El momento ha llegado.

Luz solar, aves cantando, niños gritando a todo pulmón que no quieren ir a la escuela, figuras maternas amenazando con un calzado y figuras paternas intentando crear paz en sus hogares sin acabar golpeados también. Las típicas mañanas que escuchas a través de la ventana a cada mañana.

El peliplata se retorció incómodo por la rodilla que se estaba enterrando en su abdomen, pagaba con la misma moneda al empujar a su mejor amigo por la cara, haciendo una escena muy cómica de ver.

-James, despierta y quita tu maldita rodilla de mi estómago, animal- Al no recibir más que un beso en la mano como respuesta, echó al susodicho de la cama al frío suelo. Se incorporó lentamente solo para ver a James retorcerse de dolor en el suelo, una de las mejores vistas que obtiene a diario.

-Si sigues golpeándome me volveré idiota- Sobó la parte lateral de su cabeza en un intento de calmar el punzante dolor, cosa obviamente inútil.

-Eso es científicamente imposible, un feto es más inteligente que tú- Con una sonrisa cargada de superioridad, se levantó de la cama y buscó debajo de su escritorio su mochila y la del pelirrojo, ambas listas para el día de escuela que les esperaba.

-Eso es cruel, en la noche eres más dulce conmigo, ¿sabes?- Llegó gateando hasta donde se encontraba el ojiambar y se restregó contra su pierna, cosa que le pareció extremadamente tierna al otro.

-No empieces con eso, tenemos que ir a clases- Con el dolor de su alma se separó de James y dejó las mochilas en la silla, seguidamente tomó la mano del contrario y lo llevó hasta el cuarto de baño- Si quieres entra tú primero a darte un baño, mientras yo revisaré unas cosas-

Antes de que pudiera dar siquiera un paso, los brazos ajenos ya rodeaban su cintura con un aire posesivo pero amoroso. No pudo reprimir la sonrisa que escapó de sus labios al sentir el cálido aliento chocar contra la piel desnuda de su nuca y parte de su espalda.

-Bañémonos juntos, tal vez ya no seamos niños pero aún hay espacio en la bañera-

Y sin encontrar nada que pudiera salvarlo de esta situación, ninguna frase que fuera su salvavidas, se dejó llevar y aceptó la propuesta de su compañero.

-Solo digo que si no tuviéramos que venir a la escuela, podríamos quedarnos haciendo cosas más productivas como ayudar en casa o pasar más tiempo contigo-

James había estado así desde que dejaron la casa, simplemente no encontraba paz en dejar de usar su preciado tiempo juntos en ir a una escuela llena de niñas caprichosas, idiotas sudorosos que se creen mejores que los demás por tener dinero o ser apuestos y muy poca gente que si vale la pena. Zack solo podía negar ligeramente la cabeza mientras buscaba las palabras adecuadas para decirle al ojimagenta.

-A no ser que quieras ser más idiota debes ir, además no estaré con alguien de CI menor a 105- Más como broma llegó ese comentario que provocó la risa de ambos, no parecían tomarse nada enserio algunas veces.

Solo esperaban a que el autobús por fin llegara a la parada correspondiente y bajarse para ir a, según James, la maldita razón para no pasar su tiempo haciendo cosas gays. Aproximadamente 10 minutos después, el autobús llegó y ellos bajaron con cuidado de no derribar a nadie, siguieron su camino al instituto y, nada más llegar, fueron rodeados de gente, la mayoría chicas y chicos de las distintas categorías desesperados por pareja.

Ya acostumbrados a eso, su día siguió completamente normal... Claro, hasta que alguien comenzó a sentir demasiado calor.

-Zack, si te sientes mal ve a la enfermería. Me estás preocupando demasiado- El pelirrojo solo podía insistir, nunca le gustó obligar a su amado a nada y a él tampoco le agradaba mucho un lugar que fuera para la salud- Hablo enserio, tengo miedo de que algo malo te pase-

-Maldita sea James estoy bien, enserio- Mintió a sabiendas de que no le serviría de nada con el, ambos son un libro abierto para el otro. Cuando su pelirrojo sugirió ir a su lugar especial para que se relajara, la nariz de Zack captó una dulce fragancia, muy dulce.

James volteó alzando las cejas al escuchar un jaleo a sus espaldas, uno de los chicos Omega parecía en problemas pero no estaba seguro de que era, supuso que había entrado en celo al ver cómo sus mejillas estaban sonrojadas y respiraba con dificultad.

-Zack... Zack, vámonos de aquí- El otro no lo miraba a él, su mirada lo atravesaba como si fuera cristal- ¡Sáquenlo de aquí, volverá locos a todos los Alfas, maldita sea!-

-El no es quien está en celo...-

¿Que...?


No sabía que sentir al respecto, acababa de despertar después de que tuvieran que ponerle supresores para controlar sus impulsos. Se había enterado ya de todo, había reaccionado al olor de uno de sus compañeros, intentó hacerle... Muchas cosas, James lo detuvo y el lo atacó, el pelirrojo neutralizó el olor Omega con el suyo propio y Zack se calmó lo suficiente para llevarlo a la enfermería pero volvió a descontrolarse. ¿Cómo neutralizó el olor? Fácil, lo abrazó y obligó al peliplata a hundir su nariz en su cuello, aspirando únicamente su aroma.

Al menos eso era lo que sabía, pero quería ver a James y saber que no lo había lastimado, eso sí no se lo perdonaría jamás. Se incorporó lentamente sintiendo una punzada en la cabeza al sentarse recto, miró a su alrededor y vio la chaqueta de James a su lado... Dios, como amaba su olor.

Justo en ese momento James apareció frente a sus ojos, sonriente como siempre pero con algo que notó de inmediato, el labio superior estaba roto y tenía un moretón en la mejilla izquierda. En sus brazos pudo ver unas cuantas tiritas de colores y su camiseta estaba toda sucia, como si se hubiera arrastrado por el suelo.

Mierda...

-Zack, me alegra que despiertes porque hay personas que quieren hablar contigo, además de mi- Dejó pasó a su madre, a la enfermera, al papá de James y al profesor guía de su clase. Todos parecían estar apunto de darle sermones sobre la vida y como tendría que actuar de ahora en adelante porque si, ahora estaban completamente seguros de lo que creyeron durante muchos años, Zack es un Alfa.

Pero había algo preocupante aún en todo esto no solo para los mayores, sabían que empezaría a preocupar a ambos también. Zack había aspirado el aroma de James y había neutralizado el aroma de un Omega, eso podía significar tres cosas. Primero, James era un Beta. Segundo, James no tenía un olor aún porque su primer celo aún no estaba cerca. Y tercero, la más temida, que James sea un... Alfa.

Por qué si, dos homos Alfas eran la cosa más horripilante según la sociedad actual. Eran la cosa más repugnante que podía existir y por lo mismo todos los Deltas que no fueran mujeres casadas con algún hombre Alfa eran despreciados y básicamente exiliados del resto de la sociedad.

Ojalá hubieran sabido antes cómo afrontar todo lo que pasaría de aquí en adelante, más específicamente de 7 meses en adelante...






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Holi, bueno aquí está la segunda parte donde incluimos un problema más. Woopsy doopsy, parece que uno de los niños es Alfa pero que preocupante es que su amigo no haya demostrado ninguna reacción a su olor, al menos nadie la vio.

Bueno, esto es un regalo de Navidad, casi porque el especial está abajo ejeje.

Feliz Navidad pelusitas ;]

Tattyx.

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