I found true love and it's here to stay


Salgo de la ducha con solo una toalla y la ropa interior debajo. Blas me mira de arriba abajo y me hace sentarme en los pies de la cama. Se sienta como un indio detrás de mí y me da un beso en la nuca. Desenreda mi larga melena rubia con cuidado de no tirarme.

- Tienes un pelo muy suave, ¿te lo he dicho alguna vez?

- Veo difícil que me lo hayas podido decir antes de ahora cuando solo hace dos días que soy una chica.

- Te lo digo de verdad. Podría estar todo el día peinándote.

- Pero no puedes porque tenemos un baile al que asistir.

- Voy a ducharme, tardo muy poquito. -Me dice levantándose de la cama.

Me da un corto beso en los labios y, tras coger su ropa de la maleta, entra en el baño. Le oigo cantar con el agua de la ducha de fondo. Debe de estar muy animado. Normalmente solo le oigo cantar cuando calienta la voz para un concierto o cuando está componiendo.

Me tiro encima de la cama mirando el techo. Estoy agotado después de todo el día en el parque. Hemos visto absolutamente todas las salas, sets y exteriores de las películas y por ultimo hemos ido a cenar al mismo centro de Londres. Un restaurante vegetariano con unas preciosas vistas de London Eyes y el río Támesis. Blas sale del baño solo con un pantalón de traje negro. Se termina de colocar el pelo.

- Corre, que no llegamos. -Me apremia mientras se pone la camisa.

Me levanto de la cama y dejo caer la toalla al suelo. Saco del armario el vestido que me ha regalado Andrea y me lo pongo.

Blas me sube la cremallera dejándome besos húmedos por toda la espalda. Un suspiro se escapa de mis labios. Me giro sobre mí mismo y le abrocho la camisa dejando un beso en su pecho por cada botón que cierro.

- ¿Vas a llevar maquillaje? -Me pregunta.

En respuesta me encojo de hombros. Blas m

e empuja por lo hombros para que me siente. Saca el estuche de maquillaje, también regalo de Andrea, y empieza a maquillarme. Sonrío cuando me da con un pincel pequeñito en las mejillas, me hace cosquillas. Dice que es para iluminar.

Termina de "iluminar" y me pinta los labios con un color rosa claro. Mi móvil suena, es mi madre. Tras hablar con ella y decirle lo ocupadísimo que estoy de trabajo y la pena que me da no poder pasar las navidades en Alicante, cuelgo. Blas ha aprovechado el tiempo para ponerse la chaqueta e ir al vestíbulo del hotel para pedir un taxi.

Yo saco el regalo para Blas y lo dejo encima de la mesa antes de bajar al vestíbulo del hotel para coger, junto con Blas, un taxi hasta el baile.

Ambos nos asombramos nada más entrar, a pesar del montón de gente que hay, se puede ver que el salón está decorado exactamente igual que en las películas.

- ¿Me concede este baile, señorita? -Me dice Blas haciendo una reverencia.

- Será todo un placer, caballero. -Respondo siguiéndole el juego.

Cojo su mano y me arrastra hasta la pista. Entrelaza su mano izquierda con mi mano derecha y apoya su otra mano en mi cintura.

- Tú solo déjate llevar.

Se mueve al perfecto compás de la música y consigue que yo también baile.

- Si algún día nos casásemos, quiero bailar un vals contigo. -Susurra en mi oído.

Trago saliva. ¿Yo casarme? Ni en un millón de años, aunque buen siendo con Blas... Tal vez me lo pensaría.

Pasamos toda la noche bailando, he descubierto que Blas es un perfecto bailarín en todos los géneros. Nos tomamos mil y una fotografías. Seguimos bailando hasta que nuestros pies no pueden más. Decidimos sentarnos un rato a descansar.

Blas hace que me siente en sus piernas. Me abraza por la cintura apoyando su barbilla en mi hombro.

- ¿Sabes que le falta a esta noche para ser perfecta?

- ¿A parte de que yo vuelva a ser yo?

- Tú siempre serás el Carlos gracioso y comilón al que amo. No importa como seas por fuera, a mí solo me importa esto. -Da con su dedo en mi pecho.

Me giro un poco para poderle mirar a los ojos. Me acerco despacio a su boca y la beso.

- Te quiero. -Susurro sobre sus labios.

No sé si me ha oído con todo el ruido que hay en la sala pero se lo he dicho. Siento que mi cuerpo pesa menos ahora que me he liberado del lastre de no confesarme ni a mí mismo los sentimiento por este chico maravilloso de ojos color cielo. Noto como sonríe en mitad de nuestro. Debe ser que me ha oído.

- Te quiero. -Susurra al separarnos.

Nos quedamos un rato abrazados.

- ¿Te apetece que nos vayamos ya al hotel? -Me pregunta en medio de un bostezo y yo le acaricio la mejilla.

- Venga, que te caes de sueño.

Volvemos en taxi a nuestro hotel y el pobre Blas casi se duerme en mi hombro durante el camino. Entramos en nuestra habitación y me voy al baño a desmaquillarme.

Me quito el vestido y lo cuelgo en una percha. Encima de la cama hay pedazos de papel de regalo. Miro a Blas y está dormido abrazo al peluche de Mickey que por lo que parece ha abierto antes de que yo llegara.

Me tumbo a su lado en la cama y me dedico a acariciarle el pelo hasta que el sueño me vence.

Despierto y Blas no para de decir mi nombre. ¿Qué pasa? Abro los ojos un poco desorientado.

- ¿Estás ya despierto? -Me pregunta Blas como un niño cuando quiere abrir ya sus regalos de navidad.

- Sí. -Mi voz suena grave, siento la boca pastosa.

- ¡Vuelves a ser tú!

¿Ser yo? ¿Qué pasa? No entiendo nada. Espera...

- ¿Vuelvo a ser Carlos?

- Vuelves a ser tú, mi vida.

Blas se acerca a mí y me besa en los labios como si fuera la primera vez que lo hace. Técnicamente casi lo es.

- Feliz navidad, mi pequeño. -Le digo acariciando su pelo. Me encanta hacerlo.- Tenía una sorpresa para hoy, pero la encontraste anoche.

- Es un detalle precioso, mi vida, pero el único regalo que necesito eres tú. -Me da un beso en el pecho desnudo, estamos los dos solo en bóxer.

- Entonces te vas a cansar de tu otro regalo. Iba a ser yo. Te quiero, Blas.

- Te quiero, Carlos.

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Hola, hola. Este es el final ya solo queda subir el prólogo que lo haré en un ratito.

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