Capítulo XVII

Guiada por algo que no sabría explicar, y que en un cliché total se justificaría con ser hija de Poseidón, porque aquí la princesa de los mares hablándole a simples mortales, me quité las sandalias y me fui directa a mojar los pies en la orilla.

-Ey, ¿estás bien? -preguntó Jack a mi lado dándome un susto.

-Sí, lo siento, me asustaste -dije intentando reírme y llevándome una mano al pecho. Siempre fue un gesto al que no le encontré demasiado sentido pero dejémoslo ahí.

-Lo siento yo, de veras. Es que te vi tan decidida caminando hacia el agua y de repente te quedaste tan quieta que me entró, sino miedo, curiosidad.

-Estoy bien de verdad, con el corazón a mil por hora pero todo correcto -le sonreí.- Por cierto, ¿y los dos tórtolos? -dije sentándome en la arena, pero esta vez ya decentemente lejos de la orilla

-Cuando les dije que iba a ver si estabas bien creo ya estaban besuqueándose así que supongo que seguirán igual -se rio él acompañándome

-Es muy probable sí -contesté.

-¡Lay!

-O igual no tanto -dije guiñándole un ojo.

-¡Dime! -respondí girándome a ver por donde venía.

-¿Estás bien? -me preguntó mi amiga llegando a nosotros

-Sí, tranquila. ¿Porqué no habría de estarlo? -le saqué la lengua.

-No sé, sabes que el mar de noche y yo no somos los mejores amigos... ¿Os importa si Noah y yo vamos a dar un paseo y volvemos en un rato?

-Casi creo que me enfadaría si te quedases. Vete tranquila con tu Romeo anda-la vacilé.

-¿Segura?

-Sí, sin problema -respondió Jack- Vete tranquila que yo te la cuido mientras paseáis.

-Okey, gracias, ¡jo! -y nos fue tirando besos mientras se alejaba hacia Noah, su nuevo vagón en el tren del amor.

Y así fue como acabamos Jack y yo, técnicamente solos, juntos y sentados frente al mar. Maravillosa cita inesperada, que tendría que agradecerle al destino si no estuviese más preocupada por otro tema.

-Jack... ¿Te puedo preguntar algo?

-Ya lo estás haciendo -lo siento, mi respuesta instintiva fue pegarle- Vale, vale, ¡no hace falta la agresividad! Dime.

- ¿Qué opinas sobre Noah y Claudette?

- ¿En qué sentido?

-Lo sabes de sobra, es la típica pregunta que hace una mejor amiga como previo antes de que se la haga a Noah su padre.

-Vale, ya lo pillé y la verdad es que no lo sé -dijo poniéndose serio. Cuando me giré para preguntarle extrañada, pues todos tenemos una opinión aunque sea primeriza, me di cuenta de que planeaba seguir hablando, así que esperé paciente su respuesta.

-Noah siempre es un tipo bromista como fue hoy con Claudette, aunque sí que es cierto que parecía un poco más nervioso que de costumbre, como si fuera a su suegra a la que quería impresionar y no a ti.

-¿Tienes algo que alegar en mi contra? -pregunté incrédula.

-No, para nada. Era solo una comparación.

-Pues bien empiezas amigo, ¿qué más?

-No sé. Si esperas que te cuente todo su historial amoroso te diré que es más bien simple y escaso. No tuvo ninguna novia formal reciente que yo conociese y la última fue como hace año y medio o algo así. Hasta ahora no estuvo célibe, cuál monje debería ser, pero tampoco fue un casanova de los que se enredan con mil y una chicas en la misma noche. Sin embargo parece que Claudette le gusta. Sinceramente no se a qué grado de profundidad, es decir, no sé si está enamorado de ella pero sé que, al menos, le interesa lo suficiente para querer tratarla bien y no hacerla sufrir a la ligera. ¿Qué tenemos de Claudette?

-Wow, espera a que asimile, que esto no era lo que me esperaba.

-¿Y qué te esperabas? ¿Un ligón sin remedio que viene a romperle el corazón a tu amiga después de acostarse con ella?

-¿Sinceramente? Sí.

-Uy, ¿tan mal os ha tratado el género masculino para que tengáis esa concepción de nosotros?

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