6. Margarita?
Minho encontró a su prometido sentado en la cama, luciendo terriblemente exhausto.
—Seungmin, ¿estás bien?—Tomó
asiento junto a él.
—Estoy abrumado. Pero bien —Seungmin le mostró una sonrisa.
—¿Estás seguro? ¿Ese chico te dijo algo malo? —Minho frunció el ceño, expectante a la respuesta.
—No. Por supuesto que no, Hyunjin jamás me diría algo malo... Solo me hizo sentir algo incómodo... —El menor se movió de su asiento y tomó lugar mucho más cerca de su futuro esposo, esperando ser recibido con un abrazo como era ya costumbre.
—Hyunjin estaba enamorado de mí hace tiempo. Él incluso se confesó, pero en aquel entonces nuestro compromiso ya había comenzado.
Minho mentiría si dijera que no sintió una punzada en su corazón al escuchar eso. Recordó a Jisung y como se había sentido por ello. Sin embargo, no tenía palabras para eso.
Amaba a Seungmin tanto que estaba absolutamente dispuesto a cuidarlo con su vida. No permitiría que alguien si quiera intentara conquistar su corazón, Minho lo haría primero.
Lo abrazó con fuerza y después buscó su rostro para mirarlo a los ojos. Las palabras aún no salían de su boca pero estaba seguro de que no eran necesarias. Miró a los labios de Seungmin, encontrándose con el deseo, mentalmente dando la razón a Seo Changbin porque sí, estaba sediento.
Comenzó un beso lento y húmedo, de aquellos que los hacían terminar inevitablemente sin prenda alguna. Seungmin correspondió de inmediato, deslizando las manos de sus hombros y hasta su nuca, acercando más sus rostros si es que eso era posible.
Minho se desvió y comenzó a dejarle besos en el cuello.
—Minho... —Seungmin logró mencionar en un suspiro. —Minho... ¿pusiste seguro a la puerta?
—No.
—Oh.
🌼
Muy a su pesar habían recordado que definitivamente no estaban solos, por lo que después de un par de besos más, volvieron con sus invitados, los cuales para nada habían sufrido por su ausencia.
Para cuando el cielo estaba completamente oscuro solo quedaban los amigos más cercanos de ambos a excepción de Jisung y por fortuna, Hyunjin tampoco estaba allí. Pronto se encontraron despidiendo a Jeongin y Chan quienes se marcharon minutos después de Changbin y Felix.
Ambos se lanzaron al sofá más grande, totalmente exhaustos. Minho se había esforzado mucho organizando todo, eligiendo todo lo que necesitaba obsequiar a su prometido.
Seungmin lo abrazó desde su costado izquierdo y comenzó dejando suaves besos en su mejilla.
—¡Adivina qué! —El castaño menor mencionó con entusiasmo.
—¿Qué? —Minho sonrió sólo de mirar la sonrisa que Seungmin tenía en el rostro.
—Te amo. —Seungmin tenía la expresión más brillante. La sorpresa lo invadió por unos segundos. El más joven no había usado la frase hasta ese momento, Minho no la necesitaba, no necesitaba que fuera pronunciado cuando claramente lo sentía, pero escucharlo con esa voz y esa bella sonrisa había derretido su corazón.
—También te amo, Seungmin. —devolvió los mimos en el rostro, acarició el suave cabello de su novio y finalmente dejó un beso en sus labios.
🌼
—¿Margarita? —Minho ofreció.
—He sido un desastre con dos copas de vino en las cenas. ¿Es una buena idea ofrecerme tequila, cariño? —Seungmin se burló de sí mismo.
—Bueno, aún es tu cumpleaños. Estaré bien si te pones festivo, puedo manejarlo, créeme. —Minho sonrió, recordando el aspecto de Seungmin cuando estaba alcoholizado; muy alegre y mareado.
Minho preparó ambas bebidas y le ofreció una al más joven, éste la recibió con gusto. Tomó al menos cuatro margaritas para Minho y tan sólo tres para Seungmin para que ambos se relajaran por completo.
A pesar de estar celebrando el cumpleaños de Seungmin, aquella velada no era muy distinta a las que solían compartir, a veces hablaban hasta que salía el sol, a veces bebían, a veces simplemente se perdían en el otro. Dependía del momento.
Esa noche Seungmin le estaba haciendo correr por el apartamento, persiguiendo al más joven que además quería bailar torpemente y dar vueltas. Minho se lo concedió divertido, tomó su muñeca, en la que descansaba un brazalete de plata con tres margaritas que él mismo le había obsequiado y después alcanzó su mano, entonces lo sostuvo mientras se balanceaban y Seungmin reía.
—Minho... Yo me enamoro más de ti todos los días a partir de las doce. —El mayor comenzó a reír. — ¡A primera hora! —Seungmin continuó, ahora con ambos brazos entrelazados en el cuello de Minho.
—Bueno, pues ya es la una de la madrugada, debería de seguir esforzándome para que mantengas la rutina. —Minho cargó a su prometido, tambaleándose un poco en el proceso y lo llevó a la habitación. Ambos sin poder contener la risa, producto del alcohol y el júbilo en su sistema.
🌼
—Ya casi vamos a casarnos. —Seungmin estaba sobre Minho, ambos envueltos en las sábanas blancas y aún sin dormir. Minho tenía una perfecta vista del rostro frente al suyo.
—¿Estás nervioso? —El mayor preguntó.
—Mmhn, no. Creo que me casé contigo desde aquella vez que me compraste helado de fresa. —Seungmin sonrió al recordarlo. Aquella vez que no había podido controlar el llanto mientras miraban las sortijas. Minho lo había consolado y lo había llevado a comer a un restaurante muy llamativo para distraerlo.
Minho comenzó a acariciar su flequillo, siendo contagiado por la sonrisa de su novio.
—¿Tú estás nervioso? —Devolvió la pregunta expectante.
—Por supuesto que no. Lo único que cambiará entre nosotros es que firmaremos algunos papeles ante el estado y llevaremos anillos distintos a estos. —Minho le señaló el anillo de compromiso.
Todo ese tiempo no les había pasado rápido pero tampoco lento. Era la primera vez que Minho podría decir que el tiempo pasó justo. Había transcurrido el tiempo necesario junto a Seungmin. Período que le había permitido darse cuenta de la emoción que le provocaba esperar por el siguiente tiempo a su lado.
—De hecho, estoy ansioso por vivir un momento en la compañía, en mi oficina, entonces, estoy allí, en mis asuntos y de pronto entrará mi asistente y dirá: "Señor Lee, su esposo está en la línea". —Seungmin comenzó a reír.
—¿En serio? Y, ¿qué es lo que diré al teléfono?
—Dirás: "Hola Cariño, estoy realmente ansioso por tenerte aquí". —Minho actuó en voz de Seungmin.
—Oye, yo no hablo así. —El castaño menor le mostró una mueca fingiendo disgusto.
—Sí lo haces. —Seungmin sintió como su rostro se calentaba por la vergüenza y rápidamente se movió de sobre el cuerpo de Minho. Éste aprovechó para aprisionarlo nuevamente y mirarlo al rostro con detenimiento. —De verdad me gustas. Me gustas mucho, Seungmin.
—Cariño, estoy realmente ansioso por tenerte aquí. —Seungmin susurró juguetón antes de comenzar nuevamente un beso. El sol estaba comenzando a salir, el amanecer se reflejaba a través del ventanal que tenían en su habitación. Ambos sin intenciones de cerrar los ojos y perder la oportunidad de tocarse por milésima vez en las últimas veinticuatro horas.
🌼
—Hazlo lento... —Seungmin pidió, mientras su futuro esposo seguía un rítmico vaivén. Para ese momento, el castaño se encontraba una vez más sobre el regazo de Minho, ambos con la respiración entrecortada y el sudor goteando de sus frentes. La lentitud y el contacto visual sólo aumentaban la excitación más y más hasta que finalmente ambos quedaron satisfechos.
Estaban exhaustos, pero ni siquiera en esa condición habían perdido la oportunidad de someterse al deseo que ambos sentían por el otro.
Minho abrazó a Seungmin con su última fuerza, sus ojos apenas podían mantenerse entreabiertos. Le dejó un rápido beso sobre los labios y lo ayudó a tener una postura más cómoda entre sus brazos para al fin dormir.
Su último pensamiento antes de pausar su sistema y rendirse ante el sueño era sobre lo mucho que amaba a la persona entre sus brazos.
Lo inmenso que Seungmin se veía ante sus ojos. La dicha que Seungmin había plantado en él, que crecía y florecía.
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—Creí que quedarías abatido por las margaritas, pero resulta que me tuviste debajo de ti... Toda la noche. —Seungmin masajeó sus hombros y presionó en su cadera y en su cintura para confirmar que en efecto, su cuerpo estaba muy adolorido.
—Error. También estuviste sobre mí. Cómo, encima de mí. Apenas y puedo mantener los brazos sobre el volante. —Minho respondió con la vista al frente ya que se encontraba conduciendo. —Pero no me quejo. —Minho le mostró una brillante sonrisa y Seungmin no pudo evitar ruborizarse un poco.
—Yo tampoco me quejo... —Seungmin soltó de manera tímida.
—Me sorprendió tener los recursos para preparar margaritas ayer, la última vez, te enojaste conmigo y dijiste que ibas a tirar todo el tequila del apartamento.
—Lo dije porque estaba muy molesto. —Seungmin se recargó en el asiento de copiloto. —Porque tú no lo recuerdas, pero esa noche bebiste tanto a pesar de que debías conducir de vuelta a casa y sabias que aún estaba aprendiendo a conducir y que ni siquiera tengo licencia. Así que, allí estábamos, con Jisung trayéndonos a casa en el viaje más incómodo de mi vida porque Jisung no me soporta y tú solo estabas en el asiento trasero gritando: "Seungmin, ven aquí y dame un beso". —Seungmin cubrió su rostro un momento, recordando la frustración que había sentido aquel día.
—De verdad lo siento. —Minho suspiró. Aun sintiéndose arrepentido y triste por el hecho de que Seungmin sintiera el desprecio que Jisung le daba. Al menos agradecía que no era realmente grosero con Seungmin, esperaba que con el tiempo las cosas cambiaran. De cualquier manera, su prometido parecía tomárselo bien, con comprensión y madurez. Esas cualidades de Seungmin eran sólo una pequeña parte de lo que amaba de él.
Minho tomó aire y decidió que era el momento perfecto para compartir con Seungmin esa parte de su vida. Después de todo, el menor también le había confiado parte de su pasado casi amoroso.
—Jisung y yo solíamos tener una relación, Seungmin. —Minho soltó con calma, aún con la mirada al frente y tratando de mirar a su prometido de reojo, cuidando que lo mencionado no fuese a afectarle.
—Oh... ¿Así que no sólo se trataba de un mejor amigo muy celoso? —Seungmin estaba mirándolo fijamente a pesar de que Minho estuviera atento al camino.
—Nuestra relación terminó antes de haberte si quiera conocido. Cuando supe que tú existías y que ibas a casarte conmigo yo decidí terminar con él, esto sucedió algún tiempo antes de que estuviera en los planes de nuestros padres el finalmente conocernos, pero Jisung te odió desde entonces.
Seungmin desvío la mirada al otro lado, encontrándose con el paisaje en movimiento. No pudo evitar las lágrimas que rápidamente se formaron cristalizando sus ojos y que inevitablemente hicieron su camino por sobre sus mejillas.
Imaginó lo difícil que debió ser para Minho quebrar su historia de amor por él.
Incluso cuando aún no lo conocía.
—Arruiné tu historia de amor...—Seungmin limpió sus mejillas húmedas mientras el mayor buscaba la manera de orillarse y detener el auto, lográndolo casi de inmediato.
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—Seungmin, tú eres mi historia de amor.
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Las palabras de Minho fueron firmes, suaves y sinceras.
A pesar de lo ocurrido con Jisung en su pasado, las cosas habían marchado bien para él.
Había conocido algo maravilloso, algo que no había esperado ni planeado.
—Minho... Quiero estar contigo por siempre. —Seungmin le dijo en un hilo de voz. —Pero "por siempre" no suena a suficiente.
Minho sintió el latido de su corazón agitarse sin control alguno.
—Ven aquí. —El mayor abrió sus brazos y se inclinó en su asiento de manera que el volante no estorbara.
De alguna manera pudieron abrazarse con fuerza y compartir un beso.
Los besos nunca parecían ser suficientes tampoco. Siempre querían más, muchos más, incluso después de acurrucarse y de las palabras cariñosas. Después de besarse durante minutos en distintas formas, después de mantenerse juntos en la cama durante horas.
Minho jamás creyó que estaría deseoso por algo como un simple beso hasta que besó a Kim Seungmin.
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Seungmin bajó del auto y se estiró un poco. Habían estado conduciendo durante una hora y media para llegar a la casa de Changbin, cerca de la costa. Era un buen día para visitar la playa.
Minho y Seungmin estaban cansados, sin embargo, aquella visita ya estaba planeada desde hace un tiempo atrás. De cualquier manera, su estadía allí era precisamente con el propósito de relajarse y descansar de todos los preparativos con los que habían estado lidiando últimamente.
Cuando se adentraron a la gran casa de playa se encontraron con tres de sus amigos y Felix, el actual novio de Changbin con quien recientemente habían tenido oportunidad de convivir con más frecuencia.
Los cuatro chicos estaban jugando voleibol dentro de la piscina demasiado animados. Los primeros en notar su presencia fueron los mejores amigos de ambos, que tenían la vista hacia el camino que conectaba con la entrada.
— ¡Ya era hora! —Gritó Chan.
— ¿Qué les tomó tanto tiempo? —Jeongin gritó esta vez. —Olvídenlo, no quiero saber.—Agregó de inmediato con una mueca.
—Chicos, tomen la habitación que quieran, alístense y pónganse cómodos. —Changbin les sonrió mientras Felix les saludaba con la mano. Ambos devolvieron el gesto y se dirigieron a la casa. Minho la conocía perfectamente así que sin más, dirigió a su prometido a una de las habitaciones del tercer piso.
Seungmin lo miró por unos segundos antes de decidir colocar su traje de baño.
—¿Está todo bien, Seungmin? —Minho lo miró con preocupación. El más joven asintió de inmediato.
—Sólo estoy cansado. —Seungmin sonrió y con un gesto le animó a que se terminara de colocar el traje también.
Ambos salieron de la casa con destino a la piscina entrelazando suavemente sus manos, balanceándolas de manera juguetona porque Minho quería animar a su novio un poco, después de su reciente conversación.
Changbin y Felix se encontraban ya fuera de la piscina y alistando una gran parrilla que se encontraba en una especie de cocina que el dueño de la casa tenía allí en el patio principal. El rubio parecía ser quien trabajaba arduamente para comenzar a cocinar. Seungmin fue el primero en soltar el agarré y con apenas una mirada fugaz, Minho asintió en señal de que entendía que Seungmin iría a saludar a los otros chicos primero. Caminó hacia la piscina donde Jeongin y Chan aún se encontraban.
—Seungmin. Chan y yo finalmente hemos encontrado los anillos ideales. —Jeongin le contó con emoción desde la orilla de la piscina.
—¿En serio? Bueno, ya podré verlos en unos cuantos días más. —Seungmin les sonrió ampliamente, sus ojos formando medias lunas. Ambos chicos dentro de la piscina fueron contagiados y devolvieron una gran sonrisa.
Jeongin sintió como su pecho de pronto se sentía relajado. Recordaba al Kim Seungmin en el comedor del colegio y cómo éste tenía miedo que claramente podía verse a través de sus ojos. Sin embargo, aquello había desaparecido rápidamente y Jeongin adoraba a Minho tanto como a su mejor amigo por eso.
Además del hecho de que gracias a ellos había conocido a Chan.
🌼
—¡Eso se ve delicioso! —Seungmin finalmente se acercó hacia los demás chicos. —Gracias por invitarnos, Changbin. De verdad quería venir a tu casa en la playa desde aquella vez que me contaste como era.
—No agradezcas, Seungminnie. Pueden venir aquí cuando quieran. —Changbin revolvió un poco el cabello de Seungmin. —Vayamos a la playa en cuanto comamos algo ¿les gustaría?
—Definitivamente. —Minho respondió y Seungmin asintió efusivamente al igual que Felix.
—¿Están nerviosos por su boda? —El rubio se aventuró a preguntar. La curiosidad inundando su rostro lleno de pecas. El primero en responder fue Seungmin:
—No realmente. Creo que lo más difícil para nosotros ya ocurrió. No sé qué se supone que deba esperar de mi matrimonio con Minho, es decir, a nivel personal, dejando de lado que nuestras familias van a beneficiarse bastante...Ya lo tengo todo. —Seungmin miró a Minho con una expresión cariñosa y luego aterrizó su mirada en Felix.
—Estuve más nervioso cuando Seungmin vino a vivir conmigo por primera vez a nuestra casa, pero todo resultó más que bien. Firmar esos documentos será una formalidad. Nosotros ya nos habríamos casado "formalmente" hace un tiempo, pero ya saben, después de que negocié la fecha de la boda mientras Seungmin se graduaba del colegio, nuestros padres se empeñaron en planear el evento del año.
Felix les sonrió, satisfecho por las respuestas, sintiendo la calma de las palabras que ambos habían pronunciado. Sólo de verlos sentía la armonía y el afecto. Realmente bastaba con mirarlos de cerca.
—Ellos se piden matrimonio mutuamente muy seguido, de verdad. Los he escuchado. —Mencionó Chan, quien rápidamente se incorporó a la conversación con Jeongin a su lado.
—¡Nunca se dejan de mirar con ojos de corazón! —Jeongin agregó y continuó. —Es bueno que falten unos cuantos días más para su boda, mi madre está volviendo locos a todos los empleados que cuidan su jardín púrpura en otoño. ¡Pero sepan que huele delicioso!
🌼
—Margarita? —Seungmin acercó una bonita copa a Minho que hace rato descansaba en uno de los camastros bajo una sombrilla. El mayor comenzó a reír.
—Así que, ¿estás coqueteando conmigo? —Tomó la copa y miró a Seungmin. El castaño menor le sonrió al mismo tiempo que cerró su ojo derecho en un guiño coqueto. Minho enrojeció en un instante. Nunca estaba listo para los encantos de Seungmin.
Ese chico no necesitaba flores ni vino caro, bastaba una margarita.
Su joven novio mantenía a Minho haciendo planes para dos.
Bebió un poco.
—Minho, me gustas. —Seungmin le mencionó suavemente, admirando su expresión y el color de su rostro. El mayor dejó la Margarita sobre la mesa que se encontraba junto al camastro y que separaba el suyo del que Seungmin estaba ocupando.
Tomó el rostro del castaño menor y lo besó. Suave, esperando tener un beso de vuelta.
🌼
Minho llegó al departamento alrededor de las doce con treinta minutos. Era evidente que había bebido. Su traje estaba algo desordenado, su rostro estaba ligeramente sonrosado y sus ojos cansados.
Seungmin estaba estudiando en la sala de estar, como siempre, sentado sobre la alfombra, con los libros sobre la mesa de centro. Tenía puesto su pijama blanco y el cabello húmedo gracias a su reciente ducha. Dejo salir una risa divertida ante el aspecto de su novio.
—¿Bebiste mucho? —Preguntó serio, sin embargo.
—No. Estoy totalmente consciente. —Minho respondió, arrastrando las palabras, con una sonrisa socarrona pintando su rostro.
—Claro, por eso Changbin me envió un mensaje sobre el taxi que estaba trayéndote a casa. —Seungmin lo miró serio, con el enojo colándose de pronto en su sistema. No le molestaba que Minho bebiera, ya que éste no lo hacía tan frecuentemente e incluso la mayoría de las veces que bebía era mientras estaban juntos en alguna reunión. Pero la vista de su prometido no estaba disipando la preocupación que había sentido las últimas horas.
Minho lo miró en silencio un momento, procesando la información.
—Oh. ¿De verdad? —El castaño mayor se tomó la cabeza, mostrando una mueca, como si estuviera esforzándose lo suficiente para recordar el hecho que Seungmin le acababa de mencionar.
Seungmin lo tomó del brazo para dirigirlo a la habitación, en donde se deshizo de su ropa y después lo metió a la bañera. Lo lavó como si de un bebé se tratara, la diferencia era que Minho reía y ocasionalmente le dejaba besos en el rostro o le mencionaba algunos cumplidos. El menor admitía que era bastante gracioso pero no lo diría en voz alta por el momento. Prefería esperar a tener a Minho consciente para poder molestarlo.
Lo ayudó a cepillar sus dientes y cuando estuvo listo, lo ayudo a meterse a la cama que ambos compartían. Minho buscó la manera de abrazarlo de inmediato y Seungmin simplemente cedió porque realmente amaba dormir con Minho abrazándolo, con sus piernas sobre las suyas y sus brazos descansando por sobre su pecho.
*
Minho despertó una vez que la luz sobre su rostro se sentía insoportable. Abrió los ojos y descubrió dos cosas.
La primera; que estaba sobre su cama. La segunda; que tenía un terrible dolor de cabeza.
Seungmin entró a la habitación un par de segundos después, con su aura dulce de siempre. Vestía una bata de seda color azul marino.
—¡Buenos días! —Seungmin saludó con entusiasmo y se sentó a un costado de Minho, dejó sobre su mesa de noche un vaso con agua y un par de pastillas más una taza de café. Se acercó a su rostro dejando un suave beso en la sien izquierda de Minho, en donde recién se podía apreciar un hematoma pequeño. —¿Qué es lo que hiciste anoche, Lee Minho?
—Buenos días Min. —El mayor se esforzó para dejarle un beso en la mejilla antes de continuar. —Sinceramente, no lo sé. Solamente recuerdo a Changbin riéndose de mí y después a ti estando molesto. ¿Estás molesto? Lo siento mucho, me aseguraré de que no tengas que volver a lidiar con esto.
Seungmin levantó el brazo para acariciar el rostro de su angustiado novio y le mostró una sonrisa.
—No estoy molesto... Bueno, un poco ya que hiciste que me preocupara. Tienes un golpe en la cabeza y ni siquiera volviste en tu auto. ¿Estás bien? ¿Quieres que llame al médico? —Minho tocó su cabeza confundido y presionó por todas partes hasta sentir dolor, dándose cuenta del golpe por primera vez.
—Ni siquiera sabía sobre el golpe, supongo que me golpeé en el taxi o en algún lugar de camino hasta aquí. No te preocupes, no creo que sea grave, ni siquiera me duele a menos que haga presión.
—Roguemos por que se te quite antes de la boda o tu madre va a enloquecer. —Seungmin río y Minho le acompañó.
—Dios...Esa mujer está más estresada que tú y yo juntos.
—Compréndela, su único y además extremadamente guapo hijo va a casarse, sinceramente, yo estaría igual. —Minho lo miró con ternura mientras daba un sorbo a su café. Seungmin era realmente coqueto en tanto más confianza tenía. A pesar de ser primerizo en muchas acciones y situaciones, su carácter decidido siempre estaba allí, estuviera avergonzado o no, Seungmin siempre se aventuraba a hacer o decir lo que sentía o creía correcto. A Minho realmente le gustaba eso.
—Comprendo que quiera que todo salga perfecto, tan solo mira con quien se va a casar ese hijo extremadamente guapo. Es un tipo con mucha suerte. —Minho respondió risueño, mientras ayudaba a Seungmin a sentarse a horcajadas sobre su regazo.
Seungmin lo abrazó y el olor a lavanda inundó sus fosas nasales.
—¿Estás hambriento? —El menor preguntó, aún abrazado a él, dando caricias suaves a su espalda y a su cabello. Simplemente asintió como respuesta, disfrutando de las caricias que su novio estaba dándole. —Fui al supermercado. Hagamos pasta ¿te apetece?
—¿Fuiste solo? —Minho lo tomó de los hombros para poder mirarlo de frente.
—Sí, en mi auto. También fui un momento a la casa de Jeongin a recoger un par de cosas que le pedí.
—Dios. ¿Qué hora es? —Minho de pronto se sintió más confundido y miró nuevamente hacia su gran ventanal. Seungmin comenzó a reír.
—Tal vez casi son las dos. —Seungmin deshizo la posición y bajó de la cama. —Estaré en la cocina. —Le avisó.
*
—Sí madre, Minho y yo estaremos allí a las siete. —Seungmin estaba guardando una infinidad de cosas, todas esparcidas sobre la cocina. Frutas, verduras, pastas y un sinfín de productos más que Minho ni siquiera estaba seguro de qué eran a simple vista. Al mismo tiempo, sostenía entre su hombro y su oreja izquierda su celular mientras hablaba con su madre. Colgó un par de segundos después.
—Seungmin, ¿Cómo trajiste todo esto tú sólo? —se acercó a su prometido.
—Oh, no son tantas cosas, simplemente las organicé bien en los bolsos, no fue tan difícil. —Seungmin lo miró. —¿Y... Qué pasó ayer?
Minho lo abrazo por la espalda, dejándole pequeños besos en el cuello y aspirando el olor de su cabello.
—El señor Im es simplemente un necio. Mi padre ciertamente me lo advirtió, pero también dijo que debería mantenerlo contento. El día de ayer cerramos una exitosa negociación y nuestro jefe lo quiso celebrar.
—Claro, así que simplemente bebiste sin parar. —Seungmin respondió con algo de ironía.
—Ese hombre pidió rondas y rondas de tequila e hizo que todos sus subordinados bebiéramos con él, debiste verlo, lo último que recuerdo es a él estando tirado sobre la elegante mesa. Changbin tiene suerte de pertenecer a otro sector o debería de decir que el de la suerte soy yo, gracias a él volví a casa. —Seungmin río un poco y se dio la vuelta para ver a su prometido de frente.
—Estabas realmente coqueteando conmigo mientras te desvestía anoche para meterte a la bañera. —Le dejó un pequeño y fugaz beso en los labios. Minho sonrió avergonzado y le tomó del rostro para darle un beso más duradero.
—¿Qué te parece? Ahora mismo estoy coqueteando contigo otra vez, pero sigues sin quitarme la ropa. —Dijo Minho en el pequeño espacio que había tomado para tomar un poco de oxígeno. Seungmin le mostró una sonrisa tímida, acercó sus manos al pijama de Minho, pero cerró los ojos y se detuvo.
—¡Tienes que comer algo! —Acarició la mejilla del castaño mayor. Minho asintió y rompió su abrazo.
—Bien, pero, ¿qué hay sobre un baño de burbujas? Debemos ahorrar tiempo antes de la cena con tus padres.
—Hay que darnos prisa, entonces.
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Seungmin estaba sentado a horcajadas sobre Minho, ambos cubiertos de espuma dentro de la bañera, simplemente disfrutando del calor en el agua y de los mimos que estaban dándose.
—Así que, ¿cómo te fue ayer, cariño? —Minho acarició la cabellera de Seungmin con suavidad.
—Estuvo bien, mucho que leer. Después salí a comer con Jeongin y él invitó a Felix... Y Felix estaba con Hyunjin... —El menor se abrazó a su prometido con fuerza.
—Hyunjin... —Repitió. —¿Últimamente lo ves mucho, no? —Minho mencionó, con toda la tranquilidad que pudo, ocultando con toda su fuerza el hecho de que saber que Hyunjin rondaba bastante cerca de su prometido le molestaba.
—Supongo que es inevitable ahora que somos cercanos a Felix... Espera un minuto, ¿estás celoso? —Seungmin deshizo su posición para nuevamente mirarlo de frente.
—Bésame. —Minho le respondió. Con simpleza, como el adicto que era a esos labios, comenzó un beso suave y húmedo. Su lengua adentrándose y encontrando la de Seungmin en el camino. Sintió que necesitaba más, mucho más, miles, millones de esos besos.
🌹
La intensidad de Minho era palpable, Seungmin podía sentirlo en la manera en la que rodeaba su cintura, sin embargo, también podía sentir el calor expandiéndose desde la punta de sus pies y hasta las mejillas con ese simple toque de labios.
Cerró los ojos, dejándose inundar de aquella sensación, soltando jadeos y balbuceando. Escuchando los balbuceos de Minho también y enloqueciendo una vez que sintió los labios de su futuro esposo succionando suavemente en los suyos, en su cuello y finalmente hasta su hombro derecho. Los hombros eran los primeros en la lista de sus zonas más sensibles al toque.
—Oh dios, Minho... —La única respuesta que recibió fue la respiración agitada de Minho mientras le dejaba suaves besos en la sien.
—Seungmin, eres demasiado hermoso. —El mayor le susurró mientras acariciaba su espalda desnuda de manera suave.
—Eres lindo, Lee Minho... Escucha, ¿bien? Soy tuyo. –Seungmin recargó su cabeza en el hombro de Minho y susurró suavemente un: —Te amo.
—También te amo Seungmin. Y sé que me amas. Ni siquiera, ni por un momento, dudaría de ti, pero sé lo maravilloso que eres y créeme que no soy el único que sé da cuenta de eso. Entiendo que ese chico siga intentando acercarse a ti —Minho soltó, mirándole a los ojos, dejándole ver la sinceridad de sus palabras.
—Sin embargo, solamente estoy interesado en ti. —Seungmin le dejó un beso en la mejilla.
Aquí, llorando porque
nadie me amará como
Minho de "Bloom"
ama a Seungmin. T-T sjsjsk
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