a abajo y lo único diferente es que lleva puesta una corbata azul con rayitas diagonales plateada.
- Llevas una corbata, no sé qué tiene de especial.
- ¿No te suena la corbata de algo? -Ríe.
¿Tanta gracia le hace tomarme el pelo? Porque no es nada divertido.
- Como no sea la corbata de Ravenclaw. -Respondo escogiéndome de hombros.
- Ding, ding, ding, premio para la señorita rubia.
- ¿Y eso que tiene que ver con esto? -Levanto la mano con la venda que llevaba antes. La miro. ¿Cómo no me he dado cuenta antes? ¡Es una corbata de Slytherin!
- ¿Adivinas ya dónde vamos? Tenemos entradas durante dos días al parque temático de Harry Potter. -Me lanzo a sus brazos.- Con baile de navidad incluido.
- Eres el mejor novio del mundo.
- Eso eres tú que me ves con buenos ojos. -Le beso.
Nos montamos en un taxi y Blas le indica al taxista la dirección. Yo apoyo la cabeza en su hombro.
- You are a lovely couple.*
Ambos sonreímos. Yo entrelazo mi mano con la de Blas y él besa mis nudillos.
Llegamos al hotel. Es precioso. Nuestra habitación está adornada como un dormitorio de Hogwarts. Tiene una cama de matrimonio en medio y en la cabecera el escudo de Hogwarts.
Blas se tira encima de la cama nada más entrar. Yo sonrío al verle y exploro la habitación. Hay un baño con ducha y jacuzzi. Que baño me daba ahora. Vuelvo a donde está Blas.
- ¿Qué plan hay para hoy? -Le pregunto tirándome a su lado.
- Son las nueve aquí. -Me responde mirando la hora en su móvil.- Podíamos salir a cenar y luego a disfrutar de tu primera sorpresa.
Me giro en la cama y me tumbo encima de él para darle un beso.
-Me parece un plan perfecto pero quiero darme una ducha antes.
- Vale.
Abro mi maleta para coger ropa para esta noche, veo una caja blanca con un gran lazo rojo. No recuerdo haberla metido yo. Tiene una pequeña tarjeta. "Disfruta de tu baile, Cenicienta. De tu Hada Madrina"
Reconozco en la nota la letra de Andrea. Sonrío y abro la caja. Dentro hay un precioso vestido como de encaje blanco. Andrea ya sabría lo del Baile de Navidad de mañana y por eso lo habrá metido sin que me diera cuenta.
Cojo la ropa para esta noche. Unos vaqueros, una camiseta de manga larga, una chaqueta y un gorro de lana. Me doy una ducha pero sin lavarme el pelo. Salgo de la ducha y veo a Blas con un jersey blanco con el dibujo de un oso.
- Tú madurez es increíble. -Le digo entre risas.
- Qué maduren la frutas, yo soy feliz así. -Me responde mientras se pone un gorro de lana.- ¿Nos vamos?
Paseamos por Londres hasta un pequeño bar en el centro. A nuestro alrededor apenas hay gente, solo una pareja de anciano y una pareja de chicos con una niña pequeña.
Blas se entretiene en hacerle caras a la niña mientras esperamos a que nos traigan nuestra comida. Es único. Comemos entre risas e intentos míos por saber dónde iremos después de la cena. Lo único que he conseguido que me diga es que necesitamos el bañador.
Terminamos y volvemos hasta nuestro hotel. Blas se pone el bañador de cuando fuimos a Splash, con el símbolo de Anti-héroes, y una camiseta blanca. Yo me pongo un bikini con la bandera de Estados Unidos y encima mi camiseta de piñas que ahora me queda como un vestido corto.
Bajamos a la recepción del hotel y entramos en una puerta que está a la derecha. ¡No me puedo creer esto! Estamos en una especie del balneario que recrea a la perfección el baño de los prefectos de Harry Potter y el Cáliz de Fuego. Con las mismas vidrieras de sirenas y todo.
- ¿Qué? ¿Nos damos un bañito? -Me dice cogiéndome como a una princesa.
- Blas, bájame. -Empieza a dar vueltas sobre sí mismo.- Blas, que me sueltes.
Blas me suelta justo encima de la bañera sin importarle que todavía lleve la camiseta puesta.
- Eres idiota. -Le digo al sacar la cabeza del agua.
Le veo metiéndose con cuidado y me dedico a salpicarle. Se mete del todo y me agarra por la cintura haciendo que enrolle las piernas en su cadera.
- No me has dicho que te ha parecido la sorpresa.
- Me ha encantado, de verdad.
Le beso en los labios. Pasamos gran parte de la noche allí. Volvemos a la habitación para ponerlos el pijama y caer dormidos casi al instante.
______
Hola, hola. Siento deciros que esta historia está llegando a su fin. Posiblemente le queden dos o tres capítulos más. Antes de que digáis nada, no, no voy a hacer segunda parte. Dentro de poco empezaré un nuevo proyecto, esta vez no-fanfic y espero que me algun@ me apoye.
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