«M A R T E S»
Los martes son los días de Pina, esta vez no fue Pina quién decidió la fecha. Realmente Legoshi no sabe el por qué empezó a dedicar esos días al herbívoro, el Carnero Dall** algunas veces le empuja hacia un camino 'incorrecto'. E incluso con todo y su fetiche herbívoro, Pina de alguna manera logra hacerlo molestarse por su personalidad y acciones pasivo-agresivas.
Y a pesar de eso, hay algunas veces en las que Legoshi no puede evitar el quedarse admirando su hermoso pelaje, se encontraba en medio de la línea del amor y del odio; siempre confundiéndolo y haciéndolo sentir contrariado. Seguía zambullido por completo en su ensoñación hasta qué... "¡¿A qué te refieres con que debes trabajar hoy?!" Él se queja dándole pequeños golpes en el gran pecho de su novio. Legoshi simplemente atina a rascarse cuello, sintiéndose culpable.
"Realmente lo siento Pina, pero la tienda de Udon necesita manos extra hoy porque un chef se enfermó". Pina puso mala cara de inmediato, cruzando sus brazos y desviando la mirada. 'Lindo' pensó el lobo, dejando a su fetiche controlarlo de nuevo. "Rechacé a mis amigas hoy por ti, ¿sabes? Senpai es tan desconsiderado. Incluso me vestí bien sólo para ti".
Legoshi parpadeo varias veces para luego volver a pasear su mirada de arriba abajo por el cuerpo de su acompañante. Su cornamenta se veía más pulida y brillante bajo la luz de la mañana. Sus ojos se veían más grandes y cautivadores, notó un poco de delineador alrededor de ellos. Su pelaje seguía siendo tan blanco cómo siempre, pero lo notaba más esponjoso qué la semana pasada, tal vez lo había peinado más. Inconscientemente Legoshi empezó a acariciar el pelaje de su cuello, estaba tan suave qué se encontró a sí mismo en un trance.
"¡Senpai!" Exclamó agarrando el cuello de la camisa del otro, atrayéndolo más cerca de su boca. "No me divierte qué te burles sobre ello". Gruñó amenazadoramente incluso cuándo un sonrojo se apoderó de su cara. "Sí ni siquiera te gusta el encontrarte conmigo ¿Por qué sigues haciéndolo? ¿Acaso sólo me quieres para tener sexo contigo? ¿Quieres jugar conmigo al indefenso corderito y el hambriento lobo?" El carnero sonrió agriamente y empezó a pasar su vaga mirada por las construcciones a su alrededor. "Quieres llevarme a aquel Motel Interespecie, ¿verdad?" Y sin esperar una respuesta (ni dejando tiempo de formularla) empezó a arrastrar a Legoshi hacia un sospechoso edificio con lunes neón, caminando ya resignado.
. . .
Legoshi balbuceó y se plantó en su lugar. Incluso un muy determinado Carnero Dall con el corazón roto, no podría mover a un gran lobo gris de 71 kilos y 1.85m sí este no lo quisiera así. Jaló del brazo del qué le iba arrastrando y metió la mano en las fauces del lobo.
"¡Vamos Senpai! ¿No tenías un fetiche herbívoro? ¿No piensas qué soy atractivo?" La última parte fue susurrada con incredulidad hacia su orgullo, qué no podía con el hecho de qué Legoshi no lo encontrase atractivo. El corazón del mayor se encogió mientras se agachaba, tratando de conectar su mirada con la contraria.
El Carnero se rehusó con terquedad y continuó mirando a su izquierda, derecha, arriba y finalmente hacia abajo, observando sus muy bien lustrados zapatos de cuero. Pensando en cómo había sido una total perdida de tiempo, cerrando sus ojos con lágrimas frustradas en sus ojos.
No era fácil para Pina admitir la derrota, especialmente en la cuestión del aspecto. Siendo aquello la única cosa de la que podía estar orgulloso de él. Bueno, aquello y sus habilidades de actuación, claro está. Es frustrante y exasperante cuál duro era seducir al tonto y distraído lobo qué le gustaba.
De repente sintió su cuerpo ser rodeado de calidez; y su cara se cubrió de un montón de pelaje gris y crema. Legoshi estaba abrazándolo; a su manera por supuesto, poniendo su mano en la espalda de Pina tratando de consolarlo. "Cálmate Pina, eres demasiado impulsivo". El lobo rió suavemente y se alejó un poco para limpiar las lagrimas de los hermosos ojos del carnero con cariño, siendo cuidadoso con sus grandes garras. "Sí quisiera acostarme contigo o simplemente hablar de sexo, iría a la escuela a pelear con Bill, en lugar de reunirme contigo cada martes". Pina puso una cara de ofendido terrible y él rió más fuerte con una sonrisa al verlo.
"Discúlpame, pero no seré comparado con ese gato calenturiento en celo; gracias, pero no gracias". Pina golpeó de nuevo su pecho y gruñó cuándo Legoshi sólo rió y lo acerco de nuevo.
"Me alegra, porque no puedes ser comparado con nadie más. Eres el único herbívoro qué logra fastidiarme tanto cómo para ponerme de mal humor y aún así..." Sólo uno de sus dedos presionó sobre los labios de Pina con una ligera furia en sus actos. "Y aún así ser tan interesante y atractivo para mí".
Legoshi se inclinó su cabeza y presionó su hocico contra su cuello, besándolo cada vez un poco más arriba; hasta llegar a su mejilla, y luego a su boca. El cuerpo del carnero se había encogido por la vergüenza de ser besado ahora, pero pronto pasó sus brazos por el cuello, correspondiendo con devoción.
"Perdóname sí alguna vez te he hecho pensar qué no quiero estar contigo. Siempre extraño escucharte en el club de teatro quejándote de los molestos y gigantes carnívoros" Legoshi regañó mirándole a los ojos. Incluso cuándo Pina hablaba de su último rol o la última chica con la que salió de una manera hartante, el lobo escucharía con atención cada palabra que saliera de su boca. Le hacía sentir a Pina un inexplicable escalofrío agradable, se sentía débil cuándo él lo miraba de aquella manera a los ojos, con esas pequeñas pupilas qué lo hacen derretirse al sentirse amado.
Siempre se sentía la persona más importante en el mundo cuándo la mirada de 'él' se posaba en la suya cómo ahora, cómo siempre debió ser. "Dije qué tenía qué trabajar hoy, pero no pienso perderme nuestra cita. Te llevaré conmigo", Legoshi se aprovechó de su estupefacción para hacerlo levantarse por completo. "Ahora nos vamos, ¡o realmente llegaremos tarde sí no corremos!"
. . .
Pina pestañeó mientras se perdía, para volver a tomar conciencia de qué ambos estaban corriendo hacia la tienda de Udon (qué ya estaba sólo a 5 calles). Pina jadeó exhaustivamente mientras observaba a su acompañante. Él tenía una amplia y filosa sonrisa, y su rostro se vió imperturbable, cómo sí nunca hubieran recorrido la mitad de la ciudad en pocos minutos, el sol brillando sobre su pelaje y el viento meciéndolo suavemente.
Honestamente, ¿por qué se preocupó siquiera? Legoshi era el tipo de persona qué cumpliría su promesa a todo costo, a pesar de los misteriosos altibajos qué siempre se aparecían en su camino. Se sintió agradecido al poder tomar entre sus manos las garras ajenas; cómo un tipo de disculpa silenciosa qué esperaba el otro estuviese dispuesto a aceptar. Legoshi entendió, él siempre terminaba por hacerlo, y estrujó su mano entre sus dedos de nuevo.
. . .
Un par de minutos después llegaron a su destino y Legoshi llevó a Pina hacía el mesón cercano a la cocina para sentarlo allí. El canino se apresuró a ir a su locker para cambiarse rápidamente a su uniforme, caminando a la cocina para disculparse por la tardanza más veces de las necesarias.
Pina bajó la mirada con culpa mientras escuchaba las excusas de su amante, realmente había sido una molestia para Legoshi ese día. Más todos sus compañeros de trabajo terminaron riendo y restándole importancia a su "retardo" (qué no superaba los 10 minutos, pero a Legoshi le encantaba ser puntual).
Miró de reojo al sentir una mirada penetrante, encontrándose así con grandes y brillantes ojos, una "lechuza" pensó al reconocerle, tenía el uniforme de la tienda y sonreía grande. "Oh, ya sé por qué Legoshi se retardo. ¡Parece qué trajo una linda cita hoy!" Sus llamados hicieron qué sus compañeros también le lanzaran miradas curiosas, sentía la mirada de un león africano y un mapache sobre sí.
Ahora Pina notó los ojos de Legoshi, cómo sí estuviese planeando algo para tener toda la atención de Pina exclusivamente sobre él. Fácilmente podría morder y romper metal con la fuerza con la qué apretaba su mandíbula. Pina se sintió alagado... y querido.
Pina se rió para sí. Puede qué estuviera fuera de zona cuándo se trataba de lidiar con su torpe novio carnívoro; pero sí de algo estaba seguro, es qué nunca se apenaría de pedir su atención. Formando una perfecta sonrisa deslumbrante, se acomoda el pelaje alborotado por la carrera a un lado de la cara y muestra su carisma al público al hacer brillar sus ojos.
"Hola a todos, mi nombre es Pina y soy una oveja dall*. Muchas gracias por cuidar de Legoshi" Sus cejas y rostro se levantan en un movimiento elegante y cautivador y sonríe y se llena de orgullo al ver cómo todos quedaron casi babeando por él. Empujándose unos a otros al intentar presentarse ante él.
La Leona Africana lucía cómo sí pudiera devorarlo frente a todos sin arrepentirse ni un poquito, viéndolo directamente con hambre insaciable. Incluso los clientes cercanos están salivando y no exactamente por la comida frente a ellos.
Se regocija el pensar qué seguramente ninguno había visto a un carnero tan hermoso y seguro de sí, sus ojos perfectamente redondos y atrayentes, vestido perfectamente con una larga y elegante camisa ajustada y un par de apretados pantalones negros para contrastar con su pelaje blanco puro. Y para el toque final; sus zapatos de cuero (obviamente artificial), aquel simple pero crucial detalle del material lo era todo, el aspecto de Pina decía directamente; Soy superior a todos ustedes y con cualquier movimiento en falso qué intenten hacer contra mí los convertirá en mi nuevo par de calzado. Estaba tan mal, pero a la vez tan cautivador. Un valiente león de monte se sintió retado por el desafío y silenciosamente tomó asiento cerca de Pina.
De repente, un fuerte golpe resonó en el restaurante, Pina subió su mirada sólo para encontrar los furiosos y retadores ojos de Legoshi. Dios Mio... pensó Pina mientras sentía un escalofrío satisfactorio recorrerle todo el cuerpo. "Aquí está su orden señor", Legoshi gruñó bajo y fue cuándo Pina se dio cuenta de que el lobo había dejado agresivamente un cuenco de Udon humeante (qué olía delicioso, por cierto).
Entonces el lobo recorrió todo el lugar con una mirada fulminadora, sus orejas y cola tensionadas no hacían más qué darle aires de imponencia sobre todos. Casi inmediatamente los clientes pusieron su atención de nuevo en comer lo que tenían en frente, no faltando los curiosos qué le dirigían miradas de vez en cuando. El resto de empleados se obligaron a reaccionar y rápidamente volvieron todos a sus deberes, intentando esconder un sonrojo en sus rostros. Sólo Legoshi se quedó en el mostrador, mirando solo y exclusivamente a Pina.
Pina se removió nerviosamente en su asiento, un sonrojo apareciendo en sus mejillas ante la fuerte mirada de Legoshi. Fingió una pequeña tos antes de tomar el tazón qué Legoshi le había traído. El plato se veía apetitoso: con todo colocado minuciosamente en su lugar, el olor y su forma humeante le abrieron el apetito de inmediato. El udon estaba perfectamente hecho una montaña, la punta estaba ligeramente tostada y tenía bambú espolvoreado con cebolleta.
Incluso sí Legoshi había golpeado el bol con fuerza, era obvio lo cuidadoso qué había sido con ello. Pina subió la cara y notó qué el lobo seguía allí, pero en lugar de una mezcla de celos y rabia cómo antes, ahora había energía nerviosa en sus ojos. 'Oh' así qué incluso Legoshi tenía un orgullo masculino. Estaba ansioso acerca de cómo reaccionaría Pina ante la comida qué le había preparado, y la notable atención qué los demás ponían sobre SU novio le hicieron esforzarse al máximo para impresionarlo con sus habilidades.
Pina celebró internamente la atención recibida y dolorosamente lento, tomó la cuchara y los palillos de su lado. Sintió al otro individuo inclinarse aún más sobre el mostrador para no perderse su reacción. Sumergió los utensilios y llevó una cantidad considerable a su boca; está delicioso hubiera dicho en otra situación, pero se encontraba en un estado de seriedad y encanto fingido.
Juntó sus cejas exageradamente luego de tragar y miró al frente; el lobo había bajado sus orejas y cola totalmente en una acción no intencional. Pina casi se ríe pero logró mantener la fachada de su acto "¿Me estas subestimando Senpai?" Legoshi volteó su cabeza y sus ojos comenzaron a denotar confusión, qué sumada a la preocupación lo hacían ver adorable. Pues en realidad Legoshi nunca sabría cuándo Pina estaba hablando en serio o mofándose de él.
"Y-yo, eh... No...?" Dijo sin poder evitar esconder cuán perdido estaba, girando su cabeza varias veces. Los compañeros del carnívoro observaban todo desde su posición; no queriendo perderse ningún detalle, pues nunca habían visto a Legoshi ser tan expresivo.
"¿Entonces por qué me diste un tazón pequeño? ¿No crees que pueda acabar con uno más grande?" Pina declaró en tono de broma y comenzó a llenar su boca con el Udon. "Realmente lo hiciste bien Senpai, está exquisito". Se rió entre dientes ante la reacción del mayor, pues su rostro se había iluminado cómo por arte de magia y su cola comenzaba a moverse de nuevo. El carnero asintió mientras Legoshi corría de nuevo a la cocina para preparar otro plato de Udon, más grande y sabroso qué el anterior.
...
Legoshi insistió en llevar a Pina de vuelta a la escuela y tomaron con calma una ruta estratégica para qué Pina digiriera los dos platos qué había comido hace poco. Al llegar a las puertas de la escuela se detuvieron frente al otro, el más alto sacó las manos de sus bolsillos y se agachó un poco para poder mirar a su novio a los ojos. "Realmente lo siento, arruiné nuestra cita de hoy. La próxima semana te llevaré a dónde quieras, incluso... incluso a un Spa". Resopló recordando cómo en una de sus citas, Pina lo obligó a ir a un spa de alto status; le cortaron las garras y le pusieron pepino en los ojos. Aún sentía la incomodidad de tener qué estar totalmente quieto por horas qué parecían infinitas.
Pina suspiró de igual manera mientras bajaba la mirada, claramente culpable. "Yo también siento el haber sacado conclusiones apresuradas... realmente no era nuestro día eh" Se puso de puntitas para alcanzar la mejilla de su novio y depositó un pequeño y rápido besito. "No pares de invitarme a salir los martes, ¿de acuerdo?" Su tono era juguetón, pero Legoshi sabía cuál nervioso se encontraba el otro. Rápidamente respondió asintiendo para luego atrapar al otro en un cálido y cariñoso abrazo.
Pina se sentía derretir en sus brazos y luego de responder de la misma manera, se acercó a su oreja para susurrar: "La próxima vez realmente deberíamos ir a aquel motel Senpai. Estoy seguro de qué puedo tomar prestado el disfraz de Caperucita Roja del club"
El agarre de Legoshi se tensionó de repente y Pina casi podía escuchar a su cerebro intentando procesar la información. Luego parecía estar reflexionando sobre sí podía llevar a Pina al siguiente callejón oscuro con el que se encontraran. Quizás para hacer correr ese delineador de sus brillantes ojos y qué empaparan su hermoso pelaje. Eventualmente, el sentido común pareció regresar a él y se alejo un poco, observando la brillante y petulante sonrisa del más pequeño.
"Asegúrate de llevarme a un lugar agradable Senpai, ¡tal vez en dónde realmente puedas sacar a relucir tu orgullo masculino o algo así!" Se rió ante la estupefacta cara del grisáceo y corrió a su dormitorio rodeando el jardín. Legoshi observó su silueta volverse más pequeña con cada segundo qué pasaba hasta qué ya no divisaba al carnero. Satisfecho con saber qué ya se encontraba seguro, empezó a caminar hacia su departamento mientras su cola se balanceaba alegremente.
Pina se encontraba quitándose los pantalones cuándo un papel calló desde su bolsillo trasero. Se agachó para recogerlo y finalmente dejó escapar una carcajada. Era un cupón para un reto de comer un tazón gigante de Udon en 5 minutos, al voltearlo encontró otro mensaje 'Hagamos esto juntos la próxima vez' y a su lado un pequeño y feo dibujo de un lobo y una oveja con corazones rodeándolos. ¡Eso es tan infantil y tierno! Cuidadosamente los extendió y guardó en su escritorio mientras sonreía. No podía esperar para verlo de nuevo el siguiente Martes.
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Nota De La Autora:
Pina es el tipo de persona qué probablemente le diría "Ok Boomer" a cualquiera mayor qué él.
Carnero / Oveja Dall:
Segundo día terminado, siento qué los capítulos se vuelven más largos cada vez ;w;
Ahhh, pasaré el resto de la noche editando. Espero poder publicar la mayoría hoy
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