JUEGO FINAL (25-feb-2018)
Cazador cazado 6/7
Esto... es... guerra...
La autopista nos lleva directamente a aquella reunión. Es increíble que para una familia exageradamente hipócrita siga reuniéndose, a base de saludos cortantes y sonrisas llenas de odio saludo a toda persona que se cruza... hasta verlo... sus ojos miel tienen ojeras no por no dormir... sino por su nariz rota que aún debe de cuidar o podría quedar peor...
No tardo en quedar nuevamente sola, siendo una presa completamente libre de atrapar...
Camino lejos de la multitud bailando, siendo seguida por él, con solo unas calles estamos en un lugar completamente vacío, apenas las luces públicas alumbran el lugar. He sido siempre fanática del dramatismo, le agrega mucho sabor a la vida sin embargo en esta ocasión me paralizó completamente siendo incapaz de moverme aun cuando mis piernas se mueven para quedar frente a frente, siento tu respiración en mi rostro, tus labios están a centímetros de mi frente... estas demasiado cerca...
--Podemos olvidar el asunto, con un beso es un buen comienzo—dijo aquel chico de mirada miel
--Si vas a empezar con el cliché, mejor mátame...--no termine la oración cuando un puñetazo me arrebato el aire, me sostuviste con delicadeza hasta dejarme en el suelo
--No dañare esa linda cara, no puedo—sonreíste con cinismo, sin duda esto me da las posibilidades de que tiempo me queda. No puedo respirar, mucho menos responder... aquel problema mencionado antes empieza a cobrar fuerza... es irónico... la persona que prometió alguna vez no herirme es la misma que me terminara matando.
Tantos recuerdos pasan por mi mente cuando lo que quiero es reaccionar, quiero alejarte, quiero dejar en claro que tu propósito de amar o morir solo quedara en segundo término. Pataleo e intento golpearte pero me has inmovilizado, tu peso es demasiado y sus manos alrededor de mi cuello poco a poco cierran el paso del oxígeno, puedo estar acabada en cuestión de segundos y lo único que reacciona mi cuerpo es el recordar a quienes amo...
Mis parpados se están cerrando, no durare más... al menos no sin ayuda, dejo de lado mi moral, dejo atrás todo pensamiento lleno de raciocinio. Para darme cuenta que la parte más primitiva del ser humano sigue viva... tu furia es perceptible, pero en un movimiento tu rostro está lleno de tierra y piedras, me arrastro sobre la maleza ocultándome en lo que recupero aire. Todo lo que en algún momento pensé se vuelve realidad.
Matar o morir
Una ley simple con solo un propósito, uno de los dos debe aparecer a tres metros bajo tierra, y no seré yo. La vanidad es el defecto más fuerte en el ser humano, aun no te quitas la suciedad, gritas de impotencia y me buscas donde estaba muriendo minutos antes. La luna en su punto de cuarto creciente deja analizar la situación, el frio aliento de la noche alimenta mi sentir. Te encuentro antes de que siquiera notes mi presencia, los golpes son detenidos con tu fuerza y nuevamente termino en el suelo, cada patada que das, cada golpe en seco aturde todos mis sentidos. Me habría dejado morir... de no ser por aquella conciencia... no es suficiente, no es mi hora y lo sé bien.
Si estoy viviendo tiempo extra, lo aprovechare bien.
En un reflejo mi cuerpo se queda inmóvil, tus agresiones se detienen, tus dedos quitan el cabello de mi cuello. La presión que tengo es bastante baja, apenas y respiro... tus preocupaciones se vuelven reales al verme intentando respirar...
Bendito sea el teatro.
Me lanzo contra ti con un listón violeta entre las manos, no voy a dejarte ganar, no está en mi mente. Tus intentos por quitarme de encima son nulos, mientras que tu rostros adquiere esa tonalidad azulada en cuestión de un par de minutos has perdido la conciencia. Tengo la curiosidad de verte reaccionar ante tal situación. No tardo en atarte con el estúpido listón, aun tienes pulso, es triste saber cómo esto se está dando... tu querías guerra, esto tienes. La adrenalina está acabándose y con ello aparece el dolor incesante de las costillas, aun así no me impide revisarte, tenías un cuchillo, cinta industrial y por ultimo una Glock 42 calibre 9. Dentro de las reglas que establecimos las armas de fuego eran la única excepción para no tenerlas. Golpee tu rostro despertándote, una sonrisa plena se expresaba hasta que te coloque el arma enfrente. El silencio perduro entre nosotros. Era un hecho había ganado.
Quite el cartucho para darme cuenta que únicamente había dos balas.
Si estoy viviendo mi vida, ¿por qué siento como si mi corazón se rompiera en dos?... ¿y si realmente no quiero esto? El respirar es cada vez más pesado, escupo un poco de sangre, estoy segura que me has roto al menos dos costillas.
--¿estas...bien?—murmuraste, a lo que yo solo puedo reír ¡que estupidez! Uno de los dos moriría aquí ¿esto es estar bien? No lo sé... aquella arma pesa cada vez más. Quizás deba descargarla.
Apunto, respiro y disparo.
Tus ojos no tienen precio y mi respirar apenas es perceptible.
--¿solo gastaste para un par de balas Rodríguez?—exclamo con cinismo, el impacto dio a varios metros lejos de él. No somos lo mismo, la piedad es solo una palabra sin sentido, sin rumbo ni dirección pero es un alivio para quienes desean dejar el pasado donde pertenece.
*A.R.S*
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