Capítulo XXX

¿Sabéis qué es lo que más me gusta de estas fiestas?

Que no son solo para emborracharse y siempre se conoce a alguien nuevo. Sin ir más lejos, ahora mismo, estoy hablando con un ladrón muy majo que todavía tiene el antifaz puesto. Sí, este dato me parece super relevante porque básicamente no tengo ni idea de con quien estoy hablando. Solo se que es muy majo y damos gracias.

-Espera, ¿puedes repetírmelo? Es que con tanto ruido me perdí un poco.

-Claro, guapa -me susurró al oído- Te lo repito las veces que te hagan falta.

Y no sé por qué... Llamadme paranoica si queréis, pero me sonó tan baboso el comentario que no pude evitar dar un respingo.

-Te contaba que vengo disfrazado de ladrón porque eso es lo que soy.

-¿Ah, sí? Y, ¿qué es lo que robas? Digo, por tener cuidado de hacer inventario mañana.

-Si tengo suerte, me encantaría... Eh... disculpa, ¿me dices donde esta el baño? Es que no sé si he bebido demasiado o que ha pasado, pero me empieza a pasar factura -dijo avergonzado.

-Sí claro, al final del pasillo a la izquierda -le dije servicial.

Todo lo servicial que una puede estar cuando, después de intentar ligar contigo, te preguntan donde esta el baño. No pude evitar reírme, llamadme mala gente.

La canción que estaba puesta acabó y empezó a sonar "Bajito" así que, sintiéndome fatal y con el achispamiento que llevaba, olvidé al ladrón y me puse a bailar como si no hubiese mañana.

No tenía ganas, ni quería enamorarme

Pero me llamas un poco más que la atención

Un poco más

Empecé a notar como alguien bailaba muy pegado o pegada a mi espalda, así que supuse que era el ladrón que ya había vuelto de liberar líquidos y seguí bailando como si nada. Un poco de perreo nunca le hizo mal a nadie.

Y se me mueven los pies solito'

Y va quemándome el calorcito

Vamos a otro lugar

Donde podamos hablar

Así, bajito

-¿Qué tengo que hacer para robarte el corazón?

Y ahí dejé de escuchar la canción... Por demasiadas razones.

Porque esa frase es capaz de enamorarme en cero coma, porque no era el ladrón con el que había hablado antes el que la había dicho, porque esa voz yo la conocía muy bien y, sobre todo, porque si juntas todas esas razones, y mi teoría tiene sentido, a mí me debería estar dando un infarto.

Me giré conteniendo la respiración porque nunca, además de en mi sueños, pensé que Jack pudiese decirme algo así a mí y obviamente no tenía ni puñetera idea de como reaccionar. Sin embargo, mi respiración se normalizó y mi cabeza volvió a funcionar cuando vi que, innegablemente, Jack estaba algo pasado de copas.

¿Por qué sino habría dicho eso? Aunque doliese, era mucho más normal que fuese por estar borracho y no porque de verdad lo sintiese. Confirmamos que el mundo sigue su curso natural.

-Jack...

-Layla, creo que nunca te había visto tan guapa como hoy...

Joder, si lo sé, me visto más a menudo como el monstruo de las galletas.

-Jack, no sabes lo que dices...

-En serio, Lay, ¿qué tengo que hacer para ganarme tu corazón?

Miré a todos lados buscando a Zoey para que pudiese encargarse de su hermano pero fue intento fallido. Estaba muy ocupada babeando por Arno y, la verdad, me daba penita cortarles el rollo. Mis amigas estaban muy ocupadas con sus respectivos churris, ya que Noah se enroló en el ejército nada más pasar por la puerta, y solo quedaba yo para poder hacer algo. Entre todas mis dudas mentales, Jack se había acercado y me había abrazado por la espalda dejándome casi nulo margen de maniobra.

-Jack, estás muy pasado de copas, vamos a un sitio donde puedas despejarte un poco -intenté hacerlo entrar en razón mientras caminaba.

-Contigo voy hasta el fin del mundo, si quieres.

-Se lo recordaré a Canela por si alguna vez te quiere llevar de vacaciones.

Y, más o menos, agradeciendo que el pasillo fuese recto, conseguí llevarlo hasta mi habitación.

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