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— ¿A dónde vas, Lay? —HoSeok miro como su hermano menor metía algunas frutas en una pequeña mochila, cosa que hacia cuando salía al bosque.
—Voy a la ciudad. —el azabache se colgó la mochila y giro, frunciendo el ceño cuando HoSeok lo miro descolocado. — ¿Qué?
—No hay ninguna misión o encargo...—empezó. — ¡Oh! ¿Conseguiste amigos? —pregunto con emoción.
Lay negó haciendo una mueca. —Tienen una librería que quiero visitar y el parque es muy grande, casi no hay humanos. —paso al pelirrojo sin cambiar su expresión, caminando hacia la salida.
—Ten cuidado. No eres el único que estará por la ciudad.
El de ojos amatista suspiro, asintiendo.
Tras volver de la ciudad, días atrás, se encontró con KyungSoo, otro ejecutor de la manda de WuFan. Se alegró mucho de verlo y más cuando se enteró de la buena noticia de su emparejamiento y su futura paternidad.
Lo que no le gusto fue cuando HoSeok lo regaño por su aspecto desaliñado y aroma a sangre de vampiro gangrenada. KyungSoo alabo su fuerza para poder enfrentar y reducir a dos vampiros renegados mientras que HoSeok los regaño a ambos como toda madre preocupada porque su hijo fuera imprudente.
Le preocupaba el grupo de renegados sueltos por ahí. Obviamente se uniría a su búsqueda y caza para mantener su manada y la ciudad a salvo.
Pensar en la posibilidad de que la banda lastimara a alguien de su manada y a SeHun, porque era la única persona en la ciudad a la que acudiría, lo llenaba de cólera. No iba a dejar que algo así pasara y darse algunas rondas por los límites de la ciudad y el bosque, no le haría daño a nadie.
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Llego a la biblioteca media hora después ya que se entretuvo caminando por el bosque. SeHun le había hablado de ella y aunque no lo dijera, le alegro encontrar a otra persona que gustara de la lectura al aire libre como él.
La biblioteca estaba casi vacía esa mañana, se veía acogedora y cálida. Por instinto olfateo el aire y frunció el ceño al encontrar el aroma de un cambiaforma desconocido; de aroma poderoso e intimidante pero extraño, jamás había olido algo así.
—Eres una cara nueva. —Changmin apareció desde su costado, cargando dos libros y sonriéndole. —No había tenido a un lobo en mi biblioteca desde hace años.
Lay, a pesar de que se sentía intimidado por el alto moreno, asintió con respeto. —Me gustan los libros y ya me he leído los de mi manada.
Changmin asintió, mirando sus ojos sin ser grosero. — ¿Algún género en especial?
—Música y fotografías de paisajes.
—Ven conmigo, tengo un par de libros muy buenos que suelo leer a menudo. —el moreno lo guio hasta el último pasillo del segundo piso, que estaba solo. —Normalmente el segundo piso es para los dedicados a la lectura como tal, así que casi siempre esta solo pero tiene libros muy buenos.
—Huele a vampiro, incubo y... ¿Qué eres tú? —pregunto con verdadera curiosidad. —No hueles como ningún cambiaforma que haya visto pero tu olor está cubierto por... ¿es arroz?
Changmin borro su sonrisa y se fijó en el único cliente que leía en el primer piso. —Supongo que eres un ejecutor. —le tomo del codo para llevarlo hasta la mesa que estaba en el fondo del ultimo pasillo. —Normalmente nadie encuentra mi aroma original.
Lay lo miro con el ceño fruncido. — ¿Por qué te ocultas? ¿Qué es lo que eres?
—No necesitas saberlo ¿o sí? —el más alto delineo el puente de su nariz, con una sonrisa que bien identifico como amenaza. —Pareces un buen chico. Tomate tu tiempo, los humanos se van a las 8. —indico dándose la vuelta y desapareciendo por el pasillo.
Aquel cambiaforma era muy, muy fuerte, estaba más que seguro de ello.
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SeHun suspiro hastiado, mirando a la mujer que desde hacía dos noches llevaba intentando volver a comprar sus servicios. Solo había charlado con ella una vez y aunque la paga fue muy buena, le desagradaba su aroma a gangrena, que iba intensificándose en esos días.
—Dije que no, cariño, hoy tengo una cita realmente importante y no puedo jugar contigo.
La mujer arrugo sus labios rojo sangre y bufo. —Te dije que te pagare el doble si vienes a charlas conmigo.
—No te ofendas pero no creo que puedas pagar la mitad. Hay mucho de donde escoger, sabes. —señalo, esperando que la mujer se rindiera y buscara a alguien normal que no pudiera arrugar la nariz ante su olor.
La mujer siguió intentando convérselo a cambio de joyas y él no podía creer la necesidad que tenía por llevárselo únicamente a conversar, porque se había negado a acostarse con ella. Únicamente había dormido con sobrenaturales y cuando se marchaba, ellos lucían entre drogados y exhaustos.
Dejando a la mujer lejos de él, recordó la noche que Lay venció a los dos vampiros locos y donde le dolió la cabeza tras desear que el único que quedaba en pie pagara haber intentado lastimar a su chico lobo.
Sonaba estúpido pero fue como si él hubiera hecho daño al vampiro.
Ah, quería volver a ver a Lay.
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Pasadas tres horas, Lay salió de la biblioteca, bajo la atenta mirada del propietario. El hombre jamás le hizo nada en ese tiempo, más allá de llevarle un libro sobre fotografías en el mar y alejarse. No estaba seguro de involucrarse más con aquel cambiaformas desconocido, podía asegurar de ser uno realmente fuerte.
Estaba caminando hacia el parque cuando recordó a SeHun. Ese humano loco no había dejado su mente en aquellos días y era imposible que le dijera a su hermano, no dejaría de preguntarle aun cuando no había demasiado problema con que le gustara un humano. Espera, ¿Qué pensó? ¿Gustar?
— ¡De ninguna manera! —exclamo agarrándose las mejillas. A pesar de haberse desconcentrado un poco por la impresión de sus pensamientos, pudo detectar al vampiro que se acercaba a él. Detuvo sus movimientos y cuadro los hombros, sintiendo al desconocido detenerse.
—Hey, ¿Qué hace un ejecutor por aquí? —un par de ojos carmesí salieron de entre el callejón y el dueño de estos le sonrió sin intenciones de ocultar sus afilados colmillos.
—Vampiro. —susurro Lay, mirándolo sin emoción. —Acabas de comer, apestas a sangre.
C se encogió de hombros. —No puedo evitar comer, así como tampoco puedo evitar sentirme atraído por tu aroma. —el vampiro de ojos carmesí se mostró en su totalidad; más alto que SeHun, de cuerpo atlético y arrogante.
—No estoy interesado, gracias. —sin cambiar su expresión, dio dos pasos atrás con la intención de dejarlo. No era inocente pero tampoco se metía con vampiros.
— ¿Cuál de tus padres era el elfo? —su pregunta lo hizo detenerse en su giro para salir a otra calle, mirando con el ceño fruncido al vampiro. —Hey, no me mires así, solo es una pregunta. De hecho, no me importa, solo me interesa que aceptes mi propuesta.
—No aceptare nada sexual. —declaro, cruzándose de brazos.
El vampiro torció los labios. —Vamos, solo debes de darme un par de niños. Estoy seguro de que con esos genes tuyos y los míos, serán magníficos. No te preocupes por la manutención, yo me encargare de todo cuando me los entregues. —C se acercó, tomándose el atrevimiento de acariciar su mejilla. —Puedo darte un poco de mi sangre si gustas o bastante dinero.
Lay suspiro para mirarlo con indignación. —No sé cómo le hacen ustedes pero yo jamás tratare a mis hijos como materiales de intercambio. —aparto con rudeza la mano del vampiro. —Dije que no me interesa relacionarme con vampiros así que no me busques.
—SeHun está muy interesado en ti. —soltó, volviendo a llamar su atención.
—No te le acerques. —gruño, mirando con advertencia.
—Que va, no me interesa ese niño. —C meneo la mano despectivamente, relamiendo sus colmillos. —Es agradable para hablar pero no me interesa.
—Bien, aléjate de ambos. —sabiendo que el vampiro no lo provocaría para una pelea mientras la gente andaba cerca.
—Ten cuidado, lobito, hay alguien por ahí que empezó a merodear a tu humano desde hace unos días. —advirtió luciendo serio. —No es de por aquí y su olor es igual de extraño que él tuyo pero a diferencia tuya, él es completamente hostil.
El de ojos amatistas frunció el ceño. — ¿Un cambiaforma hostil que vigila a SeHun? ¿Cómo sabes de él?
C seguía luciendo serio, cuadrando los hombros. —Suelo comerme a los competidores de tu humano por su zona, aunque no puedan llamarse competencia, y lo he visto. Es peligroso y poderoso, todos, incluyendo a los paranormales, no pueden verlo y yo he podido por ser bastante viejo.
— ¿Por qué me adviertes?
—Huele a problemas y mi instinto me dice que ese tipo no es el pez gordo aquí. Este lugar me gusta y el chico me agrada y odio tener a un extraño tan oscuro por aquí. —C chasqueo la lengua y a Lay le pareció intimidante por primera vez. —Cuidare mi ciudad pero SeHun es problema tuyo.
—Lo cuidare, agradezco tu advertencia. —y era verdad.
—Soy C, pequeño lobo. —el vampiro recupero su postura chula, tirando un mechón de su cabello.
—Soy Lay, no pequeño lobo. —volviendo a fruncirle el ceño, vio como C se alejaba con una risa burlona, seguramente a dormir o a volver a comer.
El dato le preocupo así que busco el aroma de SeHun por si estaba cerca, encontrándolo con mayor abundancia cerca del callejón donde intercepto al renegado. Hubiera estado aliviado de no ser por el otro aroma que también iba en dirección a la casa de SeHun, un aroma pesado y malvado que no podía definir. Parecido al de Changmin pero diferente, hostil y peligroso.
Lo que fuera, había ido detrás de SeHun.
Corrió a su velocidad máxima con piernas, desviándose cuando el aroma de ambos fue hasta el bosque ¿Qué diablos hacia SeHun en el bosque? ¡Y solo! Iba a golpearlo cuando lo viera, después de salvarlo del lio de donde sea que se haya metido.
Cuando el aroma a sangre inundo su nariz, enfureció, era de SeHun. Siguió corriendo mientras se quitaba toda la ropa.
Apenas salió de los límites del bosque cuando SeHun salió del bosque con la camisa rota, de donde sobresalía sangre, asustado y pálido. El chico de cabello plata lucio aliviado de verlo, corriendo a ponerse en su costado.
— ¡Sube al árbol, ahora! —grito antes de transformarse.
SeHun subió rápidamente al árbol, intentando regular su respiración mientras apretaba la herida de su hombro con una mueca de dolor.
Lay se puso en pose de ataque, mostrando lo colmillos y gruñendo al alto y moreno hombre que salió del bosque. De inmediato sintió la diferencia de poder y tuvo miedo, no por sí mismo sino porque si perdía, SeHun estaría desprotegido. El tipo era musculoso, calvo, de ojos carmesí y con un tatuaje en el brazo. Un vampiro muy antiguo y de linaje puro, estaba seguro.
—Apártate, lobo. — incluso su voz era gruesa. —No es tu asunto. Apártate o morirás.
Respondió con un gruñido, dispuesto a atacarle si intentaba hacerle daño a SeHun. El vampiro suspiro, inhalando profundamente para mirarlo con interés.
—No eres un mero lobo, esos ojos no son algo que deberías tener...— el hombre avanzo, tronando los huesos de su cuello. —Tal vez cuando acabe con el niño pueda tomarte como recompensa. No todos los días te topas con un lobo con sangre de elfo.
SeHun jadeo de la sorpresa, mirando ahora más preocupado a Lay a pesar del dolor en su hombro. El jodido loco que lo había herido en el bosque y que olía como un vampiro pero a la vez mezclado con otro desconocido, iba a hacer más que lastimar a Lay si lo vencía. Maldición.
Brinco cuando escucho el primer choque de cuerpos. El vampiro lo aterraba, lucia mucho más peligroso que los que ya había visto y ver como bloqueaba los ataques de su chico lobo con facilidad, ver como lo golpeaba y lo hacía volver al suelo a pesar de los arañazos en su cuerpo, lo llenaba de impotencia y dolor.
Lay atrapo el brazo del vampiro con su fuerte mandíbula, apretó hasta sentir crujir el hueso. El cuerpo le dolía y estaba seguro de estar perdiendo una importante cantidad de sangre. No había luchado con un enemigo tan fuerte, no con uno con el que tuviera tanto problema para atacar o para bloquear sus ataques. El tipo no iba con todo y aunque lo podría considerar una ofensa, sabía que estaría muerto desde minutos atrás de recibir toda su fuerza.
SeHun era su prioridad y como iban las cosas, necesitaba alejar al vampiro del humano para que pudiera llegar hasta la zona segura de la ciudad, la zona neutra donde estaba prohibido atacar a otra raza.
Necesitaba cambiar para darle la instrucción a SeHun, necesitaba crear tiempo para volver a su forma humana sin recibir un ataque del vampiro que lo imposibilitara para proteger a SeHun.
Encontró el espacio tras romper el hueso del brazo, costaría un rato sanarse pero el suficiente. Cambio con rapidez, siseando por la cantidad de heridas y costillas rotas.
— ¡SeHun, corre a la zona neutra! ¡Rápido! —grito, mirando de reojo al humano que respiraba agitado y con el miedo en los ojos. — ¡CORRE!
SeHun no asintió, solo bajo como pudo del árbol mientras escuchaba el crujido que implicaba que el vampiro se curó más rápido de lo esperado; era un sangre pura sin duda.
— ¡No iras a ninguna parte! —rugió el vampiro antes de extender sus garras. Se movió tan rápido que Lay no pudo cambiar ni acabar de curar sus heridas, solo intentar interceptarlo con su propio cuerpo.
El impacto fue duro y sintió cada ruptura de los huesos de sus costillas y el brazo derecho con el que bloqueo el brazo del contrario. Fue arrojado contra el árbol, creando un estruendo con el que SeHun volteo horrorizado.
— ¡LAY! —el humano regreso para mirar al lobo, que había quedado inconsciente. Levanto con cuidado su cabeza, intentando no mover el resto del cuerpo mientras sentía las lágrimas en los ojos. — ¿Qué es lo que quieres conmigo? ¡No te he hecho nada! ¡Ni siquiera sé quién eres!
—Eso es lo que crees, SeHun. —el vampiro trono su brazo, cuya piel se había rajado con el bloqueo de Lay. —El lobo puede ser un gran guerrero si entrena bajo las manos adecuadas, puede servir bien.
— ¡No vas a tocarlo de nuevo! —grito. Estaba loco si creía poder hacer algo contra un tipo que había herido gravemente a un ejecutor.
El calvo sonrió con toda la maldad en su ser, avanzando con lentitud, divertido de su miedo y debilidad. ¿Nadie iba a ayudarlos? Él solo era un simple humano, un prostituto, un ser débil que no podía proteger a alguien importante. Tan pronto lo matara, le haría daño a Lay.
Estaba por decir algo cuando una bola de fuego pasó por metros encima de su cabeza hacia el vampiro. El tipo salto hacia atrás, dejando que la bola de fuego se estrellara en el suelo.
—Creí haberte dicho que no salieras de noche al bosque, maldito mocoso. —gruño Changmin, saliendo por el costado derecho de SeHun y luciendo tan imponente como el desconocido. —Este humano idiota y ese pulgoso están bajo mi protección.
El calvo bufo con diversión. —Pues ya fallaste con uno—levanto un huesudo dedo hacia Lay. —; mi especialidad siempre ha sido romper costillas con un solo ataque.
SeHun jadeo, mirando el torso de su chico lobo. — ¿Sus costillas?
—Ese ataque hubiera matado a un humano al instante por su estúpida fragilidad de papel pero, eso no quiere decir que no pueda matar a un cambiaforma. —el tipo sonrió con locura, sacudiendo sus ensangrentadas garras. —Aun para un lobo con su habilidad de regeneración, las posibilidades son escasas.
Changmin gruño, mostrando el extraño color dorado brillante de sus ojos y la pupila larga y delgada que SeHun jamás había visto; Changmin era de ojos marrones y pupila circular igual que todos. ¿Qué carajos significaba eso? ¿Y cómo pudo lanzar una bola de fuego tan poderosa? ¿Qué era Changmin?
— ¡SeHun, espabila! —exclamo Changmin, agachado al otro costado de Lay y revisándolo.
— ¿Qué? ¿A dónde se fue ese tipo? —el calvo vampiro ya no estaba por ninguna parte.
—Huyo. — respondió el mayor, con los mismo ojos marrones que conocía y el rostro pintado de enojo. —Debemos hace algo con esas costillas o morirá.
Entonces el miedo volvió. — ¿Dónde podemos llevarlo? ¡Él me protegió de ese tipo!
El suspiro de Changmin fue profundo y rendido. —A su manada. —el moreno le agarro de los hombros. —SeHun, escúchame, no van a tomarse nada bien esto y entrar a su territorio significa que jamás podrás salir. Su trabajo como ejecutor es defender a los demás de los sobrenaturales locos y no cualquiera puede dejar en este estado a un lobo por su resistencia.
SeHun asintió, conociendo la situación.
—Los lobos son muy respetados en el mundo sobrenatural y tu chico es importante. Debes ser sincero con lo que paso porque a sus ojos quedaras como un civil en problemas que él protegió.
SeHun volvió a asentir. —Yo no sé dónde está su manada.
—Yo sé dónde está. —Changmin levanto con cuidado a Lay, sin ser demasiado brusco y logrando que el lobo se quejara de dolor. —El auto no podrá acercarnos lo suficiente pero ayudara.
SeHun asintió, frunciendo un poco el ceño cuando noto dos líneas rojas en la espalda de Changmin. Por el momento no se había puesto a pensar que el moreno solo llevaba pantalones cortos y en el extraño pero elaborado tatuaje de su espalda.
Por ahora solo le importaba ayudar a Lay.
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Poco a poco se van rebelando algunas cosas... Changmin es muy importante.
¿Alguna idea de que es?
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