Capítulo 16

        Anson: 


Acomodo a Darla en su pequeña cama y paso la sabana cubriéndola, ella se remueve y busca algo, cuando veo a su conejo de peluche en la otra esquina estiro mi mano y se lo paso. Ella sonríe y lo abraza, bosteza y me mira con ojos pesados por el sueño.

-No quiero que te vayas- Murmura con dificultad las palabras, las mismas palabras.

-Volveré pronto- Susurro acariciando su cabello, ella hace un puchero y sus ojos se cristalizan, frunzo mi ceño.

Ella no llora, generalmente es una niña comprensiva y risueña, pero tiene apenas cuatro jodidos años, no comprende lo que ocurre a su alrededor la mayoría del tiempo.

-Los otros niños dicen que nunca tendré papás- Su voz es trabada, pero comprendo lo que dice -Si te quedas serás mi papá- Me quedo quieto antes sus palabras,

Como decirle a una niña que sus padres murieron, no estoy hecho para ser un padre, no sé nada, pero sé que cuidaría a esta niña con mi vida, no le negaría nada, soy su hermano mayor pero si ella quiere que sea su jodido padre lo seria.

No tomaras el lugar de ellos, nunca serás como ellos...

Cierro mis ojos y suspiro, sin decir ninguna palabra sigo acariciando el cabello de Darla. Ella abraza su conejo de peluche y me observa en silencio, luchando para mantener sus ojos abiertos, pero al final, la batalla es dura para ella, fue un largo día.

Me inclino y beso su frente, apago la luz de la lámpara y salgo en silencio para luego cerrar la puerta a mi espalda. Una de las religiosas se acerca y sonríe, asiento doy la vuelta.

-Anson- Detengo mis pasos cuando pronuncia mi nombre, me giro y ella me mira con simpatía.

-Darla es una niña muy dulce, me preocupa el hecho de que últimamente a estado interesada por el tema de sus padres- Mi cuerpo se tensa, ella me mira y suspira –No creo que sea bueno que crezca con la idea de que serás su padre, eres su hermano mayor-

Aprieto mis manos en puños a mis lados, y sin poder evitarlo la furia va entrando a mi sistema, suspiro bruscamente y la religiosa me mira dudosa.

-No le voy a negar nada a Darla- Gruño, sus ojos se amplían, junta sus manos y aclara su garganta –Lo único que se interpone para que Darla tenga la familia que quiere son ustedes- Aprieto mis labios en una línea, doy la vuelta y camino rápidamente para salir del lugar.

...

Me siento en la banca, tomo la botella de agua y le doy un gran sorbo. Observo de reojo como Cayden escribe en su móvil a mi lado, frunzo mi ceño al ver una sonrisa de medio lado formarse en su rostro.

Tomo la toalla limpia y la tiro en el rostro de Cayden, el bloquea su móvil y me mira de forma seria, toma la toalla y la pasa por su rostro.

-Está prohibido el móvil en la hora de entrenamiento- Murmuro, quito las vendas de mis manos y hago una mueca mientras abro y cierro mis manos.

-No le dirás al entrenador Jones- Suspiro y lo miro rápidamente, ruedo mis ojos al ver la gran sonrisa estúpida en su rostro.

-Debería, has estado fuera del ring por más de una hora, el campeonato se acerca y escuche que el rey no ha perdonado a ninguno, es el único boxeador que podría frenar tu carrera- Cayden aprieta su mandíbula, deja su móvil en su bolso de entrenamiento y toma sus guantes.

-No es tu jodido problema- Gruñe al pasar por mi lado.

-Cuida tu maldita boca- Escupo entre dientes, Cayden eleva su mano restándole importancia.

-No joderas mi día, tuve la mejor follada la noche pasada y la tendré hoy también, así que mi puto día es perfecto- Hago una mueca al escucharlo escupir mierda.

-Cierra la puta boca- Murmuro, tomo mis guantes negros en la banca y paso por su lado.

-Hace cuanto no follas?- Pregunta divertido, estrujo los guantes en mi mano y trato de ignorarlo -Esa chica Skyler, te la follaste?- Inquirió Cayden, mientras se coloca la venda en una de sus manos.

Ignoro su pregunta, mientras acomodo los cordones de mis zapatos deportivos, escucho un silbido de Cayden y como ríe.

-Eso quiere decir que sí. ¡Maldita sea!, ella es sensual- Exclama con emoción.

La furia se apodera de mi sistema al instante en el que escupe sus palabras, me muevo rápido y sin pensar, lo tomo de su cuello y lo aplasto contra la pared, mis manos comienzan a ejercer fuerza alrededor de su garganta.

-Si quieres seguir viviendo, mantén tus jodidos pensamientos para ti- Arrastro mis palabras lentamente en forma de amenaza.

Sabía que estaba exagerando la situación, pero de manera extraña que mi amigo tuviera una maldita imagen sexual de Skyler, hacía que quisiera destrozarle el cuello.

-Cuál es tu maldito problema- Murmura con voz ahogada, su rostro adquiere un color rojizo pero no suelto mi agarre –Skyler es caliente...pero no es mi tipo- Mis manos se relajan, lentamente hasta que quito totalmente mi agarre en su cuello.

-Vete- Advierto en un gruñido, Cayden toma su cuello en sus manos y me mira con enojo, frota su garganta y respira profundamente, jodido marica.

-Si tanto te gusta deberías ir por ella- Aprieto mis manos al escuchar su estúpido consejo, me volteo y el sale rápidamente, inteligente.

El recuerdo de la chica pelinegra y de ojos grises, me hace cerrar los ojos y negar con mi cabeza. Esa chica está rota, y necesita a alguien que este para ella, no soy esa persona.

Tengo un pasado de mierda y un infierno que me espera. Lo único que me mantiene es Darla, necesito ser el mejor para darle todo lo que necesita.

...

Mientras corro en la máquina, observo de reojo como la chica pelinegra recibe instrucciones de una de los entrenadores. Su amiga se queja y va a regañadientes a una de las maquinas.

Observo al otro lado de la habitación como Cayden admira cada movimiento de la chica de pelo rosa, esa chica lo jodera, niego con mi cabeza y me concentro en correr.

Quito los auriculares de mis oídos y paro la máquina, al darme la vuelta me encuentro con lo imagen de la pelinegra hablando con el rubio de la última vez. 

Los ojos profundos de la niñita caen en mí, aprieta sus labios en una línea y vuelve su mirada al rubio.

Doy dos pasos y me detengo de golpe, que demonios pienso hacer, no es mi maldito problema, debo mantener alejado de ella.

Fijo mi mirada en el reloj en la pared, el entrenamiento termino. Tomo mi toalla y la botella de agua, camino con mi mirada fija al frente y directo al camerino.

Los camerinos están vacíos, abro una de los casilleros y saco lo necesario. Pisadas en el pasillo me alertaron de que alguien entraría, me doy la vuelta y la imagen de la pelinegra se coloca en mi campo de visión. ¿Qué mierda hacia aquí?, acaso no me vio entrar.

Se acercó a mi poco a poco hasta que se detuvo a un metro y abrió uno de los casilleros, su entrenamiento debio terminar.

-La niña...que estaba contigo, era muy linda- Detuvo sus movimientos al susurrarlo, elevo su mirada hasta la mía y sonrió. Nunca había visto esa sonrisa, es genuina y dulce.

Me quede en silencio y me limite a asentir, Skyler humedeció sus rojizos labios y acomodo un mechón de su cabello.

-Siento haberte molestado...en todo este tiempo, eres un buen tipo Anson- Murmura con un suspiro cansado, mi cuerpo se tensa al escuchar su voz triste –No voy a volver a este gimnasio- Eso ultimo atrae toda mi atención.

La miro fijamente, ella sonríe de medio lado pero esa alegría que muestra no llega a sus ojos, suspira mientras toma su bolso de entrenamiento y colocárselo en su hombro.

-No celebres mucho, eres un boxeador famoso mantén la imagen- Murmura burlista, frunzo un poco mi ceño pero sigo en silencio.

Me quedo quieto cuando su cuerpo se acerca al mío, se eleva un poco y me mira a mis ojos con una distancia cercana.

-Gracias por todo- Susurra, cierra la distancia entre nosotros y deja un beso en mi mejilla, cuando se aleja, tengo el impulso de tomar su brazo y no dejarla ir, pero me contengo.

Al como se aleja, gruño y olvido todo lo que me he repetido del porque debo mantenerme alejado de ella. Dejarla ir sería imposible. Camino a pasos largos hasta llegar a ella, fui tan rápido que ni siquiera pensé en mis acciones y todo lo que significaría esto.

Mis manos la sujetaron firmemente por su cintura, y la presione contra la pared cercana. Su bolso de entrenamiento callo a un lado, pero sus ojos se mantenían en los mios con sorpresa y miedo.

Nunca fui bueno con las palabras y no lo seria ahora, así que solo la besé, atrape sus labios con los míos de manera suave y luego ruda. Reclame su boca, trate de sacarla de mi sistema pero no funciono, desde el primer momento en que la vi supe que sería mi ruina, mi desastre personal.

Sus manos se enredaron en mi cabello, y sus labios se movían respondiendo mi ritmo. Ella quiera esto tanto como yo lo quería. Gruño y frunzo mi ceño cuando sus delicadas manos se colocan en mi pecho y me empuja.

-Que significa esto que estamos haciendo- Pregunta respirando aceleradamente, aprieto mi mandíbula, tomo con mi mano su barbilla y la mira seriamente, mi mano llena de tinta contrasta a la perfección con su piel suave y bronceada.

-No lo sé, pero la idea de que te vayas me molesta - Murmuro con mi voz más ronca de lo normal, ella me mira unos segundos y guarda silencio.

Qué diablos estoy haciendo, sea lo que sea no hay vuelta atrás. La imagen de ella con ese el chico rubio y su amiguito el drogadicto me hace aumentar la fuerza en mi agarre sobre su barbilla.

Ella debe estar solo conmigo.

Su quejido me hace soltar mi mano, la miro con cuidado, ella suspira y humedece sus labios.

-Tienes algo con la madre de la niña?- Pregunta suavemente, frunzo mi ceño confundido y luego todo calza, paso una mano por mi rostro y niego.

-Esa niña, es mi hermana- Susurro, acaricio su mejilla, noto como sonríe dulcemente, me acerco y sin poder detenerme tomo sus labios nuevamente.


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Nuevo capítulo💜

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