Capítulo 13
-¡Dick! ¡Demonios, conduce más rápido! ¡¿Crees que no me duele?! –Exclamó Tim con su voz entrecortada y jadeante-. ¡Me estoy desangrando!
-¡¿Y qué quieres que haga?! ¡¿Que convierta el auto en un avión y pase volando encima de los demás?! –Respondió el mayor sin despegar la vista del embotellamiento caótico que se desplegaba kilómetros hacia delante-.
-¡Ya no hables y concéntrate en el camino!
-¡Ni siquiera nos estamos moviendo! ¡Ya deja de gritar! –Demandó el ave azul frunciendo el ceño-.
-¡¿Qué parte de "me estoy desangrando" no entiendes, Dick?!
-¡No puedo hacer nada! ¡Era obvio que las calles se volverían un desastre! ¡Hay patrullas y ambulancias por todos lados! ¡Sólo no dejes de presionar!
-¡Haz algo! ¡Me duele!
-¡Deja de estar de exagerado!
-¡No lo soy! –Respondió Timothy pateando el asiento del conductor-.
-¡No patees, Tim!
-¡Pues date prisa!
-¡Cómo si pudiera! ¡Hay autos al frente!
-¡Conduces asquerosamente, Dick! ¡Muévete! –Exigió volviendo a patear-.
-¡Te estás buscado una paliza, Timothy! ¡Y se nota que no estás tan mal!
-¡Pues sí estoy mal! ¡Me dispararon!
-¡Ya no te estés quejando! –Ordenó Dick mientras hacía sonar el claxon-. ¡Entre más te muevas o grites, más sangre saldrá! ¡Ya cálmate!
-¡Yo me quejo cuanto quiera! –Insistió volviendo a patear-.
-¡TIM!
-¿Siempre son así? –Inquirió Jon un tanto molesto dirigiéndose a Damian, quien aún dormía plácidamente-.
-Son peores... Deberías verlos cuando Alfred los pone a lavar los platos... -Contestó Roy desde el asiento del copiloto. Se sostenía el brazo lesionado y no dejaba de mirar a través de espejo retrovisor-.
-¡Per-per-perdón! ¡Creó que lo dije en voz alta! –Exclamó Jon sonrojándose, tartamudeando, queriendo enmendar su comentario-.
Pero la oportuna intervención de Tim distrajo a todos de su honesta reacción.
-¡Cállate, Roy entrometido! –Expresó el tercer hijo reforzando el improvisado torniquete que impedía el flujo carmesí saliente de su cadera-. ¡No nos conoces! ¡Tú no sabes nada!
-¡Sí los conozco! Y en cuanto a saber, ¡sólo sé que a mí no me dispararon, enano precoz! -Le contestó el arquero burlándose-.
-¡No hables! ¡Al menos yo salvé la situación! ¡No me quedé dormidote! –Replicó Timothy molesto, posando su mirada sobre el renegado que yacía inconsciente junto a él-. ¡Y también protegí a Jason! ¡Tú no hiciste nada!
-¿Túúúú? ¡Fue Jon quien salvó a todos! ¡Y como si hubiera sido fácil pelear contra ellos sin nuestras armas!
-Roy tiene razón... ¡Fue Jon quien nos salvó! –Dick opinó apoyando la noción del pelirrojo-. ¡Y no nos juzgues, Timbo, a ti no te lanzó una explosión!
-¡A mí me fue peor! ¡Tengo un hoyo por el que se está saliendo mi vida! ¡Y ya deja de parlotear! ¡Conduce más rápido, anciano! –Ordenó Timothy pateando reiteradamente el asiento-.
-¡Deja de molestar a Dick! –Roy alegó estirando su mano y propinándole un golpe fugaz a la cabeza del tercer petirrojo-.
-¡No me toques! –Gritó Tim enardecido-.
De un momento a otro los tres mayores explotaron entre comentarios, gritos y manoteos. Todo delante de un afligido e intimidado Jon, quien se encogía de hombros escuchando sus querellas infantiles.
-Qué bueno que estás dormido, Damian...-Le susurró al ojiverde que reposaba la cabeza sobre sus piernas-.
Lo miraba dulcemente mientras le acariciaba el cabello.
Poco le duraba la tierna escena de su expresión, pues malogradamente no salían de su memoria las últimas horas vividas. Aunque debía alegrarse por haber salvado a Damian y sus hermanos, se cuestionó seriamente qué habría pasado si no hubiera llegado a tiempo. La responsabilidad que cargaba en hombros era enormemente compleja. No hablaba de un civil normal, sino de la persona que más quería en el mundo y que dictaba sensaciones y sentimientos que lo volvían más fuerte, e irónicamente, más vulnerable; pues no por nada olvidaría que dudó de sus obligaciones por anteponer la seguridad de su mejor amigo y único primer amor. Las consecuencias de lo que pudo haber provocado lo estaban ahogando en un estanque sucio de culpa.
"¡Damian, perdón! ¡Casi te secuestran por mi indecisión!" Pensó agachándose hasta posar su frente arriba de la del ojiverde. "Perdón, pero todas esas personas me necesitaban... ¡Lo siento!" Exclamó abrazándolo más fuerte. "Damian...Mi Damian..."
-¿Damian? –Se inquirió percibiendo ligeros sollozos en el mayor, así también su respiración recientemente agitada-. Damian, ¿qué tienes? –Le preguntó levantándose y tocando su cara con la suavidad de sus manos-.
-¿Me repites por qué no vamos a un hospital? –Demandó Roy quejándose-.
-Los médicos hacen preguntas de las cuales no tenemos respuestas... -Dick respondió aburrido y fastidiado-.
-Bueno... No es que me importe, pero... Creo que Tim se pone cada vez más pálido... -Musitó el pelirrojo enfocando la deplorable imagen de la roja avecilla que se había desparramado sobre el asiento-. Pienso que aunque corramos riesgo de ser descubiertos, es mejor eso a que tu hermano muera, ¿no?
-¿Qué dices? ¡No, para nada! Tim está bien. Revisé la herida y la bala salió así como entró, no era un calibre grueso y no le dio en un órgano vital... Se ve aparatoso porque hay mucha sangre, pero Timbo estará bien. ¡¿Cierto, Tim?! –Exclamó Dick aprovechando una parada entre el tráfico para voltear y ver al muchacho de frente-. ¿Cierto?
Sin embargo, el nombrado apenas y abrió sus ojos mostrando su gigantesco tedio y cansancio.
-Deja... deja de hablar y perder el tiempo, Richard... Sólo lleguemos a casa... Yo me curaré solito... -Respondió sofocado, comenzando a sentir mucho sueño-.
-Relájate... No seas dramático. Ya falta poco para que lleguemos a la salida. Una vez que tomemos la carretera, llegaremos en veinte minutos... -Explicó Dick regresando a su lugar-.
-¿La carretera? ¡Mejor toma la avenida y te vas por la parte de atrás...! -Aportó el tercer hijo intentando reincorporarse-.
-¿La parte de atrás? ¡Vamos a dar una vueltezota! ¡Tardaremos más!
-¡Tardaremos menos, por atrás no hay tráfico!
-¡Sí hay!
-¡No, no lo hay!
-¡Que sí!
-¡Oigan! –Jon llamó inquieto y exigente-.
-¡Me voy a morir, Richard, y todo por tu estupidez! –Habló Tim retorciéndose y pateando el asiento-.
-¡No te vas a morir! ¡Sólo no dejes de presionar! ¡Y yo conduzco bien! ¡Y no estés pateando!
-¡Oigan! –Volvió a llamar el hijo de Superman-.
-¡A ti no te importo nada! ¡Te valgo y te importa un comino que me esté muriendo! ¡Eres el peor hermano mayor del mundo mundial! ¡Te acusaré con Alfred!
-¡Ya no exageres! ¡Ya casi llegamos!
-¡No mientas! ¡Ni siquiera estamos cerca! ¡Y tú vas como si le estuvieras pidiendo permiso al asfalto para transitar sobre él!
-¡No seas grosero! ¡Hago lo mejor que puedo, pero no hago milagros con el tráfico!
-¡ME ESTOY MURIENDOOOOOOO! –Gritó pateando nuevamente-.
-¡Tim! ¡Vuelves a hacer eso y juro que...!
-¡¿Qué?! ¡¿Qué me vas a jurar?! ¡A mí no me amenaces, novio de todos!
-¡Oigan! ¡Por favor, escuchen! –Demandó Jon entrando al umbral de la desesperación-.
-¡¿Novio de todos?! –Roy repitió burlándose y carcajeándose estrepitosamente-. Entonces, ¿es cierto? ¿Sí sales con Conner y con Wally, Dick? ¡Vaya, vaya!
-¡¿Qué?! ¡¿Quién te dijo eso?! ¡No es verdad! –Contestó el ave azul sonrojándose-.
-¡Claro que es cierto! ¡Éste trasero andante se la pasa de cita en cita! –Intervino Tim acomodándose en el asiento, quejándose y dirigiéndose al aún sonriente pelirrojo-.
-¡Oigaaaaaan! ¡Esto es serio! ¡Es Damian! –Insistió Jonathan-.
-¡Trasero andante! –Expresó Roy riendo más fuerte-.
-¡Siempre nos abandona por un acostón! ¡Dick es un irresponsable! – Reveló Timothy molesto y cizañoso-.
-¡¡¡Cállate, Timothy!!! –Ordenó avergonzado el conductor-.
-¡No me callaré porque es la verdad! ¡Por irte de juerga, no cuidaste a Damian y por eso se lastimó! –Declaró Timothy gimoteando un poco, incluso doblándose sobre su costado para disminuir el dolor-.
-¡¿Qué?! ¡No es cierto! ¡Y no me eches la culpa de todo! ¡¿Tú dónde rayos estabas?!
-¡No es asunto tuyo! –Alegó el tercer hijo rechinando los dientes-.
-¡¿Entonces tú causaste el accidente, Dick?! –Interrogó bufonamente el arquero-.
-¡Por favor escuchen! –Jon reiteró su insistencia-. ¡Chicos!
-¡Claro que no! –Discutió Dick desquitándose con el claxon-.
-¡Oigan! ¡OIGAAAAAAAN! –Gritó el ojiazul menor bajo un completo estado de emergencia-. ¡CIERREN LA BOCA POR UNOS INSTANTES Y ESCUCHEN; DAMIAN ESTÁ ARDIENDO EN FIEBRE Y SI NO HACEMOS ALGO PUEDE EMPEORAR! –Terminó de decir sólo para provocar un estruendo que distrajo al exasperante chofer, ocasionado que volanteara esquivando otro auto al frente-.
Sin embargo, la sacudida sólo le valió para sacar la camioneta del camino principal, guiándola a una zanja y destruyendo la defensa al chocar con unas rocas.
Con el auto en completo estado de reposo, los ocupantes intentaron sacudirse las ideas para reestablecerse. Dick aún se asfixiaba con la bolsa de aire activada, mientras Roy gritaba en silencio aguantando el dolor de su brazo lastimado.
-¡Por Dios! ¡¿Todos están bien?! –Jon demandó casi histérico, sin dejar de abrazar firmemente el cuerpo del ojiverde-.
Los dos muchachos conscientes de los asientos delanteros acataron aquella pregunta con muy mala actitud. Sus miradas por encima del hombro desgarraron la confianza y apuración que Jonathan acarreaba con su urgencia. Miradas que no desistieron ni aun cuando Dick golpeaba frustradamente las bolsas de aire desplegadas y Roy tragaba saliva en un intento por no mostrar el inmenso dolor que sentía.
-¡Per-perdón...! ¡No era mi intención asustarlos y no quise gritar, pero... pero...! ¡Es que Damian...!
-¡¿Ahora qué...?! ¡¿Qué tiene esta vez...?! –Demandó Dick sacando una navaja y apuñalando estoicamente la protección del volante-. ¿Gases, no puede eructar, un cambio de pañal, nariz tapada, comezón en su piecito...? ¿Qué es...?
-¡¿Qué?! ¡No, nada de eso! ¡Ti-tiene fiebre y creo que siente dolor... y...! –Tartamudeó tratando de explicarse-.
-¿Es en serio? –Expresó el ave mayor suspirando fatiga y desconsuelo-.
-S-sí... sí... ¡Debemos hacer algo!
Jon miró a Dick rendirse sobre la bolsa de aire que se desinflaba mientras se ¿lamentaba?
-N-no... no creo que su vida corra peligro, pero... es necesario atenderlo... Y... -Jon quiso alentar la situación, pero sin quitar el dedo del renglón para que se priorizara la condición de Damian-. Hay un hospital cerca, si quieren llevaré a Dam...
-¡¿Y a quién le importa?! –Cuestionó Timothy apenas de manera audible, con sus ojos cerrados y completamente agachado sobre el asiento-.
La declaración sorprendió, interrumpió y pasmó al menor de los Kent, pues no concebía semejante indiferencia y despreocupación negligente.
-Pe-pero... ¡¿Oíste lo que dije?! ¡Damian está muy mal! ¡Debemos hacer algo!
-Pues para empezar, deja de gritar.... –Ordenó Dick cuando finalmente se deshizo del bloqueo frente a él-. Mis nervios no están muy estables...
-Pe-pero... ¡Parece que Damian está sufriendo! ¡No lo podemos ignorar!
-¡¿Y qué quieres que hagamos?! ¡Por obvias razones no vamos a ir a un hospital! ¡Y si no me atienden a mí cuya sangre se está escurriendo fuera de mi cuerpo, ¿qué te hace pensar que Dick-trasero-de-teibolera va a hacer algo al respecto?! –Refutó Tim estrujándose la cadera, pues el dolor aumentaba paulatinamente-. ¡Además, el tráfico no se apartará sólo porque el bebé-demonio, alias Babymon, tenga un poco de fiebre! ¡No seas tan teatrero, Jon! –Levantó su voz el petirrojo, doblándose después mientras se sujetaba el costado-. ¡Y ahora menos, puesto que Dick-trasero-de todos-Grayson no supo controlar la camioneta! ¡Y sólo ruega que no le haya pasado nada que afecte su funcionamiento, porque si no, estaremos aquí varados durante horas! ¡Y... y...!
-¡Pe-pero!
-Relájate, Jon... –Expresó Dick torciendo su cuello para mirar hacia atrás-. Es sólo fiebre... Era de esperarse después de ese chapuzón...
-¡Pe-pero...!
-¡Ya cállate, Jonathan! ¡Ya tenemos suficiente con todo esto como para atender una fiebrecita! –Discutió el tercer petirrojo encogiéndose sobre el asiento-.
-Oye, Tim, ¿aún todo bien? –Preguntó Dick al percatarse de su silueta en posición fetal-.
-¡Claro que no...! ¡Me... estoy... muriendo...!
-¡Bueno... ya... tranquilo, ya nos vamos...! –Anunció regresando su vista al frente y encendiendo el auto-.
-¡Pero Dick! ¡¿Y Damian?!
-¡Ya te dije que estará bien! –Respondió un poco molesto, suspirando enfado hastiado-.
-¿No te preocupa?
-Oye, Jon... No es por sonar quejumbroso, pero ya tenemos suficiente con qué lidiar desde que tuvo ese accidente... Damian sólo nos ha complicado las cosas... Te prometo que nada le sucederá... Sí, puede que se crea un bebé, pero su cuerpo sigue siendo el de un chico de quince años... Igualmente está muy bien entrenado... -Dick aclaró dando la vuelta a la llave, pero sin obtener el arranque deseado-. Así que tranquilízate... Él es fuerte.... Incluso más fuerte que yo a veces...
-Dick, no quiero decirte lo que debes hacer, pero esto se está saliendo de control... Si quieres llevo a Damian y a Tim a un hospital... Sólo me tomará unos segundos y...
-¡Dije que no! –Contestó el mayor torciendo su boca y reintentando con la llave-.
-¡Pero...!
-¡¿Qué no entiendes, Jonathan?! –Exclamó Tim en un tono un poco extraño-. ¡Ya estamos hartos de esto! ¡Al mocoso de Damian no le fue suficiente con hacernos pasar por su torpe e inoportuno golpe en la cabeza, sino que se le ocurrió volver en el tiempo y convertirse en un latoso bebé que sólo nos ha acarreado problemas! ¡Y unos muy tontos; como orinarse en mi cama, obligarme a que lo bañe, involucrarme en una pelea con un niño y su padre por un peluche, hacer que lo rescatemos de un grupo de asesinos, cuidarlo hasta de su sombra, porque es tan torpe que hasta se cae sentado! ¡Sin mencionar ese juego diabólico que nos hizo limpiar la maldita casa durante horas! ¡Y ahora esto! ¡Ya me tiene hasta el gorro! ¡Ya no lo soporto! –Anunció bufando, pronunciando lánguidamente sus palabras, esforzándose el doble para no quedar sin aliento-. ¡¿Entiendes?! ¡Un poquito de fiebre no le va a hacer daño...! ¡Él... él...!
Ese reclamo entristeció, intimidó y ofendió un poco al hijo protector de Metrópolis. Bajó su rostro desconsolado y decepcionado. Se sintió contrariado dándose cuenta del trato que Damian recibía. Le apenó enormemente la apatía que todos ahí le manifestaban a su preocupación. Desvió su mirada suspirando un pequeña flamita de disgusto creciente en su pecho.
-¡Tim, con un demonio, cálmate o te vas a desangrar más rápido! ¡Y no vuelvas a decirme "trasero-de-teibolera"! ¡Tenme un poco de respeto que sigo siendo mayor que tú y soy el líder!
Mientras escuchaba hablar a Dick, Jon realmente reflexionaba su sentir y en las consecuencias de sus próximos actos, pues la indiferencia fraternal que reinaba en esos momentos en el interior del vehículo lo mortificaba de sobremanera alimentando la llama iracunda que se acrecentaba transformándose en una ira cegadora.
-¡Ahora, respira y no dejes de presionar! ¿Oíste, Tim? -Dick cuestionó alzando su vista para enfocar el rostro de su segundo hermano a través el espejo-. ¿Entendiste lo que dije? ¿Tim? ¿Tim...? –Inquirió buscando en el retrovisor-. ¿Tim? ¿Tim, qué tienes? –Demandó el ave azul al percatarse de lo que más temía en esos momentos, ya que la nula respuesta del muchacho le respondió que se había finalmente desmayado-.
-¡¿Tim?! –Roy también llamó volteando incómodamente para confirmar lo que pensó en un inicio al escuchar la exclamación preocupada de Dick-. ¡Tim! –Llamó tragándose su dolencia para revisar a Tim aunque sea con la vista-.
-¡No lo soporto! –Jon gritó nuevamente asustando a todos-.
-¡¿Jon?! ¡JON, ¿QUÉ TE DIJE DE ESTAR GRITANDO?! –Le reclamó Richard con una diminuta vena saltada en su frente-.
-¡Ustedes son los peores hermanos en la historia de la humanidad! ¡No puedo creer que no les importe lo que le está ocurriendo a Damian! ¡Es horrible! -Jon declaró abriendo la puerta del auto-. Y es-esto es lo que pasa cuando son unos irresponsables... -Le contestó al confundido Dick mientras descendía del vehículo-.
-¿Adónde vas? –Dick y Roy demandaron observando y deduciendo su actuar-.
-¿Qué se supone que estás haciendo? –El mayor interrogó personalmente al súper niño en cuanto lo vio poner un pie en los pastizales-.
-Me llevo a Damian... Es evidente que tienen bastantes problemas y no necesitan de más... -Anunció el pequeño vistiéndose con una sudadera enorme que halló en los asientos-.
Se colocó el gorro ocultando la mitad de su cara y jalando a Damian hacia afuera.
-¿Jon? ¿Qué rayos haces?
-Les quito un peso de encima, así se ocuparán apropiadamente de Tim... -Explicó cargando en brazos al ojiverde-.
-¡Espera! ¡Explícate! ¿A dónde llevas a Damian? ¡No puedes hacer eso! ¡¿Estás loco?! –Exclamó Dick también abandonando el auto-.
-Opino que es mejor que no te atrases mucho tratando de arrancar el auto, la gente comienza a venir... -Señaló Jon apuntando hacia algunos individuos que caminaban en su dirección-. Si no quieres que empiecen a hacerte preguntas, sugiero que ya se vayan...
-¡No, espera, Jon! ¡No hagas una locura!
-¡No es una locura cuando yo SÍ me preocupo por Damian! Ustedes son un desastre como familia... Nunca me imaginé que fueran así... ¡Y te puedo asegurar que Damian estará mejor conmigo! ¡Así que adiós! -Explicó Jon posicionándose para correr-. Me comunicaré en la noche... ¡No nos molesten! –Ordenó emprendiendo una carrera que lo perdió entre los árboles-.
Posteriormente, levantó el vuelo tan alejado como le fue posible de las vistas curiosas y los testimonios innecesarios.
-¡No, Jon, un momento! ¡No te lo llev..! –Pero sus palabras ya no fueron atendidas-.
Dick se enteró de la gente que se acercaba, entrando confundido al auto de nueva cuenta.
-¿Qué fue eso? ¿Por qué Jon se llevó a Damian? –Interrogó el pelirrojo con las cejas levantadas-.
-No sé, pero esto es el colmo... -Expresó Dick luchando con la marcha del auto-. ¡Por Dios, arranca! –Gritó girando la llave una vez más-.
Y como si la camioneta temiera las represiones del ceño fruncido del líder, obedeció sin mesuras o contradicciones. Cosa que no mejoró el ánimo de alguno de los ocupantes en el interior.
-Maldición... -Murmuró Dick desquitándose con el volante-. ¡Lo que nos faltaba!
Roy ya no hallaba dónde meterse. La atmosfera se había convertido en un lastre para la convivencia. El aura del conductor se percibía pesada y las pruebas eran claras al notar que Dick no había retomado el asfalto, sino que atravesó la carretera yendo por el acotamiento silvestre. Hecho que sacudía a todos y provocaba más daños de los que pudieran aguantar.
Roy cada tanto viraba y revisaba a Tim, pero era cuestión inútil preocuparse por él, pues no había nadie a su lado para seguir presionando la lesión, provocando que el asiento hirviera en sangre y sudor.
-Hay mucha sangre, Dick... –Expresó Roy mientras volvía a examinar el pulso del petirrojo-.
-Tranquilo, Tim estará bien... –Mencionó el mayor sin distraerse-.
-Dick, su pulso está bien, pero pienso que no debemos tardar mucho más... -Anunció el pelirrojo posando su mirada sobre el conductor estresado-.
-Ya casi llegamos... Me iré por la parte de atrás... -Enunció Dick reingresando a la carretera para tomar la salida correspondiente, acción que casi causa un accidente-.
-Di-Dick... Como dijo Jon, no quiero decirte qué hacer, pero tener otro accidente el día de hoy sería un poquito problemático, así que...
Pero el muchacho hizo de oídos sordos. En algún punto del camino, su concentración se volvió inherente al arribo apresurado. De algún modo, repentinamente, tuvo un mal presentimiento. Y si algo había aprendido al patrullar con Batman, era que esas mariposas en el estómago y pellizcos en el pecho no representaban nada bueno, y menos cuando alguno de sus hermanos estaba involucrado.
Como fue predicho, Dick invadió la periferia de la mansión en dos decenas de minutos. Ya no le importó estacionar correctamente, ni siquiera se acercó a la cochera. Se paró enfrente de la puerta principal, bajando inmediatamente y extrayendo en brazos al inerte tercer hijo.
Roy no se tomó un respiro para darle acceso a la casa. Se acomidió a despejarle la entrada para que Dick no tuviera que batallar, pues con las manos ocupadas, sería un tanto difícil ingresar.
Sin embargo, cuando el hermano mayor se disponía a atravesar el marco de la elegante puerta, una figura refinada y bastante orgullosa se plantó frente a él haciéndolo retroceder asustado.
Roy se cubrió la boca y también cedió un par de pasos flaqueando. Quiso saludar, pero eso sólo empeoraría la incomodidad instantáneamente generada.
En cuanto a Dick, su rostro palideció tanto en tan pocos segundos que todos los presentes creyeron que en cualquier momento se desmayaría, pero mantuvo su temple erguido y su mentón en alto, al menos hasta que aquel que lo recibió mostró sus cejas levantadas y su nariz respingada.
"No, por favor... Ahora no..." Se dijo el líder casi a punto de llorar.
-Hola, Alfie... ¿Ya regresaste...? ¿Cómo estuvo tu seminario...? ¿T-te... te... te divertiste? –Demandó mientras sus rodillas se doblaban poco a poco mientras temblaban nerviosamente y la chorreante sangre de Timothy manchaba la entrada del pórtico-.
-Buenas tardes..., amo Richard... Y sí... es bastante incuestionable mi regreso... El seminario estuvo bien. ¿Y ustedes? ¿Se divirtieron? –Inquirió dando la bienvenida a los recién llegados-. Porque en mi opinión... Creo que se mueren por contarme lo divertido que fueron estos días sin supervisión... ¿No, amo Richard...?
Continúa capítulo 14...
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