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— ¿Vas a decirme tu nombre? No puedo estar llamándote "Hey, tú" y "Chico lobo" todo el tiempo.

Lay chasqueo la lengua, tomando paciencia. — ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Qué no tienes miedo de que te rompa el cuello?

El humano negó, dejándole un bocadillo dulce en su plato. —Creo que no te gusta jugar con tus presas. No hubieras dejado que me acercara tanto.

—No tiene sentido jugar y me dio curiosidad que vinieras hacia mi pareciendo perro.

SeHun arrugo los labios. —Ya te dije, encontré tu aroma y seguí hasta que tope con tu cuello. —explico mirando sus ojos. —Sabes, eres el primer cambiaforma con ojos amatista que veo. ¿En tu manada hay más con esos ojos?

El chico lobo desvió la mirada un momento, con un peso en la mirada. —Eso no es tu asunto.

SeHun volvió a torcer los labios. —Bien, bien, tú ganas. Come eso.

— ¿Qué es? —pregunto mirando el colorido dulce que olía demasiado bien.

—Soy bastante especial con los dulces por aquí, así que yo hago mis propios dulces. —explico tomando otro dulce redondo de color purpura. —Aparte de mí, nadie más los ha probado. Los hago solo de estos tres colores y—dejo de hablar al notar que la pequeña montañita de dulces redondos había desaparecido y que el azabache tenía las mejillas llenas.

— ¿Qué? Son muy buenos. —el azabache le arrebato el dulce purpura para comérselos.

—Gracias a ti ahora no tengo más. Tendré que conseguir más masa. — SeHun lo observo comer con una sonrisa, orgulloso y satisfecho de estar alimentando a su chico lobo. Pero no podía explicarse de donde venía tal satisfacción de haberle podido proveer de alimento. — ¿Qué haces por aquí? Digo, me alegra mucho verte pero tengo curiosidad.

El cambiaformas relamió sus labios, recuperando su postura seria. —Un paseo obligatorio.

El de cabello plata frunció el ceño. — ¿Obligatorio? ¿Quién te mando?

—Te dije que no debes involucrarte. No te hará bien.

—Se más de lo que los demás saben. —comento recargando la barbilla en su mano. —Puedo saber qué tipo de sobrenaturales son con solo olerlos a cierta distancia y por alguna razón, los entiendo. —el secreto de saber la vieja lengua solo lo sabían Changmin y él pero sentía la confianza de decírselo al chico lobo.

El azabache lo miro más que sorprendido. — ¿Qué? ¿Cómo que la entiendes?

—No sé porque pero cuando los escucho hablando en su lengua puedo entenderlos.

Lay lo miro con interés. — ¿Cuál es mi olor para ti? —pregunto en la lengua sobrenatural.

Para su sorpresa, SeHun sonrió ampliamente. —Un encantador aroma a canela. —respondió en su misma lengua, dejándolo mudo. La lengua madre solo era de los sobrenaturales y los humanos que establecían relaciones o alianzas con ellos, debían aceptar que un sobrenatural les tradujera.

— ¿Cómo lo sabes?

—No lo sé, pero no es como si todos lo supieran. No lo hablo con mis clientes y contándote, solo lo sabemos tres. —SeHun tomo su taza y le dio un gran trago.

— ¿Por qué me lo contaste?

—Me caes bien.

Y por primera vez, Lay empezó a reír escandalosamente. Para SeHun fue como haber ganado el mayor premio de todas las galaxias, aunque cualquier premio sería nada ante hacer que el chico lobo se riera.

Hablaron durante un rato más, terminando con Lay siendo convencido para ir al bosque junto a SeHun, llevado de la mano como si fuera una excursión.

El humano fue parloteando durante todo el camino, contándole que aquel bosque era como su sitio de paz. Lay frunció el ceño ante los relatos del humano, era muy MUY extraño que SeHun no fuera atacado o molestado cuando el bosque era más territorio de los sobrenaturales, además de que le daba demasiada curiosidad el hecho de que el chico conociera la lengua madre.

Tras un largo momento, Lay creyó que sería bueno invitar a alguien especial. Se levantó y bajo la atenta mirada de SeHun, aulló de forma suave y baja, llamando a cierto individuo y asegurándose de que los demás cambiaformas lobo entendieran que no era para ellos.


— ¡Oh por dios, es un lobo salvaje! —grito SeHun retrocediendo de un salto.

Lay lo miro sorprendido un instante antes de echarse a reír. — ¿No me tuviste miedo a mí pero si a un lobo normal?

El de cabello plata se sonrojo de vergüenza. —Bueno, contigo puedo razonar pero con él no.

—Mmm... ¿Quién te dice que todos los cambiaformas razonaran?

El humano frunció el ceño, asintiendo lentamente. —Es cierto. Pueden ser como ese tipo de ojos rojos ¿no? O uno que no quiera dejar testigos.

—Humano listo. —el chico se acercó al lobo, que seguía mirando a SeHun profundamente. —Hey, chico, me alegra verte. —Lay se agacho para acariciar detrás de las orejas del lobo, atrayendo toda su atención.

—Lo conoces. —confirmo SeHun, fascinado por como el lobo salvaje parecía tan feliz de estar con Lay.

—Desde que era niño.

— ¡Wow! ¿Y correr y juegas con él en forma de lobo? Seguro que es genial. Me gustaría poder ver eso pero no me gusta demasiado como crujen tus huesos al cambiar y eso que solo lo he visto una vez.

— ¿Siempre has sido así de intenso?

—No lo sé, no puedo recordar nada antes de despertar en esta ciudad.

Lay frunció el ceño, mirándolo. — ¿Nada?

—Nada. Solo que me llamo SeHun, que tengo 20 años y...estoy solo. —se encogió de hombros como si nada.

— ¿Así terminaste en esta vida? —pregunto sentándose a su lado.

SeHun asintió. —No puedo quejarme si no tengo nada en mi memoria a lo que aferrarme, quizás lo lamentaría si me fuera muy mal o tuviera algo que recordar pero la verdad es que no siento nada. —Lay le dio toda su atención, curioso por como los ojos del humano se oscurecieron. —Jamás me han intentado lastimar a pesar de que muchos vampiros y demonios toman a los otros como yo para comérselos, literalmente.

—Es extraño porque a pesar de lo que haces, tu olor es el mismo desde la primera vez que te vi. —susurro mirando fijamente los ojos oscuros. —Es como si anularas los demás con el tuyo.

SeHun solo atino a reírse, acariciando el pelaje del lobo, que se marchó al cabo de una media hora.

Poco después, SeHun lo convenció para escalar su árbol predilecto y sorprendiendo a Lay, trepo más rápido que un humano normal, casi como si tuviera garras para impulsarse.

Lay estaba realmente a gusto, tanto que olvido que horas antes había estado muy molesto por ser enviado a "conocer" la ciudad y dar una vuelta por ahí sin tener que cazar nada.


De pronto, Lay aspiro profundamente y su sonrisa se borró. SeHun frunció el ceño, notando como el cuerpo del lobo se tensó. — ¿Qué sucede?

—SeHun, no bajes ni hagas ningún ruido. —ordeno bajando de un salto.

— ¿Qué? ¿Por qué? —alcanzo a preguntar antes de que el olor a podrido de un cambiaforma vampiro le llegara a la nariz. — ¿Es otro salvaje? ¿Cómo el lobo ese?

—Si. Ahora silencio. —Lay trono sus huesos, empezando a quitarse la ropa.

— ¡Wow, wow, espera, espera! ¡¿Por qué te estas desnudando?! —el humano cubrió su boca, impresionado y emocionado por la vista.

—Es la única ropa que traigo. Silencio. —dejándose la ropa interior, espero a que los dos vampiros entraran en su campo. —Apestan a podrido, saben.

Los vampiros, ambos con ojos rojos (uno más que otro), le mostraron los colmillos. El que aún no tenía todo el ojo lleno de sangre, olisqueo el aire. —Humano. Tienes... un humano contigo... lobo...

El azabache chasqueo la lengua, irritado. —Es mío, sanguijuela. Entréguense a su aquelarre o tendré que arrancarles la garganta.

—Hueles... distinto...—susurro con voz estropeada y jadeante. Miro sus ojos y levanto un largo índice hacia él. —No... eres... un lobo...—tan pronto término de hablar, el otro vampiro siseo y se abalanzó contra Lay.

—Se los advertí. —gruño el lobo antes de avanzar e interceptar al perdido, arrojándolo al costado del otro. —Soy un ejecutor de Verse y ante su amenaza, hare mi trabajo.

Mientras Lay se las arreglaba contra dos renegados, SeHun observaba atónito y preocupado. No había visto a un vampiro luchar pero tenía la impresión de que no era el tipo de oponente que pudieras enfrentar con las manos desnudas a menos que fueras otro ser con garras. Sabía que el chico lobo al transformarse debía romper la ropa que llevara encima pero ¡Santa luna! ¡Que sexy cuerpo!

Regreso su atención a la pelea cuando escucho el crujido de huesos. El chico lobo seguía en forma humana pero ya le había quebrado el cuello al vampiro que ataco primero y el otro, estaba de bruces en el pasto.

SeHun no pudo seguir mirando, demasiado preocupado por un mal movimiento que lastimara al chico lobo y deseando con sus fuerzas que el vampiro perdiera la cabeza. Odiaba la idea de alguien intentando herir al chico y de él, ocultándose para no ser un estorbo y débil como para protegerlo.

Entonces algo pasó, se encontró mirando al vampiro que tenía jirones de piel colgando del brazo, deseándole la muerte de forma agónica. El chupasangre dejo de enfocar a Lay para mirarlo a él, primero de forma extrañada hasta que sus ojos se ampliaron y empezó a ahogarse, llevándose sus filosas garras al cuello para empezar a rasgarlo hasta decapitarse.

El alrededor del cuello sin cabeza quedo tan destrozado que ya no tenía forma.

Lay tenía el ceño fuertemente fruncido, había sido demasiado extraño lo que paso pero con el renegado muerto, solo debía dejar a SeHun en casa donde estaría seguro. Lo encontró sobándose los ojos con el ceño fruncido y ambas manos.

El chico lucia muy aturdido, como si hubiera hecho algo que requiriera demasiado trabajo. Lo ayudo a caminar hasta su casa, que para su sorpresa, era de dos pisos con balcón. SeHun pareció recobrarse en el trayecto, lo suficiente como para enterrar la nariz en su cuello y aspirar hasta poder subir las escaleras. El humano se detuvo en la segunda, declarando que no cerraría la puerta hasta que lo perdiera de vista.

—Lay. —soltó dándole la espalda.

— ¿Eh? —SeHun le dio toda su atención.

—Me llamo Lay. —y desapareció con velocidad hacia el bosque.

SeHun se quedó con una enorme sonrisa en el rostro, sin notar que habían sido observados por un par de ojos resplandecientes.


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Me siento terrible. Me duele la cabeza... 

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