|II. Douå|
—Levántate, Mery—la moví un poco de su hombro—llegarás tarde.—exprese con mucha felicidad.
No pude descansar en toda la noche; mi mente daba vueltas, divagando, tratando de pensar en una estrategia que me pudiera ayudar a encontrar al hijo de la luna, ni siquiera se su nombre real. No puedo ir preguntando por la calle ¿conoces al hijo de la luna?Es muy poco tiempo lo que me han dado, pero nada es imposible en este mundo, solo espero no fallar en mi promesa.
Volver era una opción, no quería estar en el tercer reino. De solo pensarlo se me pone la piel de gallina. Mire para todos lados y con mis manos acariciaba aquellas matas que cubrían el cuerpo de Mery. No me había dado cuenta de lo que estaba viviendo. Estaba en el segundo reinó, por fin podré conocer más de este mundo tan intrigante.
—Uh...Rapunzel...por favor—menciona con pesadez—un minuto más—. Se daba la vuelta para poder dormir. La agito con más fuerza para que se moviera <<Ojalá tuviera un balde de agua helada>>, pensé.
—No ¡tienes que levantarte o serás despedida!—La agite con más fuerza para despertarla con facilidad. Dios esta mujer tiene el sueño pesado
—Es verdad.—Se paró con algo de cansancio y se fue a un pequeño armario para escoger su vestimenta. Empezó a quitarse su ropa para ponerse la que había elegido. Yo solo miraba todos sus actos.
También en la noche me quede pensando en que Mery, tal vez necesite ayuda, la casa es enorme. No suena tan mal, además sirve para que pueda juntar un poco de dinero, experiencia y empezar mi búsqueda lo mejor que se pueda.
—¿Oye puedo acompañarte?—pregunto con una amplia sonrisa en mi rostro.
—¿Qué?—Me miro asombrada. Supongo que no se lo esperaba.
Es lógico que desconfíe de mi, apenas nos conocemos y ya le estoy pidiendo un empleo. Muchas cosas las se porque me ponía a ver la vida de muchos mortales
—¿puedo acompañarte?—volví a preguntar
—Rapunzel, esa no es mi decisión—me mira con tristeza.
—Oh... ¿Entonces de quién es?—pregunto, otra vez. La verdad, antes de conocer al hijo de la luna, quisiera saber más sobre este reino.
—De mis jefes—me mira con seriedad—dueños de la casa.—hace un ademán, refiriéndose a todo lo que estaba aquí y afuera de la casa.
—Oh...pues les pediré empleo.—Me miro con asombro y se hizo una cola de caballo.
—Esta bien—suspira y se agacha para recoger unos objetos muy peculiares—, pero ponte esto.
Me las lanza, las agarro con mis manos con algo de torpeza, ¿Qué es esto? Era algo extraño; ¿como pasaban los hilos por pequeños agujeros? ¿Acaso es un arma?
—¿Qué es esto?—los tomo con mis manos analizándolos un poco.
—Tenis—responde—sirven para no lastimarte los pies, a la hora de caminar.
—Oh—alargó la palabra—¿cómo los conejos?—expreso con mucho entusiasmo.
—¿Los que?—Señalo mis pies
—¡Ahh!—ríe—si—. Suspira—Póntelos rápido o llegaré tarde.
Me siento en el sillón y me quitó los conejos dejándolos a un lado y me pongo aquellos tenis color negro. Se sentía extraño pero era sumamente asombrozo...¿aunque todavía no se que haré con los hilos?
—¡Listo¡—doy un salto pero caí al hacerlo, aquellos hilos provocaron mi caída.
—amárrate las agujetas.
—¿Las qué? —Señala los hilos colgando—Ah... ¿Cómo lo hago?
—¿No sabes cómo amarrarte los tenis?—Muevo mi cabeza negando, se cerca rápidamente a mi y se agacha—Mira es muy fácil; el conejito se cruza con uno y pasa por debajo de la tierra después los separas, después los juntas y vuele a pasar por su casita.
—Oh...que lindo.—Dije mirando aquel nudo que había hecho con las agujetas.
—Ahora inténtalo. —Me agacho y tomó las agujetas y repito.
—El conejito se cruza con uno y pasa por debajo de la tierra después los separas, luego júntalos para que vuela a pasar por su casita.
Miro sorprendida lo que acababa de hacer. Fue mágico, asombroso increíble, estoy petrificada ¡yo sola lo hice!
—Muy bien, ahora vamos llegare tarde.
Salimos de la choza sin antes Mery cerrarla con llave. Corrimos hasta la gran casa y entramos por una pequeña y angosta puerta.
—Wow que bonito lugar—mi vista va recorriendo cada rincón que había de la casa gigante. Me recordaba un poco al gran salón, por lo grande que era por fuera, aunque un poco reducido por dentro.
—Esta es la cocina, así que vamos ayúdame a preparar el desayu...
—¿Mérida, cariño?
Entra a la cocina una mujer: cabello castaño, piel blanca y ojos color azules, con un vestido rojo y con un peinado precioso. Era toda una dama y tenía un gran corazón. Lose porque en sus ojos lo podía ver.
—Señora Overland... ¿En qué puedo ayudarla?
Aquella mujer sólo me ve con admiración. Ahora somos dos las que estamos impresionadas. Podía ver su deseo del corazón. Era muy dulce y anelado, no sólo por ella, si no también, por su esposo.
—¿Quién es tu amiga?—mira a Mérida.
—Soy, Rapunzel.—Hago una reverencia a la preciosa dama. Siempre tienes que mostrar respeto a un lugar ajeno.
—Oh... ¿es tu prima?
—Si...—traga saliva—ella quiere trabajo, Señora Overland—esta algo avergonzada.
—Oh...—me mira unos momentos—por su puesto, si—la mira— te ayudara en la limpieza.
—¡Ah!... ¡muchas gracias!—Corro hacia ella para poder abrazarla—. Ahora por ayudarme, le daré lo que siempre ha deseado—susurro—con el corazón.—con una sonrisa, toco su vientre haciendo un corazón con una Cruz.
—¡Ah...Rapunzel!—Toma mi mano y me jala a un lado de ella—Lo...lo lamento, ella es algo extraña. Mis disculpas–.
—No...no hay problema—su ceja la levanta, no me quita aquella mirada se susto—si me disculpan, tengo que ir con mi doctor, necesito agradecerle por...todo—esta algo triste—Preparen el desayuno.—Sale de la cocina y Mery me mira extrañada.
—¿Oye pero qué hiciste?—cuestiona.
—¿Qué?...le acabo de dar un regalo...algo que a anhelado por mucho tiempo.
—¿Y para eso tenías que tocar su estómago?
—Pues claro—coloque una sonrisa—Si no donde iba a poner al bebe.
—Bueno...—reacciona—no espera... ¿que, como que él bebe?
—Su deseo del corazón es tener un hijo propio.—suspiré—Este sería su último intento, así que se lo di—alce los hombros— el bebe nacerá bien y no habrá ningún problema con ella.—Mire a Mery, sentía que no me creía.
—Estás loca.—Y tuve razón, no me creyó. Se da la vuelta para sacar unos platos.
—¿Qué haremos?—los miro con delicadeza, eran total mente blancos, podía verme en ellos.
—¿Sabes como poner la mesa?—recarga ambas manos en la mesa que se encontraba enfrente de ella.
—¿Poner...la...mesa?—alzo mi ceja derecha y bajo la otra. No se supone que la mesa ya está puesta.
—Creo que no—saca una tela—. Esto es un mantel y se pone sobre la mesa después sacas los cubiertos—Saca de un cajón cosas plateadas—. Esto es un trinche o tenedor y se pone del lado izquierdo a dos centímetros de la mesa—lo pone sobre el mantel—. Ya conoces la cuchara y estas se ponen del lado derecho, igual a dos centímetros de la mesa y este es un cuchillo, jamás lo tomes del lado filoso porque te cortas.
—Eso si lo sabia—exprese con una sonrisa amigable.
—Bien, este se pone también del lado derecho. En medio va lo que es el plato plano y arriba el plato hondo. En el plato hondo ponemos lo que es la fruta picada.
—Bien.—lo observó con detalle y lista para ayudarle a Mery.
—Bien—copia mi gesto—Ve y pon cuatro manteles. Se hace hacia atrás para que yo pueda llegar al cajón de los cubiertos.
—esta bien—lo abrí y saque cuatro manteles—¿En dónde los pongo?—estoy dudosa.
—Es verdad—sale de la cocina y la sigo con una sonrisa amplia. Al salí veo un enorme comedor color café con varias sillas y en medio había un hermoso florero blanco con una flores del mismo color—tienes que ponerlos aquí, en la mesa.
—Oh...esta bien—volví a colocar mi sonrisa.
Empece a colocar los manteles con mucho cuidado. Después me fui a la cocina por los cubiertos y los coloque con mucho cuidado.
—Rapunzel...—Mire que traía unas copas de cristal.
—¿Beberán vino?—vuelvo a fruncir el sueño al ver las copas de cristal.
—No, jugo de naranja.—veo como los pone fuera del mantel. Son preciosos y delicados.
—Oh...bueno.—Le ayude a poner todo lo restante en la mesa.
Cada vez está iba teniendo más cosas, en tanto cubiertos, platos y vasos. Se veía perfecto, todo es perfecto, aún no puedo creer que estoy aquí, en el segundo reino.
—Terminamos—pase mi ate brazo por mi frente quitando el sudor que se había generado—se ve muy bien—abrazo a Mery.
—Si, fue rápido—Dio un suspiro—supongo que sabes como servir la comida.
—Si, todo es del lado derecho. Los ángeles siempre lo sirven del lado derecho así que supongo que aquí también es así. La verdad hay cosas nuevas, la mayoría, pero aprenderé—la miro y ella está algo extrañaba por lo que acabo de comentar.
—¿Y?—Alarga mucho la letra y se separa de mi—¿Sabes tender la cama?—me cuestiona.
—No, yo no tengo cama, todos dormimos en las nubes—junto mis manos y me las llevo a un lado de mi cara, suspiro al pensar en la nubes.
—Aja—expresan con el mismo tono de desconfianza. Toma mi brazo para caminar hasta las escaleras y subirlas con rapidez—Antes de entrar a una recámara siempre debes tocar.
Toca la primera puerta con delicadeza. Esta es blanca, al igual que la mayoría de las cosas que se encontraban en esta. Supongo que las personas que habitan esta casa son muy puros.
—¿Quién es?—pregunta con gentileza. Es una voz masculina y gruesa. Miro a Mérida y esta tenía una sonrisa, ligera pero podía ver sus perfectos dientes.
—Venimos hacer el aceo—Dice de igual manera que la persona que se encontraba detrás de la puerta—Siempre debes contestar con tono amable—me mira.
Abren la puerta de imediato. Era un joven: alto, cabello castaño, ojos verdes que tenían un toque de ternura, labios delgados que a su alrededor tenía una ligera capa de barba casi imitable.
—Mérida...Hola...¿como estas?, oh que yo pregunta tan tonta, claro que estas bien.—expresa con rapidez aquel joven.
—Hola, Joven Overland.—frunzo el ceño al ver la reacción de Mérida. Quería reír por la acción del joven, pero no lo hizo. Supongo que es por respeto ya que él es su jefe...creo.
—Mery—suspira con delicadeza— ya te dije que no me digas asi, me siento como si fuera mi padre dime, Hiccup o Hipo.—moviendo mucho las manos al explicar.
—¿Quiere que le traiga agua?—cambio de tema con una sonrisa. El sólo me vio con seriedad al igual que Mérida, ¿acaso hice algo malo?
—¿Ah no estoy bien?—me mira algo exteaño.
—Esta bien, Hipo.—responde Meryda
—Ya te dio hipo, Mery— la veo con preocupación —¿quieres que te traiga agua?
—No—se sonroja y mira al muchacho—Rapunzel, ese es el nombre de el—suspira-—Perdón Hipo...es nueva.
—Ya veo—expreso con un tono divertido—pues bienvenida—me extiende su mano—Soy Hiccup Overland pero dime, Hipo.
—yo soy Rapunzel hermana de...—Mery me tapa la boca.
—De mi primo.—expresa rápidamente y la veo sorprendida. No es bueno que mienta y más cuando ella siente algo por el. Mentir no es bueno. Trato de hablar pero no puedo por su mano
—así que—la ve con el ceño fruncido—¿son primas.?
—Si, es algo...
—¡Hipo!...—grita—¿Por que pláticas con la gente del aseo?—se abre la puerta de la derecha hasta el fondo—¿Qué no tienen nada que hacer?
De este sale un joven de la misma estatura que Hipo sólo que era más delgado. Me quede impresionada al ver quien era, de inmediato sonó aquellas palabras de los ángeles.
"Hijo de la luna...de padre canela nació un niño, blanco como el lomo de un armiño, con los ojos azules en vez de aceituna, niño albino de luna."
Me tambaleó un poco pero nadie se da cuenta, alzo mi vista otra vez. Es obvio que era el. Los Ángeles me dejaron enfrente de su casa. Es igual que la leyenda.
—Lo...lo sentimos mucho señor.—Mery agachando su cabeza. La mire sorprendida y volví a mirarlo era el...el hijo de la Luna.
—¡Claro que lo lamentas!—vuelve alzar la voz—¡Ahora largo! Y trata de no romper nada...no quieres que pase lo de la última vez ¡¿o si?!
Su carácter es duro como el de una piedra, claro, las piedras no tienen sentimiento, pero así lo describen.
—Siempre tienes que ser tan gentil.—exprese sin algún temor. A pesar de que no he estado un día completo en este reino, gracias a Mérida, se que así no se trata a las personas y menos así.
—Perdón pero ¿y tu quien eres?—me ve de arriba a bajo.
—Soy Rapunzel y eso no es forma de tratar a una persona.—expreso de igual forma que el.
—Pues déjame informarte que yo trato a las personas como a mi se me de la gana.—se señala con su pulgar.
—Pues esta mal.—cruzo mis manos y copio su gesto—El mundo no es así contigo.
—Te equivocas...—esto lo dice acercándose más a mi— y no tengo que seguirte hablando y tienes que respetarme porque tu eres una empleada.
Lo veo con algo de enojo. Quería que se disculpara con Mérida.
—Lo siento señor...la joven es nueva.—menciona Mérida con temor.
—Ya veo—expresa con indiferencia—Pues sólo te digo criada de mierda—abro un poco los ojos al ver cómo me decía, esto me hizo enojar más—que no te metas conmigo.
<<¡dijo una mala palabra!>> Yo no le he faltado al respeto sólo defendí lo que es justo.
—¿Con esa boquita besas a tu mamá?—estoy impresionada, pero no quiero perder la postura—No te tengo miedo, de una vez te lo digo.—exprese victoriosa y coloque una sonrisa de lado. Este me miro con seriedad, era el, estaba cien por siento segura. Después de quedarnos viendo con odio y asombro, quitó su mirada fría y la poso en su hermano.
—tu no deberías hablar con gente que no tiene dinero.—Después de decir esto se fue al comedor.
Suspiro para poder mantenerme en calma. Presiento que este hombre me sacara de las casillas.
—Lo siento mucho, Rapunzel—se disculpa Hipo—mi hermano siempre es asi.
—Lo se—Suspire—Deberías ir, se enojara más si no bajas—Nos ve a las dos y pone una enorme sonrisa, para después hacerme caso y bajar con cuidado las escaleras.
Entré a su cuarto sin alguna preocupa , lástima que Mérida no entro como yo.
—¿Cómo se te ocurre retarlo?—expreso con preocupación y enojo.
Creo que ese no era lo que esperaba oír. Esperaba un gracias Rapunzel, enserio eres genial.
—Te grito muy feo Mery, necesitas respeto.—respondo con mucha preocupación.
—Siempre es así—suspira—. Nunca sale de esta casa o bueno no en las mañanas.
—¿Cuál es su nombre?—pregunto.
—Jackson Overland.—responde acercándose con cuidado.
—Hipo...es todo lo contrario a el.—tomo mis manos entre lazando los dedos.
—Hipo y Jackson no son hermanos de sangre—la veo con seriedad—ambos son hijos adoptados y por obvias razones, lo saben.
—Ya veo—suspiré con tristeza pero muevo mi cabeza y pongo una sonrisa—¡Hipo, quiere contigo!
—¿Que?—me ve con los ojos muy abiertos y después sonríe—no...el no quiere conmigo.
—¿Por qué lo dices?—frunzo el ceño, está equivocada.
—Porque eso estaría incorrecto.—frunzo más el ceño—El tiene que casarse con alguien de su clase.
—Oye ya estamos en el siglo 21...eso ya no existe.—pongo mis mano en mis caderas—Tal vez en siglos pasados pero ahora no.
—Pues...—suspira—aun existe—me mira—los ricos se casan con ricos y pobres con pobres.
—Eso es tan injusto—me cruzo de brazos—Deberías de seguir tu corazón. Ir tras el y vivir felices para siempre.—exprese dando vueltas sobre mis talones.
–Tu—tira las mantas al suelo—estas loca y ven aquí que te voy a enseñar a tender la cama.
Empezó sacudiéndola y después sobre esta coloco la sábana, repitió lo mismo con todas las cobijas hasta terminar y colocar las almohadas.
Después de tenderla recoges la ropa del suelo.
—No hay ropa—miro el suelo con seriedad.
—No , Hipo siempre la deja en el canasto.—se acerca al objeto.
—Awww te ayuda.—con mi dedo índice le pico la mejilla.
—Ay niña—dice riendo y me entrega el canasto. Salimos de esta y cerramos la puerta con delicadeza. Caminamos hasta la otra que se encontraba justo alado de la de Hipo.
—¿Y la de Jack?—mire a Mérida con tranquilidad.
—Jackson—me corrige—la de el no podemos entrar, esta proibida.
¿Acaso tiene un súper tesoro en su habitación el cual todos quisieran tener? Es algo absurdo por mi parte. Miro la última puerta antes de tocar en la segunda.
—¿Y...tu adonde vas?
—Iré a servir el desayuno, tu has esto Rapunzel, rapido.
Bajo las escaleras y suspiré con fuerza al igual. Toque la puerta que se encontraba enfrente de mi. Esta era más grande que la de Hipo de diferente color. Esta es marrón obscuro con adornos muy simples pero resultantes. Con mi mano derecha te que tres veces seguidas., espere unos momentos.
—¿Quien?—preguntaron.
—Vengo hacer el aseo.—respondí con amabilidad, como tiene que ser
—Adelante—tome la manija dora da y la gire para poder abrir la enorme puerta y adentrarme en la recámara.
Abro la puerta y lo primero que veo es ropa tirada así que empiezo a recogerla, como Mery me dijo que lo hiciera. Después de haber recogido empece a tender la cama.
—Mery necesito—volteo rápidamente. Habían salido de otra habitación. Este era un señor apuesto para su edad—¿quien eres?
—Oh... Soy Rapunzel, prima de Mery—ya que no puedo decir de dónde vengo— soy la nueva empleada.
Hago una reverencia al esposo de la señorita elegante. Ya que no puede ser otro hijo adoptivo.
—Ya veo.—Dice con mucha seriedad. Pude notar un toque de tristeza en su voz y en su mirada. Se lo que les angustia.
—Le angustia que su esposa no quede embarazada—pronunció lo más delicado que puedo—¿verdad?
Me ve con asombro . Al parecer piensa que alguien ya lo sabe y me lo a contado, aunque no sea así.
—¿Quien te lo dijo?—me pregunta con temor.
—Nadie, señor. Solo que de donde vengo son muy escuchados.—empiezo a tender la cama—La verdad tienen una vida tranquila, pero llena de preocupaciones. Aunque algunas ocaciones llega a pensar que todo eso, es principalmente por su hijo...Jackson.—volteo para poder mirar su reacción.
—Vaya, me sorprende que sepas todo eso.—alza ambas cejas con delicadeza.
—Yo vengo para ayudarlo, para que deje de ser así y que reflexione sobre sus acciones.
Me ve con mayor asombro, espero lograr mi promesa. No quiero que nadie muera y no quiero comprometerme con alguien que no quiero. Es difícil.
—Mi hijo me preocupa, jamás sale—lo miro— y si lo hace siempre se va a bares, ah lugares extraños. No podemos decirle nada porque se molesta.
Dejó de tender la cama para mirarlo. A pesar de que Jack, no sé su hijo biológico, lo quieren como si lo fuera. Lo cual es bueno.
—Tranquilo, yo haré que cambie, sólo crea en el ángel de la vida—Sonreí tierna y le doy un abrazo—Sabe algo que lo va alegrar mucho.—me mira con el ceño fruncido.
—¿que es?—pregunta con mucha inquietud.
—Su esposa acaba de llegar con una excelente noticia.
Me despego de el y sigo a teniendo la cama en eso llega aquella mujer, con una hermosa sonrisa.
—Amor...amor, es un milagro—Lo abraza, el señor sólo me ve asombrado y sonrió con ternura, coloco las almohadas para después salir de la habitación, cerrando la puerta sin antes escuchar.
—Seremos padres amor, por fin he quedado embarazada.
Sonrió con mucha satisfacción y cierro con mucho cuidado la puerta dejando a la pareja. Camino con una sonrisa y veo que la que sigue es la habitación de Jackson, tengo curiosidad así que toco la puerta pero no hay respuesta, sabía que había bajado pero la curiosidad es muy grande volteo a todos lados y no veo a nadie así que abrí la puerta y veo que todo esta obscuro, prendo la luz y veo la verdad.
Era el cuarto de Jackson, los cuadros que tenía estaban rotos, las cortinas rotas, entro con seguridad, su habitación era un asco, sus presea son de madera obscura, su alfombra es gris, en medio se encontraba su cama, desatendida y sucia.!Empiezo a recoger la ropa que estaba regada por toda la habitación, era mucha.
Después quitó las cobijas de la cama y sus almohadas, todo olía horrible.
—¡Cielos, parece que Pitch vive aquí!—me tape la María y moví mi mano varias veces para que el olor se fuera.
Deje las cobijas a un lado del canasto.
—¡¿Quien te dio permiso de entrar?!—Es, Jack.
—Toque pero nadie contesto—exprese—, así que entre.—coloque una sonrisa.
—¡No puedes entrar. Nadie entra a mi cuarto!
—No tienes que decirlo—abrí más los ojos—por el olor de estas cobijas, el de tu ropa y el de tus almohadas, se que nadie hace la limpieza—me volteo con una sonrisa y tomó la bola de cobijas
—¿A donde vas con eso?—Lo miro sorprendida.
—¿Que no es muy obvio?—no responde—Voy hacer que te agrade más tu habitacion.—Dije sacando la canasta de ropa y la bola de cobijas.
—No necesito...—Lo calle poniendo mi dedo índice en sus labios. Son carnosos.
—Si, si lo necesitas—suspiré—así que yo compondré todo de aqui. Tu vete a divertir.—Puse una sonrisa, pero el quita mi mano con brusquedad.
—¡No me digas lo que tengo que hacer!—gruñe.
—No te lo digo, te lo exijo, así que ve con tu hermano al parque o vayan a dar un paseo en auto—me dirigí a las cortinas color vino y las abro.
—¡¿Oye que te pasa?!...estas nunca se abren.—camina rápido coloca doce a un lado de mi. Todas las habitaciones tiene una hermosa vista, pero nada se compara a esta.
—Mira señor frío—lo miro a sus ojos azules—yo vengo aquí a cumplir una promesa y créeme que lo haré—exprese con seriedad.
—¡No me importa tu estúpida promesa, no vengas aquí!, ¡Escuchaste!—grita y le doy un zape en la frente.
—No seas gruñón, y no grites que estamos en la misma habitación y te escucho perfectamente.—lo miro con seriedad.
—Pues parece que no escuchas.—se agacha un poco para quedar a la altura de mi rostro.
—Ojalá no escuchara—suspiro—Es mejor que te arregles, tus padres decidirán hacer una fiesta y saldrán para comprar ropa, al parecer tienen algo que decirles—Dije agachandome para ver abajo de la cama—también tendré que barrer, dios esto es espantoso.
—No, no harás nada de eso.—me levanta para verme con seriedad.
—Arreglate ya, tus padres te están hablando.
—Claro que...
—Jackson...Cariño baja saldremos a festejar.—gritan y me ve con asombro y yo alzo mi deja moviéndola de arriba a bajo con una sonrisa. Me voltea a ver enojado.
—¿Que esperas?
Dije sentándome en la cama, en eso siento como me toma del brazo con brusquedad, me saca de su cuarto y sin más azota su puerta.
Quedo asombrada por lo que acaba de hacer, así que recojo el canasto y la bola de cobijas y bajó hasta llegar a la cosina, esto será más difícil de lo que pense.
—¿Mery, me ayudarías un poco?
—Dios Rapunzel—toma el canasto de ropa—¿de quien es esa bola de cobijas?
—Del mal criado de Jackson.—exprese con dificultad. Se me pegara su asqueroso olor.
—¿Pudiste entrar a su habitación?
—Si. Debía hacer su recámara.
—Dios, eres muy valiente al entrar.—me ayuda y pude ver su cara de asco—Yo sólo entro una vez cada seis meses.
—¡Cada seis meses!...—expreso con asombro—pues eso va a cambiar.—Dije decidida
—Mery, cariño prepara la cena y hagan el aseo tendremos visitas en la noche.
—Esta bien señora.—Se va con una hermosa sonrisa y volteo a verla.
-¿Que hago con esto?—señaló las cobijas.
—ah, sí te enseño, sígueme—Lleve la bola de cobijas apestosas hasta un pequeño cuarto—esto es una lavadora y metes todo aquí—mete la ropa del canasto a la lavadora y le doy la bola de cobijas.—lo único que tienes que hacer antes de oprimir este botón, tienes que he charle una tapita de detergente y eso es todo. y cuando no la escuches bajas y oprimes el botón que dice enjugara luego te esperas un poco y le das en exprimir para que después sacarla y meterla a esta otra para que la seca.
—Vaya todo esto lo han inventado los humanos, es asombroso.—la mire con una sonrisa.
—bien ve a limpiar arriba—Me da una escoba, un trampeador, un recogedor y una cubeta con agua y detergente.—¿sabes usarlara?
—Si...veo a Liz como la ponen hacer el aseo cada vez que hace algo que no se debe.
—¿Quien es Liz?—Es verdad, ella piensa que todo lo que digo no es verdad, es difícil hablar con ellos cuando piensan que tienes alguna enfermedad
—No importa.—Me doy la vuelta y salgo de aquel cuarto, subí las escaleras con mucho cuidado y veo a Hipo salir de su recámara muy feliz.
—¿Te ayudo?—me quita la cuneta con agua, es muy fuerte.
—Gracias—le sonreí—veo que saldrás.
—Si, mi mamá nos tiene una sorpresa, así que irá a comprarnos ropa para esta noche.
—Eso suena bien—suspiré—¿Oye Hipo, tienes unas cortinas que me prestes?
—¿Cortinas?—asiento con una sonrisa—creo que si tengo, deja te las traigo.—Se va a buscarlas y regresa, me las pone en las manos con cuidado.
—Gracias Hipo.—Le dedico una sonrisa, empieza a bajar las escaleras y me doy la vuelta—¿cuando le dirás a Mery que te gusta?—Se queda inmovilizado y se voltea para verme.
—¿Cómo sabes?
—Desde que Mery entro a trabajar, quedaste perplejo con ella. Aún sabiendo que no son de la misma clase—Dije con una sonrisa—es mejor que te vallas o tu hermano vendrá.
Entré a su recámara y empece a limpiar, no fue mucho la suciedad, creo que Hipo limpia su cuarto para ayudar a Mery con el aseo, así que me pase a la recámara de sus padres y limpie todo lo que pude. Después y por último seguía la del hijo de la luna, estaba cerrada así que toque y no tuve respuesta así que la abría y de nuevo todo estaba obscuro.
—¿Que maña de tener todo cerrado?...se cree la bestia o que?
Dije y lo primero que hice fue quitar las cortinas que estaban llenas de polvo, toso un poco y abro la ventana para que entre airé fresco. Después pongo las cortinas que me dio Hipo.
—Se ven mejor que estas rotas que tenia.
La sacó del cuarto para después ponerme a barrer, saque mucha basura que se encontraba debajo de su cama en eso llega un querubín. Cerré la puerta con seguro y mis alas volvieron a mi cuerpo me sentía de nuevo yo, volé por toda la habitación.
—Rapunzel...Rapunzel...espera, tengo un paquete para ti.
—Lo siento pequeña Luz es que, ya extrañaba mis alas....¡ah!...te quedas hasta que limpie este cuarto.
—¿Que?...Rapunzel, Elsa ah enviado un paquete.
Me quede sorprendida por lo que acababa de decir.
—¿Que paquete?—Lo saca de su bolsa y era una flor en una caja de cristal—¿Una flor del río de la vida?—Dije tomándola con mucho cuidado, estas flores simplemente son hermosas.
—Ella me dijo que te dijera que es para el...la flor conservara todos sus pétalos si hay cambios pero si no...empezaran a caerse.
—¿Que...esta loca piensa que es el cuento de la bella y la bestia?, ¡esto es muy diferente!
—No lo se—me la entrega–sólo me dijo eso.
—Esta bien.—Se iba a marchar pero la jale.
—Luz quédate necesito ayuda con esto para luego decir en que parte de la
Recámara ponerlo.
—Esta bien.—Empezamos a limpiar toda la recámara, fue más fácil con mis alas y con la ayuda de Luz. La recámara poco a poco fue quedando mejor.
—Oye Rapunzel...¿qué es esta puerta?
—No lo se.
Coloque mi mano en la perilla, miro a los ojos al ángel mensajero y giró la perilla dejando ver lo que había atrás de esta, era sólo su ropa, todo estaba limpio, entre con cuidado al ver aquel armario, la alfombra era azul con una Luna en medio, el techo era de cristal y en medio había una mesa redonda.
—Aquí pon la flor.—Me sorprende que esto este ordenado.
—Vamos ponla aqui.—Dijo el angelito y observo con precaución el lugar, ¿por que esto está bien cuidado? No lo entiendo.
—Esta bien. —Pongo la flor en un jarrón en medio de la mesa y para protegerla le pongo el cristal.
—Se ve bien.
—Bien estilo bestia.—Dije en tono burlón y salí de aquella recámara.
—tengo que irme—me abrazo—te extrañamos mucho.
—Yo también—Nos separamos.
—y por cierto dolerá mi partida.
—¿De que hablas?
El ángel se fue y de inmediato sentí como mis alas eran arrancadas con brusquedad. me deje caer por el dolor, era muy fuerte y doloroso. Con cuidado me acerque al espejo y vi las heridas, así que decidí ocultarlas con mi cabello. Ya había terminado así que baje para el cuarto de lavabo.
Vaje con mucho cuidado las escaleras por las cosas de limpieza, llegue al cuarto de lavabo y las deje ahí.
Fui a ponerle exprimir a la lavadora y me fui a buscar a Mery.
—¡Mery!
—¡Aquí!—Fui al patio trasero para verla y ayudarla.
—¿que haces Mery?
—Limpio la piscina.
—vaya, es grande.—Dije sorprendida.
-¿Acabaste de limpiar?
—Si, la verdad fue muy fácil—dije con una sonrisa—dabes, me pregunto ¿por que Jackson tiene su armario muy limpio?
—Es su lugar favorito al parecer—dijo Mérida sacando unas hojas de la piscina—Todos tenemos uno.
—Si—dije sentándome en una de las sillas.
Pero todavía nose, porque un armario, tal vez sea que todo es más tranquilo para el. Pero en fin.
—Bien supongo que tendremos que hacer la sena.
-—Y si la hacemos como las de mi reino.
—¿Ah...como son?
—en la mesa grande pondremos muchas frutas, después pondremos un gran pavo. Mientras escuchan la melodía del arpa.
—Sabes Rapunzel...eso suena bien pero por lo general a esta familia le gusta la música clasica. Ya sabes la que utilizan en los bailes.
—Oh...ya veo—suspiro agotada—pues iré a la cocina para empezar.—Me levanto de mi lugar.
—¿Estas segura que harás la cena?
Asiento con una enorme sonrisa y me doy la vuelta para dirigirme a la cocina sin antes decirle que si se encargaba de la ropa que estaba en la lavadora, me dijo que si.
Así que no me preocupe sólo para hacer la cena.
—¿Bien a simple vista está la fruta así que colocare un mantel de centro y empezare a colocar las charolas con las frutas y postres que preparare.
Fui a abusar un mantel, tarde mucho pero lo encontré, regrese corriendo y coloque al mantel, después fui preparando las bandejas llena de fruta, busque las copas para el vino y las fui colocando en la mesa al igual que los manteles, platos y cubiertos, todo me estaba quedando perfecto hasta que escuche como alguien azotaba una puerta, me asomo por la gran ventana del comedor y veo que era un carro con unas letras en su costado "taxi" era lo que decía. Vi como Jackson baja enojado.
—No pienses que te pagare un quito, te dije que me trajeras aquí en dos minutos y tardaste cinco
Entro a la casa hecha una furia lo vi sorprendida y volteo a ver aquel hombre, asustado y con ojos llorosos, si no llevaba la cuota del día pagaría de su salario, y esto es lo único con lo que mantiene su familia. Decidí salir con rapidez y me acerque aquel hombre.
—Hola buen hombre, perdone al joven el no sabe lo que decir.
—Hola señorita, no se preocupe toda la gente de su clase es asi.
—créame buen hombre, sus padres no lo son-Dije con una ligera sonrisa, saque de mi bolsillo dos monedas de oro—tenga, como disculpa.
—Oh...muchas gracias señorita ojalá los ángeles se lo dupliquen.
Sonreí al escuchar aquella frase y me volteo para entrar a la casa feliz por mi acto fe bondad, cierro la puerta con cuidado y al darme la vuelta pude ver un rostro de enojo.
—¿Que pusiste en mi cuarto?
—No rompas las cortinas son de Hipo así que tienes que cuidarlas y sólo limpie un poco
Me miro con frialdad y se acercó amenazante apretando su mandíbula con fuerza.
—¡¿Y que hacia esta horrible flor en mi armario?!—dijo gritando—No me lleves la flor otra vez, las odio, odio todos los colores menos el azul y el negro.
—Pensé que la flor hacia juego con tu armario.—Dije algo sería.
—¡Pues no pienses!
Tiro la flor al piso y la piso tantas veces hasta que estuviera desecha.
—¡Que haces, no detente!
—Pues no me lleves ninguna flor...¡Me escuchaste!
Se dio la media vuelta y se fue a su habitacion. Me agache para recogerla, tan hermosa que estaba la flor, al tenerla en mis manos desapareció. Me quede asombrada pero mejor me fui a seguir preparando el almuerzo. Antes de entrar a la cocina escuche un grito del cuarto de Jackson y lo vi salir enojado.
—¡Te dije que no quiero una flor estúpida en mi armario!
—Pero yo no la puse y no fue Mery porque ella está en la labanderia.
—Pues ten no la quiero—Me la avienta con brusquedad y se fue a su cuarto, azoto la puerta pero no duro mucho tiempo cerrada—¿Que hace la flor aquí?—Miro mis manos y ya no la tenía
—Yo no la subí, no tengo alas para ir ah dejarla—hay aja—mejor quedatela, te acostumbraras a ella.
Entré a la cocina sin más que decir, no quiero seguir discutiendo, es malo para los corazones. Saque toda las frutas posibles y las iba colocando en los platos y como iba acabando los iba poniendo en la mesa, en eso vi como Mery entra por la puerta y se detiene al ver la mesa llena de comida.
—Valla se ve increíble.
—¡Verdad que si!—dije saltando de felicidad—¿De casualidad no tendrán vino blanco?
—Si arriba están los vinos, si quieres voy por ellos.
—No, yo iré. Tu sigue poniendo la mesa.
Subí las escaleras con cuidado pero no vi otra puerta. ¿Sólo hay cuatro puertas y la cuarta es de visitas.
—¿Dónde esta lo de los vinos?
Pensé un poco y no hay otra puerta donde puedan guardar vino...tal vez Jackson sabe, el vive aquí así que el puede ayudarme. Me acercó a su puerta pero no escucho nada, así que la abro con mucho cuidado y me asomo para ver si todavía seguía vivo. Con cuidado le hecho un costado y veo la flor en su cama.
<<Debo entrar por ella, sufre mucho con el y es una flor sagrada>>pensé.
Abro más la puerta para poder entrar pero vuelvo a cerrar la puerta ,pues eh escuchado un ruido que proviene del armario,dejo entré abierta la puerta para poder verlo y escucharlo con claridad.
—Estúpida flor, cada vez que te arrojo oh maltrato regresas a mi estúpido armario con tu cosa de cristal —Dice enojado y sentándose a la cama—me recuerdas a la nueva sirvienta, todas son iguales, de sucias interesadas viendo a quien le sacan el dinero—agarra la flor y la observa con mucha precaución—debo admitir que jamás había visto una flor así...y también devo admitir que eres preciosa—en ese momento sentí como si en verdad hubiera gentileza en el, bondad y cariño...—te pondré en mi armario al parecer la sirvienta tenía razón, luces bien en el.
Sonríe levemente y se levanta para ir a su armario. Cierro la puerta con mucho cuidado, aliviada de lo que vi, hay esperanza en el, sabía que no estaba equivocada volteo y veo un hilo colgando del techo me acercó a el tomándolo con mi mano y observándolo con determinacion. No lo había visto, lo tomó con un poco de fuerza y lo jalo, haciendo que se abriera una puerta y que de esta salieran escaleras, hizo un poco de ruido pero decidí subir para averiguar que era.
Tenía miedo pero no era mucho, supongo que era más la curiosidad que otra cosa. Al llegar no pude ver bien así que decidí ir por una vela a la cocina con rapidez, busque por todos lados hasta que encontré una, la prendí y subí am segundo piso para poder ver de que era aquel cuarto. Subí con cuidado a aquella habitación obscura, viendo con mas claridad, lo que era.
Era la reserva de vino de la familia Overland, era grande así que decidí buscar un aparto para prender la luz y por fin vi un botón, lo oprimo y esto hizo que se encendieran las luces, había muchos vinos, ¿cual escogería?. Tal vez uno de 1899 fue una poca buena para el vino o un vino de 1957. Bueno la verdad serviré la comida fiore así que tendrá que ser el vino producido en la época de 1974 ya sea el blanco o el tinto.
—¡¿Qué haces aquí?!...¡Intentas robar!
—¡Por supuesto que no!—le dije de igual manera—vine a ver que vino serviría para la cena de hoy.
—¡Tu no sabes nada de vinos!—Dijo algo más tranquilo pero no cambio de actitud.
—Claro que si.
—No.
—Esta bien señor elegante. Si se sirve la comida Fiore, ¿qué vino me recomienda?
—¿La comida que?—Me miro extrañado.
—La comida Fiore, es una de las comidas más ricas e importantes de donde vengo, ahí tienes que aprender sobre vinos, es un requisito forzoso—Miro la botella del 1974—esta es la mejor para este tipo de cena.
Se acerca con rapidez y me la arrebata para verla.
—¿Por que esta y no con la del año 1987?
—Fue un gran año debo admitirlo, pero las uvas eran más grandes y jugosas en 1974, se cree que para los ángeles el vino de ese año fue el más delicioso. Fue inesperado que las uvas crecieran de ese tamaño pues fue una poca de fuertes fríos, así que la comida Fiore fue creada en ese año, por motivo de un acontecimiento milagroso.
—¿Cómo lo sabes?
—te digo que donde provengo el vino es lo más conocido y delicioso. Siempre lo utilizamos a la hora de ingerir nuestros alimentos.
En ese momento creo que ambos pensamos en tomar el vino porque se rozaron nuestras manos , fue un poco incómodo, el la quito al instante al igual que yo.
—¡No piensas tomarlo!—gruñe, da la media vuelta y se va hacia la salida
—¡Oye espera!—me miro con el ceño fruncido—¿por que tienes ese color rojizo en tus mejillas?—las observó con impresión.
—No es nada—está molesto—, tu también lo tienes. —Se va muy enojado.
—Se te ven bien así tus mejillas...son lindas.—Dije en un suspiro de cansancio y mire las botellas.
—Las tuyas no, si es lo que querías escuchar.
Sólo me quede sorprendida y sólo lo vi bajar las escaleras, siento como mis mejillas arden. Tome tres botellas de vino y con mucho cuidado baje las escaleras. Las deje en una mesita de adorno para cerrar la puerta. En eso llega la familia de Jack.
—Llegamos, Mery—gritan—cariño.—Dice la señora entrando con varias bolsas, Hipo sube con rapidez las escaleras.
—Rapunzel—me ve cargando las botellas—¿quieres que te ayude?—Iba a contestarle pero abren la puerta
—Ya llegaron.—tiene su rostro serio.
—veo que estas mejor.
—si—voltea a verme—¿y tu que estas viendo baja a preparar todo?—suspiro y bajo
Con cuidado
—Lo siento.—Tomó las botellas y me dirijo a las escaleras.
—Espera Rapunzel—camina rápido hasta mi—déjame ayudarte.
—Esta bien Hipo, gracias.
Sin querer Hipo roza mi mano y siento que mis mejillas tornan el color rojo, al igual que el pero sólo es un poco. Siento la mirada pesada de Jack, volteo a mirarlo y esta enojado, no me sorprende. Azota su puerta sin ninguna razón y bajó las escaleras con mucho cuidado de no tirar las botellas.
—¿Y piensas invitar a Mery a la reunión familiar?—Pregunte con mucha curiosidad y emoción.
—Si. Le compre un vestido para que sea mi acompañante.—responde de igual manera.
—¿y por que no lo haces ahora?—lo mire con mucha felicidad.
—No se donde...
—Hola Mery—entro a la cocina casi gritando e interrumpiendo a Hipo— Hipo, quiere hablar contigo, así que los dejare solos.—Deje la botella y salí de la cocina para poder ver desde la puerta. Ya que este tenía una ventana.
—Hola Merida...tra...trabajando duro ¿eh?—Ríe con nerviosismo, en eso llego su mamá
—¿Que haces Rapunzel?—volteo y veo que me ve con mucha inseguridad.
—Hola, Señora Overland—suspiro—Espió a su hijo.
—¿Jackson?—pregunta rápidamente.
—No, Hipo—respondo con un suspiro.
—¿Te gusta mi hijo?—se exalta. Suspiré porque estoy de puntitas y me estoy cansando.
—No, pero a mi amiga si.—me dejo caer y la miro con una amplia sonrisa.
—No me digas que—Asiento la cabeza con una amplia sonrisa y se acerca para ver.
—Si, estoy trabajando duro para la cena que tendrás con tus familiares.—Mery regresa su vista a la olla.
—Si la cena—sigue nervioso—Oye Mérida...me...me preguntaba si...pues, ya sabes no.
—Lo esta arruinando todo—murmullo su mamá.
—Lo se.—exprese de igual manera.
—¿Que hacen ahí?—por los angeles, ahora no—¿Hipo esta ahí?
Las dos nos miramos y el cierra sus puños, da pasos decidido, sabía lo que haría, no podía permitirlo, así que lo jalo de su camisa y le tapó la boca.
—oh no lo harás.—Dije sosteniéndolo con fuerza de su camisa y viendo desde la pequeña ventana de la puerta de la cocina.
—Hipo tengo que ir a trabajar, no quiero que Jackson llegue y me regañe.
Suspiro y veo que se estaba poniendo morado y se lo doy a su mamá.
—sostenga, necesito arreglarlo—Entro a la cocina decidida a decir todo.
—¡Hola Mery, Hipo!—los veo con cara de preocupación—Hipo quiere que seas su acompañante en la cena familiar.—me paro de puntitas y lo abrazo del cuello.
—Ah es...es enserio?
Hipo me miro con preocupación y yo le dije que siguiera con las manos, para que conformara lo que acababa de decir.
—Ah...ah...si. Quiero que seas...mi acompañante.—con s mano derecha se rasca la
Nuca.
—Hipo eso es muy gentil de tu parte pero...la verdad...
—No tiene vestido—Dije rápidamente, Mery me miro asombrada por lo que dije, pero no quería que Mery sufriera por perderte esta cita con Hipo, bueno entre comillas.
—ah...pues ¡yo te compre uno, espera aquí.—Sale rápidamente sin darse cuenta que su mamá y Jack estaban ahí.
—Rapunzel ¡¿Que hiciste?!—se toma con ambas manos su cabeza—yo no puedo ir, no se utilizar todos los cubiertos y no se bailar, tampoco se caminar con tacones y no tengo tacones.
—En eso no te preocupes.—Entra la señora de la casa.
—Señora Overland, Jac...Jackson.
-no te preocupes el no te dirá nada.—Se zafa y se arregla un poco molesto.
—¡Mamá, ella no puede ir!—expresa con dificultad, ya que no había respirado— es una criada!—la señala.
—¿y?—alza ambos hombros—Hijo, no seas mal educado que son personas iguales ati.
—Por supuesto que no.—gruñe.
—Sabes—me mira—eres muy gruño para tener 18 años.
—19 ¡ya casi los cumplo!—remarcó las palabras
—como sea—ruedo los ojos—Mery e Hipo están
destinados a estar juntos, así que no lo arruines.—le pico su pecho que está algo fornido.
—¡Tu no me digas lo que tengo que hacer, eres sólo una criada!—vuelve a quitar mi mano con brusquedad.
—y tu sólo eres un niño grosero y feo.—Dije sacándole la lengua.
—Inmadura.
—tonto
—loca
—fanfarrón
—tonta
Me quede callada y respire ondo y mire a Mery a la señora Overland.
—Lo siento mucho señor Overland, lamento haber perdido mi cordura, yo vine a cumplir mi promesa y no lo estoy asiendo así que si usted dice que soy una tonta inmadura, lo soy.
Se me quedo viendo con el ceño fruncido y se dio la vuelta para irse. La señora se acercó sin entender nada.
—¿Que...promesa es con exactitud?
—No es nada señora—suspiro nuevamente, este niño me saca mucho de quicio—sólo lo dijo para que dejarán de discutir.
—Mery tu ve por unas zapatillas y te espero en la sala y tu ven conmigo.
Coloco su mano en mi espalda y me quejo por la seriedad de mis alas.
—¿estas bien?
—Si, sólo que me duele un poco mi espalda.
—oh, como lo siento.
Extiende su mano y paso primero para después ella alcanzarme y ponerse a un lado de mi. Caminamos hasta llegar abajo de las escaleras, con una llave abrió aquella puerta que tenía una rosa tallada en ella. Era una biblioteca enorme y en el techo estaba una pintura del primer reino.
—¿Te gusta?—La miro con una sonrisa, era muy, pero muy hermoso.
—si —la veo y me sorprendí al ver a mi hermano y a todos los arcángeles ahí.
—El ángel Uriel y el ángel Elsa.
—Ella no tiene el cabello castaño, si no lo tiene Rubio platinado, como el de Jack.—suspiro—Ella siempre está al cuidado de nuestro reino cuando Uriel y los demás arcángeles se van a una batalla.
—¿Nuestro reino?—pregunta
—Perdón del cielo.—corrijo rápidamente. Espero no haber metido el ala.
—¿por qué dijiste que tenías una promesa con el?— vuelve a sacar el tema.
—Jamás me creiria.—Dije tomando mis alas con mucho cuidado. No tenía que fingir para que le dijera mi promesa.
—Vamos cuéntame —La veo y doy un suspiro.
—Yo no vengo, de aquí, ni de ninguna parte del que usted conosca. Yo provengo del primer reino, donde todo lo imposible es posible allá.
—¿Y cuál es el primer reino?—Observo la pintura.
—Ese—lo señalo—Yo vengo aquí a poder demostrarle a mi hermano que todos los hombres cambian y que la bondad todavía existe, pero mi cuñada no lo cree, como ninguno de los ángeles así que me han enviado aquí.
—¿Y por que por mi hijo?—Lo veo con algo de seriedad, supongo que tendrá que saber la verdad.
—¡Mamá! —Abre la puerta, era el.
—tengo que hacer mis deberes, con permiso.
Pase cerca de el y sólo rodó los ojos, cerré con cuidado la puerta y vi a Mery sentada en el sillón. Seguí mi camino, tome una escoba y me fui a barrer cerca de la piscina. En eso veo un siervo del otro lado, ¿Como esto era posible?, rodeó la piscina para llegar a el y empezó a caminar hasta llevarme aquel
Bosque que la casa tenía, conforme íbamos avanzando iba entendiendo todo.
—hasta que dignas a visitarme Raziel.
En eso siento como empiezo a flotar. Aquel ciervo es el.
-Hola Rapunzel, tu hermano me a pedido que te diga—suspira— que por favor, vuelvas—abro
Mis ojos como plato— convenció a todos que te dejen volver.
Lo veo con seriedad, sabía lo que tenía que hacer para volver a casa.
—Retira la matanza hacia los hombres?—pregunte insegura.
—Rapunzel...
—Entonces pierdes tu tiempo.
—Sabes que no lo hará.
—Pues esto es la única forma de que dejes a los humanos empaz, ellos son una creación que tiene partes de los dos reinos
—pues tienen más del tercer reino y eso lo sabes.
—Pues es mentira—dije enojada—no volveré hasta que cumpla mi promesa.
—y si no, te casarás con Pitch y todo lo que hiciste, todo el esfuerzo, será en vano.
—no voy a volver y esta decidido, mejor veté antes de que alguien te vea.
Dije alejándome de el, ¿cómo quiere que regrese si todo seguirá igual?, Como sea no pienso regresar hasta cumplir mi trato, nuevamente sentí como se desprendían mis alas y el dolor era insoportable.
Llegue a la piscin, recogi la escoba y me puse a barrer.
-—Oye!, ¿de que hablabas con mi madre?—camina hacia mi.
—Sólo me pregunto de donde venía.—respondo
Secamente
—Pues gracias a tu charla, te asignaron un cuarto a ti y otro a Merida.
—Oh...pues gracias.—sonreí
—Sólo te advierto que vendrán visitas y ya es suficiente que Mery vaya, así que tu sola te encargarás de todo.
—Si eso es lo que ordena—suspiro pero no lo veo— esta bien, pero trata de sonreír—me mira un poco más relajado—su sonrisa es hermosa, debería sonreír más.
Después de eso me fui a limpiar lo que restaba de la casa, fue un poco agotador pero lo hice sin ayuda alguna, después de eso Mery me dijo que llevara la ropa a los cuartos y que la metiera a los cajones, asentí sin protestar llevando el canasto lleno de ropa, ya estaba cansada pero tenía que hacerlo, si quería descansar.
—Dios sólo la habitación de Jack!
Me seque el sudor y fui a su habitación, como era de costumbre estaba cerrada así que toque con fuerza.
—¡Que!—suspiro
-—Vengo a poner tu ropa en su lugar!
—¡Ah!...pasa, pero rápido no quiero que tires nada.
Pase a su habitacio,estaba más arreglada que antes, y todo gracias a mi, pase rápidamente ha su armario y lo primero que veo es la flor de la fuente, sonrió por mis adentros y entro cerrando la puerta, dejando la canasta en el suelo y empezando a hordenar con mucho cuidado su ropa.
—Hoy no quiero que me dirijas la palabra, solo lo necesario.—dice entrando con seriedad.
—¿Una pregunta?...porque me tratas mal, no llevo un día en esta casa y te caigo mal.
—¿y que esperabas?, eres la mucama, la criada y yo soy alguien superior a ti, mis padres son muy poderosos así que en un abrir y cerrar de ojos te echan a la calle.
—¿Tus padres?...lo que yo sabía es que ellos son tus padres adoptivos.
—Da igual, son mis padres.—sonrió Neruda lado y sigo acomodando todo
—bien—me acerque a el—sólo escucha, haré todo lo necesario para caerte bien.
Sólo me mira con reproche. Doy medía vuelta y sigo ordenando todo.
Empiezo a tararea la canción que cuenta su historia para que la flor brillara.
—Deja de hacer—observa la flor—eso...o...oye la flor.—Volteo y la observo con una sonrisa.
—al parecer le gusta el canto.
—¿a que te refieres?
—De donde vengo estas flores son conocidas por sus sentimientos, brillarán cuando algo les guste y se les caerá un pétalo si no.
Lo miro con una sonrisa y sigo ordenando su ropa.
—¿y que canción cantabas?—Dijo muy calmado. Pues supongo que también lo calmaba a el.
—Pues esa canción representa la historia de un niño que fue una ofrenda a la luna—el me miro—Dice que una gitana quería desposar un cale, así que conjuró a la luna seis días y siente noches en la última noche, la luna le confirmó lo que quería pero a cambio le daría el hijo primero que tuvieran. Los ángeles presenciaron toda la historia pero sabían que ese niño siempre sería infeliz, pues nació del enojo y del egoismo.
—que historia tan tonta1—En eso se le calló un pétalo a la flor.
—Por los ángeles, no—Empece a bailar para que el pétalo se le volviera a colocar.
—¿que haces?, actúas como una—Le tapo la boca
—Me lo agradecerás
Volteo mi mirada y el pétalo volvió a su lugar, quitó mi mano de su boca y regreso a como dar su ropa.
—Vaya con ese baile hiciste que...
—Jack...
—Jackson.—me corrige.
—Bien, Jackson—suspiro—la flor es como un ser humano, cuando la haces sentir bien se pondrá brillante y contenta, pero cuando la haces sentir humillada y triste los pétalos se caerán y ya no abra solución.
—Pero volverás al lugar de donde viniste y traerás otra.
Me quedo callada unos momentos, volver allá será un milagro de los ángeles.
—No...no creo.
—Entonces...haré que se caigan los pétalos, pues no se hacer sentí bien a nadie.
Me acercó a el con una sonrisa amigable y con cuidado pongo mi mano en su espalda y miro la flor.
—Podrías sonreír, a ella le gusta tu sonrisa. También puedes hablar con ella de lo que sea, no le importará en tanto no la humilles, todo estará bien.
Me mira con un poco de asombro y me alejó para recoger el canasto.
—Me retiro, si se te ofrece algo, llámame ahora con permiso.
Cierro la puerta y salgo de su habitación, bajó con cuidado las escaleras y veo a Mery con su maleta y a Hipo con otra.
—Oh...hola Rapunzel—dijo Hipo con una sonrisa amigable—Le dije a Mery que si no había una maleta que era tuya y me dijo que no porque no habías traído ropa.
—Ah...no no traje ropa—Dije sin mucha importancia.
—Pues si quieres vallan a comprar ropa•En eso saca su billetera.
—No Hipo, no es necesario—dije rápidamente-yo traigo dinero.
—Vamos Rapunzel, acéptalo como un regalo por ya sabes—Susurra—con Mérida.
—No Hipo, yo lo hice sin querer nada a cambio.
—Vamos Ra...
-—Si ella dijo que no esque no, Hipo, no tienes que estarle rogando a la mucama y tampoco cargar sus cosas. ¿Que ellas no tienen manos?
—Oye un segundo.—lo mire desafiante—Hipo, se ofreció a ayudar a Mery con sus maletas y decidió pagarme un favor—Dije con enojo—No quieras hacerlo como tu. Hipo es todo lo contrario a ti. El no es un engreído, estirado que presume de algo que no tiene.
—¿y que no tengo criada?, lo tengo todo.
—Te equivocas.—lo miro a los ojos—No tienes amor, no tienes felicidad y no tienes bondad, Hipo a cambio de ti, lo tiene casi todo, sólo le falta que sea correspondido y eso está por pasar. Así que no lo tienes todo.
—Ra...Rapunzel—Era Mery.
—¡Tu cállate!
—¡No le hablas así a Mery!—Dijo Hipo enojado.
—Hipo acompaña a Mery por favor, yo regresare a la cocina.—Eso hicieron, pero el me siguió a la cocina. No quería seguir hablando con el.
—¡Hey, no hemos terminado!
—pues yo ya termine contigo—Dije saliendo de la cocina y dirigiéndome a la piscina.
—hey espera—me toma con brusquedad y me da la media vuelta—¿crees que puedes humillarme?
—¿Así que ahora con decirte la verdad es humillarte?
—Si viniste aquí a caerme bien déjame informarte algo, no lo estas asiendo.
—Yo se que lo haré .
—¿Mucha confianza?
—Si y lo lograre con esto.—Lo empujo a la alberca y empiezo a reír
—Auxilio, no se nadar, no se nadar.
—ay que hice—me extiendo y al tomar su mano siento un jalón y caigo al agua.
El agua es diferente, tiene más cosas que el agua pura. Salgo con rapidez y escucho una risa
—¿que te parece gracioso?—Lo salpicó
—¡Ey!—Copia mi acto—ahora veras.
Empezamos a jugar en el agua sin saber, bueno el, que nos estaban viendo. Supongo que era por su risa, era preciosa, su gesto era hermoso y yo la mantendré así.
Su madre grabo con una cámara todo.
—ya espera—Dije entre risa y salí de la piscina para tomar una toalla—tienes que cambiarte las visitas llegarán—volteo y lo veo mojado, con la cara sería y eso...hermosos ojos azules. Creo que ah despertado algo en mi, algo que no había sentido nunca, di un paso así atrás para que el tomara una toalla.—Pronto.
-Si tienes Razón.–Dijo con seriedad, en eso veo mi ropa mojada y los tenis de Mery empapados.
—Ay no.—Me los quito rápidamente y los exprimo.
—Que no tienes mas tenis?—Lo miro sonrojada.
—Cuando llegue a esta casa, ni siquiera sabia que eran estas cosas. De donde vengo estamos todo el tiempo descalzos.
—¿No se lastiman los pies al caminar?
-No...es difícil de explicar.—Dije con una sonrisa de alegría.
—Eres muy positiva en todo.
—Trato de serlo.—veo mis pies
—¿Extrañas tu hogar?—me quedo pensando
—Un poco, todo era alegría y diversión, los niños corrían y jugaban por todos lados, pero no todo es perfecto-—me siento en una silla—sabes alla siempre es igual, lo único emocionante que hay es la preciosa vista que tiene—lo miro—sabes estoy impresionada con todo lo que hace el ser humano para subsistir, los tenis, la lavadora, la escoba, todo es sorprendente.
—¿Qué en tu pueblo no hay nada de esto?
-No...todo es muy diferente, hasta las reglas son distintas.
—Por ejemplo.
—Visitar el exterior—Se ah quedado callado—pero en fin, tengo que quitarme esto y meterlo a la secadora.
—¿Eso lo usaras para esta noche?
—Si, no voy asistir recuerdas, solo serviré, atenderé y obedeceré a los invitados con sus peticiones y ah cierto no debo dirigirte la palabra en publico—Dije con una sonrisa amistosa—ahora debo retirarme.
Empiezo a caminar para adentrarme a la casa y no dejar ningún rastro de agua.
—Rapunzel espera.—Era la Señora Overland.
•Oh Señora Overland...perdón por mi aspecto pero ocurrió un accidente y ahora...
Sentí como se acerco para abrazarme, supongo que me ah tomado por sorpresa este acto.
—Oh Rapunzel, creo que has llegado como un milagro de los ángeles.
—Pues en teoría, ¡si!.
—¿Sabes cuanto tiempo ah pasado desde que vi a mi hijo reír y divertirse de esa manera?
—Pues la verdad...
—¡Nunca!
Me vuelve a abrazar y puedo ver a Jack espiándonos desde la cocina, creo que esta impresionado por la actitud que tiene su madre, pero sobre todo la manera de pensar de ella. Jack puede ser un tipo frio y muchos pensaran que no tiene corazón, ni sentimientos, pero yo se que eso es mentira y lo acabo de comprobar a todos los habitantes de esta casa y sobre todo a los ángeles. Con este simple gesto es mas que suficiente que todos pueden cambiar y solo me a tomado un solo día. Pero aun falta mas tropiezos, caídas y levantadas.
—Señora Overlan.
—Dime, Vanessa.
—Vanessa, yo como lo dije antes, vengo a cumplir una promesa y la voy a hacer realidad, pero creo que estoy mojada y estoy ensuciando lo que Mery limpio así que iré a secarme y limpiar todo para esta noche—Dije con una sonrisa amistosa, me di la vuelta, pero no sabia donde estaba mi nueva recamara—¿En donde se encuentra mi...?
—¿Habitación?
En eso Jack corre hacia las escaleras y Vanessa se da cuenta de este acto.
—Jackson enséñale a Rapunzel su habitación.
—No puedo, iré al centro comercial.
—¡Jackson!
—No se preocupe, le diré a Mery o a Hipo que si pueden, no quiero arruinar su buen humor.
—Tienes razón.—Dijo con una sonrisa para después ir a su despacho.
Me quede sola en la sala y decidí buscarla por mi cuenta, supuse que estaba abajo pues arriba solo hay cuatro habitaciones, así que empece abrir las puertas que encontraba, era sorprendente lo que tenia cada una, por ejemplo la tercera que abrí, literalmente, era un armario, con la ropa vieja de todos, así que se me ocurrió una idea y fui corriendo a la oficina de Vanessa.
—¡Rapunzel ve a cambiarte estas toda empapada!
—Lose pero no encuentro mi habitación y...
—Pues me hubieras hablado Rapunzel, ahora tendré que trapear otra vez.
—Si Mery pero tengo que ir...
—¡Ah cambiarte vamos!
Me lleva arrastrando hasta mi habitación, era preciosa, tenia una vista a la piscina y al bosque, tenia un espejo, armario y una cama.
—¿Esto es para mi?
—Si, ya no tendrás que dormir en el sillón.
—No me importaba dormir en el sillón.
—¿Por cierto?—Mire a Merida con una sonrisa—Hipo me a comprado un vestido color rojo y unas zapatillas del mismo color, y todo solo para una noche.
—Le gustas mucho, que puedes hacer....¡ya se! corresponderle.
—Sus padres no lo aceptarían.
—Yo digo que si. Todo es posible en esta vida.
—Que facil suena—suspira—ojala fuera igual.
Me eh quedado callada por unos momentos, a Mery solo le falta creer para que logre su objetivo y yo lo haré realidad, haré que Mery pueda creer en sus sueños. Me acerque a ella y la mire con una sonrisa.
—¿Ya pensaste en cómo lucirás ese vestido?
—¿De qué hablas?
—Del peinado.—sonríe y se mira al espejo
—Supongo que con mis chinos.
—Mmm...mejor recógelo—Dije con una sonrisa—¡cielos, tengo que secarme, meteré el vestido a la secadora.
—¿Espera?...usaras ese vestido y los mismos zapatos que te di.
—Si...bueno si no se secan a tiempo me pondré las pantuflas.
—Dios...Rapunzel.
—Descuida nadie lo notara.—Sonreí—ahora si vete que tengo que ir a secar el vestido.
Sale de mi cuarto y con cuidado me lo quito y veo en el espejo las cicatrices de mis alas, suspiro con mucho cansancio y me enrollo en la toalla, abro el armario y saco lo único que tenia, las pantuflas de conejo, me las pongo y salgo con mucho cuidado así la lavandería y hecho mi vestido a la secadora, espero que nadie, en eso entra Hipo.
—Mery quiero decirte que ¡Santo dios!
—¡ha!....dios, Hipo.
Grito y sujeto bien la toalla. Esto es incomodo, muy incómodo.
—¿Se puede decir, si no es mucha molestia, que haces así?
—Vine ah secar mi vestido a la secadora.—Dije algo avergonzada.
—Y que no pudiste decirle alguien mas que lo hiciera?
-¡Pues...—pienso un poco—no se me ocurrió!—Dije con nerviosismo—¡Podrías cubrir tus ojos e irte, Mery esta en su habitación, toca antes de entrar, tal vez ella se este cambiado!
–¡Pues...no me arrepentiría de no tocar la puerta!
—¡Tal vez si, pues te cancelaría tu cena de hoy!
—Pues...tienes razón.
—¡Cielos Hipo sal de aquí!
Se a marchado de la habitación dejándome sola, estaba algo asustada por lo que acababa de pasar, no me había pasado algo así, oh bueno, no recuerdo ninguna pero estoy segura que no. Cielos los ángeles se han de estar burlando de este pobre ángel caído. Me senté en la lavadora y me puse a pensar, en todo lo que a de estar pasando en el cielo, lo asombrados que están por el logro que tuve hoy con Jack, la verdad, yo también hubiera estado sorprendida por ese acto que el tuvo, sus sonrisa es preciosa y esa mirada profunda que tiene, supongo que soy yo la que se esta enamorando y no el. Que cosas de la vida humana, los ángeles tienen mas afectos de bondad y amor que otra cosa, supongo que por eso soy así de positiva, eso me alegra mucho porque eso es lo que falta en esta casa, alguien que siempre le vea lo bueno a lo malo.
¿Qué voy hacer si no cumplo mi promesa?, no volveré al cielo y tendré que desposar a Pitch. Mi hermano a impedido ese matrimonio por años, hubo guerra por eso y yo...accedí al final de cuentas, supongo que el no esta enterado de esto, lo cual me alegra pues haria lo que sea para que yo me casara con el. No me imagino mi vida en el inframundo, lleno de obscuridad, tinieblas y miedo. Por lo que cuentan los ángeles, es un lugar horrible, no es un lugar para mi, me conosco muy bien. Pero tengo que lograr mi objetivo y se que lo hare.
—Pensé que era broma de venir y secar tu vestido de humilde.
—No—Dije bajando de la lavadora.
—Vaya pero que bonitas pantuflas de conejo.
—¡Cielos!—dije espantada—mi cara esta ardiendo, me veo en la ventana.—¡Estoy roja!
—Se le llama sonrojo.—Dijo con la ceja levantada.
—¿Sonrojo?
—Pasa, cuando cientes vergüenza.
–Oh...ya comprendo—Dije viendo mi cara.
—Oye necesito que limpies el rastro de agua antes de que lleguen los invitados.
—Cierto—Dije tomando el trapeador y dirigiéndome a la sala pero me a sujetado del brazo.
-Pero primero ponte algo encima, mi padre ah salido y no tarda en regresar.
—Oh...entonces esperare hasta que salga de la secadora.
—Como quieras, pero apresurate solo tienes una hora.
—!¿Que?!
—Las invitados llegan a las siete y son seis y media.
-¡Falta media hora, no una hora!
—Lose—Dijo con media sonrisa y se fue a su habitación, corri a mi habitación, al habrir la puerta vi muchas bolsas, unas eran amarillas que decian Bershka, Victoria's secret, Zara etc.
-—¿quien las ha traído?—Abro su contenido y veo que eran vestidos, casuales y elegantes, y había una que me llamaba la atención era como un hilo, ¿sera para la cabeza?, me lo puse y definitivamente no. ¿Era para las manos?, no lo creo, en eso llega Mery.
—Rapunzel necesito...—Se sorprende al ver muchas bolsas—¡Wou!...¿cuando fuiste de compras?
—No lo se, no recuerdo ir a una parte.
—¿Eso es una tanga?
—una que?
—Es una tanga la usas para "cubrir" tu parte intima
—Hablas de...¿aqui?—La señalo.
—Si, nunca has usado ropa interior.
—No, solo vestidos blancos.
—Cielos....aguanta—se queda pensando—¿no has llevado ropa interior todo este tiempo?
—N...no.
—Wow, bueno te enseñare como ponerse.—se acerca a la cama—Todas las bolsas de victoria's secret traen ropa interior, la tanga se usa para los vestidos y para shorts
—¿Shorts?
—Luego te enseño que son.
—Esta bien.
—este otro es un bikini este se utiliza con pantalones de mezclilla
—¿Pantalones de mezclilla?
—Son los que traigo puesto.
—Oh...bueno sigue.
—Estos son los cacheteros, úsalos cuando vas a dormir o cuando lleves pantalón de mezclilla.
—Esta bien.
—Y eso es todo.
—¿Esto que es?—Saco de la bolsa una ropa muuy corta y tenia dos copas, me la pongo en los ojos y escucho unas risas.
—No son para los ojos, esto es un brasier y son para cubrir tus senos.
—Vaya...los humanos inventan todo.
—Si bien, estos se ponen así, pasas tus manos por en medio de los tirantes tienen te das la vuelta y te lo abrochas o pasas uno de los broches hacia enfrente y lo abrochas dependiendo si lo sientes muy flojo o muy ajustado, después lo jiras y metes tus brazos por los tirantes y lo subes ¡y listo!
—Wow, entiendo.
—Este es de media copa, este es deportivo, este es straple, este es talle profundo, este es espalda cruzada, úsalo para las playeras con tirantes y ya creo.
—lo demás son tenis, zapatos y vestidos y algún que otro pantalón y camisa.
—Esta bien.
—Bien, tengo que seguir arreglándome, nos vemos.
—Adios.—sale de la habitación y saco con cuidado uno de los vestidos, era color rosa, este color me encantaba, y era precioso así que decidí ponérmelo. me puse la ropa interior adecuada para el vestido, saque unos zapatos color rosa, me hago un poco de crepe y me lo sostengo con un broche, dejando caer mi cabello por mi espalda, salgo de la habitacion lista para atender a las visitas.
—Rapunzel!—Era Vanessa—sube por favor.
—Enseguida.—voy por mi vestido y subo corriendo a su habitacion.
—Rapunzel, por favor, dale esto a Hipo me dijo que lo comprara para Mery.
—¡que tierno!—dije recogiendo el regalo—ire enseguida.
Salgo de la habitacion y me dirijo a la de Hipo, toco la puerta y enseguida sale un Hipo transformado.
—Vaya Hipo te vez muy bien.
—Gra....gracias.—Siento como se pone rojo. Estaba sonrojado por mi alago.
—¿Te encuentras bien, estas sonrojado?
—Pues como no lo voy a estar, te vi casi desnuda.
—Tu lo ha dicho, casi...pero eso no importa ahora, ten.
—¿Que es?
—el regalo de Mery.
—Ah...es verdad. Gracias.
—Bueno tengo que irme a dejar mi vestido,
—Si claro.
Me doy la vuelta para irme pero recuerdo, la flor asi que corro y toco la puerta de Jack
—¿Quien?
—Soy Rapunzel
—Pasa.—Entro y cierro la puerta con cuidado y lo veo salir del armario.
—Vengo a ver la flor, si no es mucha molestia.
—No la voy a matar, si eso te preocupa.
—No es eso, solo que me recuerda a mi...¿pueblo?
—Esta bien.—Entro con mucho cuidado y la veo brillar.
—Veo que has platicado con ella, esta feliz.
—Si...al propósito estaba preocupado de que no te quedara todo lo que te traje.
Lo veo con asombro, el compro todo eso para mi. Sabía que había era una buena persona.
—¿asi que tu compraste todo eso?
—Le pedi a las señoritas de la tienda que me pusieran lo mas bonito, pues no sabia que llevarte. Creo que lo mas vergonzoso fue lo de la ropa interior, al propósito te quedaron.
Me sonrojo un poco al ver que me había escogido la linceria, pues era muy extravagante y lujuriosa como dirían en mi pueblo.
—Si...Gracias, por todo.
—Solo sigue sin molestarme.
—Esta bien—Dije con una sonrisa y veo que observa unas corbatas—Sabes puedes usar esta azul cielo—dije señalándola—oh no puedes usar ninguna, solo desabrocha los dos primeros botones, conquistaras a muchas chicas si la usas así.
—No quiero conquistar a ninguna.
—Podrías, solo usa tu media sonrisa o solo tu sonrisa completa, creo que es tu mejor accesorio.
—Usare la corbata, aunque me cueste trabajo ponérmela.
Sonrió y se la coloco, con mucho cuidado empiezo hacerle el nudo a la corbata. Un día vi como hacer una así que practique muchas beses con tela de vestidos.
—Perfecto—Sin querer pongo mi mano en su brazo—estaba en lo correcto, el azul resalta tus ojos—Veo como ve con un poco de asombro nuestro reflejo—oh...lo siento—dije retirando mi mano—tengo que irme, llegaran en cualquier momento y no eh puesto la mesa, ni los aperitivos.
Salgo de su habitación y me veo en el espejo del pasillo, estoy sonrojada, espero que no se haya molestado con aquel acto de inocencia. Bajo con rapidez y veo a Mery salir de su habitación, se veía preciosa.
—vaya te ves muy hermosa Mery.
—¿Enserio lo crees?
—Sin duda alguna.—Dije con una sonrisa en eso veo a Hipo bajar las escaleras, creo que no se ah dado cuenta.
—Mery esto...•se a quedado mudo por su apariencia de Mery, paso barias veces mi mano frente a su cara-Wou...Merida, te vez....wou.
—Tu tambien te vez bien.—Sonríe ampliamente al ver ese lindo gesto y esa linda imagen.
—Cariño tu padre ya llego y dijo que...—Vanessa se sorprendió al ver a Merida—Vaya mi futura nuera.
—Si...espera ¡Mamá!—Dijo Hipo sonrojado por el comentario de Vanessa.
—¿Que?, solo digo la verdad.
—¿enserio?, ¿aceptarías a ella como nuera?
—Jackson no empieces.—Dijo Vanessa en tono amenazante.
—Bien, solo digo que aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
—Eso no cuenta—dije algo molesta-Mery no es fea y a ella no le queda ese dicho—Dije abrazándola—solo ignóralo, no te pongas triste, correras el maquillaje.
—Esta bien Rapunzel.—Dijo sonriendo.
—Bien Familia, ah esperar a los invitados—Dijo el Señor Overland saliendo de su habitacion. Tenia una gran sonrisa—Vaya, te ves bien futura nuera.
—¿es enserio?—Dijo algo molesto, rodé los ojos y me fui a la cocina a preparar los aperitivos para la cena de esta noche. Tan difícil es hacer que Jack sea gentil por un momento, tan complicado es no humillar a las personas, supongo que es difícil para las personas que siempre están enojadas...creo se quedara como un misterio de la vida y de los humanos.
Acabe a tiempo y en eso sonaron el timbre, corrí hacia la puerta principal y abrí con mucho cuidado, entro mucha gente, las señoras grandes, me aventaban sus chalecos o bufandas de perro, oh las señoritas me veían con cara de asco, siento que no me veía bien con esas miradas, a Mery le hacían lo mismo pero las ignoraba, era una dama parecía de la alta sociedad,sabia manejar muy bien la situación y eso me alegraba. Colgué toda las prendas que me dieron, después me fui a la cocina por los bocadillos.
—Oye—era el Jack, supongo que viene a reclamar algo—mis invitados se mueren de hambre.
Sabía que era eso, quería decirle muchas cosas, pero recordé lo que me había dicho así que decidí controlar un poco la situación.
—Si, lo siento mucho, eso estaba a punto de hacer, ahora con permiso.
—¡Pues que esperas!
Recojo la charola con una cara sonriente y me dirijo a la puerta de cocina para empezar a repartir los bocadillos.
—¡Ya es suficiente con que Merida se haga la señorita...!
—¡Wow hermano por fin te encuentro!
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