15- Calor

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—Hey, ¿Cómo estas, bro? — ChanYeol le acerco otra botella de agua a SeHun, que estaba envuelto en sus sabanas. Era el primer celo desde que se conocían en que el de cabello negro se ponía tan mal y hasta agresivo con él a pesar de sentirse como familia.

Los celos de SeHun nunca fueron algo de qué preocuparse después de la primera vez que se vieron pero si necesitaba enredarse en cierta manta que tuvo desde el primero de ellos. ChanYeol lo entendía pero en aquella ocasión, la manta fue arrojada de vuelta a su lugar porque el aroma no ayudo a su amigo, así que este solo se enredó en la sabana de su cama.

—Ni siquiera soporto el aroma de la manta, ChanYeol y siempre me ha ayudado. Ahora solo quiero un maldito pino de nieve.

Yeol lo miro con el ceño fruncido, intentando recordar algún motivo por el cual su amigo quisiera un pino de nieve cuando su aroma favorito era el de la manta. Nada lo podía apaciguar en sus celos más que eso.

— ¿De dónde diablos voy a sacarte uno? Su aroma solo puede percibirse en invierno y faltan meses para eso. — comento en reproche, bajando la charola con el emparedado que también le llevo. —Por cierto, hay algo que necesito preguntarte cuando tu—

¡ESTA SUFRIENDO! ¡DEBO IR! — el poder de la voz de mando hizo que el más alto soltara un gruñido y sacara los colmillos. Su amigo se había levantado, con el dorado oscurecido en sus ojos.

¡NO USES LA VOZ CONMIGO! — le grito de regreso, usando el mismo tono. Ellos juraron jamás usar la voz de alfa entre ellos y no había pasado hasta ahora.

¡ÉL...! — SeHun se desplomo de regreso a la cama, cubriéndose la boca con el dorso de la mano. Parecía repentinamente lucido y el arrepentimiento de lo que había hecho le llego de golpe. — ¡Lo siento, no quería!

ChanYeol regreso a la normalidad al verlo, asintiendo con pena. — ¡Lo siento! — la sumisión que causaba en los omegas y betas no era igual para los alfas, pues si eran lo suficiente fuertes como para no doblegarse, los volvía agresivos entre sí. —Bro, ¿a qué te refieres con que está sufriendo? ¿Quién es él?

SeHun se froto los ojos, intentando no volver a ser atrapado por la nube de confusión del celo. Sudaba y respiraba agitado. —Solo pude sentirlo... fue como si ambos, tigre y yo pudiéramos sentir la otra parte de nuestra alma sufriendo.

— ¿Tu destinado? ¿También está en celo? Porque dijiste él. —Park se sentó en la silla giratoria a una distancia adecuada, emocionado y curioso.

—Eso creo. —la ilusión, aunque cansada, podía percibirse en el tono de SeHun. —Lo escuche en mi cabeza, sé que es un felino también y que le duele, pero... su dolor es tan profundo que no pude acercarme.

— ¿Intentaste hablarle?

El pelinegro asintió varias veces, triste. —No pudo escucharme. Además, había una sensación extraña cuando me acerque todo lo que podía. Era como si hubiera dos tigres rodeando a mi destinado, diferentes entre sí.

— ¿Qué? ¿Cómo que dos? —Yeol frunció el ceño, mirando a su amigo. —Eso no se puede, Hun.

— ¡Lo sé pero los vi! Sé que es un chico porque lo escuche, lo vi de espalda. Digo, no me hubiera importado que fuera una mujer pero... él sonaba con tanto dolor que sentí que el corazón se me partía.

ChanYeol lo miro con empatía, sin atreverse a tocarlo por la agresividad que podría causarle. Al parecer, el alma gemela de su mejor amigo sufría y SeHun estaba igual de mal al no poder ayudarlo. Él esperaba poder conocer a su destinado o destinada pero estaba seguro de no poder mantener la compostura como SeHun.

—Hey, Hun, ¿dijiste tigre? — levanto la cabeza al recordar algo que podría ayudarle a su amigo pero este volvió al mundo de los sueños. —Bueno, le diré cuando despierte...



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YiXing jadeo de dolor, rasguñando su sabana. — ¡Suel...! ¡Debo ir!

— ¿Qué dices? Ni siquiera puedes pararte. — BaekHyun lo regreso a la cama al ver su intento de sentarse y le puso las palmas en el pecho. —Duerme, nadie te espera.

—Está sufriendo... Baek...—jadeo mientras tomaba de las manos a su amigo, luciendo muy angustiado. —Lo puedo escuchar en mi cabeza...

—Lo entiendo, pero no puedes caminar. Descansa un poco y luego iras a verlo, ¿bien? —BaekHyun le peino el cabello con los dedos tras liberar sus manos y estiro la otra para alcanzar la jeringa con el medicamento que YiXing le pidió darle. —Piquetito de mosca. — aviso mientras pasaba una bolita de algodón por su brazo antes de inyectarlo. El quejido del chino lo hizo disculparse muchas veces pero su dolor se acabó.


El medicamento de ese tipo era algo que jamás había visto. Como omega, conocía los supresores de celo que usaban para ayudarse en esos días pero, aunque si había inyectables, estaba seguro de que no como esos. Las jeringas venían con tres botecitos de medicina que podías intercambiar en una parte hueca de la misma y que podías conservar con el adecuado cuidado higiénico, pues el material era de plástico y lo único que debías remplazar era la cabeza donde estaba la aguja. Si bien los inyectables podían ser más caros a la larga por la aguja y los botecitos, eran mucho más efectivos, sin los efectos secundarios de los otros y rápidos.

Aun así, esas jeringas lucían muy caras, eran más largas y el líquido en ellas, que además no podía retirarse como las que conocía, era oscuro. YiXing tenía cinco jeringas y ya llevaba dos. Una por día, sin importar cuanto le doliera al final.

El celo de su amigo no era normal, eso ya lo sabía. No entendía porque le dolía tanto, porque le daba tanta fiebre, porque tenía pesadillas, porque dormía tanto o porque el dolor era tan fuerte. Además de que su aroma se espeso tanto como si este fuera de un alfa y eso, era imposible.

Un omega no solía ponerse agresivo durante el celo a menos que considerara amenazado a su alfa por otro/ otra omega, beta o incluso alfa y YiXing estaba portándose como un omega adolorido que les gruñía a ellos si volvían con aroma a alfa y que después no quería soltarlos. Fue muy difícil que dejara ir a ChulSam y JungKook esa mañana, pero necesitaban conseguir algunas vitaminas ante la evidente desnutrición de YiXing.

Algo cansado por cuidar de YiXing, BaekHyun se recostó a su lado con el móvil en la mano para mandarle mensajes a KyungSoo, quien fue considerado y se mantuvo alejado hasta que el celo pasara.

A Byun no se le olvidaba la mañana de ese día cuando KyungSoo y TaeHyung fueron a visitarlos con una canasta pequeña de dulces sin saber del estado de YiXing. Primero cubrieron su nariz ante el olor de un omega en celo pero ambos no enloquecieron ni nada, alegando que fue por tener a su destinado cerca.

YiXing les gruño poco después, al menos hasta que se fueron, sin dejar de abrazarse a los tres como pudo. Tae y KyungSoo también le mostraron los colmillos cuando se negó a soltar a Baek y JungKook, pero se fueron para dejarlo estar.

Le preocupaba la salud de YiXing a la larga. Si así eran sus celos, su amigo iba a pasarla muy mal el resto de su vida.


El día siguiente del celo, YiXing durmió todo el día lo mejor que las aparentes pesadillas lo dejaron. ChulSam se mantuvo frotando su mejilla en el cabello del chino para calmarlo, explicando que era algo que como felino le gustaba hacer, más si era a otro.

Durante el segundo día, Wu no se separó de YiXing más de lo necesario, pues parecía que su contacto servía para apaciguarlo mejor que el de Baek y JungKook. Los maestros fueron comprensivos y apartaron en digital lo visto en clases para cuando el mayor de ellos se recuperara y la respectiva parte para el que se quedara a cuidarlo.

Kris intento atenderlo con la medicina que tenían en la escuela pero YiXing se puso frenético desde que capto su aroma en las puertas y le gruño, abrazándose a ChulSam.

Sam no les había dicho a ninguno de ellos que YiXing no era exactamente como ellos y nadie a parte de Kris, sabía dónde buscar respuestas. El mayor tenía la sospecha de que lo que fuera que encontraran iba a ser horrible.



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SeHun se quedó mirando a la nada, estaba cansado y hastiado del celo. Jamás se sintió tan destrozado y desesperado por librarse del calor pero no con medicinas, sino con aquel desconocido que también sufría.

Su mejor amigo le comento que no había muchos tigres en la universidad y menos alfas, por lo que inicio una búsqueda después de ir descartando lo que SeHun le contaba en sus sueños. Dejando de lado el hecho de que seguía repitiendo que eran dos tigres junto a su compañero, dijo que tenía un cuerpo fuerte y esbelto, era más alto que él pero más bajo que el mismo SeHun, de cabello negro y piel blanca.

A pesar de que intento darle toda la información que pudo, seguía sin poder ver su rostro.

En el tercer y último día de su calor, SeHun alcanzo a ver una serie de marcas en las piernas, la espalda, y las muñecas de su destinado, como si hubiera sido atado por mucho tiempo e inyectado tantas veces que las cicatrices se quedaron en su piel.

El chico no le respondió nada hasta ese último día y lo que dijo lo confundió.


— ¿Vas a aceptarme? No soy el indicado para ti... soy defectuoso.

— ¿Qué? — su voz en aquel momento sonaba con eco pero no impidió que mostrara su indignación. — ¿Por qué no lo haría? Eres mi destinado.

—Tenías razón...


Despertó con una mala sensación en el pecho pero no pudo calmarla, pues no sabía quién era su destinado. Por alguna razón, las palabras de su alma gemela le recordaron a cierto omega con el que no se llevaba bien.

Libre de los dolores y la medicina, pero aun agotado por el calor, salió del dormitorio de la casa alfa y se fue a tirar al pasto de la zona de la fuente. No paso mucho tiempo para que notara que no estaba solo, cosa que lo hizo reír porque al parecer seguía confundido por la nube del celo y no lo dejo captar el aroma de su enemigo.


— ¿Qué haces aquí? Hueles raro. — le gruño, girando la cabeza para ver a YiXing estirado a un par de metros de él.

—Cállate, estoy durmiendo. —le contesto el omega, con voz rasposa y agotada. Lucia igual de desaliñado que él.

—No lo estas, idiota. — su reclamo sonó igual que el de un niño pero no le importo, estaba cansado como para pelear.

—Lo estaba antes de que llegaras.

—Solo quiero descansar, Zhang. Tuve una semana horrible.

—Ujum. Entonces no digas nada y déjame descansar, también tuve una mala semana.

—Es obvio. No me viste.

—Mira ese ego, bastardo. — YiXing sonó más relajado y eso, por alguna razón también calmo a SeHun.

—Soy un gato, es obvio. ¿Qué no te gustan?

—Tenía un gato de niño.

— ¿Cómo se llamaba?

YiXing se quedó callado un momento antes de caer en cuenta de algo. —Perdón, solo le llamaba gato.

SeHun abrió mucho los ojos. — ¿Ese era su nombre?

— ¡Oh dios, el gato no tenía nombre!

La risa del alfa hizo que YiXing se avergonzara de buena manera, pues no se sentía burlado y dentro de sí mismo estaba feliz de hacerlo reír.

Estaba más relajado cuando alcanzo una oleada del aroma de SeHun y su cuerpo reacciono de la manera que odiaba. Su celo aun no acababa pero su peculiaridad lo volvía mucho más inestable, así que no tuvo más remedio que levantarse de golpe y alejarse.

SeHun respingo por el espeso aroma, sintiendo sus colmillos picar en necesidad. Fue como un golpe que lo hizo levantarse y girar la cabeza hacia el dueño del aroma, frunciendo el ceño al ver a YiXing golpearse el pecho.

— ¿Qué significa esto? ¿Por qué tu aroma es espeso? — ante el pánico que percibió en el rostro contrario, no se movió. — ¿Por qué hueles a alfa? ¿Qué diablos?

—No te acerques...— jadeo mostrándole los colmillos. El chino lo miro con un tono muy parecido a su dorado, cosa que lo descoloco.

SeHun de nuevo arrugo el ceño. — ¿Qué eres? — no fue su intención sonar asqueado pero el aroma lo estaba regresando a la bruma del celo.

YiXing lo miro con tanta falta de emociones que le tenso el corazón. —Tenías razón cuando me llamaste omega defectuoso. Es todo. —y así como vino, se marchó.

SeHun se quedó congelado, recordando que esas palabras ya se las dijeron en otro lado.




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