EPÍLOGO.
DARREN.
Un año después.
Me remuevo en la cama, Daniela se abraza más a mi, sonrío levemente manteniendo mis ojos cerrados, de pronto ese momento de descanso se ve interrumpido por un llanto, frunzo mi ceño, Daniela se remueve y se separa de mi girandose y abrazando la almohada a su lado.
-Es tu turno- Murmura bajo, tomo una respiración con cansancio y me levanto de la cama.
Nuestras vidas había cambiando con la llegada de nuestra pequeña, solo tenía tres meses de nacida pero tenía pulmones fuertes, su llanto se escuchaba casi en toda la casa, desde el primer día que lloró supe que esta bebé sería igual de manipuladora que su madre,ambas usaban su rostro lindo para que uno hiciera lo que querían, la pequeña con solo meses de nacida nos tenia comiendo a ambos de la palma de su pequeña mano.
Me acerco a la cuna de nuestra bebé, sonrío al verla llorar, sus manitas se mueven al verme y su llanto sesa, la tomo entre mis brazos, ella solloza bajo, la acurruco contranmi pecho y me muevo acunandola.
-Ya pequeña, papá está aquí- Susurro acariciando su cabeza, ella cada vez solloza más bajo, cuando guarda silencio y solo mueve su cabeza la miro, es una bebé preciosa, sus ojos mostraban no tener sueño -¿No tienes sueño, cierto?, papá necesita trabajar mañana lindura, y para eso necesita levantarse temprano, y si no duermes yo tampoco duermo- Le explico sonriendo.
Mi pequeña hija lleva su mano a su boca, esa es señal de que está hambrienta, ella parpadea mirándome.
-¿Quieres ir con mamá?- Pregunto con voz infantil, ella suelta su mano y golpea mi rostro, lo sé, lo sé, hasta yo me golpeara al escucharme hablar con esa voz -No debes golpear a papá- Digo sonriendo, la arrullo y me giro, observo a Daniela agotada durmiendo.
Sabía que nuestra pequeña no dormía mucho, ella le gustaba más que tuvieran la atención en ella, así que todo el día Daniela jugaba con ella y la entretenía, suspiro y camino con nuestra bebé hasta la cama.
-Dani, la pequeña Dana tiene hambre- Susurro sentandome en la orilla -Dani- Vuelvo a susurrar.
Mi hija comienza a moverse, es una bebé inteligente ella reconoce de inmediato a su mamá, la miro, ella se queja y sus ojos se llenan de lágrimas, oh no, cierro mis ojos cuando comienza a sollozar.
Daniela se despierta y me mira, sonrío apenado, ella suspira y se sienta en la cama, extiende sus brazos, de inmediato nuestra bebé se deja cargar por su madre y con su rostro busca el pecho de Daniela.
-Siento no poder ser de tanta ayuda- Susurro, por mi trabajo casi no pasaba tiempo en casa debido a que tenia un caso importante, Daniela me mira y sonríe, estira su mano y acaricia mi mejilla, su toque es delicado.
-Eres un excelente papá Darren, eso no lo dudes-Dice bajo con seguridad, eso me llena de calidez, me acerco a ellas y acaricio la pequeña mano de mi hija.
-Es perfecta- Susurro bajo, Daniela sonríe y asiente.
-Será toda una rompe corazones- Murmura Daniela mirándome, me tenso, a Daniela desde que supimos que nuestra bebé era niña no ha hecho más que torturarme con lo que pueda pasar en un futuro.
-Lo sé, no tendrá más opción que romper corazones porque papá no la dejara tener novio- Digo sonriendo, Daniela rueda sus ojos, me acerco y tomo sus labios.
-Oye, ella nos está viendo- Dice separándose, parpadeo y bajo mi mirada, los lindos ojos de nuestra bebé nos observa con atención, sonrío.
.....
Navidad había llegado más rápido de lo que esperábamos, era nuestra primera navidad con nuestra hija, Daniela quería que todo fuera perfecto, me apoyo contra el marco de la puerta de la cocina, sonrío levemente y observo a Daniela sacar dos bandejas del horno, huele increíble, y toda la casa esta decorada para navidad, incluso me hacía recordar mi niñez, no había celebrado navidad desde que estaba niño, no era algo que me interesara pero ahora todo era distinto, ver el esfuerzo y emoción de Daniela me hacía querer que la navidad fuera perfecta.
Nos habíamos mudado juntos después de que nació Dana, Daniela en un principio a pesar de que me había perdonado le había costado mucho volver a confiar en mi para vivir conmigo, había sido un estúpido y había aprendido a que tenía que confiar en ella, y si algo sucedía lo principal sería hablarlo, toda la vida me iba a arrepentir por como la había tratado aquella vez.
Daniela se gira y coloca las bandejas en la mesa, me da una mirada.
-¿Dana está durmiendo de nuevo?- Pregunta quitando los guantes de cocina se sus manos.
-Ella está durmiendo ahora- afirmo sonriendo, Daniela sonríe -¿Decoraste el árbol con las luces?- Pregunta, frunzo mis labios y asiento.
-Si, pero no todas servían- Digo haciendo un gesto, Daniela frunce su ceño y sonrío con diversión.
-Te dije que debíamos comprar otras de repuesto- recrimina frunciendo su pequeña nariz, elevo mi ceja.
-El árbol igual se ve bonito con la mitad de luces sirviendo- Murmuro encogiendome de hombros, Daniela profundiza su ceño.
-¡Darren!- Exclama con molestia dejando caer sus hombros.
Me acerco a ella y la abrazo, ella no corresponde solo me mira, sus ojos enfadados, dejo un beso sobre su ceño fruncido.
-Ya, ya, es broma, todas las jodids luces funcionan- Murmuro con diversión al ver su rostro, ella entrecierra sus ojos -Te amo, ¿Lo sabes, no?-
-Amas molestarme- Murmura ente cerrando sus ojos, sonrío de medio lado, y me inclino hasta llegar a su oído.
-Amo joderte también- Susurro con doble intención, Daniela me empuja, amplio mi sonrisa al ver el sonrojo en sus mejillas y la leve sonrisa que quiere escapar de sus labios.
Me acerco a la bandeja, tomo una de las galletas, tiene una figura de muñeco de nieve.
-Hay que decorarlas primero- Dice elevando su ceja, me enojo de hombros y le doy una mordida a la galleta, frunzo mi ceño, y miro a Daniela -¿Están mal?- Pregunta de pronto insegura, doy otro mordisco y niego.
-Son las mejores galletas de navidad que he probado- Digo comiendo más, Daniela suspira con alivio -Voy a pedir que te cases conmigo- Digo, Daniela me mira su cuerpo inmóvil.
-Tu planeas- Dice bajo, aclara su garganta y me mira, hay algo en su mirada -¿Tu me pedirías eso?-
Parpadeo, me acerco a ella nuevamente y llevo mi mano a su mejilla, no me gusta la inseguridad en su mirada.
-Eres todo para mi Daniela, me has dado amor, confianza, me has hecho vivir, me has dado una hija, una bebé hermosa, por supuesto que quiero vivir a tu lado por siempre, y por supuesto quiero que lo hagas como mi esposa- Digo seguro, acaricio su mejilla sonrojada.
-Oh, vaya- Susurra, elevo mis cejas, de pronto soy yo el que me siento inseguro.
-¿Me dirás que sí, cierto?, cuando te lo pida- Pregunto mirándola, Daniela me mira y sonríe, me abraza y recarga su cabeza en mi pecho.
-Por supuesto que sí- Responde, sonrío y cierro mis ojos.
El timbre de la casa suena, me separo y miro a Daniela, frunzo mi ceño.
-Pensé que seríamos solo nosotros- Digo extrañado.
-Debe ser tu hermana con tu sobrina y su esposo, los invite, también invite a la novia de mi hermano y mi sobrino, no seria fiesta de navidad sin la familia completa- Explica elevando sus cejas.
Sonrío, me inclino y tomo sus labios con los míos, ella es perfecta y es solo mía.
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Que les pareció la historia?
Espero les gustara, nos vemos en otras historias ♥️
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