He estado con ella todo este tiempo. Nunca lo supo, nadie lo sabía... bueno, en realidad sí hubo alguien: Madeline, Estuardo y Aitor. Siempre lo supieron.
Vi a Adria sufrir, entrenar, recuperarse y ahora la veo triunfar. Lo único que me ha decepcionado es que, a pesar de ser una gran asesina, no se dio cuenta de mi presencia.
En eso falló, en eso me decepcionó.
La observo a lo lejos incendiar la cabaña donde ambos estuvimos, orgulloso de ella. Por fin terminó su venganza.
En el mismo sitio, pero aún lejano, vemos como la cabaña se desmorona poco a poco y, de un momento a otro, empieza a llover. Es como si el cielo estuviera llorando junto con ella, desahogando todo el dolor que ha tenido que guardar estos diez años.
Logré distinguir algo en el comportamiento de Adria a pesar de la lejanía de todo este tiempo. Reflejaba un gran odio contra esto que estaba pasando, tenía rabia. Deseaba que todo esto acabara y así fue.
Solo bastó un momento a solas con Madeline para hacerla trisas.
Ya no es la niña alegre que recuerdo, ahora es totalmente oscuridad. Solo hace falta un pequeño empujón para que saque todo lo que le queda y me encargaré de eso.
Está empezando a entrar de nuevo hacia el bosque, aprovecho el ruido de la lluvia y la sigo. Saco el pañuelo que he estado apretando en mis manos y riego el suficiente líquido en él.
Se detiene bajo un árbol y veo que empieza a hacer una llamada.
El tipo de droga que llevo en el pañuelo puede llegar a ser letal si no se sabe usar. Sé qué cantidad poner para mantener a la víctima cierto tiempo sometida. No quiero matarla, eso está claro, lo único que deseo es que olvide toda esta tragedia y tengamos un nuevo comienzo, como la familia que somos.
Aprovecho que está dándome la espalda y en un solo movimiento la intercepto. Con una mano ejerzo presión en el trapo sobre su nariz y boca. Con la otra, la sostengo para que no caiga.
Levanto el móvil que ha caído al suelo y escucho sin decir nada a quien está hablando.
—¿Aló? ¿Adria? —Es Erick, definitivamente.
Tiro de nuevo el celular y lo destruyo con unos pisotones. Levanto a Adria hacia uno de mis hombros y le llevo a mi auto, dejándola en los asientos traseros.
En este tiempo Aitor estuvo a mi lado, él me avisó que Adria venía hacia acá y fui yo quien le ordenó ayudarla a escapar; también que le informara a Doble B sobre las coordenadas.
Todo salió conforme mi plan.
Tres meses después:
Entro a la casa, cargando algunas bolsas con cosas de farmacia para continuar con la curación de Adria y sus heridas. Aunque a estas alturas ya no tardará en despertar.
Coloco las bolsas sobre la mesa y de ellas saco vendaje para que la enfermera haga su trabajo. Camino hacia la habitación, pasando por el pasillo. Inconscientemente, volteo hacia el espejo que se encuentra antes de llegar a la habitación y veo mi reflejo en él. La marca de hace años a causa de la herida sigue en pie. Gracias a eso, ahora tengo una cicatriz en el ojo izquierdo, que ha quedado inservible.
Me detengo antes de abrir la puerta porque la enfermera sale, pero la entrecierra al verme.
—Acaba de despertar —avisa.
Lo único que hago es asentir. Dejo que camine hacia la sala y me quedo un momento de pie.
En cuanto abro y entro, verla sentada en la orilla de la cama me paraliza, porque había querido regresar a la sensación de tener a la familia tan cerca.
Inmediatamente cambio mi expresión por una sonrisa. Ella me observa fijamente, asustada. No deja de hacerlo, intenta hablar, pero la sorpresa no se lo permite.
—Tranquila —hablo, en un tono bajo para no alterarla—. Todo está bien.
Adria retrocede y me acerco, sentándome junto a ella. Creo que tendré que incrementar la dosis.
Alcanzo su mano para que pueda sentirme y saber que soy real. Le regalo una sonrisa tranquilizadora. Sus ojos empiezan a llenarse de lágrimas y se aleja.
—Pero ¿cómo...?
Es la primera vez, después de tanto tiempo, que vuelvo a escuchar su voz de cerca.
—¿Alan?
—Sí, soy yo —respondo—. Tranquila, Adria, todo estará bien. Tenemos mucho tiempo para que pueda explicártelo.
Y ahora más que nunca se sabe la razón del porqué Madeline quería que Adria, mi hermana, formara parte de su clan. Sabía que había un peligro mayor que ella.
Supo todo este tiempo que yo soy el mayor peligro, y me temía.
Juntos, Adria y yo, reconstruiremos esta sociedad. La transformaremos o destruiremos... lo que más nos convenga.
Hola, de nuevo yo aquí presentando la segunda parte de Black, ya que el anterior libro quedó con un final lleno de intriga y preguntas.
Como dije, no tengo fecha específica para empezar a publicar capítulos de esta historia, puede que hasta empiece con otra que no tenga nada que ver con esto.
Espero desde ya disfruten esta historia tanto o más como la anterior y desde ya empiezo a aceptar teorías sobre qué pasará con los personajes anteriores.
Gracias también por su apoyo en el anterior y en este. No olviden guardarlo en su biblioteca para que le llegue cualquier notificación.
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