Capítulo XIX
Se nota que cuando llegamos al piso nos quedamos fritas por:
1- No me gusta dormir en el sofá y aparecí mágicamente en él por la mañana.
2- Claudette directamente se quedó dormida apoyada en el sofá, no llegó ni a tumbarse.
3- Seguíamos vestidas.
Vamos, lo que se le llama comodidad en toda regla, sí.
-Claudette
-¿Mmm?
-Minini, despierta.
-No me llames así -contestó con voz adormilada.
-Sabes que voy a seguir haciéndolo mientras surta efecto para levantarte -dije levantándome y yendo a la cocina- ¿ColaCao?
-Sí queridísimo Corazón de melón. Con galletas porfa.
Yo ya la estaba escuchando en la cocina donde, como todas las mañanas, intentaba elaborar algo comestible sin quemar nada. Cosa que, a veces pasaba, y a veces no. No será la primera vez que se me queme la leche en el cazo a las ocho de la mañana ni será la última que llegue Claudette y me mande a hacer otra cosa para no chamuscar nada más.
Sin embargo, esa mañana fue todo rodado y una hora más tarde ya estábamos listas, hermosas y preciosas para ir a ver a Xulia al hospital.
-¡Huolap! -dijimos al unísono cuando entramos en la habitación.
-Adiós. Me tenéis abandonada, no se que hacéis aquí -nos respondió secándose una lágrima más falsa que una moneda de madera.
-Bueno, en ese caso, supongo que tampoco querrás saber sobre Noah -habló Claudette.
-Ni sobre lo que pasó con Jack -agregué yo.
-¿¡Qué pasó con Jack!? -preguntaron Claudette y Xulia al unísono girando la cabeza, la primera, cual niña del exorcista.
-Fue algo que pasó ayer mientras tú estabas con Noah. No quise contártelo porque así os lo contaba a las dos a la vez pero ya que Xulia no quiere, pues te lo puedo contar con un café en nuestro bar de siempre -dije mirándome las uñas y haciéndome la interesante.
Acto seguido, Claudette me empujó hacia la cama de Xulia y ésta me hizo hueco para que pudiera estar cómoda.
-¡A contar ya!
-En realidad no fue nada importante, solamente fue súper amable conmigo, me sentí súper cómoda, como si fuésemos mejores amigos y, antes de irse, me dijo que se alegraba de que yo hubiese sido su compañía inesperada -conté soñadora.- Ya sé que no es la gran cosa, pero bueno...
-Cariño, dado que a lo máximo que aspirabas el cuatrimestre pasado era a que te saludase, creo que estamos progresando adecuadamente -dijo Xulia.
-Sí, pero aún así no te hagas ilusiones porfa. Una cosa es que yo me emocione con cada tío que vea y otra muy distinta eres tú, que más que emocionarte te enamoras. Y no quiero, ni queremos que sufras, en serio -habló seria Claudette.
-Ya, a ver, si en realidad prefiero no hacerme ilusiones porque sé que no voy a llegar a nada con él pero es que el momento me pareció bonito...
-Bueno, bueno: no hacerse ilusiones es una cosa y menospreciarte es otra, ¿eh? -me replicó Xulia.
-Vale, vale -insertemos carita de "ups" de WhatsApp- pero cuéntanos Clau, ¿qué tal?
-Bua, chicas, es que fue...
Y allí empezó su disertación sobre lo mono que era Noah, lo bien que la había tratado y la química que notaba entre los dos. Os lo ahorraré porque sino se hace el cuento muy largo y quizás en otro momento, pero vaya, que fue eso básicamente.
-Wow, así que la cosa promete. ¿Tú que dices Lay?
-Yo creo que sí que es alguien decente, o al menos fue lo que dijo Jack y se supone que se conocen desde enanos así que... Aún así, prescindiendo de su opinión, sí se nota que es majo y que le gusta nuestra Clau. No lo sé, pero me da la impresión de que puede ir en serio la cosa.
-Ojalá amiga, ¡ojalá! -respondió la interesada.
-Verás que, antes o después, con este o con otro, tú tendrás tu cuento de hadas. ¡Palabra de un corazón de melón! -y nos fundimos las tres en un abrazo.
-¡Oh, pero qué monas! -dijo Nancy desde la puerta.
-Jo, gracias Nancy. Perdona que no te oímos entrar -dijo Claudette, la única que estaba de pie, separándose.
-Nada reina, yo venía a contaros que Xulia ya está recuperada y que puede irse a casa cuando quiera, pero mejor antes que después porque necesitamos la cama, básicamente. -ante lo cual empezamos todas a reírnos.- Solamente tienes que estar una semana con muletas y sin apoyar mucho el pie.
-No te preocupes que ya nos la llevamos ahora de aquí -dije yo aún riéndome
-Perfecto, cualquier cosa que necesitéis, solamente pasaos por aquí -dijo ella sonriendo dirigiéndose a la puerta.
-Ya oíste, Canela. ¡Nos vamooos!
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top