*Capítulo 62*

--Mike, están aquí los chicos, vístete-la voz de mi novia no me da buena espina, está nerviosa, temblorosa. Como si deseara que no sucedieran las cosas. Apenas y siento mi cuerpo y no me refiero a haber tenido sexo... sino como si estuviera cansado.

Mis movimientos son más torpes y lentos... al estar abajo veo a Vincent, Evan, Jeff y Heather entrar con pesadez, sé que no es cosa mía, ya que Jeff me saluda con desgana. Se ve más cansado que yo. Estoy seguro que acaba de salir del turno nocturno en el hospital.

--Sabemos que este no es el momento.... pero nos habías dicho que era tu tío el doctor Corenthal-las palabras de Vincent suenan como si estuviera acusándola de ocultarlo, por otro lado... tampoco tenía mucha noción sobre eso...prefiero ir a la cocina y prepararme un café, mi cabeza parece que va a explotar, el café no suele ser mi fuerte, pero a pesar de eso lo bebo para tener algo en el estómago, subo a la habitación e ingiero las pastillas que tanto odio, Patrick no ha hecho nada y eso me preocupa

--Será mejor ponernos en marcha-escucho decir a Heather, eso significa que es mejor que vaya, no quiero que nadie salga herido.

--Yo conduzco-es lo primero que digo ante la mirada de todos-Jess, solo me das las instrucciones de cómo llegar-con eso último firmo una sentencia de no desayunar e ir a un lugar donde no quiero ir, por papeles que no necesito.

Jessie me indica cada lugar para llegar, cosa que no ha sido sencillo, las horas pasan y mi estómago está más desesperado por comer, espero que tenga su recompensa al regresar.

--Este es-índico Jessie, cuando dijo eso sentí un alivio inmenso, y creo que fui el primero en bajar. Veo a mi novia quitar el candado, se ve viejo y oxidado, pero aun así fue sencillo retirar, con la poca fuerza que tengo y para mi sorpresa abro ese lugar. La humedad no ha causado estragos aun.

--No se ve casi nada-Exclamo Vincent de mala gana, sé que todos estamos cansados, todos queremos irnos ya... sobretodo yo pues mi día ya es de noche y no he comido ni un maldito pedazo de comida

--Tal vez con los celulares se pueda alumbrar-dice Jeff con esfuerzo, dejo de entenderlo al encender las luces del auto, se ve la inmensidad de cajas y aun así... creo que no son tantas cosas como para dejarlas en una bodega.

--¡Eso servirá!-Grito desde el auto.

--¿podemos llevarnos estas cosas?-dijo Evan

--Si, después de todo puede que encuentren algo que les ayude-respondió Jessie, la apoyo después de todo: son más útiles para ellos que para ella. Los primeros en entrar fueron Jeff y Vincent, seguido de Evan y Heather, la verdad que no pienso entrar, tomando en cuenta que prefiero vigilar el auto, aunque mi novia es más curiosa la veo temerosa al acercarse, cuando menos lo creo la puerta de la bodega cae.

Jessie está a unos centímetros.

--¿estás bien?-el verla tan inmóvil me asusta, solo asiente pero me abraza

--¡abran la puerta Jessie!-escucho decir a Evan, Jessie no tarda en intentar abrirla.

--Eso intento, pero está atascada-respondió ella, es imposible si yo la abrí sin problema alguno, al intentar levantarla como lo había hecho anteriormente, a penas y se mueve, como si alguien estuviera evitándolo

--¡Michael si es una broma no es gracioso, da miedo aquí dentro!-Grita Heather como si de eso dependiera su vida.

--Juro que no es nada de eso... también intento levantar esta cosa-respondo sin más dudas de que no abrirá con un simple jalón.

--Bien, bien, relájense todos, Jess, Mike vayan por ayuda-dijo Jeff

--Iremos-grito Jessie

--no demoren mucho-escuchando la voz de Heather conteniendo su grito, Jessie sube al auto mientras que yo apenas y analizo todo, ¡es imposible que se haya atascado de la nada! Al llegar a la caseta de vigilancia el guardia solamente nos dio una palanca para intentarlo.

--Pasan muchas cosas raras en la oscuridad, es lo máximo que podemos hacer-dijo uno de los guardias sonriendo con compasión, mi estómago simplemente se contrajo ante esas palabras, si ellos están aquí desde hace años y lo dicen ¿Qué nos garantiza que estaremos a salvo esta noche? Siento los escalofríos correr por todo mi cuerpo, rápidamente volvemos a la bodega, no se escuchan ni siquiera hablar entre sí.

--¡Chicos ya regresamos!-anuncio seguido de colocar la palanca intentando abrir la maldita puerta.

--Alejen cosas de la puerta-les pidió Jessie intentando ayudarme, apenas y la podemos mover... escucho un sonido peculiar, como un pequeño crujido y vuelvo intentar abrir la puerta.

Funciona...

Lo primero que vemos es a todos en el suelo, con cara de asustados.

--¿chicos están bien?-me roba la pregunta Jessie, apenas y se mueven, parecen zombies, Vincent es el que parece más afectado, lo levanto y lo llevo al vehículo, los ayudo a subir cada cosa, hasta que la bodega queda completamente vacía, no eran tantas cosas pero tampoco eran pocas. El camino de regreso apenas y mantengo los ojos abiertos, el hambre también me está matando.

--Mike, detente yo conduzco-dice Jessie antes de que entremos a la autopista, cambiamos lugares y me siento afortunado de poder cerrar los ojos y descansar, mi cerebro me indica que hemos llegado cuando escucho el freno de mano, el característico click queda en el aire, justo como mis ganas de moverme.

Los demás se hacen cargo de las cosas, mi estómago pide a gritos comida, desde leche hasta un paquete de papas fritas que está en el refrigerador, realmente tengo hambre, al terminar los ayudo con sus papeles, muchos son inservibles por la tinta corrida y repetir lo que ya sabemos, con Jessie a mi lado no dudo en abrazarla, su calor poco a poco me hacen empezar a cerrar los ojos...

Solo siento un beso en mi mejilla antes de solo dormir.

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