TRIANA DIAMEK
—¡No, no, no! —grita mi compañero de juego—. ¡Eso es injusto, era mi oportunidad!
Suelto una larga carcajada.
—Te dije que me esperaras.
—Ya, debes iniciarlo de nuevo —responde, irritado.
—No seas exagerado —. Río de nuevo—, después volvemos a jugar, ahora tengo trabajo por hacer.
—Como quieras, pero para la próxima tiene que cubrirme bien.
—Bien señor puedocontodo, hablamos más tarde.
Salgo del juego en línea, quitándome los audífonos y dejándolos sobre el escritorio. Deslizo la silla a un computador diferente.
Muevo el ratón para que la pantalla se encienda para ver la descarga, que tan solo va por el 75%. Con un suspiro de frustración, me levanto para traer algo de comer.
Mientras preparo mi habitual cena —cereal con leche—, analizo qué haré con la información que estoy a punto de obtener. Vale oro y sé que me pagarían muy bien por ella. Solo tengo que contactar a la persona indicada.
Cuando camino hacia la sala, le echo un último vistazo al monitor. Maldición, ya lleva una hora y aún va por el 80%.
Decido ver un momento la televisión ya que es la hora en la que empieza mi programa favorito. Busco el control remoto por todos lados, pero simplemente el desgraciado desaparece.
De mala gana dejo el cereal sobre la mesa de centro y camino para encenderla manualmente.
Estoy a unos pocos centímetros de presionar el botón, cuando en un momento sorpresivo, se enciende sola, provocando que casi sufra un infarto.
Estoy por voltearme para averiguar qué ha sucedido, pero me detengo por completo, sin menear un milímetro de mi cuerpo al notar de reojo una sombra recostada en la pared.
Suelto un grito dando varios pasos hacia atrás para verlo directamente y estar atenta a sus movimientos. Noto a la persona con más claridad y puedo darme cuenta que se trata de una mujer, por el cuerpo, no por el rostro, ya que lo tiene escondido entre las sombras de la habitación.
Observo que está vestida completamente de negro, desde el cuello hasta los pies. Algo surge en mi mente, una chispa de reconocimiento, pero el terror no permite que mi cerebro pueda seguir trabajando con normalidad.
—¿Qui-quién eres? —Logro preguntar, carraspeando para que mi voz no salga tan asustada—. ¿Quién eres?
Lo único que hace es observarme fijamente, o al menos eso creo.
Estoy temblando del miedo. Pienso en todas las posibilidades por las que esté aquí: ¿Vino a matarme por todas las movidas que he hecho? Pero es por una buena causa. La mayoría de lo que recaudo lo dono a orfanatos y refugios para animales.
«A ellos no les importa eso —me reclamo muy en el fondo de mi ser—. Están enojados por todo el dinero que les he hecho perder».
Eso me asusta más y vuelvo a armarme de valor.
—¿Qué quieres? —Trago grueso—. Yo no tengo nada que ver con eso. Con los de las movidas, fue... ¡fue por una buena causa!
Se pone derecha y avanza poco a poco hacía mi dirección. Retrocedo ante el pánico y tropiezo con la mesa de centro, provocando que la leche se derrame en mi torso. A pesar del miedo, logro recostarme sobre mis hombros.
—¡Solo has que no sea tan doloroso!
Sé que estoy siendo muy histérica, pero cuando están a punto de matarte, las emociones no se controlan.
Cierro los ojos para no ver lo que hará conmigo. Siento sus piernas a centímetros de las mías y abro los ojos, pero de inmediato me arrepiento al ver que empieza a estirar una de sus manos hacia mí.
Mi cerebro no ayuda en estos casos y pienso que me asesinará ahorcándome.
Pero no pasa nada. Luego de unos segundos de todavía sentirme con vida, abro los ojos, pero esta vez observo el rostro serio de una chica quien me ofrece una de sus manos para ayudar a levantarme.
Su rostro es fino y el corte que le llega a la barbilla le favorece mucho; tiene unos ojos tan oscuros, que parecen del color de su cabello: negro. La observo de arriba hacia abajo y noto que tiene un cuerpo alto y delgado.
Dudo que sea lo correcto aceptar su ayuda. ¿Qué pasa si lo acepto y cuando ya estoy de pie me apuñala?
Observo la poca paciencia de la chica al voltear lo ojos y agacharse para, personalmente, sostenerme y levantarme.
—¿Quién eres? —cuestiono nuevamente.
—Todos me conocen como Black. —Por fin habla.
Madre de todas las purezas celestiales. Ahora tengo más miedo que nunca.
—¿Me-me matarás entonces? —Empiezo a temblar inconscientemente—. ¿Te han mandado a que me mates?
—¿Por qué piensas eso? —Junta sus cejas.
—Simplemente porque eres Black, y el que vea tu rostro no vive para contarlo.
—Así es —confiesa de una manera tranquila—, pero esta vez es diferente.
—¿A qué te refieres con diferente? ¿Diferente bueno o diferente horroroso?
—Me recomendaron que viniera contigo —dice, ignorando mis preguntas.
—¿Y eso para qué? ¿En qué podría ayudarte alguien como yo? No soy asesina.
La pequeña sonrisa que tiene en su rostro desaparece. Esa expresión me pone alerta, así que doy un paso hacia atrás.
—Mira —. Suspira—, no estoy aquí para asesinarte o para que me ayudes hacerlo; aunque por lo que estoy por decirte, cambiarás de opinión.
El ambiente empieza a relajarse.
—¿Entonces para qué? —Enderezo mi espalda para que no note el miedo que tengo.
—Necesito de tus habilidades para alcanzar mi objetivo.
Suelto una risa de burla, ahora ya más relajada.
—¿Y qué te hace pensar que colaboraré contigo?
Sonríe y sin dejar de hacerlo, responde.
—No quiero sonar cruel, pero te diré dos palabras: Joaquín Diamek.
Me quedo un momento en silencio al escuchar el nombre de mi padre.
—¿Qué tiene que ver mi padre con esto? —cuestiono al borde de las lágrimas.
—Qué sé lo que pasó por no querer colaborar para Madeline Bonnedetti. Sé lo que ella le hizo.
Al solo escuchar ese nombre hace que mi sangre hierva. Recuerdo lo mucho que sufrí por la desaparición de mi padre. Era un hombre increíble, bueno, lo es. Algo en mi interior me dice que aún sigue con vida, en algún lado, pero está vivo; se esforzó para estar conmigo a pesar del gran dolor que ambos sentíamos. Nos apoyamos mutuamente.
Siempre he querido encontrar la manera de vengarme de esa mujer, pero no encuentro el momento o la acción que valga la pena. Esta definitivamente sería mi mejor oportunidad. Lo malo es que puedo ser una ladrona, golpeadora, o todo lo que la gente quiera, pero asesina jamás.
El trabajo de Black solo consiste en asesinar, es lo único que quiere. No puedo serle de ayuda, al menos no para eso.
—No puedo —respondo—. No te serviré de nada. Yo en lo único que he asesinado es en los videojuegos y aun así no soy tan buena.
—S, esta vez no solo se trata de asesinar.
«¿Cómo sabe que me suelo llamar así —S—?».
—Necesito obtener información, saber qué hizo, que hace y en especial saber lo que hará esa familia.
—Me pones contra la espada y la pared —confieso—. No es fácil tomar una decisión así, aunque sé que esta es la única oportunidad que tengo para vengar a mi padre.
Pienso, analizo, me frustro y me rindo.
Mierda, que difícil.
—Lo haré —comunico, arriesgando todo lo que me queda porque sé que, por el momento, es la mejor y única opción que tengo—. Si solo se trata de eso, lo haré.
Me da una sonrisa tranquilizadora mientras asiente. Sin pensarlo, empieza a caminar hacia la salida.
—Bien, te espero afuera.
Camina como si conociera a la perfección el domicilio.
—¡Espera! —pido—. ¿A dónde iremos?
—Si estás dispuesta a colaborar conmigo, tienes que estar lo más cerca de nosotros.
—¿Nosotros? ¿No somos la únicas entonces?
—Por el momento sí, pero pronto conocerás a los demás.
Me quedo de pie, viendo como vuelve a avanzar; pero antes de todo esto, tengo que decirle algo importante.
—Esto... —. Se detiene—, prométeme que le haremos pagar todo lo que han hecho a los Bonnedetti.
Afirma con la cabeza y continúa con su recorrido.
Para poder tener valor, antes se tuvo que tener miedo.
Hola, ¿qué tal la primera impresión con este nuevo personaje?
Muy inocente, diría yo, en algunos aspectos.
Bien, ya tenemos a una hacker en el grupo y el siguiente es a un experto en combate armado. Se me hace que, por la descripción que le hizo Doble B a Black, va a ser un poco difícil convencerlo... ¿o no? Bien, vayamos a descubrirlo en el siguiente capítulo.
Casi se me olvidaba. Para no llenarlo de descripciones, aquí les dejo una imagen de como (más o menos) me imagino a este personaje.
Triana Diamek / S
¿Qué les parece?
Gracias por el apoyo. Desliza para enterarte de más, jeje.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top