23- Polvo
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ZiYan tosió cuando lo arrojaron al suelo, tan adolorido y cansado que solo le quedo gemir. Sus heridas sanaban a una velocidad demencialmente lenta gracias al tranquilizante que le inyectaron y su cabeza dolía.
Todo paso muy rápido.
Corrieron lejos con los alfas que los perseguían tras dejar a salvo a ChulSam, heridos y con bastante dolor. Pero estaba seguro que el más herido era YiXing, pues no se movía ni había despertado desde que un alfa particularmente grande lo estrello contra el suelo para inmovilizarlo. Su amigo dio pelea por ambos, intentando que no participara tanto debido a la condición de su cuerpo pero el número y el obvio entrenamiento de los últimos alfas, los dejo en jaque.
— ¿De verdad son tan pocos? Sigo sin creérmelo. —hablo uno de los alfas, tirando a otro omega a su lado.
—Los que valen son esos dos, los otros son meros conejillos. —respondió el más fornido de ambos, agachándose a la altura de YiXing. —El jefe los pidió específicamente, fue un honor que se le ocurriera venir en persona.
—Realmente increíble. —confirmo el otro, riéndose a la par que terminaba de verificar el estado de los cuatro omegas.
Los dejaron encerrados en una camioneta sin ventanas mientras arrancaban, seguros de que la droga los mantendría quietos hasta que llegaran a donde sea que fueran. ZiYan se permitió exudar su miedo, porque estaba aterrado de lo que les pasaría o lo que les harían.
¿Por qué se llevaban a los omegas? ¿Para qué más los querían?
—Hey... eres de primero, ¿verdad? — pregunto una voz gentil desde atrás. El chico no lucia mucho mayor, de ojos ámbar y cabello negro. —Soy WangXian de tercero.
—ZiYan...— respondió acercándose a los omegas, que temblaban aunque quisieran ocultarlo.
— ¿Tu amigo está bien? — pregunto Xian haciendo un movimiento de cabeza hacia YiXing.
—El mastodonte lo noqueo. — el chino acerco a su amigo a ellos, abrazándolo como si su cuerpo fuera suficiente protección.
—No he hablado con él pero lo conozco, desgraciadamente por los malos comentarios del resto.
—Hyung es maravilloso... se sacrificó para que uno más de nosotros llegara a salvo al campamento y yo no fui lo suficientemente fuerte como para salvarlo a él.
—Nos tomaron por sorpresa, no es culpa de nadie. Pero, ¿te digo algo? — el mayor se acercó a ZiYan, susurrando: — estoy muy seguro de que estaba planeado.
— ¿Qué?
— ¿No te resulta muy sospechoso que atacaran justo cuando estábamos dispersos? Además, se movían como si conocieran el terreno, sabían que caminos bloquear y por donde moverse para asegurar que nos capturaran. Aunque admito que no me gusta la posible causa a la que llegue.
ZiYan negó, transmitiendo la misma idea que circulaba la cabeza del otro omega.
Fueron quizás unas cinco horas de viaje, pues cayeron ante la fatiga más de una vez y el cuarto de ellos, que lloraba, les dijo que no se detuvieron ni una vez.
Sin poder dormir más, esperaron hasta que el vehículo freno y se escucharon los seguros abriéndose. El mastodonte fue el primero en recibirlos, sin ninguna expresión y con el ancho cuerpo listo para enfrentar cualquier intento de escape.
—Solo lo diré una vez, a la segunda no me importara que sean omegas...—advirtió, tronando sus nudillos para que estos hablaran por él. —Serán buenos chicos, obedecerán al jefe sobre todos y a mí, que soy el único que tiene permitido disciplinarlos además del jefe. Si alguien que no seamos nosotros dos intenta o les pone una mano encima, deberán decirme y le arrancare la garganta con los dedos. ¿Entendido?
Los tres tuvieron que asentir, aturdidos por el fuerte aroma de aquel alfa, que parecía haberse bañado en una tina de feromonas.
Entendían porque era el líder en el grupo, le tuvieron miedo tan solo con verlo y sus instintos jugaban en su contra, obligándolos a tirarse al suelo para que este no les hiciera daño.
Había alfas dominantes que exudaban poder y respeto y otros, como este, exudaban miedo y peligro.
ZiYan salió del trance cuando vio al alfa jalar del tobillo a YiXing hacia él con una absurda fuerza, porque de un solo tirón, lo tenía en sus brazos.
— ¡He-Hey! — su queja la corto él mismo cuando los ojos grises del alfa se posaron en su persona, congelando toda gota de sangre en su cuerpo. —Por favor tenga cuidado...
El alfa subió una ceja y cargo al omega con los dos brazos, haciendo una señal con la cabeza. —Síganme y mantengan la cabeza abajo.
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—SeHun. —ChanYeol llamo a su mejor amigo tras salir de revisión, encontrándolo con la mirada perdida y los ojos más tristes que había visto, incluso más de los que tuvo cuando apartaron a su hermano de ellos. —Daniel hyung te llama.
El menor solo asintió y lo paso, caminando con la misma postura caída y derrotada. Quiso consolarlo de alguna manera pero él también se sentía mal y nunca había sido bueno con las palabras, incluso con su mejor amigo.
Tras el conteo, empezaron a llamar a todos al consultorio para evaluar daños y así, de no necesitar mucho cuidado médico, los mandaban a declarar. No había visto un escenario más cruel y doloroso que el de los omegas aferrados unos a otros y los alfas, que siempre veían primero por ellos, reunidos en puntos cerca de ellos y con los sentidos aun en alerta en caso de un nuevo ataque. Incluso YunHo, el que más defendía la superioridad de los alfas, trajo médicos privados para que revisaran a JaeJoong primero que todos.
El alfa que murió protegiendo a cinco omegas fue uno de primero y aquello causo un cambio radical de pensamiento en muchos de los mayores, pues el chico no huyo en ningún momento y se negó a abandonar a los omegas a pesar de la diferencia de fuerzas. Sus padres, un matrimonio beta, aclamaron estar profundamente orgullosos pero destruidos.
ChanYeol se golpeó la mejilla al recordar su comportamiento y como, de haber controlado su propio miedo, quizás no habría tantos heridos... quizás ChulSam no hubiera regresado en ese estado.
No lo dejaron visitarlo pues estaba delicado pero le hablaron de su estado. Tenía una contusión en la cabeza, dos costillas rotas y varios golpes en el cuerpo. Le contaron que al encontrarlo, les suplico que ayudaran a YiXing y ZiYan, porque ellos se llevaron a los alfas lejos de él para protegerlo y ambos estaban heridos.
Es un bastardo, lo sabe, pero se alegro de que ChulSam estuviera ahí, aunque herido, no formaba parte de los secuestrados. Si no fuera por YiXing y ZiYan, seguramente estaría perdido.
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— ¿Duele en algún lado? —pregunto Daniel, con visibles moretones en su cuerpo. —Chico. — trono los dedos para llamar su atención, mirándolo preocupado. —Necesito que me pongas atención, ¿de acuerdo? Lo que voy a decirte es muy importante y tienes que entender que lo que se diga aquí, es confidencial.
Aquello despertó del adormecimiento a SeHun, pero seguía demasiado lastimado por la perdida. —Sabe algo, ¿verdad?... — pregunto tomando del cuello de la camisa al doctor. — ¿Quiénes eran los que nos atacaron? ¿Por qué sabían dónde encontrar a los omegas? ¿Por qué se llevaron a YiXing?
Daniel suspiro, bajando las manos del alfa más joven. — ¿Qué tanto conoces a Zhang YiXing?
SeHun lo miro extraño. —No mucho, solo que...— bajo la voz algo avergonzado, indeciso de contarle a alguien más de su secreto. —nosotros... somos...
— ¿Destinados? — la sonrisa del alfa fue sincera y le dio confianza, a pesar de que ningún alfa lo hacía sentir así. —Lo sé, me dio la impresión de que lo eran desde la primera vez que los vi hablar.
El menor, aun avergonzado, jugo nerviosamente con sus dedos. —Mi familia es muy difícil pero lo que siento junto a YiXing... es la más maravillosa paz que haya conocido, me siento aceptado y muy feliz. Quiero que también sea feliz y ayer apenas decidí que lucharía por nosotros y... paso esto...— su voz se rompió, tirando por la borda todas las enseñanzas de su familia. Un alfa no lloraba, ni mostraba debilidad ante otro alfa, no se quejaba y no se preocupaba por otros.
—SeHun, aun eres muy joven para comprender lo que es correcto pero, como dices, tu familia es una de las más alfistas y para mí no es fácil decirte esto...
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—ChanYeol... — el alfa levanto la cabeza de golpe al escuchar la débil voz del omega, que buscaba su mano en la oscuridad. —Chan...
—Aquí estoy, Chul. — con voz baja y ronca, tomo la mano libre de suero del chico y la acerco a sus labios. El omega había estado inconsciente por tres días más y él sin poder dormir hasta que lo dejaron pasar a verlo.
El chico abrió los ojos, nublados y con la poca fuerza que tenía, apretó su mano. —Chan...
—Aquí estoy, Chul, tranquilo.
—Chan... no pude hacer nada, se llevaron a YiXing gege y a ZiYan...— sollozo con tanto dolor que tuvo que morderse el labio para no gemir con la misma dolencia.
—No es tu culpa, ChulSam. — intento consolar al chico que lloraba, pensando que no tenía nada de buenas noticias para animarlo.
Seguían sin poder encontrar alguna pista acerca del paradero de los omegas y los padres se mostraban indignados y desconfiados de seguir apoyando a la escuela cuando su seguridad fue violentada de esa manera.
— ¿Ya los encontraron?... —no poder responder aquella pregunta fue casi peor que soportar la mirada esperanzadora de su chico y no tener nada bueno que decir.
—Están haciendo todo lo posible. —igual le dolió ver la esperanza desaparecer del rostro herido de ChulSam. —Al parecer, lograron sacarle algunas respuestas al alfa capturado.
—Ojala lo hagan muy pronto... deben estar muy asustados...—volvió a dormirse mientras hablaba, con lágrimas en los ojos.
ChanYeol dejo un beso en su frente, decidido a parar el dolor del omega. Salió de la pequeña habitación donde dormía ChulSam y camino por el largo pasillo del hospital.
Después del ataque, los heridos fueron trasladados a un hospital privado que pagaría la escuela mientras las investigaciones continuaban y enfrentaban las disconformidades de todos los padres y el cuerpo estudiantil. Si algo bueno salió de eso, fue la unión entre alfas y omegas de la universidad, que dejaron a un lado la discriminación entre posición social y jerarquía para mostrar apoyo.
El alfa capturado fue golpeado por los que pudieron y después, con discreción y la mayor sorpresa de todas, fue Kureo y Jimin apareciendo ante los policías, mostrándoles unas oscuras placas y llevándose al tipo. Aquello solo pudo verlo porque pasó en el campamento, cuando todos los demás estudiantes ya habían sido transportados al hospital/ escuela/ casa tras ser interrogados y él fue de los rezagados por estar demasiado alterados.
El estado de ChulSam era delicado y él al ser su destinado, no soporto alejarse.
Estaba estresado y todo le dolía, pero no se arrepentía de haber confesado sus intenciones de volver a ganar la confianza de ChulSam, aprender de sus errores, presentarse correctamente como su pareja y lograr merecer su amor como destinado una vez que él aceptara.
Como esperaba, la reacción de Oh SeWan lo aterraba y el puñetazo que lo tumbo tras decírselo, sirvió para abrirle más los ojos. El hombre siempre fue violento con ellos, aún más con el mayor de ellos una vez se presentó como omega y desde ahí, su infancia se transformó en entrenamientos, discursos sobre la superioridad de los alfas, golpes cada que preguntaban por su hyung y amenazas para aplastar a los demás como el resto de los Oh.
No sabían exactamente el trasfondo del trabajo que hacia SeWan pero este dejo claro en cada ocasión que tenia planeado que SeHun heredara su puesto y sus responsabilidades pero fue el mismo ChanYeol quien mostro aptitudes para la medicina.
SeWan era un médico muy reconocido en el campo, especializándose en el estudio del crecimiento hormonal de su propia jerarquía, consiguiendo seguidores por crear medicinas capaces de darles mayor fuerza, asegurar fuertes niños alfas y seguir manteniéndolos saludables.
El problema eran las medicinas para omegas que creaba y que carecían de la misma importancia para todo el personal. No había sueros ni vitaminas, solo laxantes y pastillas milagrosas que los hacían tener una figura delgada y "aceptable". Él sabía que SeWan había mandado a callar a muchas personas que se presentaron en la empresa para exigir que retirara sus pastillas porque sus hijos/ amigos/ hermanas y hermanos enfermaron gravemente, sumado a una madre soltera cuyo hijo murió por consumirlas en exceso.
En ese entonces no le importaba ninguna repercusión con los omegas y seguía creyendo en las palabras del alfa mayor acerca de que era culpa de los omegas no saber cómo tomar las pastillas o no ser tan delgados como para abusar de su consumo. Ver a ChulSam tan dedicado a tomar aquellas pastillas para adelgazar, lo lleno de miedo e ira.
No quería que él estuviera en una camilla sin posibilidades de recuperarse.
Su miedo se volvió parcialmente real cuando el medico a cargo le comento que el cuerpo de ChulSam tenía una severa descompensación alimenticia por las pastillas que tomo durante mucho tiempo. Su recuperación tardaría un tiempo, mismo que él pasaría a su lado para apoyarlo, ya que su padre solo mostro repulsión por su estado y se negó a participar.
Él estaría para ChulSam.
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YiXing despertó en una habitación fría, con un alto hombre que hojeaba distraídamente una revista de comida. Estaba solo, con las heridas de su cuerpo vendadas y un suero conectado a su brazo.
— ¿Quién eres? — exigió YiXing, pensando en los omegas que fueron atrapados junto a él.
El alfa sonrió como si nada, mostrándoles su perfecta dentadura blanca. —No me apura que sepas mi nombre pero ahora mismo debes entender una cosa: de aquí no saldrán hasta que tengan los niños que quiero. Y como el otro niño y tú ya están familiarizados con este lugar, me gustaría saltarme algunas cosas.
Su sangre se helo ante sus palabras, pero termino empeorando cuando miro bien la habitación y la reconoció. Creyó que jamás volvería.
—No... no puede ser...
El alfa le restó importancia a su reacción y se levantó para regresarlo a la cama. —Mira, el otro niño y tú son los importantes pero no contábamos con que estarían en tan mal estado. No vamos a lograr nada con su cuerpo hecho mierda, así que descuida, estarán tranquilos unos días más...— la sonrisa del tipo lo obligo a pegarse a la pared como si esta pudiera protegerlo.
Estando ahí, no era valiente.
—SeHun...
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